Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de abril de 2012

Sueños: Los yakuza


Ok, una vez más, mis planes respecto a las entradas del blog se ven truncados. No, hoy no pensaba hablar de sueños... pero es que el de anoche... tuvo su aquél. Diablos, merece ser contado. Y comenzaré diciendo que anoche, la noche del sábado, vuestro buen amigo Kar, este aprendiz de juntaletras, se fue de parranda con los amigotes. Nada, un plan sencillo, cuatro caballeros degustando combinados espirituosos y compartiendo amigable charla mientras las melodías fluían en el salón. Para qué contar más. Luego, a esa hora en la que las personas de bien ya están a punto de levantarse, y con algo más de alcohol en el cuerpo del que debiera, me fuí a dormir.

Este dato de mi actividad sabatina, completamente irrelevante a priori, parece ser el eje central de lo que acabó aconteciendo en mi cabeza durante esa liberación mental que resulta ser el sueño, donde las cosas fluyen sin el férreo control que las circunstancias y la ética ejercen sobre nuestros pensamientos y actos.

Así que mi sueño, o por lo menos, la parte que recuerdo, comienza entrando, con mis tres camaradas de anoche, en lo que parece ser una celebración yakuza. Exactamente, me refiero a la mafia japonesa. Parece una boda, como si la hija del gran jefe se casara. O algo así. Nosotros vamos vestidos como la ocasión se merece, traje oscuro impecable y camisa blanca. Hay una gran mesa, muy baja, y estamos todos sentados a su alrededor, sobre cojines. Somos los únicos occidentales de la sala. Todos los demás son japoneses perfectamente trajeados, excepto la novia, la única mujer, vestida con un kimono blanco.
La víctima
En el transcurso del banquete, nuestro superior jerárquico en la estructura del grupo nos llama a una habitación aparte. Tenemos un trabajo que hacer. Al parecer, han pillado a un traidor, que merece un castigo. Nos conducen por un par de estancias de imaginería japonesa clásica, en maderas, paredes de papel y puertas correderas. Y en una de ellas, allí está, el traidor, que resulta tener el aspecto que Charlton Heston en la peli “Khartoum”, pelo corto y bigote. Este dato sí que me parece inquietante, pues no recuerdo haber visto “Khartoum”, o por lo menos, no en los últimos 20 años.

En cualquiera de los casos, hay que acabar con él, y para ello, nos dan unas sierras radiales de mano, de esas que son como un taladro Black & Dekker pero con la rueda dentada. Y los cuatro la emprendemos contra el pobre infeliz, que, naturalmente, muere a la primera de cambio. Pero no es suficiente, con nuestras sierras le vamos troceando hasta mutilarle. Y reconozco que esta parte del sueño se me hizo dura, me daba penica el pobre Charlton. La compasión, sin embargo, se quedó de puertas adentro, ya que acabé la faena como se me había encomendado.

Y como sucede en los sueños, tal como empiezan, se acaban, y tras esta misión cumplida, todo se desvaneció, y ya no recuerdo nada más. Sí que diré que me preocupa conocer qué extraño resorte me llevó a unirme en sueños a un grupo mafioso japonés y acabar descuartizando a un fulano.

Canciones:

Mott The Hopple: “The Ballad Of Mott The Hopple”
The Prodigy: “Breathe”
Screamin' Cheeta Wheelies: “Boogie King”

lunes, 19 de marzo de 2012

Lo mejor de la semana. Semana 15


Lo sé, sé lo que estábais pensando... creíais que había vuelto a una de mis travesías por el desierto, ausente del ruedo bloggero. Y no os culpo, últimamente la intermitencia es una tónica general, por más que cada semana me proponga dotar de mayor continuidad a esta martingala que denomino Notas De Kar. Pero bueno, ¿vosotros no érais de los que se llenaban la boca ensalzando la improvisación, la libertad, la espontaneidad y no sé cuántas chorradas más? Sí, seguro que sí. Todo el mundo lo hace, y rechaza, como si de la peste se tratara, ese término que granjea tantos odios y que responde al nombre de “rutina”. Pues bien, queridos míos, un blog requiere de rutina. Y os diré más, los humanos requerimos de rutinas. Pensad en ello. Y mientras tanto, vayamos con una de esas rutinas semanales que antaño lo fueron en este blog, lo mejor de la semana:

3.- “Misión Imposible 3”: Reconoceré que es la causante de que hoy vaya tarde y esta entrada pase a lunes en lugar de a domingo. Mientras cenaba he puesto la tele, rutinas tontas que tiene uno, sin nada que querer ver en concreto. Y he dado con la emisión de esta peli, la tercera de la saga. Reconoceré también que la primera entrega me gustó bastante, del mismo modo que la segunda me pareció una mierda de dimensiones bíblicas. E inesperadamente, la peliculilla en cuestión me ha enganchado cosa fina, hasta verla acabar. Es una bobada de película, pero con buen ritmo, bonitas localizaciones y una escena, la del Vaticano, que vale por el resto del metraje.

2.- Bendito Atraso: Se trata de la web / blog de Kiko Amat. Y como blog, muestra una visión muy personal de las cosas, llámense esas cosas música, cine, libros o la sociedad, en toda la amplitud del término. Siendo una visión personal, adolece de todos los defectos que se le quieran ver. Sus opiniones musicales son, muy a menudo, diferentes a las mías, a veces diametralmente opuestas. Otras veces, cuando se mete en terrenos del Soul y otras negritudes, me parecen opiniones a tener en cuenta. Y a nivel de pop, a veces sí, a veces no. Me atrae más, sin embargo, esa ironía que gasta, verdades del barquero, en ocasiones. El día que me dé por renovar la plantilla y el aspecto de NDK, incluiré un link. Mientras tanto, tirad de Google, malditos vagos...

1.- “Los Trapos Sucios”: Ok, es por todos conocida y reverenciada, la autobiografía de Mötley Crüe, una banda que me gusta pero que nunca he considerado dentro de ese círculo privilegiado que yo llamo “mis grupos favoritos”. Tenía ese libro desde hacía casi dos años, y tras un tímido inicio, lo abandoné. No preguntéis. Había leído en muy poco tiempo las biografías de Aerosmith, de Slash y de Led Zeppelin, y estaba algo saturado. Otras circunstancias personales que nada os debieran importar, más allá del mero cotilleo, rodearon esa primera toma de contacto con el libro, por lo que lo abandoné. Superada la sobredosis de bios rockeras y dispuesto a superar también los malos recuerdos que me traía “Los Trapos Sucios”, retomé su lectura. Y si bien lo hice con el escepticismo del snob que soy frente a aquello que todo el mundo va laureando, la feroz sinceridad que destilan Nikki, Mick, Tommy y Vince, retratándose como auténticos despojos humanos me tiene ganado. Todavía estoy en su lectura, y disfrutándola mucho.

Canciones:

Hellacopters: “By The Grace Of God”
Paul McCartney: “Ever Present Past”
Joe Cocker: “Night Calls”

viernes, 16 de marzo de 2012

Una entrada ligerita para una mañana de viernes...

Hacía mucho tiempo que no posteaba desde el trabajo... lo reconozco, es el primer viernes que tengo sin ningún viaje, ni visita, ni reunión de esas de salvar la economía mundial... qué digo la economía: el mundo!! Y está bien, es una sensación de relajación, a pesar de que voy un poco al ralentí. 

Y si es cuestión de reconocer, reconoceré otra cosa: me encanta esta época del año. A menudo me impresiona lo mucho que me puede influenciar las condiciones ambientales y climáticas. En estas semanas en las que el frío ya se acaba, en el que los mediodías son, casi, cálidos, las tardes más cortas, y el verano, sí, parece que por ahí llega, comienza a vislumbrarse. Es lo que tiene ser un animal y no un replicante, supongo. 

Y como la cosa hoy va de reconocer, reconoceré que esta época del año es, por decirlo de un modo delicado... hot, hot, hotter than hell!!! sí, queridos y queridas (especialmente queridas), estoy intentando ponerme lo menos vulgar posible, pero ... adolescentes, chicas, mujeres, señoras... todas ellas comienzan a rescatar los tirantes, los escotes y las faldas cortas, y a guardar los abrigos y los jerseys... y esto ya no tiene vuelta atrás, hasta que llegue el otoño y Mark Lanegan vuelva a hacernos mirar con curiosidad el agujero negro de un revólver.

