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jueves, 24 de mayo de 2012

Guilty Pleasures 3


Hoy me encuentro en Praga. Llevo toda la semana aquí, cosas de trabajo. Como estos europeos tienen esa costumbre tan cachonda de comer a las 12 una mierdecica, por la tarde tenía hambre. De acuerdo, los europeos suelen ponerse hasta el  ojete durante el desayuno, que ríete tú del clásico vasolechecongalletas hispánico, o el clásico laxante zumo de naranja más café. Pero esta mañana me he dormido cinco minutos más de la cuenta. O me he duchado cinco minutos más de la cuenta. O he tardado en ponerme el traje de luces cinco minutos. Es igual, sea como sea, se me ha hecho tarde, y no he desayunado.

Total, que esta tarde me he librado de todo compromiso social y he salido a dar una vuelta por la ciudad solo. Al pasar por la Plaza de Wenceslao (Václavské Námêstí) no me he aguantado la tentación de pararme en uno de los puestos callejeros de salchichas y comerme un clásico bocata de salchicha checa. Y por si acaso, no fuera a ser que hubiera adelgazado algún gramo, me he metido a cenar en un restaurantito no muy  lejos de mi hotel, una pizza y una jarra de cerveza.

Ahora, claro, me siento un poco mal. Soy un jodido pozo sin fondo. Y mi estómago me lo está recordando. Se está vengando de mis excesos con chorretones de ácido. Qué le voy a hacer, si me gusta la basura. Sí, por supuesto que disfruto de un magret de pato o de un rape a la plancha en su jugo, de los melocotones de calanda y del té verde. Pero también me gusta comerme frankfurts, hamburguesas, pizzas, shawarmas o pollo frito. Por no hablar de las patatas fritas en todas sus variantes, la coca-cola, la cerveza, el Dr. Pepper… aissss…

Será por todo ello que me he acordado de los Guilty Pleasures… hacía ya algunas semanas que no mostraba mis vergüenzas al mundo, así que vamos a ello, directos y a la yugular.

Y comenzaré con una canción que para más inri pertenece a ese maravilloso pop español que promocionan en las cadenas cuarenta de la vida. Cómo llegué a ella? Cosas del amor, amigos, no preguntéis. Y es que hoy iba a mencionar al jitazo de Nena Daconte “Tenía Tanto Que Darte”… si es que me estoy avergonzando conforme lo estoy escribiendo. Todo en esta muchacha es vergonzoso. Participó en un concurso de cantantes de la tele. Se enrolló con uno de los músicos de sesión que participaban en una gira donde cantaban todos estos artistazos, y formaron un dúo al que bautizaron con ese nombre… ESE nombre…

Pero una cosa os diré… la canción funciona! Y no sé si es ese ritmillo, el órgano, las palmas o el reprise final con los vientos, pero me recuerda ligeramente al glam inglés. Alguién dijo Marc Bolan? Tratad de abstraeros de la voz y de la pinta de pánfila que tiene la muchacha. Tratad de olvidar la absurda rima. Ahora? Todavía no?



Y el siguiente corte-Guilty Pleasure es uno de esos hits que se convirtieron en incontestables de principios del siglo. Me refiero al clásico de Outkast “Hey Ya”. Bueno, que me aspen si no suena a una mezcla entre Stax y el chiclepop más sesentero. Una estructura de rock clásico de cuatro acordes y una tonada bailable y pegajosa. En su momento, la pillé por la radio, hace años, yendo en un coche alquilado, por lo que sólo podía disponer de lo que las ondas me proporcionaran. Y desde luego me alucinó. En esa época teníais que ver a éste, vuestro juntaletras favorito dándolo todo en la pista del dancing, en un deplorable estado etílico, mientras sonaban estas negritudes.



Con el paso de los meses y al final de los años, acabé aborreciendo la canción. Me carga particularmente ese intermedio del “shake it – sha – sha – shake – it”, etc… pero sigo considerando que la estructura es de una simplicidad que atrapa. Yo haría una relectura del tema con una producción diferente, y a triunfar. No soy el único que piensa eso, mi admirado Greg Dulli se pasó una temporada haciendo una potentísima versión rockera de este “Hey Ya” cuando giraba con sus Twighlight Singers. Y podemos decir que Greg Dulli sabe algo de música, ¿no creéis?


lunes, 14 de mayo de 2012

Los asesinos, los suicidios, los visitantes inesperados y Australia


Hace mucho que no escucho a The Killers. Durante un tiempo lo hice, he de confesar. No os creáis, no hay ningún tipo de rubor, si bien es cierto que esta clase de confesiones me resta credibilidad ante la parroquia ruockera de NDK. En fin, de un tiempo a esta parte no creo en los carnets de rockerío que en su momento repartía el apóstol César Martín, y estas martingalas de lo que se debe y lo que no se debe escuchar me la traen bastante al pairo.

