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miércoles, 9 de mayo de 2012

London Calling


Esto de los juicios de valor hechos desde el desconocimiento, es lo que tiene… Cuando empecé a escuchar rock n’ roll oí hablar de una banda llamada The Clash. Se hablaba de ellos como uno de los grupos seminales del punk británico. Se suponía que tenía que ser la hostia. Duro y directo como un puñetazo. Como un escupitajo en la cara. Se hablaba, principalmente, del disco “London Calling”, que tenía esa portada con ese destrozo de guitarra. Bueno, para un ignorante en cosas del punk, si algo tenía que significar el concepto “punk”, tenía que ser, forzosamente, aquello. Y cuando escuché por vez primera el disco… bueno, digamos que me sorprendió. Aquello no sonaba tan duro ni tan rápido ni tan directo como yo tenía en mente. Supongo que son cosas de haber escuchado música de los 90’s (pongamos nombres desde Guns n’ Roses hasta el mundo grunchi)… ¿y aquello era punk? Quiero decir, no es que no me gustara, no era eso. Pero no era un puñetazo ni un escupitajo ni una botella rota contra la pared… aquello era una amalgama de rock n’ roll, cositas de pop y algo de ritmos caribeños. De algún modo, me pareció “blando”. Supongo que “London Calling” puede descolocar fácilmente, desde luego, no es "Nevermind The Bollocks”… he oído decir sandeces como que “London Calling” y The Clash eran más punk por la actitud que por su música en sí. Como si eso tuviera la menor importancia.

En cualquiera de los casos, significara lo que significara, “London Calling” resulta ser un disco de los que requieren de atención y escuchas, pero que a su vez, proporcionan momentos y matices que a veces pasan inadvertidos de entrada.


Por alguna razón que no acierto a comprender, me he levantado con “London Calling”, en esta ocasión me refiero a la canción, en la cabeza. Y automáticamente me ha llevado a un momento y a un lugar. Sala Màgic, en Barcelona. Años ha. Hora: las perritantas de la madrugada. Cerca de la hora de cierre. Íbamos 3 individuos, en un estado etílico deplorable. Uno del trío llevaba un estado etílico aún más deplorable que los demás. En un momento, los otros dos me abandonan, uno iba a acompañar al tercero al lavabo, a ver si se espabilaba. La nebulosa puebla mi mente. De modo inesperado, tengo una de esas experiencias místicas, como si me desdoblara, y una parte de mí sale del cuerpo, hacia el exterior, y me veo a mí mismo, desde fuera, subido en el (mini) escenario de Màgic, solo, cantando y bailando “London Calling” como si me fuera la vida en ello, como si tuviera que ser el elegido para sustituir al malogrado Joe Strummer. Nunca una canción me pareció tan cojonuda.

Canciones:

The Clash: “London Calling”
Counting Crows: “Rain King”
Little Caesar: “Every Picture Tells A Story / Happy”


lunes, 2 de abril de 2012

Sueños: Los yakuza


Ok, una vez más, mis planes respecto a las entradas del blog se ven truncados. No, hoy no pensaba hablar de sueños... pero es que el de anoche... tuvo su aquél. Diablos, merece ser contado. Y comenzaré diciendo que anoche, la noche del sábado, vuestro buen amigo Kar, este aprendiz de juntaletras, se fue de parranda con los amigotes. Nada, un plan sencillo, cuatro caballeros degustando combinados espirituosos y compartiendo amigable charla mientras las melodías fluían en el salón. Para qué contar más. Luego, a esa hora en la que las personas de bien ya están a punto de levantarse, y con algo más de alcohol en el cuerpo del que debiera, me fuí a dormir.

Este dato de mi actividad sabatina, completamente irrelevante a priori, parece ser el eje central de lo que acabó aconteciendo en mi cabeza durante esa liberación mental que resulta ser el sueño, donde las cosas fluyen sin el férreo control que las circunstancias y la ética ejercen sobre nuestros pensamientos y actos.

Así que mi sueño, o por lo menos, la parte que recuerdo, comienza entrando, con mis tres camaradas de anoche, en lo que parece ser una celebración yakuza. Exactamente, me refiero a la mafia japonesa. Parece una boda, como si la hija del gran jefe se casara. O algo así. Nosotros vamos vestidos como la ocasión se merece, traje oscuro impecable y camisa blanca. Hay una gran mesa, muy baja, y estamos todos sentados a su alrededor, sobre cojines. Somos los únicos occidentales de la sala. Todos los demás son japoneses perfectamente trajeados, excepto la novia, la única mujer, vestida con un kimono blanco.
La víctima
En el transcurso del banquete, nuestro superior jerárquico en la estructura del grupo nos llama a una habitación aparte. Tenemos un trabajo que hacer. Al parecer, han pillado a un traidor, que merece un castigo. Nos conducen por un par de estancias de imaginería japonesa clásica, en maderas, paredes de papel y puertas correderas. Y en una de ellas, allí está, el traidor, que resulta tener el aspecto que Charlton Heston en la peli “Khartoum”, pelo corto y bigote. Este dato sí que me parece inquietante, pues no recuerdo haber visto “Khartoum”, o por lo menos, no en los últimos 20 años.

En cualquiera de los casos, hay que acabar con él, y para ello, nos dan unas sierras radiales de mano, de esas que son como un taladro Black & Dekker pero con la rueda dentada. Y los cuatro la emprendemos contra el pobre infeliz, que, naturalmente, muere a la primera de cambio. Pero no es suficiente, con nuestras sierras le vamos troceando hasta mutilarle. Y reconozco que esta parte del sueño se me hizo dura, me daba penica el pobre Charlton. La compasión, sin embargo, se quedó de puertas adentro, ya que acabé la faena como se me había encomendado.

Y como sucede en los sueños, tal como empiezan, se acaban, y tras esta misión cumplida, todo se desvaneció, y ya no recuerdo nada más. Sí que diré que me preocupa conocer qué extraño resorte me llevó a unirme en sueños a un grupo mafioso japonés y acabar descuartizando a un fulano.

Canciones:

Mott The Hopple: “The Ballad Of Mott The Hopple”
The Prodigy: “Breathe”
Screamin' Cheeta Wheelies: “Boogie King”

jueves, 10 de septiembre de 2009

El Elvis del Born

La otra noche estaba en el Màgic, local que hay que reivindicar una vez más. Y léase esta primera línea como reivindicación, pues ya hice lo propio hace unos meses, y uno no reivindica las cosas insistentemente a no ser que haya transacciones pecuniarias de por medio. En el tránsito de personas y personajes que pululaban por el lugar, entró uno peculiar. Edad indefinida, pero más cercano a los 40 que a los 30. Su aspecto resultaba de lo más parecido a Ford Farlaine (el de “Las Aventuras de Ford Farlaine”, la película de Andrew Dice Clay), aunque me da que el tipo buscaba un aspecto más parecido a Elvis. Ok, pudiéramos aceptarlo como imitador del Rey, más que nada porque lucía unas gafas de esas que Elvis popularizó en los 70’s, y para qué engañarnos, me encantan, y lo bien que me lo pasé llevándolas puestas toda la noche en Las Vegas. Complementaban una camiseta a rayas con un cierto aire a “King Creole”, la película de Presley, unos tejanos negros apretados, con barriga pugnando por respirar entre camiseta y tejanos, y unos zapatos blancos y negros imitación de los clásicos de gamuza de los 50’s. Pudiera pasar por un pintas… definitivamente, la discreción no era su mayor virtud.

Le ha robado los anillos a su abuela.

De repente, el DJ pincha “Burning Love”, de Elvis, y por supuesto, nuestro Elvis-Ford Farlaine particular no tiene por más que subirse a la tarima y marcarse unos pasos, a medio camino entre baile y playback, probablemente menos lamentable de lo que pudiera parecer así, explicado en unas líneas. Pero amigos, toda la sala se volvió hacia él y le coreaba, y por unos minutos fue la estrella de la noche.

Y pudiera pensar que se trataba de un tipo patético. Un chalado. De un rarito, de un “lúser”, de un tontolpueblo. Pero no. Lo que puedo pensar se resume en la castiza frase “Ahí tus huevos”. Sí, sobre esa tarima estaba un tipo que hacía lo que quería, lo que le apetecía y le gustaba, con la toda pasión que le podía poner, y sin importarle qué pudiéramos pensar el resto de la audiencia, sin importarle que estaba gordo y que era el más viejo del local. En una palabra, ahí estaba, rockeando. Y por supuesto, se llevó la merecida ovación de los que en un principio, nos reíamos de él, pero luego nos acabamos riendo con él. Y pronto volvería a ser lunes, y pronto todos probablemente volveríamos a nuestras rutinas, y tal vez nuestro Elvis particular aparcaría las gafas doradas para enfrentarse a sus quehaceres diarios de la manera más digna posible, pero sabiéndose que en su interior, hay un rocker.