Pero hasta entonces, os dejo una escena muy sexy, con un tema estupendo, y que salva una película bastante flojita:


Canciones:

Kiss: "Hotter than hell"
Los Salvajes: "Soy así"
My Morning Jacket: "Wonderful"

martes, 17 de enero de 2012

31 Songs - Kar: Light My Fire (1)


Pues resulta que he decidido retomar algo que comencé hace casi dos años. Como dije en su momento, esto se lo estoy copiando a ERIC WAITS, quien a su vez, lo copió del libro de Nick Hornby, y a su vez, posiblemente Hornby lo estuviera copiando a alguien: viva la originalidad en Internet. Con esta entrada y esta canción iniciaba una serie que debía tener 31 episodios, y que, como en una serie puteada por la audiencia, no pasó del episodio piloto. Retomo, pues, aquella entrada de Marzo de 2010, con la pretensión de continuar. No serán todas las entradas así a partir de ahora. Pero sí pretendo acabar esta subsección dentro del blog. Esperemos que en esta ocasión, dure más de un episodio.

NO SON LAS CANCIONES QUE MÁS ME GUSTAN, NI TAMPOCO LAS QUE MÁS ME HAN MARCADO EN MI VIDA, PERO DESDE LUEGO, TODAS ELLAS HAN SIGNIFICADO ALGO.

Esta canción la descubrí cuando tendría unos once años. Eso lo puedo imaginar, principalmente por las circunstancias, y porque en esa época se había estrenado la película de The Doors de Oliver Stone, y de repente, podías ver a Jim Morrison en la tele y sus canciones volvían a sonar en la radio como si de novedades se tratara.

Sucedió una noche, probablemente sería verano, y andaba trasteando con un radiocassette que me habían regalado. Me dedicaba a escuchar canciones de la radio, con el dedo preparado en el botón de REC, para grabarlas en mi cinta particular. Eso suena hoy en día a la prehistoria, y no hace todavía 20 años. Qué mala es la edad.

Seguramente ya había escuchado esa canción, creo recordar que por aquél entonces se pasaba un videoclip de Light My Fire por la tele, con Val Kilmer haciendo de Morrison. Aunque también podría ser Break On Through... no sé. En fin, lo supongo, porque si no, no sé qué extraño mecanismo me llevaría a pulsar el dichoso botón de REC. Por aquél entonces me estaba comenzando a interesar por el rock, pero de una manera muy superficial. Así que a no ser que cuando el locutor mencionara a The Doors, o bien recordara la canción, o bien pensara que era otra...

Por supuesto, el locutor todavía estaba hablando cuando comenzó a sonar el tema, así que tuve que sacrificar unos segundos. Y también, por supuesto, en la radio pincharon la versión corta del tema, la versión que la discográfica Elektra recortó a una duración que encajara con los singles del mercado de entonces, y pudiera vender. Dicho de otro modo, durante varios años, para mí, Light My Fire no tenía esa caracterísitica intro de teclado, para mí empezaba directamente con un redoble y con Morrison cantando "You know that it would be untrue", y por supuesto, tampoco tenía ese pretencioso y larguísimo solo central. Y qué más me daba: me encantaba así.


Esa canción me lleva a varios años más tarde, cuando tendría unos 17 años y comencé a trabajar haciendo algunas cosillas mientras estudiaba, sobretodo dando clases particulares. Algún día, queridos y queridas, os tendría que hablar de ello. Pero no hoy. El caso es que por aquel entonces de repente me sacaba a la semana lo que me parecía, dada mi miserable economía estudiantil en la que me había movido desde hacía demasiado, una pequeña fortuna, toda mía, que gastar en caprichos. Y uno de ellos fue un doble CD recopilatorio "The Best Of The Doors". El contenido no era muy original, los típicos clásicos de la banda. Pero cuando llegué a Light My Fire... oh, sorpresa... duración de la pista, 7:05... no puede ser, pensaba yo. Mi Light My Fire era una cancioncita corta de 3 minutos. Se habrán equivocado. Pulso el play, y de entrada me topo con la intro, pero el shock vino cuando me encontré con los 4 minutos de solo de órgano centrales. Y he de reconocerlo, al principio no me gustó. Prefería la versión mutilada.

Ya lo veis, cosas de la costumbre. La de veces que había escuchado esa cinta roñosa. Qué más había en esa cinta? Así, a bote pronto, recuerdo algo de U2, el 7 Seconds de Yossou N'Dur y algo de un raperillo español de lo que no quiero acordarme. No me culpéis, tenía sólo 11 años. Ahora acabo de escuchar la versión corta tras muchísimo tiempo y me suena extraña. Será eso, la costumbre.

lunes, 16 de enero de 2012

Lo mejor de la semana. Semana 13

La verdad es que el frío me destroza. De acuerdo, la semana ha sido durilla en lo que a trabajo, y esos asuntos terrenales que poca importancia tienen aquí se refiere. Pero estas temperaturas me dejan con muy pocas ganas de hacer nada. Vagancia. La baja frecuencia en las actualizaciones del blog son una clara muestra. Una entrada. Una sola entrada entre que os comentaba lo mejor de la semana 12 y hoy, en que comento lo mejor de esta semana 13. Vaaaaale, ahora tendré cientos de comentarios de los miles de lectores de NDK que viven en zonas mucho más frías que donde tengo mi mansión y mis 400 chimpancés. ¿Qué queréis? Yo soy yo, y mis circunstancias. De modo que espero que la semana que viene, el clima haya mejorado o bien me encuentre con más ganas de tener actividad. 

Un momento... me comunican por el pinganillo que he recibido el galardón a la redundancia, por haber repetido más veces la palabra "semana" en un párrafo. Enhorabuena, mis queridos chimpancés... Y con esta buena nueva, pasamos a lo mejor de la semana:

3.- "Homenatge A Catalunya", de George Orwell: Acabé esta novela, quizás poco conocida de un clásico como Orwell. Y aunque si hay un tema maniqueo y sobado en la Celtiberia, ése es el de la Guerra Civil, leer una novela como la de Orwell supone una verdadera bocanada de aire fresco. De entrada, porque puede hablar en primera persona de lo que él vivió, como miliciano en el frente e implicado, a la fuerza, en los disturbios de Barcelona del 37. Pone unos cuantos puntos sobre las íes, da una curiosa visión externa (por su condición de extranjero) e interna (por haberla vivido) de la guerra y muestra, además, una verdadera figura idealista, un romántico que se arriesgó su vida en un país que estaba anclado en el siglo XIX. Lo peor, una lamentable traducción a un catalán que casi parece una lengua distinta a la que usan Qim Monzó o Sergi Pàmies, por poner dos ejemplos.

2.- Ocean's Eleven (2011), de Steven Soderbergh: Pues no, no la había visto nunca... si es que soy un puto snob. Pero una peli de robos y tal, con George Clooney, Brad Pitt y Matt Damon, pues como que me daba grimilla. Prejuicios, sí. Y la vi el otro día. Y mira por dónde, me gustó. Es divertida, y tiene un ritmo trepidante. No es una maravilla, como tampoco creo que lo fuera la original de Sinatra y compañía. Un Sinatra que, por cierto, mientras como cantante es, sencillamente insuperable, como actor siempre me pareció una medianía. E incluyo sus títulos más celebrados, como "El Hombre Del Brazo De Oro" y "De Aquí A La Eternidad". No me lo tengas en cuenta, Frankie, sabes que te admiro.


1.- Outtakes de los Rolling Stones: Hoy me he pasado buena parte de la tarde rastreando Internet en busca de un tema que una vez escuché en la radio, de unas sesiones de grabación de los Stones, y que jamás pude recuperar. La canción acabó por no publicarse nunca, y por alguna razón que no he sido capaz de descifrar, me ha venido a la cabeza. No os daré más detalles, porque pretendo dedicarle una entrada. Sólo diré una cosa, a menudo me da por pensar qué se les pasaba por la cabeza a la hora de incluir o descartar canciones en sus discos oficiales.

