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sábado, 24 de diciembre de 2011

1991


En 1991 cumplía yo 12 años, y me pensaba que ya era todo un proyecto de jovencito. Un Holden Cauldfield de El Guardián Entre El Centeno. O mejor aún, un Rusty James en Rumble Fish, novela que “me trajeron los Reyes” en esa época y que me marcó. Por alguna razón, recuerdo ese año como un buen año. Quién sabe por qué, la memoria es traicionera y tiende a pasar por un extraño prisma los recuerdos, para deformarlos y dejarlos más bonicos de lo que realmente eran.

Para la música fue un año estupendo, eso lo vemos ahora que se celebran 20 aniversarios de muchos discos clásicos, a saber, y ojo con la lista:

Guns n' Roses – Use Your Illusion
Nirvana – Nevermind
Pearl Jam – Ten
R.E.M. - Out Of Time
Red Hot Chili Peppers – Blood, Sugar, Sex, Magik
Metallica – Metallica
Queen – Greatest Hits II & Innuendo
The Cult – Ceremony
U2 – Achtung, baby
Michael Jackson - Dangerous

Aunque debo decir que en aquella época sólo disfrutaba de los de R.E.M., Nirvana, Guns n' Roses, Michael Jackson y Queen. Todo lo demás llegaría a mi vida más tarde. Freddie Mercury moría aquél año en el que yo me rendía a ese Greatest Hits II que siempre fue despreciado por los puristas, en favor del primer recopilatorio, o lo que es lo mismo, los Queen 80's vs. los Queen 70's. Ya comenté que aunque con el tiempo descubrí que lo bueno estaba en sus primeros discos, no renegaría jamás de los hits ochenteros de la reina. No era el único que moría, claro, en el mundo de la música. 1991 vería caer a Miles Davis, Steve Clark de Def Leppard, Eric Carr de Kiss, Serge Gainsbourg o a Johnny Thunders. Sí, aunque todos recordemos al Thunders que se arrastraba por los escenarios en los 70's, aguantó con vida toda la década posterior, aunque en un estado heroinómano lamentable, y fue la heroína la que se lo llevó en ese año capicúa.

1991 fue también el año en el que se creó el primer videojuego de Sonic, de SEGA... bueno, en aquella época, o eras de SEGA o eras de Nintendo. Yo era de los primeros. Más que nada porque en mi casa me tuve que conformar con una videoconsola Master System II, en lugar de poder tener una Super Nintendo, que era lo más aquél año. También era el año en el que Antena 3 comenzó a emitir un clásico de la televisión: Los Vigilantes De La Playa … hummm... todavía no estaba Pamela Anderson, pero sí una Erika Eleniak (Shauni) que pasó fugazmente y apenas pudo disfrutar de sus 15 minutos de fama. Nosotros sí que pudimos disfrutar de la suya, y de sus contoneos en bañador rojo.

Podría colar como anuncio de desodorante Sanex...
Se estrenaba “Terminator 2” y todos flipábamos con Arnie como robot apocalíptico, y esa banda sonora, con Guns N' Roses, o con ese tema principal instrumental, que algún desaprensivo remezcló a ritmo de mákina. Eran los años del descubrimiento de que existía ese estilo musical discotequero que reventaría las pistas de baile hispánicas. Pero amigos, otra moda musical y cinematográfica se adueñó de las calles: 1991 fue el año de ese invento infernal que fue el Grease Megamix. Su nombre es definitivo, un mix bastante cutre de las canciones de la película musical, que aprovechando la coyuntura, fue emitida varias veces por las novatas cadenas privadas de televisión. Increíblemente, esa mierda de remezcla se hizo muy popular. Aunque, por supuesto, el mundo de las remezclas y los megamixes, y todas esas martingalas, tiene un rey: Jive Bunny & The Master Mixers.

En 1991 la chavalería descubrimos el SIDA, de la mano del malogrado Freddie Mercury y también de Magic Johnson, quien declaró ser portador de anticuerpos de VIH. Lo que quiera que eso significara. Se iba a morir, como Freddie? Los niños sólo sabíamos que había un virus mortal por ahí suelto. Todo el mundo andaba revuelto ese año. Los gringos habían comenzado la Guerra del Golfo, y cada mañana, antes de ir al cole, podía ver por la tele los bombardeos de Bagdad, que eran unas imágenes en negro y verde fosforito. Hasta entonces, Bagdad era, para mí, la ciudad que alojaba la corte de las historias que nos contaban de “Las Mil y Una Noches”.