Todo empezó hace quince días, cuando leí en el diario la noticia del suicidio de un miembro de la banda. Ahí los amigos de El Periódico De Catalunya jugaron con el sensacionalismo, puesto que el suicida era un tal Thomas Marth, saxofonista no considerado como miembro oficial del grupo, aunque sí un músico de apoyo que llevaba un par de álbumes colaborando con el grupo. Pero claro, vende más si en el titular dice “se revienta la cabeza un miembro de The Killers” que no si se titula “se suicida Thomas Marth, saxofonista conocido por sus colaboraciones con The Killers”. En cualquiera de los casos, en ese momento llamaron a la puerta. Me levanté del sofá a abrir. Lo hice sin escrutar la mirilla, craso error. Abrí y sin mayor dilación me dijo “hola, soy tus recuerdos” y se coló en mi casa. De modo que saqué unas patatuelas y un par de birras. Total, ya lo tenía dentro, qué iba a hacer? Era demasiado grande y fuerte como para echarle a patadas, aunque con gusto le hubiera tirado por la puerta como hacía el Tío Phil con Jazz.

The Killers habían sido para mí los tíos que cantaban aquello de “Somebody Told Me”, un tema que no estaba nada mal. No les tenía sino por unos candidatos a los Jitazos Fugaces, hasta cuando publicaron “Day & Age”, en 2008, si bien, al principio, no le hice mucho caso a ese disco. Sin embargo, en los bares y en las radios, comencé a escuchar continuamente una canción que me recordaba horrores a los U2 de primeros de los 90's, a una canción por la que el Bono de hoy en día vendería a su madre. Supongo que atraído por ese single, un buen día, en FNAC, dando lo que era al principio una inocente vuelta de reconocimiento, me entró uno de esos arrebatos en los que el dinero te quema en las manos, y comencé a coger CD's de los estantes. Sin saber bien cómo, había salido con varios euros de menos, y varios discos de más, fruto de una compra compulsiva. Entre ellos había ese “Day & Age”. Y os diré, queridos míos, que el disco no está pero que nada mal. Es más, me parece un disco de pop fuera de clasicismos y muy interesante. Ecos de los U2 de 1991-1992, aureolas glammy, mucho Bowie, tanto de los 70's como de los 80's, un cierto deje ochentero también en forma de Tears For Fears o, incluso, algo de The Cure. ¿Qué os parece?

Y a la tercera birra, después de gorrearme las patatas, mi invitado forzoso me explicó de qué iba todo aquello. Tres momentos de los tres últimos años vendrían a visitarme como los tres fantasmas que fueron a ver a Evenizer Scrooge, todos ellos por obra y gracia de los dichosos The Killers. Uno de ellos me lleva a mi primer viaje a Australia, en mayo de 2009. Estaba alojado en un jodido suburbio de Melbourne, llamado Kew. Un sitio sin nada que hacer donde tenía un pub cercano en el que pude disfrutar una noche de un partido de fútbol australiano mientras me ponía hasta el Ohio de cerveza, de manera que llegué haciendo eses a mi hotel y me quedé dormido con ropa. Qué queréis, era mi última noche allí.

Y cada mañana, al despertar, encendía el televisor, y sintonizaba un canal de videoclips. Ya sabéis, el típico canal de clips tipo radiofórmula. La radiofórmula en Australia es mejor que en la Celtiberia, os lo puedo asegurar. El caso es que cada maldita mañana programaban los mismos videoclips. A la décima mañana viendo eso, uno tiene la sensación de estar en “Atrapado en el Tiempo” y de que Sonny & Cher están a punto de sonar. Me salvaba un clip, el de “Spaceman” de The Killers, un tema que me recuerda un poco al Bowie de “Diamond Dogs”. En cualquiera de los casos, ya esperaba, cada mañana, mi sesión de “Spaceman”, para poder arrancar el día. Ponerme a cantar y bailar esa canción, en calzoncillos, en mi habitación, se convirtió en un ritual.