Canciones:

Joe Cocker: "Guilty"
The Shazam: "Nine Times"
Journey: "Wheel In The Sky"

domingo, 8 de enero de 2012

Lo mejor de la semana. Semana 12

Para quien se haya incorporado hace poco a la lectura de NDK, seguro que no recordará esta subsección que llevé durante una temporada y que, en un alarde de mi poca constancia, dejé, hace ya demasiado. Para que os hagáis una idea, esta es la semana 12... cuando la semana 11 fue la correspondiente al domingo 20 de septiembre... de 2009!!! 

Bueno, la mecánica no tiene gran misterio, así que no me centraré en explicarla. Y tampoco vale la pena extenderme en tópicos y más tópicos sobre cómo pasa el tiempo y los 20 meses que separan la Semana 11 de esta Semana 12. Así que vayamos a lo mejor de esta semana que se acaba, que para esto estamos aquí:

3.- Fin de las Navidades: Sí, queridos y queridas, el período conocido como "Navidades 2011" se ha finiquitado. No hace tanto que me gustaban las navidades. De un tiempo a esta parte, sin embargo, me dan bastante pereza, tanta celebración, tanta tradición y tanta hostia. Y aunque ahora comienza el que sin duda es el período más sombrío del año, los meses de enero y febrero, alegro que se hayan acabado las dichosas fiestas. Por cierto, no me negaréis que estos dos meses, por lo que tienen de retomar el trabajo si se ha tenido vacaciones como yo he tenido (sufrid, mortales!), por el frío (los meses más fríos en Barcelona, por lo menos enero), por la dichosa cuesta (que levante la mano el que no se haya gastado demasiada pasta estos días), porque no hay ni un maldito día festivo...

2.- Amy Winehouse, "Lioness: Hidden Treasures": Aunque irregular y morboso, el disco publicado con los retales más decentes de la cantante fallecida sigue ofreciendo algunos destellos de calidad. Ni la mitad de interesante que "Back To Black", no deja de ser un placer reencontrarse con la Winehouse, después de que pasaran tantos meses haciendo de ella un personaje público que casi, casi había desplazado a la cantante. Gracias, Santa Claus.

1.- "Drive": El año comienza fuerte! Menudo peliculón! Lo que más destacaría es esa aureola diferente que muestra. Ok, como definición, no es gran cosa, pero no se me ocurre algo mucho mejor. Desde ese inicio con los planos nocturnos de LA y los títulos de crédito simulando neón rosa, esa extraña elección de música deudora del synth pop ochentera, ese protagonista que desde ya lo podemos situar en la galería de personajes del cine para recordar... una sorprendente cinta. Desde luego no es perfecta, pero mirad, la vi hace dos días y todavía ando dándole vueltas. Y eso, para mí, es mucho. Totalmente recomendable.

Ah, y feliz cumpleaños a Elvis y a Bowie!

Canciones:

Amy Winehouse: "Best Friends, Right?"
College Ft. Electric Youth: "A Real Hero"
The Shazam: "Getting Higher"

sábado, 24 de diciembre de 2011

1991


En 1991 cumplía yo 12 años, y me pensaba que ya era todo un proyecto de jovencito. Un Holden Cauldfield de El Guardián Entre El Centeno. O mejor aún, un Rusty James en Rumble Fish, novela que “me trajeron los Reyes” en esa época y que me marcó. Por alguna razón, recuerdo ese año como un buen año. Quién sabe por qué, la memoria es traicionera y tiende a pasar por un extraño prisma los recuerdos, para deformarlos y dejarlos más bonicos de lo que realmente eran.

Para la música fue un año estupendo, eso lo vemos ahora que se celebran 20 aniversarios de muchos discos clásicos, a saber, y ojo con la lista:

Guns n' Roses – Use Your Illusion
Nirvana – Nevermind
Pearl Jam – Ten
R.E.M. - Out Of Time
Red Hot Chili Peppers – Blood, Sugar, Sex, Magik
Metallica – Metallica
Queen – Greatest Hits II & Innuendo
The Cult – Ceremony
U2 – Achtung, baby
Michael Jackson - Dangerous

Aunque debo decir que en aquella época sólo disfrutaba de los de R.E.M., Nirvana, Guns n' Roses, Michael Jackson y Queen. Todo lo demás llegaría a mi vida más tarde. Freddie Mercury moría aquél año en el que yo me rendía a ese Greatest Hits II que siempre fue despreciado por los puristas, en favor del primer recopilatorio, o lo que es lo mismo, los Queen 80's vs. los Queen 70's. Ya comenté que aunque con el tiempo descubrí que lo bueno estaba en sus primeros discos, no renegaría jamás de los hits ochenteros de la reina. No era el único que moría, claro, en el mundo de la música. 1991 vería caer a Miles Davis, Steve Clark de Def Leppard, Eric Carr de Kiss, Serge Gainsbourg o a Johnny Thunders. Sí, aunque todos recordemos al Thunders que se arrastraba por los escenarios en los 70's, aguantó con vida toda la década posterior, aunque en un estado heroinómano lamentable, y fue la heroína la que se lo llevó en ese año capicúa.

1991 fue también el año en el que se creó el primer videojuego de Sonic, de SEGA... bueno, en aquella época, o eras de SEGA o eras de Nintendo. Yo era de los primeros. Más que nada porque en mi casa me tuve que conformar con una videoconsola Master System II, en lugar de poder tener una Super Nintendo, que era lo más aquél año. También era el año en el que Antena 3 comenzó a emitir un clásico de la televisión: Los Vigilantes De La Playa … hummm... todavía no estaba Pamela Anderson, pero sí una Erika Eleniak (Shauni) que pasó fugazmente y apenas pudo disfrutar de sus 15 minutos de fama. Nosotros sí que pudimos disfrutar de la suya, y de sus contoneos en bañador rojo.

Podría colar como anuncio de desodorante Sanex...
Se estrenaba “Terminator 2” y todos flipábamos con Arnie como robot apocalíptico, y esa banda sonora, con Guns N' Roses, o con ese tema principal instrumental, que algún desaprensivo remezcló a ritmo de mákina. Eran los años del descubrimiento de que existía ese estilo musical discotequero que reventaría las pistas de baile hispánicas. Pero amigos, otra moda musical y cinematográfica se adueñó de las calles: 1991 fue el año de ese invento infernal que fue el Grease Megamix. Su nombre es definitivo, un mix bastante cutre de las canciones de la película musical, que aprovechando la coyuntura, fue emitida varias veces por las novatas cadenas privadas de televisión. Increíblemente, esa mierda de remezcla se hizo muy popular. Aunque, por supuesto, el mundo de las remezclas y los megamixes, y todas esas martingalas, tiene un rey: Jive Bunny & The Master Mixers.

En 1991 la chavalería descubrimos el SIDA, de la mano del malogrado Freddie Mercury y también de Magic Johnson, quien declaró ser portador de anticuerpos de VIH. Lo que quiera que eso significara. Se iba a morir, como Freddie? Los niños sólo sabíamos que había un virus mortal por ahí suelto. Todo el mundo andaba revuelto ese año. Los gringos habían comenzado la Guerra del Golfo, y cada mañana, antes de ir al cole, podía ver por la tele los bombardeos de Bagdad, que eran unas imágenes en negro y verde fosforito. Hasta entonces, Bagdad era, para mí, la ciudad que alojaba la corte de las historias que nos contaban de “Las Mil y Una Noches”.

Pero como digo, el mundo estaba cambiando, y ahí estaba yo para contarlo. Ese año creamos, un par de amigos y yo, el periódico infantil escolar: La Gacela... el número #1 se llamaba La Gaceta, pero luego vimos que ya existía una cabecera con ese nombre (malditos!) y bueno, de una L a una T no había tanto. Mi aventura periodística duraría lo que nos cansaríamos de pasarnos los sábados por la mañana haciendo el dichoso periódico. Pero diablos, yo estaba encantado, y me sentía como un reportero explicando los trepidantes acontecimientos internacionales (guerras, revueltas, países que se independizan, …) que apenas llegaba a comprender. Tras varios meses, y justo antes de los exámenes finales de verano, La Gacela publicó su último número, y con ello, se cerró una etapa del periodismo nacional. Por lo menos, el de mi barrio.

