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miércoles, 9 de mayo de 2012

London Calling


Esto de los juicios de valor hechos desde el desconocimiento, es lo que tiene… Cuando empecé a escuchar rock n’ roll oí hablar de una banda llamada The Clash. Se hablaba de ellos como uno de los grupos seminales del punk británico. Se suponía que tenía que ser la hostia. Duro y directo como un puñetazo. Como un escupitajo en la cara. Se hablaba, principalmente, del disco “London Calling”, que tenía esa portada con ese destrozo de guitarra. Bueno, para un ignorante en cosas del punk, si algo tenía que significar el concepto “punk”, tenía que ser, forzosamente, aquello. Y cuando escuché por vez primera el disco… bueno, digamos que me sorprendió. Aquello no sonaba tan duro ni tan rápido ni tan directo como yo tenía en mente. Supongo que son cosas de haber escuchado música de los 90’s (pongamos nombres desde Guns n’ Roses hasta el mundo grunchi)… ¿y aquello era punk? Quiero decir, no es que no me gustara, no era eso. Pero no era un puñetazo ni un escupitajo ni una botella rota contra la pared… aquello era una amalgama de rock n’ roll, cositas de pop y algo de ritmos caribeños. De algún modo, me pareció “blando”. Supongo que “London Calling” puede descolocar fácilmente, desde luego, no es "Nevermind The Bollocks”… he oído decir sandeces como que “London Calling” y The Clash eran más punk por la actitud que por su música en sí. Como si eso tuviera la menor importancia.

En cualquiera de los casos, significara lo que significara, “London Calling” resulta ser un disco de los que requieren de atención y escuchas, pero que a su vez, proporcionan momentos y matices que a veces pasan inadvertidos de entrada.


Por alguna razón que no acierto a comprender, me he levantado con “London Calling”, en esta ocasión me refiero a la canción, en la cabeza. Y automáticamente me ha llevado a un momento y a un lugar. Sala Màgic, en Barcelona. Años ha. Hora: las perritantas de la madrugada. Cerca de la hora de cierre. Íbamos 3 individuos, en un estado etílico deplorable. Uno del trío llevaba un estado etílico aún más deplorable que los demás. En un momento, los otros dos me abandonan, uno iba a acompañar al tercero al lavabo, a ver si se espabilaba. La nebulosa puebla mi mente. De modo inesperado, tengo una de esas experiencias místicas, como si me desdoblara, y una parte de mí sale del cuerpo, hacia el exterior, y me veo a mí mismo, desde fuera, subido en el (mini) escenario de Màgic, solo, cantando y bailando “London Calling” como si me fuera la vida en ello, como si tuviera que ser el elegido para sustituir al malogrado Joe Strummer. Nunca una canción me pareció tan cojonuda.

Canciones:

The Clash: “London Calling”
Counting Crows: “Rain King”
Little Caesar: “Every Picture Tells A Story / Happy”


viernes, 4 de mayo de 2012

Kar & the CBGB's


Anoche estaba viendo un reportaje sobre ese bellezón que era Debbie Harry. Tengo que decir que lo primero que me llamó la atención fue saber que en su etapa dorada con Blondie ya tenía 30 años, y 33 cuando publicaron aquél “Parallel Lines”. No me entiendan mal las miles de lectoras de este blog: las mujeres están estupendas en su treintena... afortunadamente! Pero no me negaréis que, por lo menos en un mundo como el del showbusiness, dominado por zorrubias que apenas pasan de los 20, de usar y tirar, ese dato resulta desconcertante. El caso es que hablar de Blondie y hablar de CBGB's, todo es uno. Ah, el CBGB's, local punk por excelencia de Nueva York, donde por lo visto, según dicen, el ambiente era tan chungo y nauseabundo como lo grandes que eran las bandas que tocaban allí. Vamos, que por lo visto, los labavos del Mephisto de Barcelona resultan ser el palacio de Buckingham a su lado. No sé por qué me he acordado de los lavabos de un local que hace años que no piso.

Nunca es un mal momento para poner una foto de Debbie Harry...
Sea como fuere, el CBGB's cerró definitivamente en 2006, y con él, un trocito de la historia del rock n' roll, si es que eso importa realmente. Todo esto me lleva a un momento que viví la vez que hice un viaje a Nueva York, hará 4 años. Escribí esto al respecto:

Siguiendo la calle, acabas llegando al Tompkins Sq. Park, y a la esquina, un graffitti muy bonito de homenaje a Joe Strummer (suma y sigue) y bajando hacia Lowe East Side vemos como el ambiente comienza a degradarse un poquito, si bien, por lo visto, durante la noche los bares de la zona son más que recomendables. Seguimos de camino a Bleecker st. donde por lo que me han dicho, hay una tienda de discos interesante. Muy cerquita me encuentro con una suerte de tienda/galería fotográfica llamada Morrison Hotel, con un toldo con la misma tipografía de letra del disco original, que exhibe para su venta bonitas fotos enmarcadas de Sid Vicious o de Led Zeppelin. Y a su lado, una curiosa tienda, lo siento, no recuerdo el nombre. Las paredes llenas de iconografía rockera (fotos, carteles de conciertos), y unas cubetas con vinilos de segunda mano a precios realmente indecentes, aunque el material es potente. Pero lo curioso es la sección de ropa y complementos. Venden ropa vintage, tejanos, botas, cinturones, chaquetas de cuero, camisetas. Y si los vinilos estaban a precios indecentes, lo de la ropa es algo insultante. Eso sí, está puesto todo con muy buen gusto, como si más que vender quisieran exponer el género en una suerte de exposición rockera. Tengo la osadía de pararme en la parte de las camisetas, y veo una muy sencillita, blanca, con una estampación de la portada del "Talk Is Cheap" de Keith Richards... a unos 150$!!! Es decir, cien euracos por una camiseta mierdosa que tiene 20 años y que cualquiera se puede hacer escaneando la portadita de marras e imprimiéndola en cualquier copistería sobre una camiseta guarruna... me doy cuenta de que he entrado en la tienda de los niños bien de la ciudad, donde los pijitos que ahora siguen la moda rockera compran sus trapitos.