Canciones:

Elvis Presley: "Burning Love"
Counting Crowes: "A Long December"
Imelda May: "Love Tattoo"

domingo, 12 de octubre de 2008

Unos días en Madrid

La semana del concierto de R.E.M. la aproveché para quedarme desde miércoles hasta domingo en Madrid. Sin duda se trata de una ciudad que me encanta. Lo que pasa es que lamentablemente voy siempre (y muy a menudo) por trabajo, con lo cual, claro, la cosa cambia. Esta vez nos alojábamos en un apartamentito en la Calle Mayor, a 500 metros de la Puerta del Sol. Es decir, en pleno meollo madrileño. Perfecto. Y es que una de las cosas que me llama la atención de Madrid, que me atrae, es sus particularidades. Su casticismo. Sus costumbres, más diferentes de las de Barcelona de lo que pudiera parecer a priori. Obviamente, esa es una simplificación facilona desde un punto de vista distorsionado del barcelonauta. Y ni eso, pues hace ya cuatro años que dejé de vivir en la urbe. Qué le voy a hacer, simplificado o no, es lo que me atrae, y me repele a la vez. Es como la Plaza de Toros de Las Ventas. Odio el toreo y todo lo relacionado con lo que dan en llamar “la fiesta”. Pero a su vez, ese edificio y esas tascas de alrededores, que parecen empeñadas en no arrancar las hojas del calendario, a excepción del televisor, no puedo evitarlo, me generan curiosidad.

El día siguiente al concierto es un buen día para dar buena cuenta de una comida pantagruélica y de pasear por el centro de los madriles. Aprovecho para acercarme hasta la calle Fuencarral. Tengo un familiar en Madrid, y hace años iba, de vez en cuando, unos días en vacaciones. Y era algo así como una experiencia iniciática y un acercamiento a las corrientes modernas. Nada que no hubiera en mi ciudad, pero esos días me llevaban a bares, a las tiendas de ropa alternativa, a las tiendas de discos, a ver películas italianas en V.O.S.E. De manera que Madrid siempre me recuerda a esa época. Descubro como la calle Fuencarral ha perdido algo de magia, demasiada boutique pija de las de toda la vida, pero con un cartel graffiteado para parecer más alternativa. Sin embargo, el mercadillo de Fuencarral sigue allí, y es un gusto chafardear las miles de camisetas, las bambas, los complementos y la ropa. Por poco tiempo, según dicen. Javiruli, que viene con nosotros, se lanza a por una camiseta de su admirado Bud Spencer, y tras su compra, el chaval que regenta el tenderete le pide que firme un manifiesto en contra de la desaparición del Mercadillo. Al parecer, es inminente, y si la cosa no cambia, a primeros del año que viene será historia. Una verdadera lástima, si se acaba perdiendo el Mercadillo de Fuencarral.

El Mercado de Fuencarral echa el cierre. Foto de aquí.

Por la noche nos llevan por La Latina, barrio encantadoramente castizo con una oferta para el tapeo y la cena rápida brutal. Tras comer como puercos en una tasca, acabamos en un bar, “El Viajero”, medio pijito, gin-tonics de Tanquerai y una terraza que seguramente podría ser apetecible unas semanas atrás, pero el frío ya lo impide.

El día siguiente es para el Museo Reina Sofía, que hace más de diez años que lo vi, y no había vuelto. No tengo el cuerpo para grandes exposiciones, de manera que me limito a buscar lo que quiero ver, a saber, el Guernika, los lienzos de Picasso, Miró y Dalí, y una exposición de Robert Capa algo sosita. Y el siguiente destino es el Cosmocaixa, donde hay una exposición acerca de Chaplin. Sorprendentemente gratuita, se trata de una exposición de fotografías con muy poca información de la vida personal de Charles Chaplin. Interesante, también.

La noche es para ir a Malasaña, zona que apenas conozco. Cenamos muy tarde (para el horario de Barcelona) donde podemos compartir comedor con el injustamente olvidado Jaime Bores. Dios, toda una celebrity. Y tras la cena nos adentramos en la maraña de bares. Se me ocurre la reflexión de que la zona mola mucho. Cientos de bares, mucha gente transitando, pero en una zona muy céntrica y accesible. Y sin embargo, entiendo que en una ciudad como Barcelona, tan volcada con la consecución de altas cotas de civismo, se desmantelaría un Malasaña en menos que canta un gallo. Y lo puedo entender, a diferencia del Poble Nou, se trata de una zona totalmente residencial, con miles de vecinos que deben soportar ruidos, meadas, vómitos, pestes y otras cosas que no quiero relatar. Hacerme esa clase de reflexiones significa que me estoy haciendo viejo?

El caso es que paso por un par de bares, descubro el mítico Penta que cualquier documento sobre la Movida (cosa cansina, tanto bombo) nombra. Me lo imaginaba más grande. La noche es muy fría, y nosotros vamos con la ropa de veranillo que traíamos de casa, de manera que esos 7 grados nos hacen muy chungo el paseíllo hacia casa.

Malasaña. De día.

El día siguiente es para hacer compras, previo darse un homenaje a base de churros con chocolate en San Ginés. Y sólo diré dos palabras: Discos Yunque. Bajo esa cutrez de nombre nos encontramos con dos tiendas, dos locales igual de cutres, pero que venden CD’s nuevos (también algo de 2ª mano) a precios ridículos. Mucha morralla, pero podías encontrar alguna gema, nueva y a precios de 6 euros. Acabé comprándome varias cosas, entre ellas, el “Wax Ecstasic” de Sponge y el “Live in London” de Space Age Playboys, es decir, discos que no son precisamente fáciles de encontrar. Y las novedades discográficas, a precios tirados. Javiruli se compró el “Death Magnetic” de Metallica por sólo 10 euros (¡!). Ignoro qué beneficios reporta esa tienda con esos precios, pero no puedo dejar de sentirme timado paseando luego por FNAC. Lo de los CD’s antiguos todavía lo entiendo, parece como si compraran excedentes que las grandes superficies no vendieron y lo deben hacer a precios reventados. Lo de las novedades a 10 y 12 euros no tiene explicación para mí. Ni falta que le hace.

Y el domingo, antes de la vuelta, paseíto por el Rastro. Vamos temprano, el tren sale al mediodía y no hay mucho tiempo, y la mañana es, una vez más, heladora. Cómo echo de menos mi chaqueta. El caso es que el rastro mantiene su ambiente entre castizo y chapucero, pero no veo nada interesante. Ni camisetas, ni ropa, ni vinilos de segunda mano (piezas mal conservadas a precios indecentes) ni revistas antiguas. Así que acabo mi jornada madrileña almorzando un bocata calamares antes de ir a Atocha. Dios bendiga al AVE.

Canciones:

Esclavos Del Vicio: “Tu Bendición”
Héroes del Silencio: “Bendecida 2”
Sponge: “Wax Ecstasic”

domingo, 21 de septiembre de 2008

Vida Social

Bonito fin de semana que he tenido. La cosa comenzó bien el jueves, en Huesca. Avatares del trabajo me llevaron a Aragón esta semana, de manera que me las apañé para pasar la noche del jueves en Huesca y aprovechar para tomarme unas cervezuelas con los hermanos más cool de la provincia, Anxlsuperstar y DumDumBoy, o a la sazón, el 50% de Los Secuestradores de Iones (ver enlaces). Seis horas llenas de cerveza y charlando sin parar de rock n' roll, de cine, de series y departiendo sobre lo humano y lo divino. Como siempre, un placer coincidir con vosotros, chicos, y la próxima, que sea en Barcelona. Iremos a la Perla, y haremos el saludo Star Trek!!

Me gusta Huesca. Claro, comparado con Barcelona, el ambiente es tan diferente. Lo que me gustó y me llamó la atención, fue el poder moverse la noche sin usar vehículo alguno, esos bares en donde todo el mundo se conocía, ese encontrarse con la gente e intercambiar una charla o unas palabras.


Sin embargo, el traslado a Zaragoza y la mañana trabajando, se me hizo muyyyy cuesta arriba. No se lo digáis a nadie, pero tuve que cancelar alguna cosilla para hacer la jornada más corta. No tenía el cuerpo para muchas reuniones, y en cuanto pude, un Red Bull para mantenerme despierto al volante, y para casa.


El sábado tenía una cena en casa. Qué curiosas son las cosas. En un principio, se trataba de una cena que no pintaba muy bien. Gente que no conocía mucho, compromisos, en fin, cosa de sociabilizar. Pero al final, resultó una noche muy divertida que se alargó con conversaciones muy cachondas. Y además, se apuntó una pareja de amigos, a última hora, que hacía mucho que no veía. El ejercicio de socibilización es algo que muy a menudo me cuesta, y admito que hacer el esfuerzo, normalmente, da sus frutos. Salieron temas interesantes, rumorología cerda acerca de famosos, películas que alguna protagonista hoy respetable querría esconder, cosas que por supuesto he de investigar y si surge, prometo hablar de ello en posteriores entradas. Por no hablar de pinchar temazos de R.E.M., de Los Piratas, de Aerosmith ... o el viejo vinilo Boom 4!!!

Me volvieron a hablar del Facebook, y la verdad es que me comenzó a picar el tema. Me preocupa que entre el e-mail personal, el e-mail del trabajo, el foro de Riff-Fanzine, este sacrosanto blog, los blogs amigos... sólo me faltaba un Facebook. Pero sé que acabaré cayendo...

Y hoy, barbacoa en una cava de Sant Sadurní d'Anoia. La visita a la cava me ha parecido decepcionante, pero la BBQ en buena compañía, bien ha valido la pena. Otra vez con un grupo de amigos de toda la vida, pero diablos, cómo cuesta que nos reunamos. Al final, la carne y el cava han corrido a lo grande. Y al final, también, promesas de repetir la reunión sin que pasen tantas semanas. Me conformo con una cena de navidad.