Canciones:

Red Hot Chili Peppers: "If You Have to Ask"
Michael Jackson: "Gone Too Soon"
R.E.M. : "Radio Song"

viernes, 9 de diciembre de 2011

Madonna: SEX


La memoria tiene unos mecanismos francamente difíciles de descifrar. Sea lo que sea, y no sé (ni estoy seguro de querer saber) por qué, me acordé el otro día del libro SEX de Madonna. He tenido que tirar de mi ingente servicio de documentación (catorce monos que tengo amaestrados haciendo búsquedas por Wikipedia) para sacar algún dato más o menos fidedigno, cubriendo así esos vacíos y esas zonas grises que dejaba mi cabeza.

¿Recordáis aquello? Era 1992 cuando se publicó, y bueno, provocó todo un escándalo. Si se le echa una ojeada a los contenidos, hoy, casi veinte años más tarde, resulta tremendamente llamativa la inocencia de esa sociedad que se las daba de moderna pero se escandalizaba por imágenes como las que contenía el librito de marras. Al parecer, tanto ese libro como el disco que Madonna publicó ese año, Erotica, así como la actitud que tomó en esa época, convirtiéndose en algo así como la guarra oficial del pop mainstream, le pasó bastante factura a la diva. Y sin embargo, queridos y queridas, ese libro de fotografías eróticas vendió la friolera de 1,5 millones de copias, 150000 el primer día de su edición, y eso a 50$ que costaba en USA.

Está claro que Madonna era una estrella conocida por cualquier persona en este triste país, y su movimiento comercial llegó a ser lo que hoy se conocería como un “trending topic” de Twitter. Por supuesto, nada de lo que mostraba en esas imágenes era especial ni novedoso, pero sí lo era fuera de un circuito más o menos underground. Yo era un preadolescente (o adolescente? Dónde está el límite?) calenturiento y aquello, claro, me llamaba la atención. Recuerdo haber ojeado, a escondidas, algunas imágenes del libro en la Virgin MegaStore que había entonces en el Passeig de Gràcia de Barcelona. Por cierto, algún día tendría que hablar de esa tienda y de la de ratos que me pasé en ese lugar, hojeando libros, mirando CD's y escuchando música.

De esta guisa se presentaba Madonna en la portada de aquél lejano número de Primera Línea
Volviendo a Madonna y el contenido de su SEX, recuerdo haber visto algunas de las imágenes que lo ilustraban, en un número de la revista Primera Línea, que presentaba un reportaje al respecto (con una de esas fotos en portada) y que unos amigos compraron, a escondidas y avergonzadísimos, como si estuvieran comprando coca. Y lo primero que pensé fue que se trató de una considerable decepción.

Por supuesto, en aquella época comenzaba a consumir un poco de erotismo y de porno, a partir de alguna revista que pasaba de mano en mano (viva la higiene, prefiero no pensarlo mucho) entre los compañeros de clase, también a partir de series y películas eróticas como La Serie Rosa o Calígula. Cualquier película española de esas en las que se veía carne y pelo, así mismo, servía. Y algo, un poquito, de porno en forma de cintas tralladísimas VHS que no se sabe cómo, aparecían en las manos de algún niño del cole e instituto y rondaban por todos los aparatos de vídeo de los alumnos.

Claro, la decepción venía cuando veía aquellas imágenes de Madonna en lencería, fusta en mano, en blanco y negro o tocándose frente a un espejo, pero en las que, maldita, apenas enseñaba nada. A ver, en esa época yo quería ver penetraciones, felaciones y desnudos frontales. ¿Insinuar? ¿A quién le interesaban las insinuaciones? ¿Y aquello realmente era tan escandaloso? Si no se le veía nada... recuerdo incluso cuando me dijeron que una conocida, ruborizada, pilló el libro escondido en el cajón de un despacho de su padre. Evidentemente, esto, leído por cualquier menor de 20 años, que con doce añitos ya se han cansado de ver dobles penetraciones en Internet, puede llegar a resultar hilarante. A mis miles de lectores que no vivieron el Mundial de Italia'90, no me lo tengáis en cuenta.

Madonna y Naomi disfrutando de un soleado día en la piscina...
Lo curioso es que he estado viendo las imágenes del libro SEX, fácilmente localizables en la red, antes de escribir estas líneas, y me han parecido mucho más excitantes hoy en día que por aquél entonces. Supongo que con 11 o 12 años, lo que quieres es ver un clítoris o una polla en la boca de una muchacha, y no te pone lo más mínimo la lencería o las imágenes sugerentes. Las fotos son, digamos, “bonitas”, en el concepto artístico de las mismas, y el uso del B/N y de la luz es excelente. El rollo es demasiado bondage y orientado a lo gay para mi gusto. Excepto Madonna, muchas de las personas que aparecen son de sexo indefinido, ellas parecen ellos, ellos parecen ellas. Pero algunas de las fotos me han puesto un poco cerdete, esa es la verdad. ¿Será que me hago mayor? ¿O será que la sobreexposición de porno, de todos los tipos, modalidades y prácticas que están accesibles con tan solo un click hace que casi no me interese? Sea como fuere, desde NDK invito a cualquiera de mis millones de lectores a que se imprima alguna de las imágenes que aparecen en ese libro y pida a Madonna que se la firme en su próxima visita de promo. Grandes risas garantizadas.

Canciones:

My Morning Jacket: “Outta My System”
Love: “A House Is Not A Motel”
Afghan Whigs: “Crazy”

miércoles, 30 de noviembre de 2011

32


Hoy es mi cumpleaños. Sí, amigos y amigas, 32 castañas que me caen. En realidad esto lo hago para recibir un puñado de felicitaciones online, porque el otro día oculté la fecha de nacimiento de mi perfil de Facebook, jodiendo así la vida de mis amigos desmemoriados. O de los que dicen serlo. Desmemoriados, no amigos. Cosas de ser 30 de noviembre. Sagitario. Un signo de fuego, me han dicho hoy. Huy, sí, un fuego de la hostia. Eso sí, cuando era un chavalín, molaba ser del mismo signo que Seiya, el de los Caballeros del Zodíaco. 
Tipos en armadura con personalidades basadas en signos del Zodíaco que se hostian... y luego se preguntarán por qué hay matanzas adolescentes en los institutos...
El término resulta interesante. Si buscamos en el diccionario el significado de “cumplir”, hay varias acepciones que encajan:

cumplir
1. tr. Ejecutar, llevar a efecto algo.
2. Dicho de la edad, llegar a tener aquella que se indica o un número cabal de años o meses. 
3. intr. Quedar bien
4. Acabar el tiempo señalado para algo.

Veamos, la número 2 parecería la más adecuada para este caso. Me encanta eso de “un número cabal”... nada de gilipolleces, un número como Dios manda. Y sin embargo, si miramos la número 1, bueno, estoy ejecutando o llevando a efecto un período de tiempo más en mi vida. Lo cuál nos lleva fácilmente a la número 3, quedar bien... ok, si no cumpliera más años, no veas el disgusto que se llevaría mi madre. No obstante, probablemente sea la acepción número 4 la más realista.

 La realidad, o la estadística, que a menudo pueden ser lo mismo, te indican que cumplir un año más, es acercarse un poco más a la muerte. Si te llamabas Johnny Thunders y es 1986, cumplir un año más resulta, simplemente, un milagro. No es el caso. La muerte, menuda jodienda. Aquellos que no temen a la muerte, o son unos pusilánimes, o, simplemente, mienten. La muerte... qué harían las religiones sin la muerte. La muerte resulta algo tan difícil de asumir por el ser humano que necesita inventarse de deidades que justifiquen, o incluso intenten dulcificar este asunto.
Entrada de concierto de Johnny Thunders en la desaparecida Studio 54 de Barcelona, 1986. Mil pesetazas de entonces era un dinerillo.
Por si acaso, yo ya tengo pensado qué canción quiero que suene en mi funeral. No os la voy a revelar, no seáis morbosos. Está bien que ahora en los funerales se haya normalizado esto de poner una canción que recuerde el finado, o que él mismo hubiera predispuesto. Preferentemente en vida. No como esa moda horrorosa de aplaudir en un funeral, al paso del féretro, como si fuera Jesulín de Ubrique.  Volviendo a las canciones, Internet está llena de listas Top Ten Funeral. Algunas de gusto dudoso, otras, curiosas, no más.

