Así
es como veían el año 1969 Iggy & The Stooges, para su debut
homónimo, poquito en común con otros compañeros generacionales que
lo pintaban todo de paz y amor. Lo suyo era más destrucción y mala
leche. Lo de las drogas sí, lo tenían en común. Me encanta esa
guitarra, tan básica y tan sucia, y esa manera de cantar de Iggy.
Ok, no es poesía pura, pero escuchar a Mr. Ostenberg cantando eso de
Last year I was 21 / I didn't have a lot of fun / And now I'm gonna
be 22 / I say oh my and a boo hoo dice mucho con muy poco.
Y
un año siguiente, para su segundo disco, The Stooges grababan otro
tema, en este caso, 1970, otro bombazo, donde cada vez que Iggy
escupe “I feel allright” te llega el olor a alcohol, humo y
sudor. De acuerdo, dicho así, suena desagradable, pero a veces, eso
es el rock n' roll. Ahora, mi parte favorita es el movimiento final,
con ese saxo que suena más duro que cualquier guitarra amplificada
al 11.
1976
sería descrito de un modo muy diferente por unos pipiolos Redd
Kross, que metían este corte en su 4º disco, Third Eye (1990),
trabajo a partir del cuál, para mi gusto, comienza lo realmente
interesante de su discografía. Una rareza en esa época, demasiado
alternativo para las radios, demasiado chicle para el rock
alternativo, demasiado naïve, demasiado todo para el hard rock
ochentero, demasiado... demasiado bueno, hostias! Por cierto, para la
parte en la que cantan “This is the era, this is the time / You
know you've got to boogie 'cuz your platforms are fine” contaron
con un imitador de Paul Stanley. En su siguiente disco, el
imprescindible Phaseshifter (1993) incluyeron en el libreto una foto
muy cachonda de los hermanos McDonald (almas de Redd Kross) junto con
Gene Simmons (y Kim Gordon de Sonic Youth).
1984
era el año apocalíptico en el que George Orwell situaba una
sociedad paranoica y constantemente vigilada por un ente al que
llamaban Gran Hermano... se equivocó por 20 años... en cualquiera
de los casos, esa novela, que, dicho sea de paso, no me entusiasmó
tanto como esperaba, inspiró el primer disco del Bowie post-Ziggy
Stardust, un movimiento que hay que reconocerle a David Bowie como
valiente: en lugar de seguir exprimiendo el personaje y el estilo que
tanto éxito le había dado, hace un giro bastante radical hacia el
soul, el funk y otras negritudes variadas. Y sale airoso, qué duda
cabe: su “Diamond Dogs” (1974) es un disco que mantiene el alto
nivel de sus predecesores e incluye esta visión Orwelliana del año
en cuestión.
Sin
embargo, no sería la única visión de 1984 que daría la música.
Cuando Van Halen publicaron su sexto disco, estaban en lo más alto
del hard rock y de su popularidad, prueba de ello es, entre otras
muchas, lo que Marty McFly le hace escuchar a su padre en Regreso Al
Futuro, por ejemplo. Ellos no sólo titularían una canción 1984,
sino un disco entero, que abrían con una intro instrumental de
título, también, 1984, mostrando la inusitada pasión que Eddie Van
Halen mostraba, de repente, a los sintetizadores, para dar paso luego
a la celebérrima Jump, luego Panama... un no parar.
Y
cerramos con otro año, 1999, al que Prince dedicó un álbum doble,
ni más ni menos, en 1982, os podéis imaginar, una empanada
referente al cambio de siglo que en el año de Naranjito se veía cercano, pero todavía como algo más propio de la ciencia ficción,
que pintaba ese siglo XXI como algo maravilloso donde la tecnología
resolvía los problemas de la humanidad, y los que vivimos ese cambio
de siglo, nos dimos cuenta de que en realidad, no había para tanto,
y que el 1 de enero de 2000 eramos la misma raza de simios atontados.
Sea como fuere, el disco lo abría el tema homónimo, 1999, y a la
postre, mi canción favorita de Prince.
Y
tengo que dejar esta particular cronología aquí, porque no se me
ocurren más canciones tituladas como años, pero si conocéis algún
tema con este tipo de títulos, no dejéis de decírmelo!