PD: otra persona hoy me ha vuelto a hablar de Facebook. Y por si fuera poco, hoy tenía un correo electrónico de un ex-compañero de trabajo invitándome a Facebook... si ya te digo yo que caeré...

Canciones:

R.E.M. : "Turn you inside out"
Aerosmith: "Dream On"
Chris Isaak: "Blue Hotel"

martes, 19 de agosto de 2008

Fiestas de pueblo

Pues sí que me está saliendo un NDK vacacional repletico de topicazos veraniegos... porque si en la anterior entrega era la playa quien protagonizaba estas líneas, en la presente hablaremos de otro clásico estival: las fiestas del pueblo. Porque damas y caballeros, estos días se ha celebrado las fiestas del pueblo de la bonita localidad extrarradial donde habito. Y como quiera que las noches de verano son para pasarlas fuera de casa, he aprovechado para mezclarme con mis paisanos. Y créanme, la cosa da de sí.

En este pueblo, como en la mayoría de las comarcas que rodean la urbe de Barcelona, la población juvenil (y que a la postre, suele salir en masa en estos eventos) se divide entre candidatos a aparecer en cualquiera de estas fotos y un sector más perroflautil, que generalmente es la que organiza, participa en las colles, los concursos y todas esas cosas. Y la división no es sólamente estilística, sino también geográfica. Al primer grupo te lo encuentras en masa en la feria. No hace falta que me extienda mucho en la feria, por lo menos no más de lo que comentaba el amigo Javiruli por aquí. Al sector perroflautico se le puede ver en el otro lado, en el parque con los conciertos y las festes alternatives. Y yo, pobre de mí, casi prefiero el perroflautico, en general, muy joven y con un punto de ingenuidad que casi enternece, hasta que se chocan contigo y te derraman un poco de su litro por encima.

Como habitante novato de esta localidad, no tengo ese sentimiento de patria chica, y mis relaciones con las gentes del pueblo son escasas. Pero está bien para darse una vuelta las noches de fiesta. Y la primera noche, tras dar cuenta de la debida cena y de unas copichuelas en una terraza, fuimos hacia el parque donde los Hell Angels locales, los Imperiales (uuuhhhh) habían preparado un escenario para acoger el sector juvenil de fiestas. Y yo, que soy así de imaginativo, nada más ver un escenario y unos moteros ocupándose de la logística, no podía dejar de pensar en un Mick Jagger acojonado en Altamont . El concierto de esa noche, sin embargo, no lo abría Santana ni Jefferson Airplane, sino un horroroso grupo de perroflautas llamado La Troba Kung Fu, que hacía una suerte de música entre sudamericana, popular catalana y rumbera, algo horroroso que además duró la hostia. Pero que, oh sorpresa, tenía su tirón entre el público allí congregado.

DJ Miqui Puig is in da hause

La curiosidad de la noche y lo que me llevaba allí era que después había sesión de DJ Miqui Puig. Sí, señores, por si alguien no lo conoce, el orondo Miqui Puig es el que fuera cantante de Los Sencillos, jurado de cualquier concurso de cantantes y chorradas de la tele (desde el mitiquísimo Lluvia de Estrellas hasta el tremebundo Factor X), marisabidillo, hortera, y que también mete sus narices haciendo secciones de música y tendencias en cualquier programa de tele o radio en el que se lo permitan (desde el fenecido Ticket de La Sexta hasta programas de radio catalana). En definitiva, un tío que se ha colocado muy bien. Pero qué puedo decir, me cae bien. Es un pedante y un snob, pero hay que reconocer que el tipo sabe de música (sus comentarios no son estúpidos y no recomienda nada que no sea, mínimo, de Serge Gainsbourg). Tenía curiosidad por saber qué iba a pinchar como DJ, y hay que reconocer que la cosa comenzó muy bien. Empezó pinchando una selección de rocksteady, ska británico y soul que me gustó. La sesión pasó momentos más tópicos pop-rock y acabó en algo demasiado techno, demasiado convencional para lo que me pedía el cuerpo entonces. Así, DJ Gordiqui Puig fue de más a menos y acabé por marcharme sin que hubiera acabado. Aún con esto, esos primeros 45 minutos fueron divertidos y los bailoteos en ese glamouroso parque rodeado de esos paisanos, muchos de los cuales ni siquiera habían nacido cuando se publicó "Nevermind" estuvieron bien.

Seguridad Social: el cantante se ha puesto ternasco, pero conserva buena voz

La cita en nuestro Altamont particular era el día siguiente, con un concierto que ya me interesaba más: Seguridad Social. Os voy a confesar una cosa: cuando tenía unos trece o catorce años, me gustaba esa banda. O como mínimo, los cuatro hits que tenía grabados en una cinta. Y bueno, estaban tocando gratis en mi casa. A la banda se la veía en la decadencia de esos grupos que vivieron los ochenta y parte de los noventa de los bolos veraniegos a costa de los ayuntamientos y que hicieron su agosto cuando el rock español tenía tirón. De manera que nada de florituras, cantante y tres músicos, que cuantos menos seamos, más tocamos a repartir. Lo cuál no le fue mal a la música del grupo. Batería, bajo y un guitarra bastante bueno que hacían sonar las canciones durillas, casi recordando sus inicios en la escena punk valenciana. Que nadie se lleve, de todas formas, a equívoco. El 80% de los allí presentes estaban para escuchar "Chiquilla". Y en ese sentido, el grupo fue honesto, y se dedicaron a desgranar sus singles más conocidos, que sorprendentemente, no son pocos. Como decía ese clásico slogan, "conoces más canciones de (-póngase el nombre de la banda que se quiera, en este caso, Seguridad Social-) de las que crees". A mí, es que me recuerdan a esa cinta que tenía grabada y también, como no, a esos locales de Poble Nou que frecuentaba y en los que hits como la mencionada "Chiquilla" o la skatalítica "Comerranas" eran un must. Y diablos, debo decir que lo pasé bien. No pagaría por ver un concierto suyo, pero me gustaron, sonaron bien y pasé un buen rato.

Tras Seguridad Social, tocaba otro DJ. No recuerdo su nombre, decían era el DJ residente de la sala Clap de Mataró. Como quiera que recuerdo haber estado alguna vez en ese sitio y que se pinchaba pop rock más o menos modernete pero bien, quise quedarme, a ver qué tal. La decepción fue mayúscula al toparme con una selección de rock latino (Los Fabulosos Cadillacs, Macaco, Jovanotti, Radio Futura,...), de modo que dejé a DJ Perroflauta y me largué, tratando de recordar si eso era lo que se pinchaba en Clap (y creo que no). La audiencia, he de decir, estaba encantada, mucho más que cuando el día anterior Miqui Puig pinchaba PIL, The Clash o The Jacksons.

Y con ello, ha acabado mi periplo por las fiestas locales, por lo menos, hasta el año que viene. No estoy por la labor de hacer valoraciones acerca de presupuestos, de la realidad de estas fiestas en el entorno del ocio del siglo XXI, ni estas cuestiones que se acercan a la temida camisa de once varas. Que estoy de vacaciones.

Canciones:

PIL: "This is not a love song"
Pixies: "Gounge Away"
The Jacksons: "ABC"

lunes, 11 de agosto de 2008

Magic

Anoche estuve en la sala Magic de Barcelona. Diablos, hacía mucho, demasiado tiempo que no pasaba por ahí. Y anoche me di cuenta de mi error. Todo rockero que se precie en la ciudad condal debería dejarse caer por Magic de tanto en tanto.

Por si alguien no la conoce, Magic es una de las salas con mayor solera y pedigree rockero de Barcelona, abierta desde los 70's (no sin pasar etapas de menor esplendor y creo que algún cierre). Situada en el Born, se trata de un subterraneo pequeño y acogedor donde suena rock n' roll constantemente. Además, acoge muchos conciertos cada semana, conciertos para aforos de 300 personas, pero que ha sido testigo de bandas que luego llenarían espacios mucho mayores y noches que se podrían calificar como míticas. Su escenario, que levanta dos palmos del suelo y en el que apenas cabe un set de batería y tres músicos más, pasa por ser uno de los más activos de la ciudad.

Ya lo digo, hacía tiempo que no iba por ahí. Recuerdo un concierto de los Man... Or Astroman?, un combo de chalados con una empanada surfero-ciencia ficción que grabaron algún disco divertido. Y recuerdo noches etílicas allí. Y recuerdo que en su momento me pareció un lugar algo carillo. No sé si el con el tiempo han bajado precios o que mi concepto de caro ha cambiado, pero el caso es que por 10 eurines entré y me tomé una copa que no contenía garrafón. Lo cuál, dados los tiempos que corren, no está mal.

Entrada a Magic

La música que pinchaban era rock sin mayores adscripciones a movimientos. No era eminentemente heavy, ni alternativa, ni rock modernete, ni hard rock setentero, ni punk. Y con total naturalidad sonaba el último single de Franz Ferdinand, Jimi Hendrix, Queen, Ramones, el "Sweet child o'mine", "Inmigrant song", Beck, Terrorvision o incluso algunas (pocas) canciones que sacaban mi vena más frívola y pachanguera como "Billie Jean", "Just can't get enaugh" o "It's raining men"... y todo ello, ya digo, sin que un sector de público se indignara. Quiero decir, todos conocemos locales de corte "alternativo" en los que si al DJ le daba por pinchar la mencionada "Billie Jean", le caía una pitada espectacular. Pues no era así. Y se agradecía.