Si obviamos las piezas de clásica o ciertas arias operísticas, el mundo de la música “ligera” (me encanta este término) nos ofrece un amplio abanico. Un básico es “My Way” del grandísimo Frank Sinatra. Algo sobado, pero funciona. Canciones de corte religioso también triunfan, como “Hallellujah” de Leonard Cohen. Luego nos ponemos en plan baboso, con “Tears In Heaven”, “Candle in the Wind” o “Memory” de Barbra Streisand. Estas listas suelen ser de webs yanquis o británicas, estas modas, en la piel de toro, están menos extendidas. Y mejor, cualquier día alguien querría hacer sonar “Marinero de Luces” y todo perdería su sentido.

No parece que ninguna de estas opciones me convenzan demasiado.  Pero estoy con Nick Hornby y su “Alta Fidelidad”, donde en lo alto de su top 3 para un funeral situaba a Jimmy Cliff y su “Many Rivers To Cross”. Bonita sin ser babosa. Incluso con un punto relajante como para una situación que se supone debe ser poco agradable. Para los espectadores, no para el protagonista. Yo estoy también con los que deciden hacer sonar “Highway To Hell”. Al final, polvo somos y en polvo nos convertiremos. Espero que alguien pase el aspirador después.

Canciones:

The La's: “There She Goes”
Buenas Noches Rose: “Buenas Noches Rose”
The Replacements: “Unsatisfied”


lunes, 28 de noviembre de 2011

Chris Isaak - Baby Did a Bad Bad Thing



De acuerdo, tal vez se trate simplemente de un calentón. Pero no me negaréis que semejante canción, sumada a esa insinuante Laetitia Casta de 1999 no es como para tenerlo... No me extraña que Stanley Kubrick tomara este tema como canción principal de su película dedicada a las fantasías, las parafilias y la relación de pareja, “Eyes Wide Shut”. Lo que me resulta extraño es toparme con una canción como ésta abriendo un disco sombrío y depresivo como ese maravilloso “Forever Blue”, lo mejor que jamás grabó Chris Isaak. O lo mismo sí, recordemos que esa colección de canciones surge de la separación del cantante con su mujer. ¿Me pongo o no me pongo a hacer conjeturas? ¿Qué os viene a la mente cuando oís este corte? ¿Y si luego dais con un resto del disco en el que todo son lamentos por la ruptura? En fin, dejaremos el momento Salsa RockSa para otro día, ¿sí? Y dejadme disfrutar de mi momento cerdete con la Casta (un apellido muy propio) luciéndose en lencería fina.

Canciones:

Led Zeppelin: "Down By The Seaside"
Jace Everett: "Bad Things"
Kiss: "God Gave Rock n' Roll To You"

sábado, 26 de noviembre de 2011

Phenomena: Indiana Jones Y La Última Cruzada


Menuda sucesión de sensaciones tuve ayer, cuando fuí a la sesión de Phenomena. Para quien no sepa de qué va esto de Phenomena, se trata de una iniciativa privada para rendir culto al cine palomitero de los 80's. La idea es sencilla, se alquila una sala de cine y se pasan, en sesión doble, dos de las cintas míticas de esa época, programadas una noche al mes. En Barcelona se hace en el Cine Urgel, el único de su especie que sigue en pie y activo, con nada menos que 1832 butacas, señoras y señores. Las citas mensuales se están llevando a cabo desde hace casi un año, y con gran éxito, intenté acudir un par de veces pero las entradas se habían agotado. Sin embargo, la sesión de ayer era la mía, de modo que cuando me enteré del doble cartel, con varias semanas de antelación, no dudé en comprar las entradas: “Indiana Jones y La Última Cruzada” y “La Jungla De Cristal”.

Reconozco que aunque esta segunda película también me gusta, para mí era la noche de Indy. Si alguien lee estas líneas desde hace años, probablemente recordará mi fanatismo por el Dr. Jones y sus películas, de las que ya hablé aquí, aquí, aquí y también por aquí.

El llegar y ver una cola en la puerta del Cine Urgel que subía por la calle Urgell y giraba por la calle Sepúlveda ya me gustó, me recordó a cuando era un chaval, o cuando era un adolescente, y los cines no se amontonaban en los centros comerciales (cómodos, varias salas, ergo, más oferta, facilidades para aparcar, sí, y todo lo que queráis, pero qué falta de glamour). Creo que hacía más de una década que no iba al Cine Urgel, y sin embargo, ahí vi películas que me marcaron, como Casino o Las Tortugas Ninja.
Ojo, que el día de Reyes hay una sesión especial sorpresa!
La sensación al mezclarme entre el público era un poco agridulce... entre veintimuchos (siendo benevolente) y cuarentaypocos. Básicamente treintañeros tirando de ese concepto que tanto vende hoy en día, la nostalgia. Y sin embargo, ahí veía pasión, emoción, ilusión... La edad, a menudo, nos hace ser más escépticos respecto a todo. No hay nada nuevo. Nada nos emociona. Nothing's Shocking. Pero en esa platea enorme vi caras y expresiones muy parecidas a las de la chavalería que nos juntamos para ver “Indiana Jones y La Última Cruzada” en su estreno, en 1989. Y os aseguro que me hizo sentir bien. A quién le importa el jodido Shia LaBeuf y la decepción que supuso “Indiana Jones y El Reino De La Calavera De Cristal” (fallida 4ª entrega de la saga).

El pase de la película era más parecido a un concierto, algo cercano al frikismo, sí, pero bendito frikismo... ok, cantar a voz en grito la música de Movierecord, visto desde fuera, puede provocar vergüenzajenismo, pero deberíais haber estado allí. Aparece el nombre de Spielberg en los créditos iniciales y cae la primera ovación. Luego los aplausos se suceden en las escenas memorables, como si de teatro se tratara, o como me contaban mis padres que solía ocurrir en los cines de barrio antiguos, cuando Errol Flynn ganaba el combate y la platea aplaudía. Y al final, una agradable sensación de haber recuperado algo que parecía un poco perdido en el tiempo. Aunque haya sido tan solo por unas horas.

Canciones:

Vampire Weeked: “One (Blake's Got A New Face)”
Van Halen: “Jamie's Crying”
Bonnie Pointer: “Heaven Must Have Sent You”

jueves, 17 de noviembre de 2011

Blue Hotel

La tarjeta que abre la puerta de mi habitación no funciona. Qué rabia da cuando uno llega a la habitación, mete la tarjetita en la ranura y la luz se ilumina en rojo. Bajo a la recepción. Hago la cola pertinente y le explico el caso a la persona que me atiende. Escruta la pantalla de su ordenador. Me pide el número de habitación. Veintiuno veintidós. Decir “dos mil ciento veintidós” me resulta poco ágil. Vuelve a mirar la pantalla y me dice “esta tarjeta no corresponde a la veintiuno veintidós”. Llevo tres noches en este sitio. Mira de nuevo extrañada la pantalla y comienza a hablar. Dice “dónde…” y de repente se calla, como cuando comienzas a decir algo y te arrepientes, pero las primeras palabras ya han salido de tu boca. Me da la sensación de que me iba a preguntar “dónde ha estado durmiendo”. Me entra la risa y le digo “le aseguro que llevo tres noches en la misma cama”. Y me dice “pues tiene la tarjeta de la veinte cero dos”. Yo no entiendo nada. Pero me da igual. Sólo quiero subir a mi habitación. Desde donde escribo ahora mismo. 2122, que lo sepáis. Claro que ahora me pregunto qué debía haber en esa 2002 que, por lo visto, mi tarjeta podía abrir. Qué o quién.