Y después de esta confesión, me perdonaréis que no dé más detalles de los otros dos fantasmas/momentos que me visitaron. Cuando se acabó la cerveza, mi asaltante se marchó de casa, aunque el muy ladino se despidió con un “hasta la próxima” que me tocó las narices.


Canciones:

The Killers: “Spaceman”
Iggy Pop: “Dum Dum Boys”
R.E.M. : “Driver 8”

jueves, 12 de abril de 2012

La influencia de los Beach Boys

Esta tarde andaba pensando en los Beach Boys. Leí no hace mucho que Brian Wilson iba a reunirse con los miembros originales Mike Love y Al Jardine, quienes junto con Bruce Johnston, que lleva desde 1965 sustituyendo al propio Wilson en la mayoría de las giras, mantenían el nombre de Beach Boys vivo. Con mayor o menor fortuna, posiblemente menor, y llevando el nombre de Beach Boys al pantanoso terreno de las bandas de revival cutre, este trío se paseaba por los escenarios de medio mundo (creo recordar que pisaron la piel de toro el verano pasado o el anterior). Pero todos sabemos la verdad: sin Brian Wilson, sobre las tablas o en la sombra, no son verdaderamente los Beach Boys. 

Y cuando nadie daba un duro por ello, resulta que a Brian Wilson le da por volver a girar con sus antiguos compañeros, con una excusa tan pobre como la conmemoración del 50 aniversario de la banda. Es decir, después de su recuperación en los 90's, de la publicación de "Smile" tal y como lo había imaginado en su cabeza, o como lo recordaba, claro, después de girar en solitario llevando "Pet Sounds" y "Smile" a los escenarios, de grabar varios discos, después incluso de la muerte de su hermano Carl, a Brian Wilson le da por volver a girar con The Beach Boys, o lo que queda de ellos, en una pirueta, cuanto menos, extraña. Básicamente, porque uno piensa: Para qué? Lo cuál demuestra que al viejo genio todavía se le va la olla de vez en cuando.

En cualquiera de los casos, y aunque si pisaran la Península, trataría de ir a verles, por el momento no hay ningún show anunciado en el tramo europeo de la gira, entre julio y agosto del presente año. Reconozco que sería un ejercicio nostálgico más bien arriesgado, las probabilidades de decepción son francamente elevadas. Y es que para mí, la sonoridad, el preciosismo que presentaba música de los Beach Boys suponen un hito en eso que llamamos música pop. Aunque no podemos decir que existan muchos grupos que la tomen como referencia. Esa clase de arreglos y de coros resultan muy complicados, demasiado como para utilizarlos sin caer en el más absoluto de los ridículos. Queridos, es como si un señor de 65 años quisiera enfundarse unos tejanos estrechos, llevar un par de rastas en el pelo, ojos maquillados y una camisa abierta hasta el ombligo. Eso sólo queda bien si uno se llama Keith y se apellida Richards. Es lo que hay.

Al final, no he sido capaz de encontrar muchas influencias claras de los Beach Boys. Desde luego, no en bandas, y tan sólo en algunos temas de ciertos grupos se puede ver algo que claramente pudiera asociarse con el sonido clásico de los chicos de la playa en su faceta más pop. Podemos verlo en un tema como "At My Most Beautiful" de R.E.M.


Para mi gusto, el mejor corte de un disco que fue injustamente tratado, "Up", y en donde un inspiradísimo Mike Mills despliega una melodía que cabalga sobre pianos, cascabeles, teclados, un banjo que suena de fondo, cuerdas... un ejercicio puramente Wilson, sin duda.

Vayamos con otro tema al que yo le veo un deje Beach Boys, aunque no tan evidente como en el anterior. Si digo que los Manic Street Preachers pasaron un momento flojito desde finales de los 90's hasta finales de la década pasada, posiblemente muchos de los fans antiguos de los galeses se alinearían conmigo. Pertenece, sin embargo, a esa época, la canción que quisiera resaltar:


Este "So Why So Sad?" tiene un sabor claramente pop, y que me aspen si el puente/solo que cuelan antes del último estribillo no recuerda a "Pet Sounds". No negaré que me gustan más los Manics más rockeros que no los que cantaban horrores como "Tsunami", y que durante esa etapa me desentendí de su música. Pero es lo que tienen los singles. Un buen día, uno escucha una canción, una sola, una en concreto, y resulta que acaba redimiendo a un grupo.