Uno de los cuadros que decoran la sala: carpeta interior del Beggar's Banquet

El lugar presentaba un aspecto desolador a la una, pero a las dos y media, lleno a rebosar, el calor hacía mella. Y yo me divertía también observando al personal. Algunos, cuanto menos, pintorescos. De entre ellos, destacaría a dos. Una, la clásica pasante. Es decir, una chica que pasaba de brazos de uno a brazos de otro, dejando un rastro de palotismo y espectativas de folleteo probablemente truncadas prematuramente. No me gusta el término "calientapollas", pero esa individua, sin duda, lo era. Nada que no sea un clásico de la noche, pero me divertí viéndola a ella y a los pobres que esperaban hacerle compañía en su hostal (era guiri, de hecho, había unos cuantos) cuando probablemente acabara sola durmiendo su considerable borrachera. El otro personaje de la noche era un tipo que cuando entré (y era bien pronto), ya estaba allí. Un tipo alto, tejanos y camiseta negra, pelo largo negro, un cierto aire a Nuno Bettencourt de Extreme. El caso es que el tipo andaba ora sentado en la barra, ora apoyado en la pared, sin mover un músculo, y sin cambiar una cara de palo en una estudiadísima pose de tipo duro de baratillo. Y así estuvo las tres horas largas que pasé allí, serio como si estuviera pasando un mal rato. Que daban ganas de liberarle y decirle que sí, que se podía ir a casa.

En definitiva, una noche maja, una promesa, seguro que vuelvo en breve, y una proposición a los señores de Magic: por favor, instalen aire acondicionado!!

Canciones:

Terrorvision:"Oblivion"
Beck: "Gamma Ray"
R.E.M.: "What's the frequency, Kenneth?"

domingo, 8 de junio de 2008

Viaje a NYC. Día 3: Greenwich Village, East Village y Lower East Side

Hoy es sábado y definitivamente el ambiente de la ciudad ha cambiado por completo. Nada de agobios, nada de cláxons, nada de gentíos por las aceras. Algunos establecimientos de la zona, de esos que venden café y bollos, incluso se permiten el lujo de cerrar esta mañana. Vuelvo a desayunar en el Starbucks de la esquina, en un proceso de creación de rutinas adaptadas al espacio, y salimos a la ciudad. Lo bueno del Hotel Deauville es que está en una zona muy céntrica de todo. Hoy tengo previsto visitar el Village (Greenwich y East) y echando un paseíto puedo llegar a Union Square, donde comienzan esos distritos.

Llegados a Union Square, vemos que hay instalado una suerte de mercadillo de productos "naturales", los grangeros de las zonas montan unos puestecillos donde venden lana, carne de ovino, quesos artesanos, pan, hortalizas, y donde no faltan, claro, puestecillos de alaborios hippiosos. La gente pasea encantada y consume lechugas que extrañanamente para ellos no están cortadas y envasadas en bolsas de plástico, sino que están tal cual. Bajando de Union Square el aspecto de la ciudad ya cambia. En la zona más al norte, hay más oficinas. En esta zona hay gente viviendo, todo son bloques de apartamentos con la clásica entrada con unas escaleritas y las inevitables escaleras de emergencia en las fachadas. Las calles se estrechan y hay árboles, lo que le da un aire más amable.

Terracita al sol

El distrito del East Village es la zona más bohemia: el punk, los filósofos, la clase obrera y los "posers" circulan por esta zona, que tiene su epicentro en la calle St. Mark's Place. Supongo que por ser sábado, en la 3ª Avenida hay montado otro mercadillo, éste más "al uso", con sus puestecillos inevitables de comida (libanesa, colombiana, china/oriental,...), de ropa, de imitaciones de gafas y cinturones, y muchos puestos de camisetas, algunas de ellas muy molonas, porque será un mercadillo, sí, pero estamos en la "zona alternativa". Un chico tiene un puestecillo donde vende camisetas que diseña él mismo, con motivos rockeros, y lo cierto es que tiene algunos modelos muy guapos.

Fachada de la portada del Physical Graffiti... el viejo de atrás no estaba allí!! y se parece sospechosamente a Aleister Crowley!!

Como decía, St. Mark's Place es La Calle. Es una calle agrable con ese diseño de edificios tan típicamente neoyorkino, y donde se apiñan tiendas y locales entre lo alternativo y lo "trendy", algunos de ellos con terraza al exterior, por lo que veo, algo poco común por esta ciudad. Al principio de la calle se encuentra la tienda de ropa Trash & Vaudeville, el mejor sitio para poder comprarse unos pantalones de vinilo, pero extrañamente está cerrada. No sé si por ser sábado (??) o para siempre. Hay unos bares y unas tiendas de discos, y muchas tiendas de camisetas, muñequeras, gorras, colgantes y demás memorabilias. Lo de las camisetas comienza a ser preocupante, hay modelos muy interesantes!! Son las doce y el cuerpo nos pide descanso, de modo que aprovechamos para un alto en el camino en la terraza de un bar de comida marroquí, de lo más moderniqui y "cool". Pero un refresco fresquito y unos aperitivos morancos en esa terraza bajo un sol espectacular, y uno piensa que la felicidad, si existe, está en esos pequeños momentos. Cuando giro la cabeza veo en la acera de enfrente una fachada que me resulta familiar... se trata, ni más, ni menos, que la fachada que ilustra la portada del Physical Graffiti de Led Zeppelin!! Por supuesto, me emociono y no puedo evitar tomarme una foto en ese lugar, con la sensación de que a la que me descuido, me pierdo un detalle de ese lugar en el que se respira un ambiente muy rockero.

La foto no es mía, es de un tal threepunchstuff

Siguiendo la calle, acabas llegando al Tompkins Sq. Park, y a la esquina, un graffitti muy bonito de homenaje a Joe Strummer (suma y sigue) y bajando hacia Lowe East Side vemos como el ambiente comienza a degradarse un poquito, si bien, por lo visto, durante la noche los bares de la zona son más que recomendables. Seguimos de camino a Bleecker st. donde por lo que me han dicho, hay una tienda de discos interesante. Muy cerquita me encuentro con una suerte de tienda/galería fotográfica llamada Morrison Hotel, con un toldo con la misma tipografía de letra del disco original, que exhibe para su venta bonitas fotos enmarcadas de Sid Vicious o de Led Zeppelin. Y a su lado, una curiosa tienda, lo siento, no recuerdo el nombre. Las paredes llenas de iconografía rockera (fotos, carteles de conciertos), y unas cubetas con vinilos de segunda mano a precios realmente indecentes, aunque el material es potente. Pero lo curioso es la sección de ropa y complementos. Venden ropa vintage, tejanos, botas, cinturones, chaquetas de cuero, camisetas. Y si los vinilos estaban a precios indecentes, lo de la ropa es algo insultante. Eso sí, está puesto todo con muy buen gusto, como si más que vender quisieran exponer el género en una suerte de exposición rockera. Tengo la osadía de pararme en la parte de las camisetas, y veo una muy sencillita, blanca, con una estampación de la portada del "Talk Is Cheap" de Keith Richards... a unos 150$!!! Es decir, cien euracos por una camiseta mierdosa que tiene 20 años y que cualquiera se puede hacer escaneando la portadita de marras e imprimiéndola en cualquier copistería sobre una camiseta guarruna... me doy cuenta de que he entrado en la tienda de los niños bien de la ciudad, donde los pijitos que ahora siguen la moda rockera compran sus trapitos. Ok, muy bonito, pero no es para mí. Un paseíto por la tienda Other Music, que en efecto tiene muy buen material, me muestra la cara más dura del rock en la ciudad: como ahora está de moda, se paga.

De vuelta a St. Mark's Place, me compro dos camisetas muy molonas en el puestecillo del mercadillo que os comentaba antes, y me doy cuenta de que el dinero comienza a escasear y me quedan tres días en la ciudad. Hay que comenzar a prescindir de lo prescindible. ¿Y qué es lo prescindible? Pues está claro... comer!! A partir de hoy, mi dieta será de McDonald's, donde por 15$ comemos dos. No es lo más sano del mundo, pero me permite pasearme por una tienda con un montón de CD's de segunda mano a precios ridículos, regentada por un chaval con un aspecto de punk clásico, y claro, unos cuantos CD's sí que caen.

Tengo una conocida que tiene una peluquería, y siempre le interesan el tema de las tendencias, y todas esas cosas. Pues bien, a su pregunta de qué tendencias se ven como "de moda" en NY, la respuesta es muy clara: que se alquile el vídeo de "Buscando a Susan desesperadamente". La moda de primeros/mediados 80's es la que más se ve en la ciudad, esa y el after-punk, todo muy ochentero en general.

El mítico Fillmore East

Por la noche había un plan de ver a Detroit Cobras y a X en el Fillmore, local que, por cierto, y como suele pasarme con estos sitios míticos, me pareció pequeño, y casi diría que cutre. Pero claro, mi reajuste económico me lleva a plantearme que tal vez pagar esos tickets para ver un show de teloneros de los Cobras y un concierto de X que no me interesa demasiado, no resulta buena idea. De modo que prefiero reinvertirlos en los bares del Lower East Side. Se trata de la una de las zonas más genuínamente punk de la ciudad actual, y los bares se amontonan. No todo es punk, en alguno tocan un rollo folkie, y en otros, simplemente rock. Acabo en el bar Pianos. Se trata de una antigua tienda de pianos a la que consideraron no era necesario cambiar el cartel. Está muy bien, tienes opción de tomar unas copas y disfrutar del DJ que pincha rock, desde Pixies hasta Rolling Stones, o pasar a un reservado donde toca una banda local. El ambiente por la zona es muy majo, y también de subida, por St. Mark's Place, donde las tiendas siguen abiertas. Definitivamente, un gran día!!!

