Hoy me encuentro en Praga.
Llevo toda la semana aquí, cosas de trabajo. Como estos europeos tienen esa
costumbre tan cachonda de comer a las 12 una mierdecica, por la tarde tenía
hambre. De acuerdo, los europeos suelen ponerse hasta el ojete durante el desayuno, que ríete tú del
clásico vasolechecongalletas hispánico, o el clásico laxante zumo de naranja
más café. Pero esta mañana me he dormido cinco minutos más de la cuenta. O me
he duchado cinco minutos más de la cuenta. O he tardado en ponerme el traje de
luces cinco minutos. Es igual, sea como sea, se me ha hecho tarde, y no he
desayunado.
Total, que esta tarde me he
librado de todo compromiso social y he salido a dar una vuelta por la ciudad
solo. Al pasar por la Plaza de Wenceslao (Václavské Námêstí) no me he aguantado la tentación de pararme en
uno de los puestos callejeros de salchichas y comerme un clásico bocata de
salchicha checa. Y por si acaso, no fuera a ser que hubiera adelgazado algún
gramo, me he metido a cenar en un restaurantito no muy lejos de mi hotel, una pizza y una jarra de
cerveza.
Ahora,
claro, me siento un poco mal. Soy un jodido pozo sin fondo. Y mi estómago me lo
está recordando. Se está vengando de mis excesos con chorretones de ácido. Qué
le voy a hacer, si me gusta la basura. Sí, por supuesto que disfruto de un
magret de pato o de un rape a la plancha en su jugo, de los melocotones de
calanda y del té verde. Pero también me gusta comerme frankfurts, hamburguesas,
pizzas, shawarmas o pollo frito. Por no hablar de las patatas fritas en todas
sus variantes, la coca-cola, la cerveza, el Dr. Pepper… aissss…
Será
por todo ello que me he acordado de los Guilty Pleasures… hacía ya algunas
semanas que no mostraba mis vergüenzas al mundo, así que vamos a ello, directos
y a la yugular.
Y
comenzaré con una canción que para más inri pertenece a ese maravilloso pop
español que promocionan en las cadenas cuarenta de la vida. Cómo llegué a ella?
Cosas del amor, amigos, no preguntéis. Y es que hoy iba a mencionar al jitazo
de Nena Daconte “Tenía Tanto Que Darte”…
si es que me estoy avergonzando conforme lo estoy escribiendo. Todo en esta
muchacha es vergonzoso. Participó en un concurso de cantantes de la tele. Se
enrolló con uno de los músicos de sesión que participaban en una gira donde
cantaban todos estos artistazos, y formaron un dúo al que bautizaron con ese
nombre… ESE nombre…
Pero
una cosa os diré… la canción funciona! Y no sé si es ese ritmillo, el órgano, las palmas o
el reprise final con los vientos, pero me recuerda ligeramente al glam inglés.
Alguién dijo Marc Bolan? Tratad
de abstraeros de la voz y de la pinta de pánfila que tiene la muchacha. Tratad
de olvidar la absurda rima. Ahora? Todavía no?
Y
el siguiente corte-Guilty Pleasure es uno de esos hits que se convirtieron en
incontestables de principios del siglo. Me refiero al clásico de Outkast “Hey Ya”. Bueno, que me aspen si no
suena a una mezcla entre Stax y el chiclepop más sesentero. Una estructura de
rock clásico de cuatro acordes y una tonada bailable y pegajosa. En su momento,
la pillé por la radio, hace años, yendo en un coche alquilado, por lo que sólo
podía disponer de lo que las ondas me proporcionaran. Y desde luego me alucinó.
En esa época teníais que ver a éste, vuestro juntaletras favorito dándolo todo
en la pista del dancing, en un deplorable estado etílico, mientras sonaban
estas negritudes.
Con
el paso de los meses y al final de los años, acabé aborreciendo la canción. Me
carga particularmente ese intermedio del “shake
it – sha – sha – shake – it”, etc… pero sigo considerando que la estructura
es de una simplicidad que atrapa. Yo haría una relectura del tema con una
producción diferente, y a triunfar. No soy el único que piensa eso, mi admirado
Greg Dulli se pasó una temporada haciendo una potentísima versión rockera de
este “Hey Ya” cuando giraba con sus
Twighlight Singers. Y podemos decir que Greg Dulli sabe algo de música, ¿no
creéis?