Pero como digo, el mundo estaba cambiando, y ahí estaba yo para contarlo. Ese año creamos, un par de amigos y yo, el periódico infantil escolar: La Gacela... el número #1 se llamaba La Gaceta, pero luego vimos que ya existía una cabecera con ese nombre (malditos!) y bueno, de una L a una T no había tanto. Mi aventura periodística duraría lo que nos cansaríamos de pasarnos los sábados por la mañana haciendo el dichoso periódico. Pero diablos, yo estaba encantado, y me sentía como un reportero explicando los trepidantes acontecimientos internacionales (guerras, revueltas, países que se independizan, …) que apenas llegaba a comprender. Tras varios meses, y justo antes de los exámenes finales de verano, La Gacela publicó su último número, y con ello, se cerró una etapa del periodismo nacional. Por lo menos, el de mi barrio.

Canciones:

Red Hot Chili Peppers: "If You Have to Ask"
Michael Jackson: "Gone Too Soon"
R.E.M. : "Radio Song"

martes, 29 de septiembre de 2009

Dangerous

De todos los discos de la etapa clásica de Michael Jackson, “Off The Wall” (1979), “Thriller” (1982), “Bad” (1987) y “Dangerous” (1991), es este último el que probablemente suene más desfasado, aun siendo el más actual. “Dangerous” no es un mal disco en absoluto, pero demostró que la cima creativa de Jackson ya quedaba más lejana. Puedo decir que hablo con conocimiento de causa, ya que en las navidades de 1991 me regalaron ese disco en su formato cassette. Dios bendiga al viejo cassette (o “cinta”, como había sido siempre para mí). Y durante ese año 1992 lo estuve escuchando constantemente. Luego otros tomarían mejores posiciones en mi walkman top 5 particular, y muy pronto vendrían muchos otros más, más ruidosos y con los pelos más largos. Pero claro, uno no puede dejar de tener un cierto cariño especial por ese “Dangerous”.

Recuerdo cuando se estrenó el single-videoclip, el celebérrimo “Black or White”. Aquella intro con Slash guitarreando y con el niño de “Solo en Casa”, aquellos efectos especiales, en su momento, espectaculares, y sobretodo aquella ridícula escena final con Jackson bailando solo, sin música, destrozando un coche, que generó bastante polémica y acabó por retirarse.

Este primer single es una muestra de que Michael Jackson todavía tenía golpes escondidos y podía recuperar esa fusión de rock blanco, y soul y música de baile negra que tan buenos resultados le había dado en el pasado. Siempre me llamó la atención, sin embargo, a qué venía esa letra, y qué se le pasaba por la cabeza cuando la posicionó como primer single, después de sufrir él mismo una transformación de su color de piel. Difícilmente sabremos si en realidad el aspecto blanquecino que lucía entonces era fruto de una enfermedad, de un tratamiento para blanquear un poco la piel en plan estético que se le fue de las manos o, como si se decía por ahí, y eso lo dudo mucho, un intento de, sencillamente, no parecer lo que era, negro. En cualquiera de los casos, una letra como esa, en un primer single, o era cosa de una inocencia absoluta o de una ironía muy fina.

Alguien puede decirme qué hostias significaba esta portada???

Pese a todo, ese era uno de los escasos momentos de grandeza de un disco que carecía de ellos. Pudiera ser el hecho de que prescindió de los servicios de Quincy Jones, tal vez ni siquiera Jones hubiera podido cambiar gran cosa. La cuestión es que todo el disco se movía por un estilo de lo que se dio en llamar “New Jack Swing”, una etiqueta de música negra que se hizo popular entre finales de los 80’s y principios de los 90’s. Era una especie de punto intermedio entre el R&B, la música de baile de sintetizadores y el rap en su versión más suavizada. Es decir, Jackson se apuntaba a un estilo musical, más que desarrollar el suyo propio. Lo cuál, y sumado a la larga duración del disco (14 canciones), hacía el resultado general un poco tedioso.

Hablemos de los buenos momentos del disco, aparte de la mencionada “Black Or White”, había otra colaboración con el gran Slash, en “Give In To Me”, una canción de ritmo lento y guitarra dura, con un cierto parecido a aquél “Dirty Diana” que se incluyó en “Bad”. Sin que sirva de precedente, en esta ocasión Slash no ofreció uno de sus solos insulsos que suele colar en sus colaboraciones, sino todo lo contrario. Finalmente podríamos hablar de “Gone Too Soon”, una balada elegíaca de bonita melodía. Y como propina también prodríamos salvar, seamos benevolentes, “Remember The Time”. Lo demás, un puro ejercicio de estilo de la música negra que era popular por aquél entonces, y que al final, acaba facturando varias canciones demasiado parecidas entre ellas.

Mención aparte a esa horrorosa “Heal The World”, balada babosa hasta la saciedad, con letra bienintencionada y en definitiva, una hija bastarda (completamente innecesaria) de aquél otro horror que era “We Are The World”.