Canciones:

Placebo: "This Picture"
Tom Petty & The Heartbreakers: "The Waiting"
Rumble Strips: "Girls and boys in love"

jueves, 8 de mayo de 2008

Hamburgo

El otro día estaba viendo el primer capítulo de la serie de documentales The Beatles Anthology, una verdadera delicia para cualquier fan, y me trajo a la cabeza recuerdos. Recuerdos debido a la narración de la etapa en que los Beatles, antes de ser ese monstruo mediático pop en que se convirtieron con la salida del single "Please, please me", pasaron tocando en los tugurios de Hamburgo. Y recordé esa ciudad. Diablos, una gran ciudad!!

Hamburgo probablemente carezca de la fama y el prestigio de otras grandes ciudades europeas en general y alemanas en particular. No tiene esa aureola cool de Berlín, ni cuenta con la fama de Munich y su Oktoberfest. Ni falta que le hace. Hamburgo es una ciudad muy peculiar, de contraste entre una mentalidad cerril y cuadriculada más típicamente alemana combinada con un golferío y una fiesta como probablemente no haya en el resto del país. Y es que Hamburgo es el puerto más importante del país. Y eso, quieras que no, marca.

The Beatles en Hamburgo... gran imagen para un grupo... unos rockers!!

Aunque no limita con el mar, está a orillas del Elba en su desembocadura, que es totalmente navegable por todo tipo de barcos grandes. Claro, donde hay un gran puerto, hay muchos marineros. Y donde hay muchos marineros, hay tabernas, bares, alcohol (y otras cositas) y prostitución a mansalva. En ese sentido, en Hamburgo se respira un ambiente liberal en aspectos de sexo. Hamburgo es una ciudad repleta de sex-shops, abiertos 24 horas al día, bares de striptease y prostitutas. Ahora es muy fácil, Alemania legalizó la prostitución hace cosa de un par de años, o algo así. Pero cuando yo anduve por ahí, no os creáis que esos negocios eran una cosa de tapadillo.

Hamburgo es ante todo también una ciudad industrial. Durante unos cuatro años trabajé en una empresa con sede en esa ciudad, y por lo tanto, varias veces al año viajaba hacia allí. Y me gustaba ese aire canallesco de su zona portuaria y también de su barrio tabernero por excelencia: St. Pauli. Cruzado por su arteria principal, Reeperbahn, allí es donde se concentra todo su romanticismo marinero, hablando en plata, un barrio repleto de tabernas, discotecas, teatros, bares y sí, lo habéis adivinado, también sex-shops, locales de striptease y prostíbulos. Manteniendo su aspecto algo sórdido, pero sin llegar a resultar desagradable o poco recomendable andar por ahí. Desde luego, hay putas, borrachos, homeless y freaks varios, pero también cientos de miles de alemanes con ganas de beber y pasárselo bien.

Reeperbahn

Hamburgo es una ciudad que como casi toda Alemania cuenta con clubes techno, pero también es una ciudad que rockea. No en vano los Beatles, como muchos otros grupos británicos de primeros de los 60's, curtieron su estilo tocando duro para los marineros en locales como el Club Kaiserkeller. Así, discotecas y pubs que pinchan rock todavía abundan por la zona. Recuerdo una noche de fiesta con otros compañeros españoles, bailando y cantando "Entre dos tierras" de Héroes del Silencio como si nos fuera la vida en ello, en un estúpido instinto de patriotismo estúpido, por aquello de que Zaragoza está más cerca de Barcelona, por aquello de entender algo en esa noche sin tener que pensar en inglés. Una buena noche. Después, un tentempié de madrugada en alguno de los inevitables e innumerables locales de comida turca, y a dormir, que el sol sale antes en esa zona.

En fin, cuando se viaja a Alemania muchas veces se piensa en los clásicos, Berlin, Munich, Colonia, Frankfurt... mi recomendación es no dejar pasar unos días en Hamburgo, poder ver una ciudad renacida de sus cenizas (no en vano la 2ª Guerra Mundial destrozó el 70% de la ciudad) y disfrutar de algunas noches de diversión.

Canciones:

The Beatles: "Twist & Shout"
Scorpions: "Rock you like a hurricane"
R.E.M. : "Sing for the submarine"

sábado, 3 de mayo de 2008

La Ruta del Bakalao

Me he quedado sorprendido cuando este mediodía he visto en la tele, en las noticias, una mención al lanzamiento de un DVD que conmemora el 25 aniversario de la llamada Ruta del Bakalao, en la que salían personajes como Bunbury o Loquillo.

VEAN, VEAN

Fijáos que Bunbury, que va hecho todo un piratón con su sombrerito de cuando me disfracé de corsario en el carnaval '86, dice específicamente: "(...) era el lugar donde a todos los aficionados a ese tipo de música nos apetecía ir (...)"

Para mí, que crecí y guardo mi mayor substrato musical en los 90's, el término Ruta del Bakalao es totalmente peyorativo y asociado a una serie de gente totalmente opuesta a mis gustos, a nengs de castefa pero en real (es decir, que ya no hacen gracia). Sorprenden, entonces, las palabras de Bunbury. Y no, no creáis que ahora haré un alegato del rock como una música en estado superior y que toda la música electrónica y/o de baile es basura, y tal... en fin, ya lo he comentado algunas veces que determinada música electrónica, de baile, techno, house o lo que diablos sea en determinadas ocasiones, me gusta, y que buenos ratos he pasado no sólo en discotecas rockeras sino también en discotecas de música electrónica. Pero aquello, por lo menos visto desde la óptica de 1993-1994-1995 era algo horroroso, hablo de los años en los que se popularizó el término Bakalao y el término Máquina.

Por lo que he ido leyendo a lo largo del tiempo, la llamada Ruta del Bakalao no es un fenómeno de finales de los 80's y (sobretodo) primeros de los 90's, si bien es cierto que fue a principios de los 90's cuando adquirió mayor popularidad. La cosa va de más antiguo, y mis primeras sorpresas llegaron al leer declaraciones de disc-jockeys que decían pinchar, al principio, cosas como Depeche Mode, The Cure, Joy Division, Sigue Sigue Sputnik, Generation X y Billy Idol, Simple Minds, New Order o The Cramps. Vamos, un abanico que huía de los ritmos funk de las boîtes setenteras y se metían en terrenos de pop y techno, pero también de rock, de after-punk o con aires góticos. Ahí ya me cuadra más la declaración de Bunbury, quien fue un gran seguidor de muchas de estas bandas y algunas de ellas influenciaron mucho a los Héroes del Silencio.


Bunbury dirá lo que quiera, pero para mí la Ruta del Bakalao es esto, y no The Cult y New Order

Todo depende de cómo lo quieran pintar. Las declaraciones de los DJ's de la época hablaban de una suerte de hermandad entre rockeros, punkies, góticos y amantes del techno. Probablemente la cosa no fuese tan bucólica como se narra. Y al final, todos conocemos la historia y la lacra musical que auspició la dichosa ruta.

Supongo que el amigo Enrique se refería a esas primeras épocas cuando expresaba su interés. Si no, las cosas ya no las acabo de comprender. Tratándose de Bunbury, todo puede ser. Si es que el eclecticismo musical es algo a todas luces sobrevalorado.

Canciones:

Counting Crows: "Cowboys"
Beastie Boys: "Sabotage"
Europe: "Rock the night"

martes, 25 de marzo de 2008

Bóveda

Me lo comentaba una amiga hace unos meses, y la verdad es que me dejó frío. “Han cerrado el Bóveda”, me dijo. No hace mucho pasé por ahí. No sólo la han cerrado, sino que en el lugar donde se erigía, ahora hay solamente un solar, pasto de la especulación inmisericorde que reina en la Barcelona del siglo XXI. Y es que si hace un año dedicaba una entrada a la mítica discoteca Sr. Lobo, es de justicia que haga lo propio con otra discoteca como era Bóveda.

Ok, reconozco que Bóveda carece de la mitología urbana de Sr. Lobo, lo suyo fue siempre más humilde en este sentido. Pero también más perenne. Y su cierre ha sido, lo reconozco, una sorpresa. Como también reconozco que hacía como un lustro que no traspasaba sus puertas. Bien, probablemente carezca de anécdotas (ciertas o falsas) tan jugosas como las del Sr. Lobo, pero en tanto que fui bastante a ese sitio, sobretodo cuando empezaba a salir, no deja de tener unas significaciones subjetivas que evocan en mi memoria personas y situaciones, y dibujan media sonrisa en mi cara.

Epicentro del grunge de bolsillo de Barcelona

La primera vez que fui a Bóveda fue cuando yo tendría unos 16 años. No me extenderé en explicar el contexto de la situación (musical, social, moda, …), cosa que ya hice en la entrada correspondiente a Sr. Lobo . Recordar simplemente que Bóveda era una de las discotecas del Poblenou barcelonés que acogieron a cientos de chavales con tendencias grunchis. Sí que es cierto que fue la primera discoteca a la que fui que no era un templo makinero. Mis primeras incursiones en discotecas y otros antros de fiesta estaban motivados, obviamente, por la búsqueda urgente de contacto con el sexo opuesto, de modo que fui dos o tres veces a un local de la calle Beethoven. Música discotequera y makinera que no me motivaba mucho. Y descubrir que podía haber discotecas en las que se pinchara música que me gustaba, bueno, ahora puede parecer estúpido, pero resultó ser un agradable descubrimiento para mí. Aquella tarde pincharon Offspring, Nirvana, Counting Crows, Cypress Hill y un Jitazo Fugaz del momento, Coolio . Bueno, aquello estaba muy bien!

