Mostrando entradas con la etiqueta soul. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta soul. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de junio de 2012

The Afghan Whigs y las pataletas


Los Afghan Whigs pertenecen a esa clase de bandas que situaba en mi Olimpo particular, especialmente porque llevaban doce años en barbecho y estaba convencido de que nunca iba a verles sobre las tablas. Es de esos grupos que uno consideraba que pertenecían al pasado, y éste no iba a volver. En los últimos años me he llevado, sin embargo, muchas sorpresas sobre este particular. Si me lo hubieran preguntado hace tres lustros, jamás hubiera creído que presenciaría conciertos de Kiss con maquillaje, de Iggy & The Stooges, de Redd Kross, de The Police o de los que nos ocupan, The Afghan Whigs.

Conocí a los Afghan Whigs en mi época más fanática de Popular 1, cuando lo que leía en esa revista resultaba ser poco menos que las Sagradas Escrituras. Eran una banda, además, de la que casi sólo se hablaba en esas páginas. Eran un grupo fetiche para la publicación. Por aquél entonces sacaron su último disco al mercado, y lo recuerdo como si fuera ayer, volver de la tienda aquella tarde con dos CD’s en la bolsita, “1965” de los Whigs y “100% Colombian” de los Fun Lovin’ Criminals.

Pero los Afghan Whigs eran diferentes. Los Criminals habían tenido un hit clarísimo que había pegado fuerte en las listas, y tenían su popularidad, que aumentaría con ese portento de disco que es “100% Colombian”. Los Afghan Whigs eran una suerte de desconocidos, por lo menos a nivel popular, por lo menos en la Celtiberia. Durante un tiempo se anunció una fecha de concierto, sería por mayo de 1999, en la desaparecida Sala Garatge. Sí, os juro que recuerdo haber visto eso, en aquellos folletos con listas de conciertos que se repartían en algunas tiendas de discos. Por supuesto, esa actuación nunca se llevaría a cabo, y muy poco después, Afghan Whigs confirmarían su separación.


El concierto de Barcelona entero

Y aunque ya tenía “Black Love”, muy pronto “1965” se convirtió en mi disco favorito de los Whigs. Tenía guitarras, tenía soul, tenía momentos festivos, tenía esa intensidad que si uno no se mete a fondo en la canción, puede parecer casi impostada y algo ridícula. Más tarde escuché “Gentlemen”, pero siempre estuvo en un estrato, para mi gusto, inferior a “1966” y a “Black Love”.

Y bien, tantos años más tarde, sin, desde luego, esperármelo, resulta que Greg Dulli reúne a la banda y por si fuera poco, anuncian fecha en el marco del Primavera Sound. Evidentemente no iba a dejar escapar esa ocasión, si bien lo he reiterado varias veces: no me gustan los festivales. Pero es lo que hay, cosas del rock n’ roll de hoy en día.

Y ya lo sabía, que iban a tocar una hora justa. Aún así, cuando Dulli dio por finalizado el show, escenifiqué lo que se conoce por “quedarse con cara de tonto”. Por supuesto que había disfrutado de muchos momentos del concierto. La banda estaba muy sólida, y Greg Dulli ejercía con maestría de estrella de la función. ¿Qué falló? ¿El repertorio? En parte sí, a verdaderas joyas se le sumaban temas que yo considero claramente prescindibles. Y luego mi ansiedad… esto se acaba y no han tocado aún “Faded”… ni “John The Baptist”… ni “Something Hot”…

Y cuando acabó, tras mi momento de quedarme estupefacto, la siguiente reacción fue de cabreo. No era culpa de los Afghan Whigs. Tampoco era culpa del festival, en ningún caso dejaron de cumplir lo establecido, un hora y listos. ¿El repertorio? Cada uno elegiría el suyo. Fue una actitud algo infantil, de un niño que se enfada porque las cosas no son como él quiere que sean. Pero fue así.

Al día siguiente, por la tarde, me puse a recordar el concierto. Y revisé las imágenes que están colgadas en Youtube (si buscáis, podéis ver el concierto entero en calidad profesional). Y bueno, me alegré de haber estado allí. Me reconcilié con Greg Dulli y los suyos. ¿Podía haber sido mejor, más emotivo, más bonito? Yo creo firmemente que sí. Pero que me quiten lo bailao.