... O dos...
Pues bien, queridos míos, esa dichosa tienda para rockeros de casa bien, ERA el dichoso CBGB's... o por lo menos, lo que quedaba de ello. Después de que cerrara sus puertas en 2006 alguien colocó esa tienda en su lugar. Y todo cuadra, las paredes graffiteadas (en algunos puntos habían mantenido la pared original), los posters, el tamaño, el (micro) escenario. Verlo ayer me produjo un pequeño shock. O sea, que había estado allí sin saberlo. Cuando estuve en NYC paseé por algunos lugares míticos de la iconografía rockera de la ciudad, y sin embargo, sabiendo que CBGB's estaba cerrado, ni siquiera consideré el buscarlo. Andaba por el barrio simplemente para ver el Lower East Side y en busca de una tienda de discos que me habían recomendado. Toda una sorpresa la que me llevé.

Canciones:

Paul Weller: “Heavy Soul”
Dogs D'Amour: “Trail Of Tears”
Pixies: “Gigantic”

miércoles, 30 de noviembre de 2011

32


Hoy es mi cumpleaños. Sí, amigos y amigas, 32 castañas que me caen. En realidad esto lo hago para recibir un puñado de felicitaciones online, porque el otro día oculté la fecha de nacimiento de mi perfil de Facebook, jodiendo así la vida de mis amigos desmemoriados. O de los que dicen serlo. Desmemoriados, no amigos. Cosas de ser 30 de noviembre. Sagitario. Un signo de fuego, me han dicho hoy. Huy, sí, un fuego de la hostia. Eso sí, cuando era un chavalín, molaba ser del mismo signo que Seiya, el de los Caballeros del Zodíaco. 
Tipos en armadura con personalidades basadas en signos del Zodíaco que se hostian... y luego se preguntarán por qué hay matanzas adolescentes en los institutos...
El término resulta interesante. Si buscamos en el diccionario el significado de “cumplir”, hay varias acepciones que encajan:

cumplir
1. tr. Ejecutar, llevar a efecto algo.
2. Dicho de la edad, llegar a tener aquella que se indica o un número cabal de años o meses. 
3. intr. Quedar bien
4. Acabar el tiempo señalado para algo.

Veamos, la número 2 parecería la más adecuada para este caso. Me encanta eso de “un número cabal”... nada de gilipolleces, un número como Dios manda. Y sin embargo, si miramos la número 1, bueno, estoy ejecutando o llevando a efecto un período de tiempo más en mi vida. Lo cuál nos lleva fácilmente a la número 3, quedar bien... ok, si no cumpliera más años, no veas el disgusto que se llevaría mi madre. No obstante, probablemente sea la acepción número 4 la más realista.

 La realidad, o la estadística, que a menudo pueden ser lo mismo, te indican que cumplir un año más, es acercarse un poco más a la muerte. Si te llamabas Johnny Thunders y es 1986, cumplir un año más resulta, simplemente, un milagro. No es el caso. La muerte, menuda jodienda. Aquellos que no temen a la muerte, o son unos pusilánimes, o, simplemente, mienten. La muerte... qué harían las religiones sin la muerte. La muerte resulta algo tan difícil de asumir por el ser humano que necesita inventarse de deidades que justifiquen, o incluso intenten dulcificar este asunto.
Entrada de concierto de Johnny Thunders en la desaparecida Studio 54 de Barcelona, 1986. Mil pesetazas de entonces era un dinerillo.
Por si acaso, yo ya tengo pensado qué canción quiero que suene en mi funeral. No os la voy a revelar, no seáis morbosos. Está bien que ahora en los funerales se haya normalizado esto de poner una canción que recuerde el finado, o que él mismo hubiera predispuesto. Preferentemente en vida. No como esa moda horrorosa de aplaudir en un funeral, al paso del féretro, como si fuera Jesulín de Ubrique.  Volviendo a las canciones, Internet está llena de listas Top Ten Funeral. Algunas de gusto dudoso, otras, curiosas, no más.

Si obviamos las piezas de clásica o ciertas arias operísticas, el mundo de la música “ligera” (me encanta este término) nos ofrece un amplio abanico. Un básico es “My Way” del grandísimo Frank Sinatra. Algo sobado, pero funciona. Canciones de corte religioso también triunfan, como “Hallellujah” de Leonard Cohen. Luego nos ponemos en plan baboso, con “Tears In Heaven”, “Candle in the Wind” o “Memory” de Barbra Streisand. Estas listas suelen ser de webs yanquis o británicas, estas modas, en la piel de toro, están menos extendidas. Y mejor, cualquier día alguien querría hacer sonar “Marinero de Luces” y todo perdería su sentido.

No parece que ninguna de estas opciones me convenzan demasiado.  Pero estoy con Nick Hornby y su “Alta Fidelidad”, donde en lo alto de su top 3 para un funeral situaba a Jimmy Cliff y su “Many Rivers To Cross”. Bonita sin ser babosa. Incluso con un punto relajante como para una situación que se supone debe ser poco agradable. Para los espectadores, no para el protagonista. Yo estoy también con los que deciden hacer sonar “Highway To Hell”. Al final, polvo somos y en polvo nos convertiremos. Espero que alguien pase el aspirador después.

Canciones:

The La's: “There She Goes”
Buenas Noches Rose: “Buenas Noches Rose”
The Replacements: “Unsatisfied”


viernes, 31 de julio de 2009

The Vandals

A veces me pregunto qué puede pasar por mi cabeza para recordar tanta estupidez y sin embargo, tener verdaderos problemas con otras cosas. Y no sólo eso, sino también sentir la necesidad de plasmarlo en estas líneas. En fin, no le demos más vueltas, y vamos a hacerlo rapidito y que no duela. Porque damas y caballeros, los protagonistas de esta historia serán, hoy, The Vandals. La culpa de todo la tiene Eddie Vedder. Sí, Eddie Vedder, ex-cantante atormentado y hoy, afortunadamente, manteniendo a su banda con la serenidad que le merece el mito y su edad, y que probablemente gracias a esta estabilidad, tenemos a unos Pearl Jam en forma. Yo estoy con ganas de escuchar su próximo disco, del que no he oído adelanto alguno... prefiero a tenerlo en mis manos. ¿Por qué Eddie Vedder puede ser el culpable de este desaguisado? Sigue leyendo y lo sabrás. Pero de momento, retomemos a The Vandals.