En realidad, Bóveda era un sitio bastante chapucero. Se trataba de una nave industrial reconvertida. Una barra larga, una pista no muy grande con una cabina de DJ a modo de palco o balconcete, y una escalerilla de barrotes desde la que se podía acceder a la cabina y pedir el éxito del momento. Esa pista tenía un techo más alto y pintado como si de una bóveda celeste se tratara (lo adivinan? Por eso el nombre!!), y luego unos demonios pintados en las paredes, como demostrando la dicotomía entre el cielo, a nuestras cabezas, y el infierno, donde estábamos. Completaba el cuadro un segundo nivel que se había construido aprovechando la gran altura del local, desde donde se podía ver la parte de abajo y que probablemente cuando esa nave tenía actividad industrial, acogía las oficinas. En fin, no era un sitio con mucho estilo, que digamos. Ni falta que le hacía. Era la época del grunge, diablos!!

A partir de aquella tarde, el grupete del instituto nos aficionamos a pasar las tardes del viernes allí. Sábados de tanto en tanto. Salíamos por la tarde, íbamos al centro comercial Glòries a comprar bebida (whiskey, coca-cola, vasos de plástico y hielo) y bajábamos por el Poble Nou industrial. En un portal de una empresa cerrada dábamos buena cuenta de la bebida, y luego, al Bóveda. Eso era vida. Quizás por ello no entiendo los botellones masivos. Yo, como todo el mundo, he hecho botellón, pero lo intentábamos hacer en un lugar más o menos poco transitado, para disfrutar tranquilos de la camaradería adolescente y del espíritu del vino.

El ir a Bóveda también tenía un punto a favor: no era necesario “arreglarse”. Dicho en el sentido más clásico, por supuesto que me arreglaba, buscaba un look lo más cuidadosamente desaliñado y me pasaba tiempo en el espejo consiguiendo el despeinado deseado. Pero vamos, que no era necesario llevar zapatos ni la camisa por dentro del pantalón. Por lo demás, pinchaban música alternativa, sí, pero también otras cosas, tipo rock español, pachanga y alguna cosita, muy poca, de dance. Ni que decir tiene que uno de los momentos cúspide de la sesión era cuando pinchaban “Smells like teen spirit”. Recuerdo con cariño una tarde monográfica que dedicaron a Héroes del Silencio, era 1996 y estaban en el punto más alto de su carrera. Y para cerrar, lo recordaré siempre, pinchaban “More Than Words” de Extreme. En ese momento, y aprovechando la guitarra adictivamente babosa de Nuno Bettencourt, el que había convencido a una chica, aprovechaba para culminar su “obra” rubricándola con besos y magreos al ritmo de la balada. Los demás, claro, aprovechábamos para ir saliendo sin hacer cola en el guardarropa.

Estilismo warholiano o directamente cutrez?

La competencia del Sr. Lobo fue muy dura. De repente, surgió un local de características similares pero que no cobraba entrada. Claro, para un segmento de público tan sensible a estos asuntos como la chavalería, podía tratarse de una medida determinante. De manera que Bóveda se acabó posicionando como un local con un poquito más de clase: menos violencia, menos moscones para las chicas, … un Sr. Lobo “soft”. Yo sin embargo, dejé de ir a Bóveda durante una temporada, mi etapa Lobo. Y cuando volví, lo hice por las noches. Ya tenía la edad, claro, y el Sr. Lobo estaba en plena decadencia. Bóveda se había reconvertido, ya no era un local grunchi, el grunge como moda estaba ya de capa caída y se situó como un lugar opuesto a la típica discoteca house/techno. Allí se pinchaba mucho pop/rock español (Dover, Ska-P, Siniestro Total, Seguridad Social o Danza Invisible), algo de dance más comercial, pachanga y algunos vestigios de lo que fue (Offspring, Blur, Nirvana…). No es que me matara de placer, pero mi grupete grunge del instituto se había disuelto y con mis amigos actuales podíamos ir, considerándolo como un lugar “neutro”, es decir, ni muy dance ni muy rockero. Y con muchas chicas, todo hay que decirlo. Incluso pasé alguna noche de fin de año. Las cosas parecían irles bien, había noches de verdadero agobio por la multitud de gente. Desde luego, el tema de control de aforo no lo llevaban nada bien. Y se especializaban también en fiestas universitarias.

Por ninguna razón en especial, dejamos de ir. Una vez, la última vez que fui, hará unos 5 años, decidimos ir como anécdota. Una suerte de “noche remember”, bromeábamos. Aguantamos una hora. El local era una sombra de lo que fue. Medio vacío, música bastante flojita y con una pátina de cutrez permanente. Aquella noche nos fuimos a otro sitio. Parecía que se le había acabado el momento a Bóveda. Y ya no volví más. Resulta curioso cómo ahora me sabe mal que ya no exista.

Canciones:

Brian Wilson: "Your Imagination"
The Gutter Twins: "All Misery / Flowers"
The Black Halos: "Somethings never fall"

miércoles, 5 de marzo de 2008

Jitazos Fugaces. Hoy ... Chumbawamba

Pero cómo les iba a dejar sin esta, su subsección favorita de Notas De Kar??? Por supuesto, los Jitazos Fugaces han vuelto, esta vez con un tema un poquito más moderno. No dejan de ser Jitazos mayoritariamente de los 90's. Sí, paradojas de la vida, la década prodigiosa de la música de mi vida y me dedico a repescar pequeñas píldoras tóxicas. La razón es mucho más lógica de lo que pudiera parecer.... en esa época consumía más radio y más tele musical. Y lo hacía porque la oferta por aquél entonces era más interesante, recuerdo una época en la que en los 40 Principales los Guns n' Roses llegaron a acumular 5 o 6 números 1 de sus Use Your Illusion, y entre los programas de videoclips era frecuente ver vídeos de Soundgarden o de Counting Crows. Por otra parte, la revolución mp3 e intercambio de música por internet era pura ciencia ficción. Diablos, una grabación de CD era casi algo de brujería hasta casi el sXXI!! Claro, estaba mucho más atento a esos maravillosos temas que ilustran esta vuestra sección.

En fin, para no variar nos situaremos en el año del Señor de 1998. Si os menciono el título de la canción, Tubthumping, probablemente os quedéis igual. Si os menciono el nombre de la banda, Chumbawamba, puede ser que os suene. Pero si pinchais en el triangulito del play, definitivamente sabréis de qué canción hablamos. Y es que ese año, el que más, el que menos, todos berreamos alguna vez ese estribillo que rezaba

"I get knocked down
but i get up again
you're never going to keep me down"

En fin, el resto de la letra es pura poesía etílico-fiestera. Y es que es sensibilidad de hooligan lo que destila esta canción. Y es que he de reconocerlo, yo no conocía (ni conozco mucho más) la carrera de Chumbawamba, combo británico que había comenzado su carrera nada menos que en 1982. Se decían influenciados por el punk y la ideología anarquista. Y mira por dónde, fue el completo y absoluto mainstream quien les elevó a el Olimpo de las estrellas fugaces.

Poco pareció importar, pues, toda su carrera de anarcopunkos cuando este Tubthumping sonó, sonó y sonó durante mucho tiempo, siendo además impunemente utilizada como cabecera para TV, ya sabéis, de programas, de anuncios de programación, de cortinillas, y todo eso. Habitualmente, relacionado con deportes, supongo que por el tono hooliganero del estribillo. Cabe decir que esta es la típica canción que sólo tiene estribillo, que el resto del tema es totalmente prescindible. Pero, ay amigos, a quien no le apetecería ahora mismo estar en una barra de un bar cerduno con una jarra de cerveza en la mano (y otras tantas vacías ya en la barra) cantando con unos amigos eso de "I get knocked down..."


domingo, 17 de febrero de 2008

No todo está perdido

Últimamente me siento algo viejuno. No "viejo". No "mayor". Viejuno, abuelico cebolleta. No me lo tengáis en cuenta, sólo es que uno ya tiene 28 años y está en una fase de vida hipotecada, de trabajo con una cierta responsabilidad, de amigos que tienen hijos, de barriga que comienza a surgir peligrosamente, de resacas que duran más de la cuenta y de volverme perezoso para salir. Ahora los nuevos actores son más jóvenes que tú. Las nuevas bandas a las que admiras están capitaneadas por niñatos. Kurt Cobain a mi edad ya había publicado 4 discos, había tenido una hija y se había quitado de en medio. Y llego tarde para ser un enfant terrible de las letras. No es que pase nada en especial, supongo que puedo reconocer que estoy mejor que nunca. Pero mentiría si no me resulta extrañamente molesto, supongo que es lo que se llama complejo de Peter Pan, algo fantástico y de lo que me enorgullezco, siempre y cuando no se pierda el control.