Aunque, por otra parte tampoco sería la primera vez que me equivoco de número de habitación. Y no, no se trata de una “equivocación” intencionada de esas de comedia de enredos. En alguna ocasión he intentado entrar en la habitación con el número que tenía… en el hotel anterior.
Un tío con clase
Los hoteles son sitios curiosos. Lugares fríos e impersonales como pocos, donde todo el mundo te trata de usted y te rinde una falsa pleitesía. Si pasas allí bastantes días, reconoces a las personas de los diferentes turnos, pero, en general, ellos no a ti. Como en todos los lugares, no obstante, uno se genera una serie de hábitos. Resulta sorprendente lo rápido que nos adaptamos a los ambientes. Bajamos al buffet del desayuno y comemos cosas que nunca tomaríamos en casa, donde nos apañamos con un cortado y, haciendo un exceso, dos galletas. Durante una época, tenía siempre la televisión de la habitación encendida, un canal de noticias como CNN o BBC News, sin verlo, como sonido de fondo. De un tiempo a esta parte, puedo pasar nueve noches en una habitación de hotel sin haber encendido el televisor. Y por la mañana, nada más despertarme, hacer sonar mi reproductor de música mientras me espabilo.

Personalmente, lo suelo dejar todo desordenado. No me gusta la gente que llega a una habitación de hotel y lo primero que hace es deshacer la maleta y colgar la ropa bien ordenadita en el armario. Yo lo voy acumulando todo y por la mañana, antes de salir, parece que alguien haya puesto una bomba en mi maleta y al estallar, haya desperdigado todos mis enseres. Pero me gusta cuando llego por la noche y todo está pulcramente colocado. Y vuelta a empezar. Como el día de la marmota en versión retrasado mental. Soy un tío simple.
Qué gran personaje, el de Bill Murray
El hall y el bar son sitios interesantes de visitar, especialmente cuando uno está solo. Todo es de una limpieza aséptica que acongoja. Gente que pasa, que espera a otra gente, empleados del hotel, siempre de punta en blanco (“buenas tardes, señor”). Y en el bar, algunos grupos, pero también mucha gente sola. Revisando algunas notas, o simplemente estando allí, bebiendo Stella Artois o alguna mierda similar. Algunos le dan la vara al camarero, que con resignación, aguanta.

En un acto de constricción por la cena opípara del día anterior, vas al gimnasio del hotel. Con torpeza, intentas sudar la mala conciencia en unas máquinas que no conoces, intentando no pasar más de cinco minutos mirando la pantalla para tratar de averiguar cómo hacer que la dichosa cinta comience a girar a un ritmo soportable.

Y aunque se le tache de snob, de cultureta, de comedieta romántica disfrazada de cool, y de muchas otras cosas más, una película como “Lost In Translation” es capaz de expresar varias de las sensaciones de estar viviendo en un hotel, en un destino lejano, constantemente de paso. Y el personaje de Bill Murray mola. Y Scarlett Johansson está muy buena.

Canciones:

Chris Isaak: “Blue Hotel”
Koko Taylor: “That’s Why I’m Crying”
Radiohead: “Exit Music (for a film)”

jueves, 20 de octubre de 2011

PJ20


Hacía ya unos días que no actualizaba, y estoy seguro de que los millones de seguidores para quienes significo la luz que ilumina sus tristes vidas andaban ya preocupados, creyendo que ésta resultaría ser una de mis, últimamente más frecuentes, travesías por el desierto, a veces de 40 días con sus 40 noches, otras más cercanas a los 40 años. Sea como fuere, no se trata de eso, y por aquí sigo, dando guerra. Así que atenta la compañía.

Y si un evento me alegró la semana pasada (esta semana, si eso, la obviamos), ése fue el pase de PJ20, la película documental de Cameron Crowe para conmemorar el 20 aniversario de Pearl Jam. Se realizaba un único pase en la ciudad, el jueves 13 en los cines Icaria. Única oportunidad de ver la cinta en pantalla grande. No me lo iba a perder, a pesar de que los 12€ de la entrada me parecieron excesivos. Qué dura es la vida del fan.

En fin, queda claro que del sumatorio Cameron Crowe + Pearl Jam difícilmente podían salir malas cosas. Así, si me pongo a hablar muy brevemente de la cinta en sí, sólo puedo decir que me gustó, y mucho. Aunque resulta innecesario ponerme a detallar el documental que resume los 20 años de carrera musical de los de Seattle, porque seguro que a estas alturas, a golpe de click, pueden dar con reseñas llenas de datos y frías como témpanos. No, si alguien busca eso, mejor salga de esta página. O se vaya a buscar porno, que es lo mejor que se puede encontrar en la red. Aquí, en realidad no hablo de PJ20. Hablo de mí. Yo y mis circunstancias.

Que 20 años no es nada, que febril la mirada
No por manido, voy a dejar de hacer el comentario. 20 años, menuda cifra, da puro vértigo. No dejó de regalarme el visionado un poso de melancolía al ver ciertas imágenes y escuchar ciertas canciones. Y eso que no sonó mi canción de Pearl Jam favorita, “Rearviewmirror”... ¿o tal vez sería Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town”? El caso es que allí nos reunimos un grupo de personas, casi nadie por debajo de los 25, la mayoría entre los 30 y los 35 años, lo cuál dice bastante poco de la renovación del público que arrastran los Vedder, Gossard y compañía. Todos nosotros celebrando un pasado.

Veréis, estoy acostumbrado a consumir material rememorando bandas que no viví en su apogeo, como pueden ser Kiss, por poner un ejemplo. El caso de los Guns n' Roses es diferente, porque los gunners actuales muy poco tienen que ver con los que me encandilaban tiempo atrás. Por alguna razón, con Pearl Jam fue diferente. No es que me guste más su música que la de Axl Rose. No es eso. Ni siquiera sé decir exactamente qué es. Las imágenes se iban sucediendo y yo iba recordando escuchar “Rearviewmirror” en aquél bar, pillando en la radio el primer single de Vitalogy, “Tremor Christ”, descubrir la historia de Mother Love Bone, comprarme No Code, la pequeña decepción de su concierto en el St. Jordi del 2000 y la reconciliación con su directo en el Azkena años después. Melancolía, pero también me hizo sentir bien. Lo que los escritores cursis aprovechan para usar expresiones como “sentimientos enfrentados” o “sensación agridulce”, como si de un menú del chino de abajo se tratara.

Ya que en la cinta apenas tienen la delicadeza de mencionarlos, Dave Abbruzzese y Jack Irons, o el maravilloso mundo de coger las baquetas en Pearl Jam.
Como la carrera de Pearl Jam, la película va de más a menos, especialmente emocionantes son las imágenes de Andy Wood con Mother Love Bone, y esa primera gira de Pearl Jam con ese Eddie Vedder desbocadísimo. Cameron Crowe sabe lo que tiene entre manos y no erra el tiro. Cosa que, por ejemplo, no puedo decir de Scorsese, grande entre los grandes, pero que nos brindó un docu-concierto con todos unos Rolling Stones que supo bastante a poco. Mención aparte a ese Chris Cornell luciendo un aspecto rarísimo, no sé si sería ese color de piel o esa pinta de llevar un bottox mal puesto.

Y al final, qué nos queda de Pearl Jam? Pues supongo que queda lo mismo que de lo que éramos nosotros hace 20, 15 o 10 años: poco. Tampoco creo que como banda estén acabados, pero la realidad es que sus últimos cuatro discos se mueven en niveles mucho más bajos. Alguno más inspirado (el aguacate) otros más flojos (Riot Act). Probablemente esté siendo benevolente porque en realidad no me gusta admitir que si se van Pearl Jam, no sabría encontrar un recambio. Una banda que proporcione rock sincero, grandilocuente, con toques de épica, detalles de clasicismo, aires generacionales, himnos, ética y estética. Y seguramente ahora mismo hay chavales de dieciséis años que pensarían que no, que esa banda existe, que les acompaña y describe sus sentimientos, lo que ocurre es que yo ya no lo puedo ver. Pero me darán el beneficio de la duda, no?

Canciones:

Mink DeVille: “Bad Boy”
Hockey: “Song Away”
Rocket From The Crypt: “Born in 69”



martes, 4 de enero de 2011

Balada Triste

El mundo no necesita más opiniones, eso está claro. Tampoco necesita más críticos amateur, aunque esa opinión probablemente venga escupida por parte del conjunto de críticos profesionales que de un tiempo a esta parte, han visto amenazada su forma de vida y lucro, que para el caso, viene a ser lo mismo, ¿no creen? En fin, eso lo sé, y comentarios como los que encabezan esta entrada podrían haber sido pronunciados por mí en algún momento, en algún bar. Y sin embargo, aquí estoy, a punto de hacer alarde de contradicción una vez más, y dispuesto a hablar de “Balada Triste de Trompeta”, ya saben, la última película de Álex de la Iglesia.