PD: Después me pasé a ver a Mudhoney un rato, y sorprendentemente, pues se trata de un grupo que apenas conozco, me dieron muy buenas sensaciones. Me recordó lo mucho que me gustaba el llamado “rock alternativo” de los 90’s. Y no me vengáis con eso de las “etiquetas” y blablablá… de algún modo hay que llamarlo. Me encantó vivir el momentazo “Touch Me, I’m Sick”

Canciones:

The Rentals: "Friends Of P"
The Black Crowes: "Welcome to the good times"
Jack White: "Sixteen Saltines"

domingo, 25 de marzo de 2012

31 Songs - Kar: My Girl (3)


Comienza el bajo, solitario y cadencioso. Dos compases y entra la guitarra, con un fraseo inconfundible, y de repente, redoble de tambor que abre el paso a la batería, y con ella, invita a pasar también a esa voz rasposa y directa de Otis Redding. No canta como los otros negros, aquí no está la melodiosa perfección ni la suave clase de algunos de sus compañeros de generación. Ni falta que le hace. No se puede expresar más sentimiento sólo con una garganta. No hay coros ni bailes. Sólo Otis y su banda.

En el puente aparece una espartana sección de viento. Y una concesión, esos “hey, heeey, heeey” del cantante. Ésa es la magia de su interpretación. Porque reconozcámoslo, “My Girl” es una canción bonita y dulce, algo moñas, en definitiva. Pero la interpretación de Otis Redding y su banda, libre de manierismos y de orfebrería, va directa al sentimiento y al músculo. El corazón, claro.

The Temptations también hicieron su versión, siendo sinceros, una grabación poco recomendable para diabéticos. No se le puede echar azúcar a la miel. Y esos arreglos de cuerda sumados a esos coros angelicales sólo emocionarían a tu chica si el mundo fuera una creación de Aaron Spelling. Pero no lo es, y por eso, Otis cantó demasiado poco y murió demasiado joven.

Hubo una época en la que en todo buen anuncio de televisión que se preciara había que colocar una banda sonora de soul. El “My Girl” de Otis Redding se usó, claro. Y aunque no recuerdo el producto, sí me acuerdo de las imágenes, en blanco y negro, con un primer plano de una moneda lanzada al aire y tomas de una pandilla, chicos y chicas, todos ellos estupendos y estupendas. Y Redding se desgañitaba porque él no quería vender nada, sólo recordarte que el sentimiento está todavía vivo, aunque a menudo no sirva de gran cosa.


Canciones:

Mötley Crüe: “Looks that kill”
Rocket From The Crypt: “Break It Up”
Chet Baker: “Just Friends”

martes, 19 de octubre de 2010

Be my baby

Será que hoy estoy un poco cerdete, porque si no, no entiendo qué extraño resorte ha hecho que Vanessa Paradis apareciera en mi mente. Y no una Vanessa Paradis cualquiera, que esa, me interesa más bien poco, sino la que aparecía en el videoclip con el que la descubrí. Vayamos con él y luego continuamos, ¿sí?



Se trata de un tema de 1992, de cuando la niña se fue a hacer las Américas. No me digáis que ese vídeo, con esa cancioncita tan maja y esa Vanessa más guapa que nunca no es como para que de repente, lo recuerde, tal que 18 años más tarde... sí, esa separación en la piñata tan característica sigue estando ahí. Y aún así, tan lánguida, pero con ese aura de falsa inocencia y esa ropa de hippy sexy, con ese inglés afrancesado cantando una bonita tonada fotocopiada de Motown, me sigue gustando. Aunque yo ya no tenga 13 años. Todo encaja, la chica, el vídeo, la canción. Sin conjugar estos tres elementos, no sería lo mismo.

Vanessa Paradis había sido una estrella preadolescente en Francia, una suerte de Melody gavacha, pero sin gorilas. Claro que viendo su éxito estrella “Joe Le Taxi”, casi me quedo con la rumbera y su baile simiesco (uh, uh, uh). En fin, todo el mundo sabe que los franceses son idiotas. Aunque esa es otra historia. El caso es que a los 19 años decidió hacer carrera en USA, y allí se lió con un Lenny Kravitz que por aquél entonces todavía tenía cosas que decir en la música. Un día de estos tengo que hablar de Lenny Kravitz. Así, Kravitz le compuso un disco a su nueva flamante novia, del que se extrajo este “Be My Baby” como single, y que a la postre, le abrió las puertas de la fama allende Francia. Y no tengo rubor alguno en reconocer que me gusta esta canción. Aunque sea un plagio descarado y segundón del soul más almibarado de los 60’s. Y sobretodo me gusta, lo dicho, esa combinación de la canción con ese videoclip sugerente y cantado por esa extraña chica francesa que nadie conocía por aquí.