Anoche salí, cena, copas y, aunque por encima de mi voluntad, que tenía pretensiones de ir a Razzmatazz, acabamos yendo, una vez más, a Q3. Ayer me dí cuenta que ya no lo escriben así, con la letra y el número, pero vamos, que yo siempre lo he conocido con este nombre. Como quiera que ya di cuenta de este local hace unos meses, no me extenderé. Sólo diré que si la primera vez tenía ese pequeño encanto de retornar a un lugar que hacía la hostia de años que no iba, esta segunda vez de la segunda etapa fue un coñazo.

El caso es que bueno, más avanzada la noche, se fue llenando, pero la sensación, sobretodo al principio, era que eramos los padres del local. Algo parecido me había pasado en Benidorm este verano, si es que la culpa es mía, por meterme donde no me llaman. Y es que cuando antes de entrar te vacila una niñata con la que te chocas cuando ella va a esconder los restos de su botellón bajo un coche aparcado, te das cuenta de que nada es lo que era.

Iba a poner una foto de Pete Doherty, pero sin duda Kate Moss rockea más... y está más buena

Durante un ratito, en ese sitio se dedicaron a pinchar éxitos noventeros, como el celebérrimo Mr. Jones, que fue coreado por mi parroquia conmigo a la cabeza, pero que la niña que lucía una camiseta de The Baby Shambles de al lado parecía no entender gran cosa. Y mal que nos pese, el jodido Pete Doherty parece representar lo que antes había representado Nikky Sixx, Johnny Rotten o Layne Staley: el lado salvaje del rock. Pincharon la versión del "Video killed the radio star" de los Presidents Of The USA. Lo más probable es que ese mismo grupito de al lado no conociera no ya a los viejos The Buggles, sino siquiera a los Presidents.

Quién se acuerda de The Buggles? Quién sería su estilista?

Lo chocante para mí fue el ver a un grupito de tres chicas, que apenas llegarían a los 20 años. Se dedicaban a hacerse fotos de las tetas, enseñando los pezones a la cámara, bromeando pícaras, en medio de la pista atestada de gente. Y fue chocante porque reconozco que me escandalicé. Me avergüenza decirlo, pero lo primero que sentí fue que me escandalizaba. Pero fue sólo al principio. Después me reconfortó: sin duda esas niñatas rockeaban, rockeaban más que yo con todos mis discos y mis conciertos. No está todo perdido.

Canciones:

Héroes del Silencio: "Bendecida"
The Who: "Young's man blues"
Morrissey: "First of the gang to die"

martes, 12 de febrero de 2008

Jitazos Fugaces. Hoy... Coolio

Cómo te puedes tomar en serio a un rapero que se llama "Coolio" y que en el barrio le habían puesto este mote por su afición al cante, haciendo la gracieta sobre Julio Iglesias... ?? ya sabéis, Julio/Coolio... en fin. Pues sí, damas y caballeretes, este señorito tuvo todo un Jitazo Fugaz, y se convirtió nada más y nada menos que en primer single de rap que vendía un millón de copias en el Reino Unido, según dice Wikipedia, esa gran página de (des)información.

Una vez más, tenemos un Jitazo Fugaz como tema principal de la banda sonora de una película, como le ocurrió al nunca suficientemente valorado Ini Kamoze. En este caso, el amigo Coolio coló (y permítanme la aliteración) esta canción como tema principal de la peli "Mentes Peligrosas". La peli no era más que un refrito de película-de-instituto-chungo-y-profe-enrollado, claro que esta vez el profe enrollado era ella, Michelle Pfeiffer, que en aquél entonces todavía estaba de buen ver (y mejor palpar): era 1995.

El tema de los samplers siempre es algo polémico, hay quien piensa que no se trata más que de una encubierta falta de talento y un cógeme aquí esta base y ponme allá ese estribillo, y ya caerá algún palomino. Hay de todo, claro. En este caso, Coolio tomó prestada la base (y bastante más) del tema "Pastime Paradise" del nunca suficientemente reivindicado, y ahora va sin ironía, Stevie Wonder. Y en una pirueta estilística con doble mortal lo tituló "Gansta's Paradise". Toma moreno.

El caso es que el tema sonó hasta aburrir durante ese 95, y sinceramente, me transporta de cabeza a esos locales del poblenou en los que me pasaba mis tardes cuando tenía 16 años, de modo que no puedo verlo sino con cariño. Pero hay que admitirlo: es un truño. Por supuesto, la carrera de Coolio no acabó ahí. Hizo más discos, alguna banda sonora más, y ahora se dedica a colaborar con raperos... naaaahhh, su carrera SÍ acabó ahí. Haya hecho lo que haya hecho posteriormente. Era una época en la que los gansta rappers resolían sus diferencias musicales a tiros, y sin embargo Coolio sigue ahí. Lamentablemente.

PD: Weird Al, el cómico que se hizo famoso parodiando clips de Michael Jackson (haciendo "Fat" por "Bad") hizo su propia versión del "Gansta's Paradise": "Amish Paradise".


domingo, 23 de diciembre de 2007

Jive Bunny & The Mastermixers

Anoche fuimos a cenar y después, los últimos de Filipinas decidimos salir a tomar unas copas y de fiesta. Salió como por casualidad en la conversación de la noche, y por qué no, propuse ir al Q3, bar discoteca de los clásicos de Poblenou. Hacía mucho tiempo que no iba allí. Hacía incluso bastante que no iba por Poblenou, y lo recordaba como algo un poco desangelado, como si a nivel de zona de ocio, ya no "estuviera de moda". Sin embargo, me sorpendió encontrarme la zona de bares de la calle Pere IV llena, no con la exageración y riadas de gente de antaño (ver también esta entrada), pero bien. En fin, el Q3 hace honor a su nombre, pero me hizo gracia volver a entrar después de tanto tiempo. No nos engañemos, el mayor mérito de este local era ser una discoteca donde no se cobraba entrada, ni consumición mínima, ni nada, y el mitiquísimo 2x1 en cubatas, del que ayer di buena cuenta y hoy padezco. Pero no es de este local de lo que quería hablar. Sino de música. Y es que en un momento de la noche pusieron el ya clásico tema de Jive Bunny & The Mastermixers. Si lo recordáis, seguid leyendo. Si no, también.

Bajo este absurdo nombre, y una no menos absurda imagen de un conejo de dibujos animados se escondía un proyecto de DJ que surgió a la luz en 1989 y se dedicaba a hacer megamixes (y entiéndase con el formato más rancio ochentero) de megaclásicos del rock 50's. Leo navegando por la red que esta gente se ha dedicado a publicar discos de mixes, ora de clásicos setenteros, ora de ABBA, en fin, mil y un tonterías varias. Nunca, claro, llegaron a tener la cota de popularidad que su primer trabajo con clásicos de los 50's adquirió. La cosa era sencilla: una base de batería y a enlazar clásicos con un ritmo similar (o ajustado con el pitch). De este modo, en 1989 sacaron este single, que fue, de hecho, el que pincharon anoche en Q3:



Y aunque parezca increíble, recordemoslo, esta tontería tuvo su éxito. Es evidente que los trozos de canciones que suenan son joyas: "In the mood", "Wake up little Suzie", "Rock around the clock", "Pensylvania 6500", "Tutti Frutti", y demás. Por otra parte, también hay que recordar que en esa época todavía coleaba un cierto revival 50's que se veía reflejado en películas como "Gran Bola de Fuego", "La Bamba", "Regreso Al Futuro" o "Rebeldes". Y los megamixes todavía eran consumidos, quizás más como una curiosidad divertida, como la novedad que eran. En fin, mil y un excusas para no reconocer lo inevitable: ¿cómo se podía ser tan hortera?

¿Alguien podría evitar comprar un LP con semejante portada?

Y sin embargo, si es cuestión de confesar, os confesaré una cosa. En esa época tenía yo 9 o 10 años... y aquello me encantó! Incluso recuerdo a un amigo que tenía ese disco en LP de vinilo que me hiciera una copia en cinta de cassette. Y sí, me comencé a interesar por el rock, por lo menos en su vertiente más clásica, a partir de Jive Bunny & The Mastermixers. Tal vez si esta tontería de cancioncilla nunca hubiera surgido a la luz, yo jamás me hubiera interesado por el Rock n' Roll y ahora este blog estaría dedicado a glosar la carrera de Celine Dion. Diablos, voy a pulsar otra vez el play.

Canciones:

Frank Sinatra: "It was a very good year"
Daft Punk: "One more time"
New York Dolls: "We're all in love"

viernes, 7 de diciembre de 2007

Un día de esos tontos

Hoy ha sido un día de esos tontos en los que tengo esa horrorosa sensación de haberlo desperdiciado. Si se mira con cierto tremendismo y cierta pretenciosa trascendentalidad, perder un día es muy grave. También grave debe ser para mi jefe, hoy ha sido uno de los días de trabajo más improductivos que recuerdo. Pero no se lo digáis, por favor. Aprovechemos que él sí había cogido puente. En fin, volvamos a eso de desperdiciar días. Entronca un poco con esa sensación de viejunismo que arrastro desde que se avecinaba mi cumpleaños. Al día siguiente, me habían preparado una pequeña sorpresa, al entrar en el restaurante me esperaban mis amigos. Y estuvo muy bien. Luego yo quería salir de fiesta. No exactamente porque fuera mi cumpleaños, simplemente se trató de una excusa. Pero casi todos ellos no quisieron apuntarse. No es que me moleste especialmente, no me esperaba que lo hicieran, de modo que ya tenía planes con uno de ellos (el único que sí sabía que saldría) y unos conocidos. Me sorprendió, en cierto modo, que hubieran perdido esas ganas de salir. Ok, no soy precisamente un party animal, pero de vez en cuando sí me apetece una juerguecilla con los amigotes. Eso sumado a la inminente paternidad de uno de ellos ha incrementado mi sensación extraña. Hasta ahora, el tema de los hijos me resultaba muy lejano. Algo se ha perdido en el camino y no me he dado cuenta.

