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| La víctima |
lunes, 2 de abril de 2012
Sueños: Los yakuza
lunes, 19 de marzo de 2012
Lo mejor de la semana. Semana 15
viernes, 16 de marzo de 2012
Una entrada ligerita para una mañana de viernes...
Kiss: "Hotter than hell"
Los Salvajes: "Soy así"
My Morning Jacket: "Wonderful"
martes, 17 de enero de 2012
31 Songs - Kar: Light My Fire (1)
Esta canción la descubrí cuando tendría unos once años. Eso lo puedo imaginar, principalmente por las circunstancias, y porque en esa época se había estrenado la película de The Doors de Oliver Stone, y de repente, podías ver a Jim Morrison en la tele y sus canciones volvían a sonar en la radio como si de novedades se tratara.
Sucedió una noche, probablemente sería verano, y andaba trasteando con un radiocassette que me habían regalado. Me dedicaba a escuchar canciones de la radio, con el dedo preparado en el botón de REC, para grabarlas en mi cinta particular. Eso suena hoy en día a la prehistoria, y no hace todavía 20 años. Qué mala es la edad.
Seguramente ya había escuchado esa canción, creo recordar que por aquél entonces se pasaba un videoclip de Light My Fire por la tele, con Val Kilmer haciendo de Morrison. Aunque también podría ser Break On Through... no sé. En fin, lo supongo, porque si no, no sé qué extraño mecanismo me llevaría a pulsar el dichoso botón de REC. Por aquél entonces me estaba comenzando a interesar por el rock, pero de una manera muy superficial. Así que a no ser que cuando el locutor mencionara a The Doors, o bien recordara la canción, o bien pensara que era otra...
Por supuesto, el locutor todavía estaba hablando cuando comenzó a sonar el tema, así que tuve que sacrificar unos segundos. Y también, por supuesto, en la radio pincharon la versión corta del tema, la versión que la discográfica Elektra recortó a una duración que encajara con los singles del mercado de entonces, y pudiera vender. Dicho de otro modo, durante varios años, para mí, Light My Fire no tenía esa caracterísitica intro de teclado, para mí empezaba directamente con un redoble y con Morrison cantando "You know that it would be untrue", y por supuesto, tampoco tenía ese pretencioso y larguísimo solo central. Y qué más me daba: me encantaba así.
Esa canción me lleva a varios años más tarde, cuando tendría unos 17 años y comencé a trabajar haciendo algunas cosillas mientras estudiaba, sobretodo dando clases particulares. Algún día, queridos y queridas, os tendría que hablar de ello. Pero no hoy. El caso es que por aquel entonces de repente me sacaba a la semana lo que me parecía, dada mi miserable economía estudiantil en la que me había movido desde hacía demasiado, una pequeña fortuna, toda mía, que gastar en caprichos. Y uno de ellos fue un doble CD recopilatorio "The Best Of The Doors". El contenido no era muy original, los típicos clásicos de la banda. Pero cuando llegué a Light My Fire... oh, sorpresa... duración de la pista, 7:05... no puede ser, pensaba yo. Mi Light My Fire era una cancioncita corta de 3 minutos. Se habrán equivocado. Pulso el play, y de entrada me topo con la intro, pero el shock vino cuando me encontré con los 4 minutos de solo de órgano centrales. Y he de reconocerlo, al principio no me gustó. Prefería la versión mutilada.
Ya lo veis, cosas de la costumbre. La de veces que había escuchado esa cinta roñosa. Qué más había en esa cinta? Así, a bote pronto, recuerdo algo de U2, el 7 Seconds de Yossou N'Dur y algo de un raperillo español de lo que no quiero acordarme. No me culpéis, tenía sólo 11 años. Ahora acabo de escuchar la versión corta tras muchísimo tiempo y me suena extraña. Será eso, la costumbre.
lunes, 16 de enero de 2012
Lo mejor de la semana. Semana 13
domingo, 8 de enero de 2012
Lo mejor de la semana. Semana 12
sábado, 24 de diciembre de 2011
1991
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| Podría colar como anuncio de desodorante Sanex... |
viernes, 9 de diciembre de 2011
Madonna: SEX
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| De esta guisa se presentaba Madonna en la portada de aquél lejano número de Primera Línea |
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| Madonna y Naomi disfrutando de un soleado día en la piscina... |
miércoles, 30 de noviembre de 2011
32
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| Tipos en armadura con personalidades basadas en signos del Zodíaco que se hostian... y luego se preguntarán por qué hay matanzas adolescentes en los institutos... |
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| Entrada de concierto de Johnny Thunders en la desaparecida Studio 54 de Barcelona, 1986. Mil pesetazas de entonces era un dinerillo. |
lunes, 28 de noviembre de 2011
Chris Isaak - Baby Did a Bad Bad Thing
sábado, 26 de noviembre de 2011
Phenomena: Indiana Jones Y La Última Cruzada
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| Ojo, que el día de Reyes hay una sesión especial sorpresa! |
jueves, 17 de noviembre de 2011
Blue Hotel
Aunque, por otra parte tampoco sería la primera vez que me equivoco de número de habitación. Y no, no se trata de una “equivocación” intencionada de esas de comedia de enredos. En alguna ocasión he intentado entrar en la habitación con el número que tenía… en el hotel anterior.