The Vandals son un grupo de mierda. Así de claro. Y la primera vez que tuve conocimiento de ellos fue a través de mis amigos punkies del instituto. Era la época en la que, de repente, un sector del ruacanrol miraba a las bandas de lo que dió en llamarse punk pop, hardcore melódico o directamente punk epitaph, en referencia al sello discográfico que acogía a tantas bandas de este estilo. Hablo, claro, de grupos como NOFX, The Offspring, Bad Religion, Pennywise... la explosión de Green Day y The Offspring abrió unas puertas inesperadas hasta entonces. Y claro, habían grupos interesantes, como los mencionados Green Day, que aunque hoy no me interesan nada, tenían un puñado de buenos discos. O The Offspring, grupo del que siempre defenderé sus discos "Smash" e "Ixnay on the Hombre", aunque hoy sean un chiste. También había mucha basura. Pero volvamos a mis amigos punkies del instituto... ellos eran fans de NOFX, quienes, por otra parte, de repente vivieron cierta popularidad. Y aquél año, se permitieron el lujo de llenar la sala Zeleste. Mis amigos fueron, a mí no me interesaban, por más que lo había intentado, ya sabéis, por aquello de integrarse en el grupo. Y hablaron entusiasmados de ese concierto, y también de una banda que los teloneaba, The Vandals... en este punto la memoria me falla, pero creo recordar que sí, que The Vandals fueron los teloneros de NOFX aquella noche.

En fin, como dije, NOFX no me interesaban lo más mínimo, pero sí, por aquél entonces, The Offspring, quienes recalaban en Barcelona en 1997, y que fue, ya lo dije, mi primer concierto. El caso es que aquella noche, había dos teloneros, Lunachicks y The Vandals. A las Lunachicks apenas las llegué a ver, pero sí pude "disfrutar" del show de los Vandals... en fin, cómo podríamos resumirlo... una música mierdosa, los peores tics del hardcore melódico californiano, con un humor de guardería y cuyo mayor interés residía en que en el show, uno de los miembros se despelotaba, y acababa enseñando sus vergüenzas, y no me lo toméis como un eufemismo o una cursilería, no, aquello era una vergüenza. La gracia del tema era el ver al tío tocar una canción en pelota picada y hacer el imbécil en en escenario. En fin, una cosa para olvidar...

Bonito título

... pues resulta que no, que no lo pude olvidar fácilmente, ya que tres años más tarde, a Pearl Jam no se les ocurre mejor idea que traer a The Vandals como teloneros. Aquello pasaba ya de castaño oscuro. Lo de The Offspring lo puedo entender, ya que The Vandals habían fichado por la discográfica de su cantante, Dexter Holland, pero lo de Pearl Jam... todavía me pregunto qué verían Pearl Jam en ese grupo como para llevárselos a Europa de teloneros. Además de ser un despropósito, la cosa era cuanto menos extraña, más si tenemos en cuenta que en 2000, los de Seattle pasaban un momento muy místico y seriote, contrastando completamente con la subnormalidad que representaban sus teloneros. Así que nada, volví a tragarme un show de The Vandals, y en un dejà vu penoso, volví a ver las estupideces de siempre, los chistes, las cancioncitas tontas y como no, el tío en pelotas cantando, jugando con su chorra, dando golpecitos al micro con el glande, vamos, algo lamentable.

Y para que quede constancia de ello, recordemos que aquél año, Pearl Jam decidieron publicar de una manera oficiosa las grabaciones de todos los conciertos de aquella gira, y como buen fan, me hice con el correspondiente al show que ví. Y claramente se puede escuchar que en la interpretación de "Elderly Woman Behind A Counter In A Small Town", hay un momento en el que Eddie Vedder se despista, jodiendo una de mis temas favoritos del grupo. Y luego él mismo se justifica, tras la canción, dice algo así como "quiero pediros perdón, no sé si habéis notado que cuando estaba cantando, me he despistado. Por un momento he recordado que el tío de The Vandals había tocado con su pene el micro, y yo estaba poniendo mi boca en él, y... ". En fin, Eddie, eso te pasa por buscarte teloneros mierdosos. Aprendería rápido, pues en su siguiente gira española fueron los fantásticos Wolfmother quienes los telonearon.

Por lo menos está vestido.

Vaya también un recuerdo a esos Wolfmother que nos dejaron una triste sensación de coitus interruptus, tras un disco y gira memorable. Una pena. Y vaya también un recuerdo a The Vandals, grupo patético que durante una época, teloneaba a todo cristo (NOFX, Offspring, No Doubt, Pearl Jam, ...) y que fueron los creadores de discos como "Live Fast Diarrea" o "Hitler Bad, Vandals Good", títulos que eran toda una declaración de principios.

Y para cerrar, me permitiréis una postdata, y es el hecho de que el batería clásico de The Vandals era Josh Freese, quien militó durante bastante tiempo en los Guns n' Roses post-Illusions. Viva Axl y sus fichajes. Y para cerrar el círculo, si antaño fue el cerdo naranja quien contrató a Freese, parece ser que este año va a tocar la batería en el nuevo disco de (redoble de tambores): Slash!! Que alguien me lo explique, por favor.

Canciones:

The Animals: "CC Rider"
Apollo 4 40: "Stop the Rock"
Manic Street Preachers: "Me and Stephen Hawkin"

lunes, 15 de septiembre de 2008

Little Steven

A veces me resulta curiosa la poca repercusión y fama que tiene hoy en día Little Steven. Pero lo cierto es que se trata de un tipo que siempre ha hecho lo que le ha venido en gana, sin fijarse en las repercusiones comerciales que de ello se pudiera derivar. Sí, lo habéis adivinado. Siento admiración por este hombre. Y diablos, me cae bien. No me preguntéis por qué.

Little Steven, nacido como Steven Lento, de origen italiano, en 1950 (qué viejos nos hacemos todos), lo de Van Zandt lo adoptaría por su padrastro. Lo de “Little” lo ignoro, aunque lo puedo suponer. Steven, un hombre a un pañuelo en la cabeza pegado. Esa es su seña de identidad. De hecho, nunca he visto ninguna foto suya con la cabeza al descubierto. Supongo que ese pañuelo, del que sobresale una melena, debe esconder una calva al más puro estilo Hulk Hogan. En cualquier caso, forma parte de su figura inconfundible.