Para acabar quisiera colar la canción marciana de esta entrada. Reconozco sin rubor que no tengo ni idea de quienes son estos tales Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, ni tampoco del peso que han llegado a tener, si alguna vez lo tuvieron, sobre la música española. Puedo decir que no conozco nada más que la canción que suena en el vídeo siguiente, y, sinceramente, no creo estar perdiéndome gran cosa:


De acuerdo, tanto la letra como el propio título del tema, "Señora Azul", se mueve en el ridículo más espantoso si no fuera por, ay, ese apropiadísimo uso de las armonías vocales francamente deudoras de los Beach Boys. ¿Que no? Escuchen, escuchen cuando canta aquello de "tú no puedes apreciar con propiedad" y lo que sigue... Están, o no, de acuerdo conmigo, mis queridos lectores, paseantes, asiduos o curiosos?

Acabaré pidiendo el comodín del público, undostrés responda otra vez, canciones en las que se pueda apreciar una influencia clara de los Beach Boys más clásicos. Como premio por haber llegado al final de esta entrada, el vídeo con la canción que me lleva obsesionando todo el día de hoy, el tema con el que arranca el disco de Brian Wilson de 1998, "Imagination". Buenas noches.


martes, 17 de enero de 2012

31 Songs - Kar: Bizarre Love Triangle (2)


Al principio me tomé este asunto de mi atracción por la canción “Bizarre Love Triangle” como una especie de guilty pleasure. Entonces estaba en ese momento de obertura de mente, de descubrimiento de bandas y discos. Un buen día, pasabas por una tienda y comprabas tu primer disco de Neil Young o un colega te prestaba el debut de Blind Melon y se abría un mundo nuevo. A veces, y digo sólo a veces, tengo la sensación de que nada me sorprenderá tanto como la primera vez que escuché un disco de David Bowie o el arranque del “Led Zeppelin I” o incluso el “Forever Blue” de Chris Isaak. Todo eso son pamplinas, claro. Pero la capacidad de sorpresa, un poquito, sí que la he perdido. No hay muchos Frank Sinatra, ni muchos Kiss, ni muchos Temple Of The Dog. Y sí, en su momento, descubro el debut de Wolfmother o de los Strokes y me dejan noqueado, pero sabes que no son unos nuevos Doors o unos nuevos R.E.M. Y aunque parece que me estaba yendo por las ramas, en realidad no. En realidad, en esa época había pasado de escuchar el rock alternativo de mi adolescencia a empaparme de clásicos para pasar luego a seguir a toda aquella banda que fuera glosada en Popular 1. De ahí la rareza de lo de “Bizarre Love Triangle”.

New Order no eran una banda de rock. Ni siquiera una banda de pop como las que yo estaba acostumbrado a disfrutar. Aquello podía calificarse como una suerte de techno-pop. Uuuufff... la fatídica etiqueta... techno-pop... Y me rompió los esquemas el quedarme prendado con una canción como “Bizarre Love Triangle”. También estaba “Blue Monday”, pero aquella era más electrónica al uso. Al uso de 1987, claro, pero al uso. Y desde luego, en el Popu seguramente la habrían puesto a caldo. Al “Bizarre Love Triangle”, a New Order y todo lo que ello significó. Yo descubrí, sin embargo, que había algo más allá del rock. Pero sobretodo, había algo más allá de los dictados de Popular 1, revista que a día de hoy sigo comprando religiosamente, sí, pero con mi propio criterio, no con el de César Martín.




No me las voy a dar ahora de gran fan de New Order, grupo al que ventilo con un buen recopilatorio (por ejemplo, “Substance 1987”) y que aunque pueda disfrutar mucho, no me provoca la necesidad de tener que indagar más en su carrera o en sus LP's. Y sin embargo, “Bizarre Love Triangle” me parece una canción redonda, en donde nada falta ni sobra, comenzando por la letra y acabando por su ritmo sintetizado.