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| Un tío con clase |
Personalmente, lo suelo dejar todo desordenado. No me gusta la gente que llega a una habitación de hotel y lo primero que hace es deshacer la maleta y colgar la ropa bien ordenadita en el armario. Yo lo voy acumulando todo y por la mañana, antes de salir, parece que alguien haya puesto una bomba en mi maleta y al estallar, haya desperdigado todos mis enseres. Pero me gusta cuando llego por la noche y todo está pulcramente colocado. Y vuelta a empezar. Como el día de la marmota en versión retrasado mental. Soy un tío simple.
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| Qué gran personaje, el de Bill Murray |
En un acto de constricción por la cena opípara del día anterior, vas al gimnasio del hotel. Con torpeza, intentas sudar la mala conciencia en unas máquinas que no conoces, intentando no pasar más de cinco minutos mirando la pantalla para tratar de averiguar cómo hacer que la dichosa cinta comience a girar a un ritmo soportable.
Y aunque se le tache de snob, de cultureta, de comedieta romántica disfrazada de cool, y de muchas otras cosas más, una película como “Lost In Translation” es capaz de expresar varias de las sensaciones de estar viviendo en un hotel, en un destino lejano, constantemente de paso. Y el personaje de Bill Murray mola. Y Scarlett Johansson está muy buena.
Canciones:
Chris Isaak: “Blue Hotel”
Koko Taylor: “That’s Why I’m Crying”
Radiohead: “Exit Music (for a film)”
jueves, 20 de octubre de 2011
PJ20
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| Que 20 años no es nada, que febril la mirada |
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| Ya que en la cinta apenas tienen la delicadeza de mencionarlos, Dave Abbruzzese y Jack Irons, o el maravilloso mundo de coger las baquetas en Pearl Jam. |
martes, 4 de enero de 2011
Balada Triste
Y como esto no es una crítica, empezaré por hacer lo que no haría un crítico, que es decir si la película me gustó o no. Y tengo que decir que psssseee más bien tirando a no. Igual es la decepción causada por las expectativas, no lo niego. Pero si en una cinta de 100 minutos acabas pidiendo la hora, la cosa no parece ir bien. Aprovecho para decir, por otra parte, que 100 minutos me parece la duración ideal para una película, y que todo lo que sobrepase ese margen, o es una obra maestra o necesita un recorte.
A mí que esta pose apuntarse a la sien con el dedo me recuerda a algo...
A priori la historia tenía interés, payasos, violencia, estética kitsch (me encanta usar esta palabra, me hace sentir más listo) setentera, y un tipo como Carlos Areces cuya sola presencia en la pantalla me resulta hilarante, yo soy un tío simple. Y tengo que reconocer que la cinta comienza muy bien, pero tarda demasiado poco en caerse y hundirse en la dispersión.
No todo es un desastre, insisto en que el principio, y hasta el cambio de ritmo (no voy a entrar en detalles para quienes no la han visto), es muy interesante. Y también es de remarcar la capacidad para crear imágenes impactantes, la cinta es visualmente muy buena. Pero la historia está mal resuelta y acaba desdibujando una idea y unos personajes que podían haber dado mucho más.
Canciones:
Muse: “Uprising”
Gorillaz: “Clint Eastwood”
Curtis Mayfield: “Right for the darkness”
viernes, 5 de noviembre de 2010
Jitazos Fugaces. Hoy ... The Wannadies
martes, 12 de octubre de 2010
Suites Imperiales
Esto de los pecados capitales está bien. Quiero decir, un pecado, ya de per se, es algo chungo, pero si encima son capitales, bueno, la cosa se pone jodida para escapar de las llamas infernales. Aunque releyendo la lista (gula, pereza, soberbia, avaricia, envidia, lujuria e ira), me temo que los cometo todos, con una cierta constancia. Sin embargo hay uno en concreto que suelo cometer, y que digo yo que no será para tanto: la envidia.