A pesar de todo, fueron 7 singles (7!!! Definitivamente, eran otros tiempos) los que se extrajeron de “Dangerous”, con una serie de videoclips que se hicieron muy populares, con cameos de Eddie Murphy, Michael Jordan o Naomi Campbell, y con un Michael Jackson que ya lucía un aspecto lechoso y una cara casi destrozada por la cirugía estética, con esa nariz y esa barbilla ridículas.

Qué fue lo que falló? Seguramente le faltó contención y le sobraron influencias externas. Nadie dice que Jackson no debía evolucionar respecto a su sonido de los 80’s, pero ocurre que algunas de las canciones de “Dangerous” podrían haber estado perfectamente en discos de otros artistas de la época y que ahora están desaparecidos en el limbo de los tiempos. Y al final, por todos es conocida la historia: en enero del 92 el “Nevermind” le quita el primer puesto de Billboard y en 1993 Jackson es demandado por vez primera por abusos sexuales. Y de ese modo, la caída comenzó a ser evidente.

domingo, 28 de junio de 2009

Elegía para Michael Jackson

Michael Jackson is dead. Ayer tarde veía la noticia, en el aeropuerto. Lo cierto es que llevaba un rato mirando de reojo una pantalla que emitía Sky TV, sin volumen, diferentes vídeos de la etapa clásica de Jackson, y me ha pareció extraño a estas alturas, pero poco más. Sin embargo, al cabo de unos pocos minutos, me fijé en el titular y leí eso: Michael Jackson is dead. Rápidamente fuí donde los periódicos, y efectivamente, los periódicos británicos titulaban así en portada (los que se publican por la tarde, claro). Y puedo decir, con total sinceridad, que me ha sabido muy mal.

Michael Jackson era un freak. Y hacía 15 años que estaba completamente acabado, artísticamente. De otras facultades, ni lo sé, ni me importa. Seguramente ni siquiera su cacareada tanda de conciertos londinenses lograrían sacarle de su encasillamiento de excéntrica superestrella venida a menos. Pero diantre, era Michael Jackson. Un icono. La gran estrella de los 80’s, que veía de niño por la tele. Se ha muerto una parte de mi pasado. Probablemente por eso me sepa peor la muerte de Jackson que la de Lux Interior o Ron Asheton. Michael Jackson, sus canciones, su personaje, era algo que tenía grabado en el subconsciente.

Todos sus discos eran buenos discos. Por lo menos hasta 1991, casi podría decir que “Dangerous”, aún siendo el más moderno, es el que suena más desfasado. Aunque probablemente lo mejor de Jackson no eran sus discos, de hecho, su carrera en solitario la podríamos resumir en un buen recopilatorio de 20 canciones y sería suficiente. Pero qué 20 canciones!! Ahí sí que era insuperable, una máquina de fabricar singles como “Beat It”, “Man In The Mirror” o “Rock with you”, realmente perfectos. Y sin embargo, como iba diciendo, lo mejor de Michael Jackson no sólo eran sus canciones, sino su concepto de estrella. De mito. Todo el mundo conoce algo de Michael Jackson. Todo el mundo se ha llevado la mano a la entrepierna y ha gritado un hi-hi alguna vez. Todos reconoceríamos ese guante plateado o seríamos capaces de imitar, torpemente, el moonwalk.


Adios...

Era un freak, medio demente, tal vez demente entero, y probablemente un pederasta. Seguramente no mucho peor que los padres de esos críos que se enriquecieron a su costa. Ahora ha muerto, y las especulaciones carroñeras se dispararán mucho más de lo que jamás se hizo en vida, pero Jackson siempre fue pasto de ellas, sobretodo en su época más gloriosa. Cuando en los 80’s se supo que dormía en una cámara de oxígeno, se armó el gran revuelo. Cuando se reveló que Raúl González también lo hacía, no pasó nada. Qué importa si le dio al alpiste más de la cuenta, si su corazón simplemente se paró o si se ha ido a la isla de Elvis con Jim Morrison y Ziggy Stardust. Ah, no, que Ziggy Stardust no era de verdad. Y Michael Jackson, era de verdad? Por lo menos nos queda Luixi Toledo.

Y ahora llega el momento confesiones: por casa todavía debo tener el cassette original de “Dangerous”, que me trajo Papa Noel y escuché hasta la saciedad durante varios meses, hasta que Nirvana, Guns n’ Roses y Aerosmith metieron el rock en mi vida. Y por supuesto, durante casi todos los 90’s renegué de su música. Resultaba extraño encontrarme con “Ben” o “Billie Jean” en la radio… y saber, que no reconocer, que me gustaba. Con el tiempo, claro, me reconcilié con su música. Descanse en paz el hombre. Que viva el mito.

Canciones

Michael Jackson: "Beat it"
Michael Jackson: "Man in the mirror"
Michael Jackson: "Don't Stop 'til you've get enough"