Hay que reconocerle a Kravitz su buen gusto con las mujeres, porque antes de liarse con Vanessa Paradis, había estado casado con la (por aquél entonces, a finales de los 80’s) guapísima Lisa Bonet. Y posteriormente se le ha relacionado -me encanta esta expresión de prensa amarilla- con Nicole Kidman, que no me dice gran cosa pero hace unos años, antes de parecer una estatua de cera, tenía su aquél, Penélope Cruz, que si cierra la boca es una chica bonita y hasta Kate Moss (arf, arf, arf...). Hasta aquí el momento Salsa Rocksa.

Y volviendo a Vanessa Paradis, su carrera como nueva soulwoman le duró lo que duraron esos 3 minutos de clip en la MTV. Así que retornó a Francia e hizo sus cositas en cine y música, que no me pueden importar menos. Si algún lector o lectora considera que me estoy perdiendo a una artista que realmente vale la pena, que no se lo calle, que rectificar es de sabios y todo eso. Pero mientras tanto, permitidme que me ponga una vez más este “Be My Baby”.

Canciones:

Slash: "Ghost"
Lenny Kravitz: "Fields of Joy"
The Drifters: "Sugar Pie Honey"

domingo, 10 de enero de 2010

Eli "Paperboy" Reed en concierto

Le tenía ganas a Eli Reed y los True Lovers. Si bien es cierto que tras haber escuchado mucho su último disco durante el año en que se publicó (2008), hacía bastante tiempo que no lo pinchaba. Pero claro, una visita de Eli "Paperboy" Reed, y encima en una sala acogedora como Apolo, bien vale la pena.

Me sorprendió encontrarme con una sala Apolo llena a rebosar, en un ambiente bastante agobiante, con mucho calor en el interior y un frío que pelaba fuera. Pero ahí estaba un público variopinto que combinaba rockeros, amantes del soul y fans de las moderneces. Y es que en una paradoja interesante, tratándose de una propuesta tan retro como la de Eli Reed, el caso es que se ha puesto de moda.

No creo que nadie se sorprenda si menciono la apabullante máquina de R&B que resultan ser los True Lovers sobre el escenario (7 pedazo de músicos), ni la fuerza de Eli Reed como intérprete, eso sí, bebiendo descaradamente de las negritudes de los 50's y los 60's. Pero si de algo me di cuenta, es de que una grabación de estudio, aunque sea uno de los discos del año 2008, como "Roll With You", no le hace justicia. El poderío vocal de Eli Reed y la versatilidad de la banda hacían de un espectaculo con temas alargados al máximo una fiesta de puro soul. Y eso que el concierto tampoco es que fuera muy largo, pero muy intenso, eso desde luego.

Esto es soul y no lo de Pitingo

La "excusa" era la presentación de un nuevo disco que saldrá a la venta el 5 de abril de este 2009, "Come and get it", del cuál sonaron varios temas. Lo bueno, y supongo que en parte también, lo malo, es que su música transita por terrenos comunes y ya conocidos, por lo que temas nuevos o temas ya conocidos sonaban compactos. Por ejemplo, la canción que dará nombre a su próximo disco es una pequeña maravilla, y sin embargo, pudiera claramente estar en discos anteriores.

En fin, supongo que si uno vive en Memphis, y puede ver a grupos locales de negros anónimos practicando R&B incendiario cada semana, no le prestará tantas atenciones a Eli "Paperboy" Reed and The True Lovers. Pero como quiera que (imagino) para la mayoría de personas que estáis leyendo estas líneas, ése no es el caso, si Eli Reed pasa por vuestra ciudad, no dejéis de acudir.