En 1984 hizo algo que muy poca gente se hubiera atrevido a hacer: abandonó la E-Street Band de Bruce Springsteen, banda de la que fue miembro desde 1975. Había sido colega de Springsteen desde mucho antes. Eso lo hizo tras grabar el superventas “Born in the USA”, cosa que a bruss no le sentó muy bien. No sólo era su amigo y un gran guitarrista, sino que era una pieza fundamental en la creación de arreglos para las canciones. Hasta entonces, era clásica su imagen, pañuelo (como siempre) y guitarra, y haciendo coros en el mismo micro que Springsteen, robando un poco de protagonismo al divo.

Little Steven, el activista más cool de los 80's

Pero es que Little Steven era un culo de mal asiento. Ya en 1982 había dado inicio a su carrera en solitario, creando la banda Little Steven and The Disciples Of Soul. Nuestro protagonista era un amante del soul, amén de tener conocimientos enciclopédicos al respecto. Y quiso lanzarse a la palestra. En ese año 1982 publicó el que sería su disco de debut, “Men Without Women”. Había juntado a un conjunto de músicos muy heterogéneo, aunque más un grupo de amigos que una banda “real”. Los Disciples Of Soul eran hasta 9 músicos, entre ellos, nombres conocidos, de la E-Street Band, como el fenecido Danny Federici o su viejo colega Jean Beauboir , el punky negro. Little Steven se hacía cargo de guitarras y voz, y aunque como vocalista, no es que fuese un derroche cualitativo, es capaz de sacar adelante sus canciones. El caso es que este “Men Without Women” resulta ser un disco de soul rock fantástico, con algunos auténticos temazos, como “Lyin’ in a bed of fire” o “Forever”, y los elogios estaban completamente justificados.

Con ello, inició oficialmente su carrera en solitario, tras abandonar a Springsteen. Su siguiente movimiento fue más inesperado. En 1984 se sacó de la manga un disco totalmente explícito en contra de la política de Ronald Reagan y el partido republicano. Se convirtió en el trobador del desencanto americano con el disco “Voice Of America”. Estilísticamente también había cambiado, y su música se movía por derroteros más eclécticos. Desde el punk de la inicial “Voice of América” hasta el reggae de “Solidarity”, pasando por momentos más cercanos a la E-Street Band. En conjunto, un buen trabajo, pero menos inspirado que su debut.

Bruce Springsteen, el chico es que canta en la banda de Little Steven

En ese punto de su carrera era cuando su faceta activista estaba más en boga. Además, Little Steven era un músico muy respetado por diferentes colegas suyos unos más punkies, otros más cercanos a la música negra, al rock o a la salsa. Así, en 1985, en plena empanada activista, creó la asociación Artists United Against Apartheid. La cosa fue que Van Zandt siempre tuvo mucho interés en la situación del pueblo indio americano. Leyó que el Apartheid de Sudáfrica estaba inspirado en la situación de reservas indias que el gobierno americano había creado. Tras un viaje a Sudáfrica, se convenció de que se trataba de una causa por la que luchar. No es que tuviera una gran repercusión, pero aún así logró involucrar a un importante grupo de artistas de lo más dispar para la grabación de un documental al respecto, titulado “Sun City”. Y, por supuesto, un disco titulado del mismo modo, en donde participaban gente del rock, del rap, del jazz, del punk y de la salsa. Logró involucrar a nombres como Stiv Bators, Miles Davis, Hervie Hancock, Ron Wood, Bono, Rubén Blades, Afrika Bambaataa, Ray Barretto o Bruce Springsteen. En fin, como suele pasar con estas cosas, todo muy bien, muy revolucionario políticamente hablando, peroooo… el sigle “Sun City”, escrito por Van Zandt, es una cosa casi más horrorosa que aquél infame “We are the world”.

Y no se amilanó con toda esta historia. Su siguiente trabajo seguía una línea política similar, y el título ya es bastante explícito, “Freedom – No Compromise” (1987). Lo cierto es que se nota un bajón considerable respecto a sus dos primeras entregas. Hay algún single interesante, como el dueto que hace con Rubén Blades (¿?), “Bitter Fruit”, pero los resultados no son los esperados. Su popularidad, especialmente en USA, decae. Y con el final de la década, todo su movimiento de activista público comienza a diluirse. ¿Demasiado tiempo batallando? Tal vez. El caso es que en 1989 publica nuevo disco, “Revolution”, en donde flirtea demasiado con los sintetizadores, y al final resulta ser el más flojo de todos sus discos, en una carrera que había ido claramente de más a menos.

En 1993 participó, no sólo como productor, sino también activamente (aunque no como miembro) en la nueva banda que había formado el ex-Hanoi Rocks Michael Monroe, Demolition 23. Grabaron un disco de debut homónimo que resultó ser un pelotazo del mejor punk rock, que probablemente mereció mejor suerte. La muerte del guitarrista Jay Hening supuso un mazazo y la cosa acabó demasiado prematuramente. Cuando en 1995 Springsteen reúne puntualmente a la E-Street Band, Little Steven acepta un puesto que le pertenecía por derecho.

1999 fue uno de los años más importantes en la carrera de Little Steven. Por un lado, y tras una década de silencio, publica un nuevo disco. Titulado “Born Again Savage”, es el disco de un power-trio al estilo de finales de los 60’s, que monta con Adam Clayton, de U2 y Jason Boham, el hijo del malogrado John. Y en ese trabajo, Little Steven se vuelve a reinventar. Ni soul, ni punk, ni inventos raros. Esta vez, se trataba de buscar unas sonoridades cercanas a Cream, a Hendrix, a Steppenwolf… al hard rock psicodélico de los 60’s. Fue el disco con el que descubrí a Little Steven, y el mejor de su carrera, justo por debajo de su debut. En 1999 también, Bruce Springsteen reúne definitivamente a la E-Street Band, y ahí está también Little Steven, quien se tomaría su puesto en la banda como prioridad. Y en 1999 inicia una nueva faceta en su carrera, inédita, pero por la que se ha ganado muchas simpatías. En ese 1999 es elegido por David Chase para dar vida al gran Silvio Dante en la serie Los Soprano.

Silvio Dante. El más grande.