Sí, la envidia, ese sentimiento tan común, tan humano, y creo que tan necesario para espabilarnos, para no dormirnos en los laureles, para querer más, para tratar de optar a más, para no caer en el conformismo... todos tenemos envidia. Todos. Las personitas de bien incluidas, pero claro ellas la tratan de disfrazar con el adjetivo “sana”. “Envidia sana”. Qué diablos es eso? Eso ni es envidia, ni es nada! La envidia sana es como la cerveza sin alcohol o las patatas fritas light, meros sucedáneos. Y yo, tengo envidias... a menudo.
Una de mis filias son los escritores que triunfan jóvenes. Especialmente si lo hacen con esa clase de libros que suelen ser considerados como, de algún modo, reflejos o referencias generacionales, o cuanto menos, si versan sobre personajes jóvenes como ellos mismos. También tengo como filia esa clase de libros que suelen ser protagonizados por jóvenes o adolescentes y acaban siendo novelas más o menos de culto, como “El Guardian Entre El Centeno” o “La Ley De La Calle (Rumble Fish)”. Pero esa es otra historia. En este caso, me refería a escritores que en una insolente juventud publican novelas de argumentos basados en personajes coetáneos, de alguna manera, llámense John Fante, Brett Easton Ellis, Ray Loriga o Kiko Amat.
Pero ay, amigos, si bien no puedo evitar lanzarme a consumir esa clase de libros, por otro lado, no puedo evitar que la envidia me corroa. Y no una envidia sana, no. Esa no existe para mí. Envidia insana ante esos tipos que logran publicar y tener un cierto éxito contando historias de chavalería y juventud (divino tesoro), quizás porque en un alarde de arrogancia, yo también me creería capaz de ello.
Y con Brett Easton Ellis me ocurrió, hace unos años, de un modo más o menos repentino. Yo conocía a Ellis como casi todo el mundo, a través de “American Psycho”, aunque llegué antes a la película que a la novela. Como quiera que un día, por casualidad, curioseando por la librería, di con su novela de debut, “Menos que cero”, y me llamó la atención. Y no me equivoqué, me topé con un libro muy interesante, escrito con un sorprendente estilo para tratarse de un chaval que entonces contaba sólo con 21 años (¡!!). ¿Es, o no es como para tener envidia? Luego cayeron la versión cinematográfica de “Menos que cero”, que en castellano se proyectó como “Golpe al sueño americano”, bastante menos interesante y lo que es peor, no sólo varía ciertos aspectos de la novela en la que se basa, sino que además, incluso varían, en una pirueta con mortal incluido, el final. Luego leí “American Psycho” y finalmente su anterior novela, estupenda “Lunar Park”, de la que juraría que ya hablé en NDK pero soy incapaz de encontrar exactamente dónde.
Y eso nos lleva a este punto. Si bien “Lunar Park” me pareció un libro que reflejaba una madurez literaria que a veces no se da en esta clase de autores que comienzan escribiendo tan jóvenes, el libro que nos ocupa ahora mismo, y a la postre, última novela de Brett Easton Ellis, ha supuesto una decepción mayúscula.
En efecto, el hecho de que “Suites Imperiales” retome los personajes de “Menos que Cero”, pero 25 años más tarde, era un riesgo demasiado grande. Y no sé como valorarlo, si como un ejercicio de valentía, por saber que retomar personajes de una novela que con el tiempo se ha ido mitificando, como es “Menos que Cero”, podía suponer un rechazo causado por las altas expectativas en un lector con cierta implicación personal en la novela inicial, o bien como un ejercicio de desfachatez y de ir a lo sencillo. De hecho, sí, son Julian, Clay, Blair y los demás. Pero podían haber sido otros, con otros nombres y sin necesidad de conocer su pasado. Y el resultado habría sido el mismo. El mismo de endeble, aunque tal vez menos decepcionante.
El particular estilo de Brett Easton Ellis me sigue gustando. Incluso el interés por relatar a personajes de su propia edad, mostrando una evolución como creador. Y resulta interesante el desengaño que transpiran los personajes, aunque, e igual es conciencia de clase, pero un nihilismo de ex-niños pijos reconvertidos en cuarentones ricachones de Los Angeles resulta incluso ridículo. Pero la realidad es que “Suites Imperiales”, pese a ser una novela cortita, apenas ciento cincuenta páginas, es un coñazo. Todo demasiado desdibujado, todo como si fuera a pasar algo más de lo que pasa, y si pasa, no se explica. Y sí, soy muy consciente de que el juicio sería menos severo si en el lomo no figurara el nombre de Easton Ellis o si no volviera a ser Clay quien narra la historia. Y a pesar de todo ello, aunque no se dieran esas circunstancias, seguiría siendo una novela flojita.