Canciones:

Eli "Paperboy" Reed: "Come and get it"
Georgia Satellites: "Every Picture Tells a Story"
Diamond Dog: "Sad to Say I'm Sorry"

martes, 7 de julio de 2009

Bernadette

Segundo día y segunda entrada. Como mañana toca madrugón, espero que no os importe que pida algo de ayuda para estas líneas. Y no, no me refiero a los 200 chimpancés amaestrados que me suelen escribir estos textos, ya que hoy les he dado fiesta commemorando el 35 aniversario del estreno de "El Planeta de los Simios". Me refiero a Kiko Amat, escritor del que ya os he hablado en un par de ocasiones, coincidiendo con la lectura de dos de sus libros. Como quiera que ya le he hecho suficiente publicidad, no creo que le importe demasiado que le cite. Y también pedir la ayuda de los Four Tops, uno de los combos de soul definitivos. Y con ellos, Bernadette, la Bernarda, más cerca a la del coño que a la santurrona de la película. Escuchemos a los Four Tops y dejemos que sea Amat quien continúe:



"(...) Era Bernadette de los Four Tops, una de mis canciones favoritas. Cuando estaba con Eleonor, y creía que ella era mi Mujer Escarlata, siempre le cantaba esa estrofa. Bernadette, la gente busca el amor que nosotros ya tenemos. También canté Bernadette las dos ocasiones que Eleonor me dejó: la historia de un hombre enamorado que nota la envidia, la falsa amistad de los que le rodean. (...) Lo cierto es que Bernadette no tiene un toque tan apocalíptico como el que le daba yo. En la letra original, nada hace pensar que Bernadette vaya a hacer las maletas cuando termine la canción. Bernadette no tiene la culpa de toda esa angustia. (...) Hay una pausa hacia el final de Bernadette que hiela las venas. Todos los instrumentos dejan de sonar y parece que termina la canción. Pero no. De la nada aparece una voz, la del cantante Levi Stubbs, y de algún modo sabes que esa voz lleva lágrimas, cargadas como mochilas en sus omoplatos. Cuando Stubbs rompe el silencio casi puedes ver sus ojos empantanados y rojizos, con embalses en los lados. (...)

lunes, 15 de septiembre de 2008

Little Steven

A veces me resulta curiosa la poca repercusión y fama que tiene hoy en día Little Steven. Pero lo cierto es que se trata de un tipo que siempre ha hecho lo que le ha venido en gana, sin fijarse en las repercusiones comerciales que de ello se pudiera derivar. Sí, lo habéis adivinado. Siento admiración por este hombre. Y diablos, me cae bien. No me preguntéis por qué.

Little Steven, nacido como Steven Lento, de origen italiano, en 1950 (qué viejos nos hacemos todos), lo de Van Zandt lo adoptaría por su padrastro. Lo de “Little” lo ignoro, aunque lo puedo suponer. Steven, un hombre a un pañuelo en la cabeza pegado. Esa es su seña de identidad. De hecho, nunca he visto ninguna foto suya con la cabeza al descubierto. Supongo que ese pañuelo, del que sobresale una melena, debe esconder una calva al más puro estilo Hulk Hogan. En cualquier caso, forma parte de su figura inconfundible.

En 1984 hizo algo que muy poca gente se hubiera atrevido a hacer: abandonó la E-Street Band de Bruce Springsteen, banda de la que fue miembro desde 1975. Había sido colega de Springsteen desde mucho antes. Eso lo hizo tras grabar el superventas “Born in the USA”, cosa que a bruss no le sentó muy bien. No sólo era su amigo y un gran guitarrista, sino que era una pieza fundamental en la creación de arreglos para las canciones. Hasta entonces, era clásica su imagen, pañuelo (como siempre) y guitarra, y haciendo coros en el mismo micro que Springsteen, robando un poco de protagonismo al divo.

Little Steven, el activista más cool de los 80's

Pero es que Little Steven era un culo de mal asiento. Ya en 1982 había dado inicio a su carrera en solitario, creando la banda Little Steven and The Disciples Of Soul. Nuestro protagonista era un amante del soul, amén de tener conocimientos enciclopédicos al respecto. Y quiso lanzarse a la palestra. En ese año 1982 publicó el que sería su disco de debut, “Men Without Women”. Había juntado a un conjunto de músicos muy heterogéneo, aunque más un grupo de amigos que una banda “real”. Los Disciples Of Soul eran hasta 9 músicos, entre ellos, nombres conocidos, de la E-Street Band, como el fenecido Danny Federici o su viejo colega Jean Beauboir , el punky negro. Little Steven se hacía cargo de guitarras y voz, y aunque como vocalista, no es que fuese un derroche cualitativo, es capaz de sacar adelante sus canciones. El caso es que este “Men Without Women” resulta ser un disco de soul rock fantástico, con algunos auténticos temazos, como “Lyin’ in a bed of fire” o “Forever”, y los elogios estaban completamente justificados.