Qué puedo decir, se trata de mi personaje favorito de mi serie favorita del momento. Chase le eligió, sin casting alguno, pese a que Little Steven no contaba con experiencia alguna en la interpretación, simplemente porque su imagen “daba el perfil”. Y ya lo creo. Por primera vez vemos a Steven Van Zandt sin pañuelo (aunque con peluca), dando vida a un personaje hosco, duro, pero siempre elegante, que según avanza la serie, adopta mayor protagonismo. Un gran acierto.

El logo de su programa. Dice mucho de lo que ahí suena.

Y tras la serie, y sin abandonar a Springsteen, con la llegada del nuevo siglo, el culo inquieto de Little Steven se mete en un nuevo proyecto: la radio. Dentro de la moda de las radios vía satélite, crea y conduce el programa “Little Steven’s Underground Garage”, en donde pincha temas oscuros de los 50’s y 60’s, y también da la alternativa a bandas actuales más o menos afines al garaje, como los grandes (aunque ya desaparecidos) The Shazam. El programa tiene pinta de ser una gozada, y genera también discos recopilatorios e incluso festivales. Eso, claro, a los pobres europeos del sur nos queda muy lejos. Ya me gustaría.

En definitiva, Little Steven, un entrañable hiperactivo, un amante del rock y de la música, y sobretodo, mucho más que el guitarrista que está a la izquierda de Bruce Springsteen.

Canciones:

Little Steven: “Born again savage”
Little Steven: “Lying in a bed of fire”
Little Steven: “Bitter Fruit”

martes, 19 de agosto de 2008

Fiestas de pueblo

Pues sí que me está saliendo un NDK vacacional repletico de topicazos veraniegos... porque si en la anterior entrega era la playa quien protagonizaba estas líneas, en la presente hablaremos de otro clásico estival: las fiestas del pueblo. Porque damas y caballeros, estos días se ha celebrado las fiestas del pueblo de la bonita localidad extrarradial donde habito. Y como quiera que las noches de verano son para pasarlas fuera de casa, he aprovechado para mezclarme con mis paisanos. Y créanme, la cosa da de sí.

En este pueblo, como en la mayoría de las comarcas que rodean la urbe de Barcelona, la población juvenil (y que a la postre, suele salir en masa en estos eventos) se divide entre candidatos a aparecer en cualquiera de estas fotos y un sector más perroflautil, que generalmente es la que organiza, participa en las colles, los concursos y todas esas cosas. Y la división no es sólamente estilística, sino también geográfica. Al primer grupo te lo encuentras en masa en la feria. No hace falta que me extienda mucho en la feria, por lo menos no más de lo que comentaba el amigo Javiruli por aquí. Al sector perroflautico se le puede ver en el otro lado, en el parque con los conciertos y las festes alternatives. Y yo, pobre de mí, casi prefiero el perroflautico, en general, muy joven y con un punto de ingenuidad que casi enternece, hasta que se chocan contigo y te derraman un poco de su litro por encima.

Como habitante novato de esta localidad, no tengo ese sentimiento de patria chica, y mis relaciones con las gentes del pueblo son escasas. Pero está bien para darse una vuelta las noches de fiesta. Y la primera noche, tras dar cuenta de la debida cena y de unas copichuelas en una terraza, fuimos hacia el parque donde los Hell Angels locales, los Imperiales (uuuhhhh) habían preparado un escenario para acoger el sector juvenil de fiestas. Y yo, que soy así de imaginativo, nada más ver un escenario y unos moteros ocupándose de la logística, no podía dejar de pensar en un Mick Jagger acojonado en Altamont . El concierto de esa noche, sin embargo, no lo abría Santana ni Jefferson Airplane, sino un horroroso grupo de perroflautas llamado La Troba Kung Fu, que hacía una suerte de música entre sudamericana, popular catalana y rumbera, algo horroroso que además duró la hostia. Pero que, oh sorpresa, tenía su tirón entre el público allí congregado.

DJ Miqui Puig is in da hause

La curiosidad de la noche y lo que me llevaba allí era que después había sesión de DJ Miqui Puig. Sí, señores, por si alguien no lo conoce, el orondo Miqui Puig es el que fuera cantante de Los Sencillos, jurado de cualquier concurso de cantantes y chorradas de la tele (desde el mitiquísimo Lluvia de Estrellas hasta el tremebundo Factor X), marisabidillo, hortera, y que también mete sus narices haciendo secciones de música y tendencias en cualquier programa de tele o radio en el que se lo permitan (desde el fenecido Ticket de La Sexta hasta programas de radio catalana). En definitiva, un tío que se ha colocado muy bien. Pero qué puedo decir, me cae bien. Es un pedante y un snob, pero hay que reconocer que el tipo sabe de música (sus comentarios no son estúpidos y no recomienda nada que no sea, mínimo, de Serge Gainsbourg). Tenía curiosidad por saber qué iba a pinchar como DJ, y hay que reconocer que la cosa comenzó muy bien. Empezó pinchando una selección de rocksteady, ska británico y soul que me gustó. La sesión pasó momentos más tópicos pop-rock y acabó en algo demasiado techno, demasiado convencional para lo que me pedía el cuerpo entonces. Así, DJ Gordiqui Puig fue de más a menos y acabé por marcharme sin que hubiera acabado. Aún con esto, esos primeros 45 minutos fueron divertidos y los bailoteos en ese glamouroso parque rodeado de esos paisanos, muchos de los cuales ni siquiera habían nacido cuando se publicó "Nevermind" estuvieron bien.