Aquella fue una buena época... sabéis cuando se dice que la universidad es la época más divertida, la del desmadre, la de las fiestas, y todas esas bobadas? Pues bien, para mí, no fue así. Mi etapa universitaria fue un pedazo de mierda aburrida, llena de exámenes parciales, finales, prácticas, y para colmo, tener que trabajar en los típicos trabajos de estudiante. Con lo cuál, el acabar la universidad y comenzar a trabajar... bueno, aquello sí que supuso una pequeña liberación. De repente, tenía mis horas de trabajo, claro, pero nada de estudiar ni de hacer informes en casa. Y luego está el desagradable asunto pecuniario, que, quieras que no, tiene su importancia. Así que esa fue una etapa divertida. Todo un sueldo mensual para gastar en discos. Fines de semana completamente libres. Descubrimiento de los jueves por la noche. Alcohol. Rock n' roll. Y por qué no, acabemos la noche en cualquier discoteca, que a partir de ciertas horas intempestivas acaban pinchando “oldies” y tanto New Order como Depeche Mode o incluso Soft Cell o INXS acabarán cayendo.

No quisiera acabar sin mencionar la versión que Jewel hizo de “Bizarre Love Triangle”. No está nada mal la vuelta de tuerca que le dio a la canción, lo cuál, es lo mínimo que se le debería pedir a una versión. El problema fue que acabó tratándose de un corte que se usó como jingle en anuncios y en cortinillas de televisión, y por supuesto, se quemó. Afortunadamente, no fue así con el original de New Order.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Jitazos Fugaces. Hoy ... The Wannadies

Me llena de orgullo y satisfacción el retomar ésta, una de las secciones más entrañables que se han perpetrado jamás en NDK. Me refiero, claro, a los Jitazos Fugaces. Por si alguien aterriza por vez primera en estas líneas y no sabe de qué se trata esto de los Jitazos Fugaces, puede hacer clic aquí. Si a alguien le suena pero no lo acaba de recordar, puede hacer clic aquí. Si a alguien... bueno, paro ya...

Y sin más dilación, vayamos a aquello que centra nuestra atención hoy. Veamos, por este mundo de los Jitazos Fugaces a menudo hay mucha cutrez. Mucha caspa. Mucha gracieta. Lo que los modernos llamarían kistch (siempre he deseado usar esta palabra). En realidad, hay mucha cancioncilla de esas que cuando esa chica tan guapa te coge el iPod, de repente, en plan “a ver qué escuchas” y ves en la pantallita el fatídico título, te da por enrojecer y desear tener un agujero en el que meterte. Sin embargo, los Jitazos Fugaces no son necesariamente malas canciones. Y este “You and Me Song” puede ser una muestra.

Ok, reconozco que yo mismo escucho este corte y luego necesito unos días de desintoxicación: demasiado azúcar en una pieza de dos minutos y medio. Ya el propio título da que pensar que no se trataría de un single de Slayer. Y sin embargo, la realidad es que, si uno no es diabético, puede disfrutar fácilmente de esta píldora pop. Pop en una estructura sencillísima, con un estribillo que es casi lo único de la canción, pero damas y caballeros, qué estribillo. De acuerdo que la letra es de lo más estúpido y baboso. Esa es también una ventaja de no ser angloparlante nativo: no resulta difícil desentenderse de letras bobaliconas y centrarse en la música, como si lo que recita el cantante no fuera sino parte de la instrumentación.

Se trata de una canción de una banda sueca llamada The Wannadies, quienes, y como suele ocurrir en estos casos, efectivamente, tienen una carrera anterior (iniciada en 1988!!) y posterior a su Jitazo Fugaz, y según Wikipedia, han grabado la friolera de 7 álbumes. Sin embargo, poca relevancia más tuvieron, aunque no deja de ser gracioso cómo en una época de chovinismo musical tan extremo como fue el pop inglés en los 90’s, una banda sueca se colara con cierta fuerza entre sus charts. Al final, la cosa se quedó en una moderada relevancia en el Reino Unido y también en la Suecia natal de los dichosos Wannadies.

Para el resto del mundo, la fama de este “You and Me Song” llegó por estar incluida en la banda sonora de la película “Romeo + Juliet”, de un Baz Luhrmann antes de hacerse famoso con “Moulin Rouge”. La película era bastante más interesante de lo que pudiera parecer a priori, con un tratamiento gráfico curioso, dando una vuelta de tuerca a la sobadísima historia de los amantes de Verona, y una banda sonora maja que contaba también con temas de Radiohead, Butthole Surfers o Cardigans.