Con ello, inició oficialmente su carrera en solitario, tras abandonar a Springsteen. Su siguiente movimiento fue más inesperado. En 1984 se sacó de la manga un disco totalmente explícito en contra de la política de Ronald Reagan y el partido republicano. Se convirtió en el trobador del desencanto americano con el disco “Voice Of America”. Estilísticamente también había cambiado, y su música se movía por derroteros más eclécticos. Desde el punk de la inicial “Voice of América” hasta el reggae de “Solidarity”, pasando por momentos más cercanos a la E-Street Band. En conjunto, un buen trabajo, pero menos inspirado que su debut.

Bruce Springsteen, el chico es que canta en la banda de Little Steven

En ese punto de su carrera era cuando su faceta activista estaba más en boga. Además, Little Steven era un músico muy respetado por diferentes colegas suyos unos más punkies, otros más cercanos a la música negra, al rock o a la salsa. Así, en 1985, en plena empanada activista, creó la asociación Artists United Against Apartheid. La cosa fue que Van Zandt siempre tuvo mucho interés en la situación del pueblo indio americano. Leyó que el Apartheid de Sudáfrica estaba inspirado en la situación de reservas indias que el gobierno americano había creado. Tras un viaje a Sudáfrica, se convenció de que se trataba de una causa por la que luchar. No es que tuviera una gran repercusión, pero aún así logró involucrar a un importante grupo de artistas de lo más dispar para la grabación de un documental al respecto, titulado “Sun City”. Y, por supuesto, un disco titulado del mismo modo, en donde participaban gente del rock, del rap, del jazz, del punk y de la salsa. Logró involucrar a nombres como Stiv Bators, Miles Davis, Hervie Hancock, Ron Wood, Bono, Rubén Blades, Afrika Bambaataa, Ray Barretto o Bruce Springsteen. En fin, como suele pasar con estas cosas, todo muy bien, muy revolucionario políticamente hablando, peroooo… el sigle “Sun City”, escrito por Van Zandt, es una cosa casi más horrorosa que aquél infame “We are the world”.

Y no se amilanó con toda esta historia. Su siguiente trabajo seguía una línea política similar, y el título ya es bastante explícito, “Freedom – No Compromise” (1987). Lo cierto es que se nota un bajón considerable respecto a sus dos primeras entregas. Hay algún single interesante, como el dueto que hace con Rubén Blades (¿?), “Bitter Fruit”, pero los resultados no son los esperados. Su popularidad, especialmente en USA, decae. Y con el final de la década, todo su movimiento de activista público comienza a diluirse. ¿Demasiado tiempo batallando? Tal vez. El caso es que en 1989 publica nuevo disco, “Revolution”, en donde flirtea demasiado con los sintetizadores, y al final resulta ser el más flojo de todos sus discos, en una carrera que había ido claramente de más a menos.

En 1993 participó, no sólo como productor, sino también activamente (aunque no como miembro) en la nueva banda que había formado el ex-Hanoi Rocks Michael Monroe, Demolition 23. Grabaron un disco de debut homónimo que resultó ser un pelotazo del mejor punk rock, que probablemente mereció mejor suerte. La muerte del guitarrista Jay Hening supuso un mazazo y la cosa acabó demasiado prematuramente. Cuando en 1995 Springsteen reúne puntualmente a la E-Street Band, Little Steven acepta un puesto que le pertenecía por derecho.

1999 fue uno de los años más importantes en la carrera de Little Steven. Por un lado, y tras una década de silencio, publica un nuevo disco. Titulado “Born Again Savage”, es el disco de un power-trio al estilo de finales de los 60’s, que monta con Adam Clayton, de U2 y Jason Boham, el hijo del malogrado John. Y en ese trabajo, Little Steven se vuelve a reinventar. Ni soul, ni punk, ni inventos raros. Esta vez, se trataba de buscar unas sonoridades cercanas a Cream, a Hendrix, a Steppenwolf… al hard rock psicodélico de los 60’s. Fue el disco con el que descubrí a Little Steven, y el mejor de su carrera, justo por debajo de su debut. En 1999 también, Bruce Springsteen reúne definitivamente a la E-Street Band, y ahí está también Little Steven, quien se tomaría su puesto en la banda como prioridad. Y en 1999 inicia una nueva faceta en su carrera, inédita, pero por la que se ha ganado muchas simpatías. En ese 1999 es elegido por David Chase para dar vida al gran Silvio Dante en la serie Los Soprano.