Seguridad Social: el cantante se ha puesto ternasco, pero conserva buena voz

La cita en nuestro Altamont particular era el día siguiente, con un concierto que ya me interesaba más: Seguridad Social. Os voy a confesar una cosa: cuando tenía unos trece o catorce años, me gustaba esa banda. O como mínimo, los cuatro hits que tenía grabados en una cinta. Y bueno, estaban tocando gratis en mi casa. A la banda se la veía en la decadencia de esos grupos que vivieron los ochenta y parte de los noventa de los bolos veraniegos a costa de los ayuntamientos y que hicieron su agosto cuando el rock español tenía tirón. De manera que nada de florituras, cantante y tres músicos, que cuantos menos seamos, más tocamos a repartir. Lo cuál no le fue mal a la música del grupo. Batería, bajo y un guitarra bastante bueno que hacían sonar las canciones durillas, casi recordando sus inicios en la escena punk valenciana. Que nadie se lleve, de todas formas, a equívoco. El 80% de los allí presentes estaban para escuchar "Chiquilla". Y en ese sentido, el grupo fue honesto, y se dedicaron a desgranar sus singles más conocidos, que sorprendentemente, no son pocos. Como decía ese clásico slogan, "conoces más canciones de (-póngase el nombre de la banda que se quiera, en este caso, Seguridad Social-) de las que crees". A mí, es que me recuerdan a esa cinta que tenía grabada y también, como no, a esos locales de Poble Nou que frecuentaba y en los que hits como la mencionada "Chiquilla" o la skatalítica "Comerranas" eran un must. Y diablos, debo decir que lo pasé bien. No pagaría por ver un concierto suyo, pero me gustaron, sonaron bien y pasé un buen rato.

Tras Seguridad Social, tocaba otro DJ. No recuerdo su nombre, decían era el DJ residente de la sala Clap de Mataró. Como quiera que recuerdo haber estado alguna vez en ese sitio y que se pinchaba pop rock más o menos modernete pero bien, quise quedarme, a ver qué tal. La decepción fue mayúscula al toparme con una selección de rock latino (Los Fabulosos Cadillacs, Macaco, Jovanotti, Radio Futura,...), de modo que dejé a DJ Perroflauta y me largué, tratando de recordar si eso era lo que se pinchaba en Clap (y creo que no). La audiencia, he de decir, estaba encantada, mucho más que cuando el día anterior Miqui Puig pinchaba PIL, The Clash o The Jacksons.

Y con ello, ha acabado mi periplo por las fiestas locales, por lo menos, hasta el año que viene. No estoy por la labor de hacer valoraciones acerca de presupuestos, de la realidad de estas fiestas en el entorno del ocio del siglo XXI, ni estas cuestiones que se acercan a la temida camisa de once varas. Que estoy de vacaciones.

Canciones:

PIL: "This is not a love song"
Pixies: "Gounge Away"
The Jacksons: "ABC"

domingo, 3 de agosto de 2008

Mi primer concierto

En una de las entradas del amigo Manurhill hablaba de esto: el primer concierto. En el caso de Manurhill, hablaba de uno de esos conciertos gratuítos que abundan por estas fechas en los pueblos y ciudades. Yo, de esos, me he tragado unos cuantos, aunque a decir verdad, nunca les hice mucho caso. En esta ocasión me refiero a un concierto "de los de verdad", de los de comprar la entrada, previo ahorro titánico, y de los de vivir una suerte de experiencia iniciática. En mi caso, se trató de The Offspring, yo tendría 16 años.

Es obvio que hoy en día The Offspring son un chiste, un grupo que representa lo más ridículo que puede llegar a ser el rock más masivo, más MTV. Pero amigos, antaño The Offspring no sólo fueron una banda interesante, sino que también grabaron un muy buen disco, me refiero, claro, a Smash.

Si Axl me copia las trenzas, yo le copio el título de Chinese Democracy (Dexter Holland)

La historia es conocida, los californianos conocieron el éxito con ese disco y especialmente con sus dos singles principales, "Self Steem" (con un riff sospechosamente parecido al celebérrimo "Smells like teen spirit" y yo diría que con una aureola grunge) y "Gotta get away". Diablos, dos temazos!! Capitanearon una popularización del punk californiano de la discográfica Epitaph, que podría considerarse una etiqueta en sí misma, junto con NOFX o Bad Religion, quienes no obstante carecían de esa mediatización. A mí Smash me gustaba, si bien el resto de grupos Epitaph (los mencionados NOFX, Bad Religion, Pennywise, ...) nunca me interesaron más que alguna cancioncilla suelta para pegar saltitos en los locales de Poble Nou . Pero mis amigos del instituto de entonces eran verdaderos fans de este tipo de música.

En 1996, sería, The Offspring publicaron su siguiente disco, el segundo en una multinacional y el segundo tras el pelotazo comercial que supuso Smash. Ese disco, titulado Ixnay On The Hombre, con la perspectiva del tiempo, debo decir que no está nada mal. Sin ser una revolución en el rock, la banda no incidió mucho en el punk pop facilón y saltarín, sino que en algunos cortes arriesgaron, ralentizando tempos y creando canciones como la gran "Me And My Old Lady", que me recuerda a Jane's Addiction. No en vano, producía Dave Jerden, quien había trabajado con los Jane's en el mítico Nothing's Shocking y en Ritual de lo Habitual. En esa época, la muchachada no entendimos muy bien por qué no sonaban como en el celebérrimo Smash.

Sin embargo, la ocasión era estupenda para acudir a su gira, que recalaba en el Palau de la Vall d'Hebron en Barcelona. Yo estaba muy excitado al respecto, íbamos un grupete y definitivamente, eso de salir de concierto una noche de martes era toda una novedad para mí. La velada se trataba de un show con dos teloneros, Lunachicks y The Vandals, y luego los Offspring. Y para calentar motores hicimos el pertinente botellón calimochero. Ya en la entrada del recinto, me compré una camiseta conmemorativa que todavía debe rondar por ahí.

Un bonito fetiche

La cosa acabó siendo más desangelada de lo que esperaba. A Lunachicks apenas las vimos tres canciones. Y mejor, menudo desastre de banda. Luego leí elogios en Popular 1, pero aún hoy tengo muy mal recuerdo. Lo de los Vandals es algo patético que sólo tenía gracia en ese contexto, un público lleno de adolescentes que les reía las gracias. Tuve la mala suerte de encontrarme con ellos de nuevo teloneando, esta vez, a Pearl Jam en el 2000, y el concierto fue igual de patético, los mismos chistes, las mismas tonterías. La peor parodia de banda pseudo punk. Y finalmente salieron nuestros héroes. Y aquello fue la marabunta!!

Se formó un pogo brutal, aunque no muy violento. Ahí estábamos toda la muchachada dando saltos sin parar, pero reconozco que no me motivó mucho. Tal vez fue porque en previsión de ese follón, me quité las gafas y la verdad es que mi visión se redujo demasiado. Ahora sólo veía cuerpos saltando y de fondo, un escenario con unos tipos borrosos. Y el sonido se podría calificar de guarruno, siendo benévolo. Ya me lo avisaron, The Offspring suenan rematadamente mal en directo. Y no se equivocaron.