Este tipo sí que sabía divertirse!

En fin, volvamos al tema de los días perdidos. Lo jodido del tema es haberlo perdido por vagancia. También es una consecuencia del inminente final del año. Como simbolismo del fin de un período, me da la sensación de que necesito un sprint de hiperactividad. Como si al final del año se acabara todo. Debe ser esta mierda de invierno, que me agobia.

Canciones:

Placebo: "This Picture"
Iggy Pop: "Nightclubbing"
Anthony & The Johnsons: "Hope there's someone"

martes, 30 de octubre de 2007

USA Kar Tour 2007. Día 5: L.A. is my lady

Temprano cojo un vuelo Las Vegas-LA y a media mañana llego a la ciudad de los ángeles. Y me siento totalmente excitado!! Es como estar en un escenario extraño, imaginado muchas veces. Por supuesto, no me importa la ciudad de Los Angeles real, sino la que yo siempre imaginé y mitifiqué, la de las películas, la del rock n’ roll, la de las fotos y la de las revistas. Nada más tomar la autovía del aeropuerto al hotel, ver esas vías de varios carriles, ese pabellón de los LA Lakers, esos carteles que anuncian un rodaje callejero del próximo coñazo de Will Smith y ese cartel de Hollywood al fondo, bueno, me siento realmente bien.

Me hago con un ejemplar gratuito de LA Weekly, para ver qué se cuece por aquí estos días. Definitivamente, no tengo suerte con los conciertos. En LA hay decenas, casi cientos de shows cada día, sin embargo nada de destacable interés. Morrissey toca 10 noches seguidas, pero de él sólo me interesa su material con The Smiths, así que paso. Una vez más, veo como por poco tengo que dejar escapar shows de QOTSA y The Black Crowes. En fin, ya me he resignado. Y aprovecho para localizar las direcciones de los clubs míticos de la ciudad, mi objetivo para esta noche. Por la tele veo que Britney Spears es la Pantoja de Estados Unidos. A todas horas hay programas en el que se debate y se da la última hora acerca de la situación de la Spears acerca de la posible retirada de la tutela de sus hijos. Para todos aquellos que hablan de la situación televisiva que hay en España con ciertos personajes del corazón, que sepan que siempre puede ser peor. El seguimiento obsesivo del affaire Spears en los medios resulta entre patético y divertido, depende de cómo te lo tomes.

Me mola su imagen punky

Pero antes, esta tarde tengo un pulso con LA, esta vez el real. Resulta que hay otro Outlet de estos gigantescos, y decidimos pasarnos por ahí antes de salir a cenar y tomar unas copas. Un error de visión típicamente europeo. Vemos que un autobús nos puede llevar, de modo que tomamos este autobús. Insisto, un error. LA es una ciudad diseñada absolutamente para los coches, y por su concepción y sus increíbles distancias, moverse en bus es complicado. Sin embargo, acaba resultando una experiencia. De entrada, te da una visión de cómo es la sociedad Angelina: el autobús sólo lo cogen los negros y sobretodo, los hispanos. De hecho, los paneles publicitarios dentro del autobús son en castellano, y los carteles (tipo “puerta de salida”) son bilingües. Durante bastante rato el autobús circula, y yo, que no sé dónde o cómo de lejos está mi parada de destino, comienzo a barruntar que está tardando mucho. Y en esos pensamientos me encuentro cuando veo que el autobús comienza a circular por unos barrios totalmente hispanos. Para que os hagáis una idea, el barrio es como el de la escena final de “Training Day”. Y sí, una vez más mi substrato a base de películas y TV me lleva a temer por mi integridad en un barrio en el que veo pobreza, pintadas y bandas callejeras. No es que tenga intención alguna de salir del autobús, pero, ¿y si me he equivocado? ¿y si el autobús tiene final en este barrio? Decidimos hablar castellano entre nosotros, claramente, para que se note que somos “de la rassa”. Afortunadamente el barrio hispano chungo se acaba. Durante un buen rato reconozco que lo he pasado mal.

Whisky A Go Go, la casa de The Doors

Como decía, mi interés para esa noche es ver algunos clubs del mítico Sunset Strip. El Sunset Strip (o Subset Boulevard) es una avenida con 10000 números. Insisto en que el concepto de distancias en LA no es el mismo que en Barcelona. Afortunadamente, la mayoría de los clubs míticos están relativamente cerca. Entre el 8800 y el 9200 están el Whisky A Go Go, el Viper Room, el Cat Club, el Key Club, el Rainbow y el Roxy Club. Vistas las programaciones, me decanto por el Whisky, así, de entrada. El taxi nos deja en la puerta, y al bajar, un tipo me dice si queremos entrar. Parece ser uno de los jefazos del club, tal vez el tal Mario que lo regenta. Le comento que vamos a cenar algo, pero que luego iremos. Y al llegar, tras haber cenado, el tipo nos reconoce y nos invita a entrar gratis. Lo primero que noto al ver el club por fuera es la sensación de estar viendo un pedazo de historia. No en vano, se fundó en 1964, y por aquí han pasado todos los grandes, desde The Doors, quienes fueron la banda “local” durante una temporada hasta los puntales de los 60’s (Love, Them, Jefferson Airplane, The Byrds, Led Zeppelín, o The Who), los punks (X, The Germs, Runaways), los hard rockers (Mötley Crüe, Guns n’ Roses) o los grunges (Soundgarden, Mudhoney). Sin embargo, al entrar, ves que el club es MUY pequeño. Para la gente de Barcelona, y por hacer un símil estúpido, el viejo Sr. Lobo o el Mephisto son de dimensiones parecidas. Hoy es lunes y hay poquita gente. De fondo suena el debut de Blind Melon mientras una banda local se prepara para tocar. Mientras tomo una cerveza me dedico a mirar el local y veo que tanta historia no está aprovechada. No hay mucha memorabilia, apenas una referencia a Jim Morrison y unas cuantas fotos mal puestas junto a la barra de abajo recuerdan la solera del lugar. No sé, si yo fuera dueño de un club con tanta historia, lo aprovecharía. A nivel de decoración, no se puede decir que sea un local “bonito”. La banda invitada comienza su show. Resulta ser un patético combo de rap metal con ciertas influencias de Red Hot Chili Peppers o Beastie Boys, aunque poner estos nombres cerca de esos fulanos es un sacrilegio. Se salva, no obstante, el guitarrista, que destaca entre tanto idiota saltarín que compone el grupo.

El Rainbow... la pinta es, cuanto menos, peculiar.

Enfrente se encuentra el Viper Room, local que entre otros, regenta Johnny Depp y que aunque hayan pasado ya 14 años, se sigue recordando que fue el lugar donde murió River Phoenix, de sobredosis. El local por fuera es todo negro, el público que hace cola, sin embargo, no parece muy rockero, y cuando se abre la puerta, suena algún tipo de música de baile. Lo mismo es la sesión que toca ese día, pero no me llama a entrar. Por arriba están el Key, el Roxy y el Cat Club. En muchos hay conciertos de esos en los que no se puede entrar sin entrada, en otros hay alguna banda local. Sin embargo, me apetece acabar la noche en el Rainbow, siguiendo con mi faceta más mitómana. El Rainbow Bar & Grill es un bar restaurante, de hecho, en el Whisky también sirven comidas, cosa que tal vez pueda chocar al visitante que se espere un bar de copas como los de por aquí. En fin, como es sabido, el Rainbow es un bar que frecuentaban los hard rockeros en los 80’s. Sin embargo, su historia se remonta mucho más allá. El bar perteneció en su época a Vincente Minelli, y allí se declaró a Judy Garland. Marilyn y Joe DiMaggio tuvieron algunas citas allí. La historiografía rockera comienza con esas fiestas que se montaban en el Rainbow los Led Zeppelín, Keith Moon de los Who o John Lennon en su etapa alcohólica. Y claro, los hard rockers y los heavy rockers. De hecho, al entrar, parece que el bar se ha quedado en 1988. El ambiente y la decoración está más lograda que el Whiskey, aunque lo que choca, es que es un bar. Un bar restaurante, con su barra, sus mesas, y sus comensales comiendo, entre fotos de Slash y WASP, eso sí. No hay barra y pista y escenario, como en el Whiskey. Hay una sala pequeña con un pequeño escenario arriba, pero nada. La parroquia allí congregada es peculiar. No olvidemos que es lunes. Entran hard rokers de la vieja escuela, ronda por ahí un personaje a medio camino entre Pedro Almodóvar y Elton John y varias representantes de la típica rubia oxigenada y siliconada de LA. La rubia de 1988 pero en 2007. Vamos, que no eran unas crías, precisamente. Y la música que suena, claro, es de esa época. Y si el Whisky me decepcionó un poco, el Rainbow, más que decepcionar, choca.

Pero claro, qué importa cómo son los sitios en realidad, cuando lo que importa es cómo los veo, como no importa cómo es LA, sino cómo es mi LA.

Canciones:

Lou Reed: "The Kids"
Cracker: "Euro Trash Girl"
R.E.M.: "I took your name"