Canciones:
QOTSA: "Gonna Leave You"
Brian Eno: "By this river"
Los Planetas: "Reunión en la cumbre"
lunes, 1 de marzo de 2010
Leonardo Di Caprio
Y qué tendrá que ver Leonardo Di Caprio en todo esto, se preguntará el lector... pues bastante más de lo que pudiera parecer. Preguntad, preguntad por ahí, al público cinéfilo masculino, cuál es su opinión sobre la carrera de Leonardo Di Caprio... la cosa se moverá entre la crítica más cruel ("es un soso", "es un mariquita", "es una mierda de actor") y la más velada ("es un actor mediocre" o "no es tan buen actor"). Pero, ah, amigos, y si en lugar de tratarse de Leonardo Di Caprio, se tratara de Philip Seimour Hofman, quien hubiera protagonizado Infiltrados o Vida De Este Chico? Ok, probablemente el ejemplo sea complicado, Philip Seimour Hofman es un actor maravilloso y Di Caprio es un actor solvente con algunos buenos momentos. Pero imaginemos ese caso... seguramente esas interpretaciones serían vistas con mejores ojos.
Porque a Leonardo Di Caprio no se le perdona que se convirtiera en una foto de carpeta de quinceañera, con todo mi cariño a las quinceañeras, que habría alguna que luciera otra clase de fotos en la carpeta, aunque no sería algo común. Claro está, no obstante, que Di Caprio también se aprovechó de la situación y de ese físico suyo que agradaba al público como imagen icónica. Y sin embargo, un tipo a quien Scorsese ha escogido para protagonizar ya van 4 películas, merece mi respeto.
Y es que sin ser un actor de interpretaciones excelentes, en su filmografía hay algunos momentos muy interesantes, y también alguna interpretación destacable. La mencionada "Vida De Este Chico", en la que daba réplica a Robert De Niro, quien a su vez cercano a comenzar una decadencia interpretativa, es un buen ejemplo. En "¿A quien ama Gilbert Grape?" se llevó muchos elogios, pero ya se sabe que en el cine americano, interpretar algún tipo de deficiencia mental es un buen atajo para candidaturas a premios. De "Diario de un Rebelde" ya hablé en su momento, y "Romeo + Juliet" de Baz Luhrmann me pareció una película estéticamente impecable, más interesante de lo que pudiera creerse a priori.
"Titanic" (1997) supuso la consagración de Leonardo Di Caprio como el Take That del cine, en una película, la de James Cameron, aceptable hasta que las agujas del reloj giran y giran y el dichoso barco aún sigue en la superficie. A partir de ese punto, hubo una inflexión en su carrera, apareciendo más como famosete que como actor. A pesar de ello, tiene un papelito curiosamente autoparódico en "Celebrity" de Woody Allen (cinta que me gustó bastante) y un protagonista en una de esas pelis que estaban llamadas a ser taquillazo y cinta de moda, y que pese a esa repelente aureola, tambén me gustó: "La Playa", de Danny Boyle, en su primera película tras el exitazo de "Trainspotting".
A partir de 2002, sin embargo, muy pocos tropezones encontramos en su carrera: comienza su relación con Scorsese en la irregular "Gangs Of New York", en la que sale, no obstante, bien parado, y rueda el mejor Spielberg en años, "Atrápame si puedes". Y luego, dos veces más con Scorsese, la flojita "El Aviador" y la maravillosa "Infiltrados", seguramente la mejor película que Di Caprio haya rodado nunca, y también la mejor película de Martin Scorsese dese "Casino" (1995). "Diamante de Sangre", "Red de Mentiras", "Revolutionary Road", todas ellas películas interesantes, hasta llegar a su última colaboración con Scorsese, "Shutter Island", que no he visto todavía, pero que tengo ganas. Es decir, si repasamos la filmografía de Leonardo Di Caprio, apenas hay películas de esas que mejor ni siquiera verlas, lo cuál indica que el tipo sabe escoger bien.
Así, la reducción simplista de Leonardo Di Caprio como actorcete guapo pero insulso para películas enfocadas al público femenino está fuera de lugar. No me parece una personalidad especialmente interesante del mundo del cine, ni tampoco un monstruo de la actuación, pero sí sabe escoger los guiones, o tiene mucha suerte con ellos, me da igual, y sí es capaz de ofrecer buenas actuaciones. Al final, es actor fetiche de Scorsese, y podemos considerar que Scorsese sabe algo de cine, ¿no?
Canciones:
Manic Street Preachers: "Your love alone is not enough"
The Killers: "This is the world that we live in"
Aerosmith: "Seasos of wither"