El disco no está nada mal. Y la imaginería mexicana de la portada mola. Mi camiseta tiene esa imagen.

Al final, está claro que los singles básicos cayeron y todos los disfrutamos. Pero qué puedo decir, fuera de la épica del primer concierto, del grupo de amigos, del alcohol, de la noche, y de todas esas cosas, me quedé pensando que me esperaba mucho más del tema.

Pero ya véis, todo el mundo tiene un pasado. Y no me arrepiendo, The Offspring retomaron su carrera en su versión más cutre, más obscenamente comercial y más mala, hasta llegar a ser lo que son hoy en día, basura. Ya no tengo trato con ninguno de los amigos con los que viví esa experiencia inciática. Mis siguientes dos conciertos fueron Radiohead (presentación del OK Computer) y The Rolling Stones (Bridges To Babylon Tour). Toma eclecticismo!!. Y al cabo de unos meses abandoné las gafas por unas lentillas de lo más cool.

Y ahora deberes para mis queridos cientos de miles de lectores: escribid algún comentario acerca de vuestras experiencias en primeros conciertos!!

Canciones:

The Drifters: "Under the boardwalk"
Led Zeppelin: "Trampled Under Foot"
Dio: "Holy Diver"

domingo, 8 de junio de 2008

Viaje a NYC. Día 3: Greenwich Village, East Village y Lower East Side

Hoy es sábado y definitivamente el ambiente de la ciudad ha cambiado por completo. Nada de agobios, nada de cláxons, nada de gentíos por las aceras. Algunos establecimientos de la zona, de esos que venden café y bollos, incluso se permiten el lujo de cerrar esta mañana. Vuelvo a desayunar en el Starbucks de la esquina, en un proceso de creación de rutinas adaptadas al espacio, y salimos a la ciudad. Lo bueno del Hotel Deauville es que está en una zona muy céntrica de todo. Hoy tengo previsto visitar el Village (Greenwich y East) y echando un paseíto puedo llegar a Union Square, donde comienzan esos distritos.

Llegados a Union Square, vemos que hay instalado una suerte de mercadillo de productos "naturales", los grangeros de las zonas montan unos puestecillos donde venden lana, carne de ovino, quesos artesanos, pan, hortalizas, y donde no faltan, claro, puestecillos de alaborios hippiosos. La gente pasea encantada y consume lechugas que extrañanamente para ellos no están cortadas y envasadas en bolsas de plástico, sino que están tal cual. Bajando de Union Square el aspecto de la ciudad ya cambia. En la zona más al norte, hay más oficinas. En esta zona hay gente viviendo, todo son bloques de apartamentos con la clásica entrada con unas escaleritas y las inevitables escaleras de emergencia en las fachadas. Las calles se estrechan y hay árboles, lo que le da un aire más amable.

Terracita al sol

El distrito del East Village es la zona más bohemia: el punk, los filósofos, la clase obrera y los "posers" circulan por esta zona, que tiene su epicentro en la calle St. Mark's Place. Supongo que por ser sábado, en la 3ª Avenida hay montado otro mercadillo, éste más "al uso", con sus puestecillos inevitables de comida (libanesa, colombiana, china/oriental,...), de ropa, de imitaciones de gafas y cinturones, y muchos puestos de camisetas, algunas de ellas muy molonas, porque será un mercadillo, sí, pero estamos en la "zona alternativa". Un chico tiene un puestecillo donde vende camisetas que diseña él mismo, con motivos rockeros, y lo cierto es que tiene algunos modelos muy guapos.

Fachada de la portada del Physical Graffiti... el viejo de atrás no estaba allí!! y se parece sospechosamente a Aleister Crowley!!

Como decía, St. Mark's Place es La Calle. Es una calle agrable con ese diseño de edificios tan típicamente neoyorkino, y donde se apiñan tiendas y locales entre lo alternativo y lo "trendy", algunos de ellos con terraza al exterior, por lo que veo, algo poco común por esta ciudad. Al principio de la calle se encuentra la tienda de ropa Trash & Vaudeville, el mejor sitio para poder comprarse unos pantalones de vinilo, pero extrañamente está cerrada. No sé si por ser sábado (??) o para siempre. Hay unos bares y unas tiendas de discos, y muchas tiendas de camisetas, muñequeras, gorras, colgantes y demás memorabilias. Lo de las camisetas comienza a ser preocupante, hay modelos muy interesantes!! Son las doce y el cuerpo nos pide descanso, de modo que aprovechamos para un alto en el camino en la terraza de un bar de comida marroquí, de lo más moderniqui y "cool". Pero un refresco fresquito y unos aperitivos morancos en esa terraza bajo un sol espectacular, y uno piensa que la felicidad, si existe, está en esos pequeños momentos. Cuando giro la cabeza veo en la acera de enfrente una fachada que me resulta familiar... se trata, ni más, ni menos, que la fachada que ilustra la portada del Physical Graffiti de Led Zeppelin!! Por supuesto, me emociono y no puedo evitar tomarme una foto en ese lugar, con la sensación de que a la que me descuido, me pierdo un detalle de ese lugar en el que se respira un ambiente muy rockero.