Y como esto no es una crítica, empezaré por hacer lo que no haría un crítico, que es decir si la película me gustó o no. Y tengo que decir que psssseee más bien tirando a no. Igual es la decepción causada por las expectativas, no lo niego. Pero si en una cinta de 100 minutos acabas pidiendo la hora, la cosa no parece ir bien. Aprovecho para decir, por otra parte, que 100 minutos me parece la duración ideal para una película, y que todo lo que sobrepase ese margen, o es una obra maestra o necesita un recorte.

A mí que esta pose apuntarse a la sien con el dedo me recuerda a algo...


A priori la historia tenía interés, payasos, violencia, estética kitsch (me encanta usar esta palabra, me hace sentir más listo) setentera, y un tipo como Carlos Areces cuya sola presencia en la pantalla me resulta hilarante, yo soy un tío simple. Y tengo que reconocer que la cinta comienza muy bien, pero tarda demasiado poco en caerse y hundirse en la dispersión.

No todo es un desastre, insisto en que el principio, y hasta el cambio de ritmo (no voy a entrar en detalles para quienes no la han visto), es muy interesante. Y también es de remarcar la capacidad para crear imágenes impactantes, la cinta es visualmente muy buena. Pero la historia está mal resuelta y acaba desdibujando una idea y unos personajes que podían haber dado mucho más.

Canciones:

Muse: “Uprising”
Gorillaz: “Clint Eastwood”
Curtis Mayfield: “Right for the darkness”

viernes, 5 de noviembre de 2010

Jitazos Fugaces. Hoy ... The Wannadies

Me llena de orgullo y satisfacción el retomar ésta, una de las secciones más entrañables que se han perpetrado jamás en NDK. Me refiero, claro, a los Jitazos Fugaces. Por si alguien aterriza por vez primera en estas líneas y no sabe de qué se trata esto de los Jitazos Fugaces, puede hacer clic aquí. Si a alguien le suena pero no lo acaba de recordar, puede hacer clic aquí. Si a alguien... bueno, paro ya...

Y sin más dilación, vayamos a aquello que centra nuestra atención hoy. Veamos, por este mundo de los Jitazos Fugaces a menudo hay mucha cutrez. Mucha caspa. Mucha gracieta. Lo que los modernos llamarían kistch (siempre he deseado usar esta palabra). En realidad, hay mucha cancioncilla de esas que cuando esa chica tan guapa te coge el iPod, de repente, en plan “a ver qué escuchas” y ves en la pantallita el fatídico título, te da por enrojecer y desear tener un agujero en el que meterte. Sin embargo, los Jitazos Fugaces no son necesariamente malas canciones. Y este “You and Me Song” puede ser una muestra.

Ok, reconozco que yo mismo escucho este corte y luego necesito unos días de desintoxicación: demasiado azúcar en una pieza de dos minutos y medio. Ya el propio título da que pensar que no se trataría de un single de Slayer. Y sin embargo, la realidad es que, si uno no es diabético, puede disfrutar fácilmente de esta píldora pop. Pop en una estructura sencillísima, con un estribillo que es casi lo único de la canción, pero damas y caballeros, qué estribillo. De acuerdo que la letra es de lo más estúpido y baboso. Esa es también una ventaja de no ser angloparlante nativo: no resulta difícil desentenderse de letras bobaliconas y centrarse en la música, como si lo que recita el cantante no fuera sino parte de la instrumentación.

Se trata de una canción de una banda sueca llamada The Wannadies, quienes, y como suele ocurrir en estos casos, efectivamente, tienen una carrera anterior (iniciada en 1988!!) y posterior a su Jitazo Fugaz, y según Wikipedia, han grabado la friolera de 7 álbumes. Sin embargo, poca relevancia más tuvieron, aunque no deja de ser gracioso cómo en una época de chovinismo musical tan extremo como fue el pop inglés en los 90’s, una banda sueca se colara con cierta fuerza entre sus charts. Al final, la cosa se quedó en una moderada relevancia en el Reino Unido y también en la Suecia natal de los dichosos Wannadies.

Para el resto del mundo, la fama de este “You and Me Song” llegó por estar incluida en la banda sonora de la película “Romeo + Juliet”, de un Baz Luhrmann antes de hacerse famoso con “Moulin Rouge”. La película era bastante más interesante de lo que pudiera parecer a priori, con un tratamiento gráfico curioso, dando una vuelta de tuerca a la sobadísima historia de los amantes de Verona, y una banda sonora maja que contaba también con temas de Radiohead, Butthole Surfers o Cardigans.

Al final, ocurrió lo de siempre... seguro que muchos escucharéis esta canción y os sonará, pero seréis incapaces de citar la banda en cuestión. Pues para eso está vuestro amigo Kar. Pero lo siento, debo daros una mala noticia, se separaron en 2009. Ahhh, todos los buenos se acaban yendo. Ubi sunt?

martes, 12 de octubre de 2010

Suites Imperiales

De mi educación en un colegio católico me queda, claro, una cierta influencia. Pero si bien es cierto que estudié el Bachillerato (unificado polivalente) y el COU en un colegio católico, era un centro algo atípico, y ese tema tan molón de los siete pecados capitales lo aprendí de David Fincher y esa gran película que es “Seven”. O que en su momento, me pareció que era, ya que creo que no la he vuelto a ver nunca más desde aquél 1995 en que se estrenó.

Esto de los pecados capitales está bien. Quiero decir, un pecado, ya de per se, es algo chungo, pero si encima son capitales, bueno, la cosa se pone jodida para escapar de las llamas infernales. Aunque releyendo la lista (gula, pereza, soberbia, avaricia, envidia, lujuria e ira), me temo que los cometo todos, con una cierta constancia. Sin embargo hay uno en concreto que suelo cometer, y que digo yo que no será para tanto: la envidia.

Sí, la envidia, ese sentimiento tan común, tan humano, y creo que tan necesario para espabilarnos, para no dormirnos en los laureles, para querer más, para tratar de optar a más, para no caer en el conformismo... todos tenemos envidia. Todos. Las personitas de bien incluidas, pero claro ellas la tratan de disfrazar con el adjetivo “sana”. “Envidia sana”. Qué diablos es eso? Eso ni es envidia, ni es nada! La envidia sana es como la cerveza sin alcohol o las patatas fritas light, meros sucedáneos. Y yo, tengo envidias... a menudo.

Una de mis filias son los escritores que triunfan jóvenes. Especialmente si lo hacen con esa clase de libros que suelen ser considerados como, de algún modo, reflejos o referencias generacionales, o cuanto menos, si versan sobre personajes jóvenes como ellos mismos. También tengo como filia esa clase de libros que suelen ser protagonizados por jóvenes o adolescentes y acaban siendo novelas más o menos de culto, como “El Guardian Entre El Centeno” o “La Ley De La Calle (Rumble Fish)”. Pero esa es otra historia. En este caso, me refería a escritores que en una insolente juventud publican novelas de argumentos basados en personajes coetáneos, de alguna manera, llámense John Fante, Brett Easton Ellis, Ray Loriga o Kiko Amat.

Pero ay, amigos, si bien no puedo evitar lanzarme a consumir esa clase de libros, por otro lado, no puedo evitar que la envidia me corroa. Y no una envidia sana, no. Esa no existe para mí. Envidia insana ante esos tipos que logran publicar y tener un cierto éxito contando historias de chavalería y juventud (divino tesoro), quizás porque en un alarde de arrogancia, yo también me creería capaz de ello.