Al final, ocurrió lo de siempre... seguro que muchos escucharéis esta canción y os sonará, pero seréis incapaces de citar la banda en cuestión. Pues para eso está vuestro amigo Kar. Pero lo siento, debo daros una mala noticia, se separaron en 2009. Ahhh, todos los buenos se acaban yendo. Ubi sunt?

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Lisztomania

Este época es tiempo de listas, de lo mejor del año, y aprovechando, de la década. También NDK tendrá su lista, como cada año, referente a los mejores discos de 2009 y seguramente, en un alarde de originalidad, acabaré también reseñando lo mejor de la década esta innombrable (los 00's? los dosmil? alguien puede resolverme la duda?). El caso es que mientras que lo lógico, y lo que he ido haciendo los años anteriores, sería publicar esta lista hoy, tal vez mañana, en esta ocasión será diferente. No por nada en especial, simplemente que en los últimos días han caído en mis manos varias referencias de 2009 que todavía tengo que digerir, y alguna otra que deberé adquirir en breve. Pero vamos, que lista, acabará habiendo. Y unos que tienen números para aparecer en esta lista de NDK son los franceses Phoenix.

En estos momentos es cuando me viene a la cabeza esa entrada que mi admirado Aitor escribió hace unos días acerca de Oasis. Bueno, era curioso cómo iniciaba esa entrada con una suerte de aviso al lector, invitando a pegarle un tiento a la entrada superando ese instinto primario de parte de la parroquia que hace que, como movidos por un resorte, nada más leer Oasis en el título, se escriba un comentario negativo, ofensivo o directamente una amenaza o un reproche ("cómo has podido hacerme esto? yo que te consideraba un hermano de sangre rockera"). Casi con una justificación inicial. Bueno, Aitor, a mí también me gustan Oasis. Por lo menos sus dos o tres primeros discos, y fuera de ello, algún single suelto. Y eso que los descubrí cuando sus discos ya perdían el interés, cosas de los prejuicios: pese a que me gustaba lo que escuchaba de ellos (canciones como "Champagne Supernova" o "Live Forever"), jamás me investigué su música, imbuído por tanta opinión negativa, y también, por qué no, por tanta histeria colectiva por parte de sus seguidores.

En fin, hace tiempo de que ciertos prejuicios musicales me he ido deshaciendo, y no tengo mayores reparos en declarar mi interés por el pop, sin tener que reducir este concepto a divinidades como Brian Wilson o Love. Es por eso que puedo declarar que me gustan Phoenix, una banda que lo tiene todo para ser odiada por la parroquia rockera: grupo indie (de esos que viven perennemente enganchados a sus converse y sus tejanos de pitillo), francés pero que canta en inglés, con conexiones "cool" (nótese la ironía en las comillas), ya que uno de ellos es el maromo de Sofia Coppola, que es a su vez fan de la banda. Te pueden gustar Phoenix y también Kiss? Puedes poner tu iPod en modo aleatorio y que suene "Better" de Axl y luego "Lisztomania" de Phoenix? Bueno, siempre he sido algo rarito.

Tampoco es que sea un erudito en la carrera de estos gavachos, el caso es que todo lo que he ido escuchando me gusta, y su disco de 2009, "Wolfgang Amadeus Phoenix" me parece muy bueno. Sobretodo tienen una sonoridad muy particular, que los hace reconocibles a la primera canción, y un sentido del pop como un sonido basado en la melodía y en la construcción de la canción con una cierta pátina de ligereza aparente fantástico.

Este "Lisztomania" es el primer single del disco, y por Youtube alguien ha colgado un videoclip alternativo casero, utilizando imágenes de las películas de adolescentes de los 80's, como "Footlose" o "El Club de los Cinco" realmente genial. Y poniendonos en plan trascendental, una de las cosas positivas de Internet es la capacidad ilimitada de poder hacer algo talentoso y ofrecerlo a todo el mundo, aunque sea sin pagar derecho de autor alguno. Por cierto, parece ser que a los propios Phoenix les ha encantado este montaje, han declarado que es "el mejor videoclip que tienen". Pues eso.

En fin, ya no me queda más que esperar opiniones, aunque sean del tipo reproche, insulto o directa amenaza de agresión. Si Aitor sobrevivió, yo también lo hare!!