Silvio Dante. El más grande.

Qué puedo decir, se trata de mi personaje favorito de mi serie favorita del momento. Chase le eligió, sin casting alguno, pese a que Little Steven no contaba con experiencia alguna en la interpretación, simplemente porque su imagen “daba el perfil”. Y ya lo creo. Por primera vez vemos a Steven Van Zandt sin pañuelo (aunque con peluca), dando vida a un personaje hosco, duro, pero siempre elegante, que según avanza la serie, adopta mayor protagonismo. Un gran acierto.

El logo de su programa. Dice mucho de lo que ahí suena.

Y tras la serie, y sin abandonar a Springsteen, con la llegada del nuevo siglo, el culo inquieto de Little Steven se mete en un nuevo proyecto: la radio. Dentro de la moda de las radios vía satélite, crea y conduce el programa “Little Steven’s Underground Garage”, en donde pincha temas oscuros de los 50’s y 60’s, y también da la alternativa a bandas actuales más o menos afines al garaje, como los grandes (aunque ya desaparecidos) The Shazam. El programa tiene pinta de ser una gozada, y genera también discos recopilatorios e incluso festivales. Eso, claro, a los pobres europeos del sur nos queda muy lejos. Ya me gustaría.

En definitiva, Little Steven, un entrañable hiperactivo, un amante del rock y de la música, y sobretodo, mucho más que el guitarrista que está a la izquierda de Bruce Springsteen.

Canciones:

Little Steven: “Born again savage”
Little Steven: “Lying in a bed of fire”
Little Steven: “Bitter Fruit”

martes, 5 de agosto de 2008

Eli "Paperboy" Reed & The True Lovers

Bueno, este puede ser uno de los discos del año. Ojito al dato. Al César lo que es del César, se trata de una recomendación que alguien (no recuerdo quién) hizo en el Foro de Riff-Fanzine, al cuál podéis acceder desde aquí mismo, donde pone "enlaces". Pues bien, uno de los probables discos del año 2008 es un disco de purita sweet soul music. Y R&B del clásico. Incluso unas gotas de funky. Todo ello concentrado en un disco que es el segundo de la banda.

Con la portada ya te puedes imaginar de qué va la cosa.

En fin, el tipo se llama Eli "Paperboy" Reed y su disco, Roll With You. Y con todo ello, y nada más ver la portada, nos damos cuenta de que se trata de uno de esos discos con sabor añejo. Y es que en 12 cortes de es disco, el blanquísimo Paperboy y su banda, los True Lovers concentran las influencias más directas de Otis Redding, de James Brown, de Little Richard y otras negritudes varias. Quizás sea este el punto más flaco del trabajo. Tanto se ha creído el papel este chico que parece uno de ellos. Que se parece a ellos. Quizás demasiado. Quizás a veces costaría de reconocer el estilo de Eli "Paperboy" Reed & The True Lovers en medio de una pinchada de discos de la lista de R&B de 1963. A su lado, el sonido de Amy Winehouse es pura actualidad.

Lo cuál no deja de ser algo secundario. Porque menuda voz nos gasta el amigo, señores. Menudos vientos más bien puestos. Menuda sección rítmica. Cómo puede ser que a un tipo blanquito y con esa cara de panoli le salgan esas canciones?? Y si es verdad que el soul se ha puesto de moda, ojalá le vaya bien a Paperboy y pueda tener una carrera con muchos discos exitosos.

Tiene pinta de teclista de Spandau Ballet, lo sé.

Porque qué sería de hablar de soul en 2008 sin mencionar a la divina Amy Winehouse, o a esa Duffy que si bien en su Rockferry se queda a medias (fuera de ese gran single que es Mercy, el resto del disco no llega al nivel) aunque puede hacer cosas buenas. Igual sí. Igual sí que está de moda el soul, como lo estuvo hace unos añitos el swing. Así que lo dicho, no se pierdan a Eli "Paperboy" Reed & The True Lovers, probablemente su disco no sirva de cortinillas musicales para los programas de la tele, pero desde luego vale mucho la pena.

Canciones:

The Offspring: "Gotta Get Away"
Paul Anka: "Everybody Hurts"
Ozzy Osbourne: "Mr. Crowley"