Brett Easton Ellis con pose de "he madurado pero todavía soy un escritor malote"

Y con Brett Easton Ellis me ocurrió, hace unos años, de un modo más o menos repentino. Yo conocía a Ellis como casi todo el mundo, a través de “American Psycho”, aunque llegué antes a la película que a la novela. Como quiera que un día, por casualidad, curioseando por la librería, di con su novela de debut, “Menos que cero”, y me llamó la atención. Y no me equivoqué, me topé con un libro muy interesante, escrito con un sorprendente estilo para tratarse de un chaval que entonces contaba sólo con 21 años (¡!!). ¿Es, o no es como para tener envidia? Luego cayeron la versión cinematográfica de “Menos que cero”, que en castellano se proyectó como “Golpe al sueño americano”, bastante menos interesante y lo que es peor, no sólo varía ciertos aspectos de la novela en la que se basa, sino que además, incluso varían, en una pirueta con mortal incluido, el final. Luego leí “American Psycho” y finalmente su anterior novela, estupenda “Lunar Park”, de la que juraría que ya hablé en NDK pero soy incapaz de encontrar exactamente dónde.

Y eso nos lleva a este punto. Si bien “Lunar Park” me pareció un libro que reflejaba una madurez literaria que a veces no se da en esta clase de autores que comienzan escribiendo tan jóvenes, el libro que nos ocupa ahora mismo, y a la postre, última novela de Brett Easton Ellis, ha supuesto una decepción mayúscula.

Niños pijos en situaciones extremas: "Golpe al sueño americano"-1 "Beberly Hills 90210"-0

En efecto, el hecho de que “Suites Imperiales” retome los personajes de “Menos que Cero”, pero 25 años más tarde, era un riesgo demasiado grande. Y no sé como valorarlo, si como un ejercicio de valentía, por saber que retomar personajes de una novela que con el tiempo se ha ido mitificando, como es “Menos que Cero”, podía suponer un rechazo causado por las altas expectativas en un lector con cierta implicación personal en la novela inicial, o bien como un ejercicio de desfachatez y de ir a lo sencillo. De hecho, sí, son Julian, Clay, Blair y los demás. Pero podían haber sido otros, con otros nombres y sin necesidad de conocer su pasado. Y el resultado habría sido el mismo. El mismo de endeble, aunque tal vez menos decepcionante.

El particular estilo de Brett Easton Ellis me sigue gustando. Incluso el interés por relatar a personajes de su propia edad, mostrando una evolución como creador. Y resulta interesante el desengaño que transpiran los personajes, aunque, e igual es conciencia de clase, pero un nihilismo de ex-niños pijos reconvertidos en cuarentones ricachones de Los Angeles resulta incluso ridículo. Pero la realidad es que “Suites Imperiales”, pese a ser una novela cortita, apenas ciento cincuenta páginas, es un coñazo. Todo demasiado desdibujado, todo como si fuera a pasar algo más de lo que pasa, y si pasa, no se explica. Y sí, soy muy consciente de que el juicio sería menos severo si en el lomo no figurara el nombre de Easton Ellis o si no volviera a ser Clay quien narra la historia. Y a pesar de todo ello, aunque no se dieran esas circunstancias, seguiría siendo una novela flojita.

Canciones:

QOTSA: "Gonna Leave You"
Brian Eno: "By this river"
Los Planetas: "Reunión en la cumbre"

lunes, 1 de marzo de 2010

Leonardo Di Caprio

Hay una norma no escrita que dice que ningún hombre puede reconocer la belleza de otro hombre sin poner en grave riesgo su virilidad. Y otra, además, que obliga a todo hombre cuya virilidad está donde debería estar, a criticar los actos y trabajos de un hombre guapo y deseado por las mujeres. Pocos se salvan de esta criba. Vivimos en una sociedad totalmente influenciada por la imagen, esa es una realidad, aunque probablemente poco políticamente correcta y seguramente avergonzante. Pero real, no obstante. Desde muy pequeños, los héroes y heroínas son hombres y mujeres de rasgos perfectos, en unos cánones de belleza determinados, mientras que los que se salían de ellos, eran vagos, ruínes, taimados o, directamente, malos.

Y qué tendrá que ver Leonardo Di Caprio en todo esto, se preguntará el lector... pues bastante más de lo que pudiera parecer. Preguntad, preguntad por ahí, al público cinéfilo masculino, cuál es su opinión sobre la carrera de Leonardo Di Caprio... la cosa se moverá entre la crítica más cruel ("es un soso", "es un mariquita", "es una mierda de actor") y la más velada ("es un actor mediocre" o "no es tan buen actor"). Pero, ah, amigos, y si en lugar de tratarse de Leonardo Di Caprio, se tratara de Philip Seimour Hofman, quien hubiera protagonizado Infiltrados o Vida De Este Chico? Ok, probablemente el ejemplo sea complicado, Philip Seimour Hofman es un actor maravilloso y Di Caprio es un actor solvente con algunos buenos momentos. Pero imaginemos ese caso... seguramente esas interpretaciones serían vistas con mejores ojos.

Porque a Leonardo Di Caprio no se le perdona que se convirtiera en una foto de carpeta de quinceañera, con todo mi cariño a las quinceañeras, que habría alguna que luciera otra clase de fotos en la carpeta, aunque no sería algo común. Claro está, no obstante, que Di Caprio también se aprovechó de la situación y de ese físico suyo que agradaba al público como imagen icónica. Y sin embargo, un tipo a quien Scorsese ha escogido para protagonizar ya van 4 películas, merece mi respeto.

Será un plagio de una cinta taiwanesa, peroooo... peliculón!!!

Y es que sin ser un actor de interpretaciones excelentes, en su filmografía hay algunos momentos muy interesantes, y también alguna interpretación destacable. La mencionada "Vida De Este Chico", en la que daba réplica a Robert De Niro, quien a su vez cercano a comenzar una decadencia interpretativa, es un buen ejemplo. En "¿A quien ama Gilbert Grape?" se llevó muchos elogios, pero ya se sabe que en el cine americano, interpretar algún tipo de deficiencia mental es un buen atajo para candidaturas a premios. De "Diario de un Rebelde" ya hablé en su momento, y "Romeo + Juliet" de Baz Luhrmann me pareció una película estéticamente impecable, más interesante de lo que pudiera creerse a priori.

"Titanic" (1997) supuso la consagración de Leonardo Di Caprio como el Take That del cine, en una película, la de James Cameron, aceptable hasta que las agujas del reloj giran y giran y el dichoso barco aún sigue en la superficie. A partir de ese punto, hubo una inflexión en su carrera, apareciendo más como famosete que como actor. A pesar de ello, tiene un papelito curiosamente autoparódico en "Celebrity" de Woody Allen (cinta que me gustó bastante) y un protagonista en una de esas pelis que estaban llamadas a ser taquillazo y cinta de moda, y que pese a esa repelente aureola, tambén me gustó: "La Playa", de Danny Boyle, en su primera película tras el exitazo de "Trainspotting".

A partir de 2002, sin embargo, muy pocos tropezones encontramos en su carrera: comienza su relación con Scorsese en la irregular "Gangs Of New York", en la que sale, no obstante, bien parado, y rueda el mejor Spielberg en años, "Atrápame si puedes". Y luego, dos veces más con Scorsese, la flojita "El Aviador" y la maravillosa "Infiltrados", seguramente la mejor película que Di Caprio haya rodado nunca, y también la mejor película de Martin Scorsese dese "Casino" (1995). "Diamante de Sangre", "Red de Mentiras", "Revolutionary Road", todas ellas películas interesantes, hasta llegar a su última colaboración con Scorsese, "Shutter Island", que no he visto todavía, pero que tengo ganas. Es decir, si repasamos la filmografía de Leonardo Di Caprio, apenas hay películas de esas que mejor ni siquiera verlas, lo cuál indica que el tipo sabe escoger bien.

Así, la reducción simplista de Leonardo Di Caprio como actorcete guapo pero insulso para películas enfocadas al público femenino está fuera de lugar. No me parece una personalidad especialmente interesante del mundo del cine, ni tampoco un monstruo de la actuación, pero sí sabe escoger los guiones, o tiene mucha suerte con ellos, me da igual, y sí es capaz de ofrecer buenas actuaciones. Al final, es actor fetiche de Scorsese, y podemos considerar que Scorsese sabe algo de cine, ¿no?

Canciones:

Manic Street Preachers: "Your love alone is not enough"
The Killers: "This is the world that we live in"
Aerosmith: "Seasos of wither"