La foto no es mía, es de un tal threepunchstuff

Siguiendo la calle, acabas llegando al Tompkins Sq. Park, y a la esquina, un graffitti muy bonito de homenaje a Joe Strummer (suma y sigue) y bajando hacia Lowe East Side vemos como el ambiente comienza a degradarse un poquito, si bien, por lo visto, durante la noche los bares de la zona son más que recomendables. Seguimos de camino a Bleecker st. donde por lo que me han dicho, hay una tienda de discos interesante. Muy cerquita me encuentro con una suerte de tienda/galería fotográfica llamada Morrison Hotel, con un toldo con la misma tipografía de letra del disco original, que exhibe para su venta bonitas fotos enmarcadas de Sid Vicious o de Led Zeppelin. Y a su lado, una curiosa tienda, lo siento, no recuerdo el nombre. Las paredes llenas de iconografía rockera (fotos, carteles de conciertos), y unas cubetas con vinilos de segunda mano a precios realmente indecentes, aunque el material es potente. Pero lo curioso es la sección de ropa y complementos. Venden ropa vintage, tejanos, botas, cinturones, chaquetas de cuero, camisetas. Y si los vinilos estaban a precios indecentes, lo de la ropa es algo insultante. Eso sí, está puesto todo con muy buen gusto, como si más que vender quisieran exponer el género en una suerte de exposición rockera. Tengo la osadía de pararme en la parte de las camisetas, y veo una muy sencillita, blanca, con una estampación de la portada del "Talk Is Cheap" de Keith Richards... a unos 150$!!! Es decir, cien euracos por una camiseta mierdosa que tiene 20 años y que cualquiera se puede hacer escaneando la portadita de marras e imprimiéndola en cualquier copistería sobre una camiseta guarruna... me doy cuenta de que he entrado en la tienda de los niños bien de la ciudad, donde los pijitos que ahora siguen la moda rockera compran sus trapitos. Ok, muy bonito, pero no es para mí. Un paseíto por la tienda Other Music, que en efecto tiene muy buen material, me muestra la cara más dura del rock en la ciudad: como ahora está de moda, se paga.

De vuelta a St. Mark's Place, me compro dos camisetas muy molonas en el puestecillo del mercadillo que os comentaba antes, y me doy cuenta de que el dinero comienza a escasear y me quedan tres días en la ciudad. Hay que comenzar a prescindir de lo prescindible. ¿Y qué es lo prescindible? Pues está claro... comer!! A partir de hoy, mi dieta será de McDonald's, donde por 15$ comemos dos. No es lo más sano del mundo, pero me permite pasearme por una tienda con un montón de CD's de segunda mano a precios ridículos, regentada por un chaval con un aspecto de punk clásico, y claro, unos cuantos CD's sí que caen.

Tengo una conocida que tiene una peluquería, y siempre le interesan el tema de las tendencias, y todas esas cosas. Pues bien, a su pregunta de qué tendencias se ven como "de moda" en NY, la respuesta es muy clara: que se alquile el vídeo de "Buscando a Susan desesperadamente". La moda de primeros/mediados 80's es la que más se ve en la ciudad, esa y el after-punk, todo muy ochentero en general.

El mítico Fillmore East

Por la noche había un plan de ver a Detroit Cobras y a X en el Fillmore, local que, por cierto, y como suele pasarme con estos sitios míticos, me pareció pequeño, y casi diría que cutre. Pero claro, mi reajuste económico me lleva a plantearme que tal vez pagar esos tickets para ver un show de teloneros de los Cobras y un concierto de X que no me interesa demasiado, no resulta buena idea. De modo que prefiero reinvertirlos en los bares del Lower East Side. Se trata de la una de las zonas más genuínamente punk de la ciudad actual, y los bares se amontonan. No todo es punk, en alguno tocan un rollo folkie, y en otros, simplemente rock. Acabo en el bar Pianos. Se trata de una antigua tienda de pianos a la que consideraron no era necesario cambiar el cartel. Está muy bien, tienes opción de tomar unas copas y disfrutar del DJ que pincha rock, desde Pixies hasta Rolling Stones, o pasar a un reservado donde toca una banda local. El ambiente por la zona es muy majo, y también de subida, por St. Mark's Place, donde las tiendas siguen abiertas. Definitivamente, un gran día!!!

Canciones:

Placebo: "This Picture"
Tom Petty & The Heartbreakers: "The Waiting"
Rumble Strips: "Girls and boys in love"

sábado, 3 de mayo de 2008

La Ruta del Bakalao

Me he quedado sorprendido cuando este mediodía he visto en la tele, en las noticias, una mención al lanzamiento de un DVD que conmemora el 25 aniversario de la llamada Ruta del Bakalao, en la que salían personajes como Bunbury o Loquillo.

VEAN, VEAN

Fijáos que Bunbury, que va hecho todo un piratón con su sombrerito de cuando me disfracé de corsario en el carnaval '86, dice específicamente: "(...) era el lugar donde a todos los aficionados a ese tipo de música nos apetecía ir (...)"

Para mí, que crecí y guardo mi mayor substrato musical en los 90's, el término Ruta del Bakalao es totalmente peyorativo y asociado a una serie de gente totalmente opuesta a mis gustos, a nengs de castefa pero en real (es decir, que ya no hacen gracia). Sorprenden, entonces, las palabras de Bunbury. Y no, no creáis que ahora haré un alegato del rock como una música en estado superior y que toda la música electrónica y/o de baile es basura, y tal... en fin, ya lo he comentado algunas veces que determinada música electrónica, de baile, techno, house o lo que diablos sea en determinadas ocasiones, me gusta, y que buenos ratos he pasado no sólo en discotecas rockeras sino también en discotecas de música electrónica. Pero aquello, por lo menos visto desde la óptica de 1993-1994-1995 era algo horroroso, hablo de los años en los que se popularizó el término Bakalao y el término Máquina.

Por lo que he ido leyendo a lo largo del tiempo, la llamada Ruta del Bakalao no es un fenómeno de finales de los 80's y (sobretodo) primeros de los 90's, si bien es cierto que fue a principios de los 90's cuando adquirió mayor popularidad. La cosa va de más antiguo, y mis primeras sorpresas llegaron al leer declaraciones de disc-jockeys que decían pinchar, al principio, cosas como Depeche Mode, The Cure, Joy Division, Sigue Sigue Sputnik, Generation X y Billy Idol, Simple Minds, New Order o The Cramps. Vamos, un abanico que huía de los ritmos funk de las boîtes setenteras y se metían en terrenos de pop y techno, pero también de rock, de after-punk o con aires góticos. Ahí ya me cuadra más la declaración de Bunbury, quien fue un gran seguidor de muchas de estas bandas y algunas de ellas influenciaron mucho a los Héroes del Silencio.


Bunbury dirá lo que quiera, pero para mí la Ruta del Bakalao es esto, y no The Cult y New Order

Todo depende de cómo lo quieran pintar. Las declaraciones de los DJ's de la época hablaban de una suerte de hermandad entre rockeros, punkies, góticos y amantes del techno. Probablemente la cosa no fuese tan bucólica como se narra. Y al final, todos conocemos la historia y la lacra musical que auspició la dichosa ruta.

Supongo que el amigo Enrique se refería a esas primeras épocas cuando expresaba su interés. Si no, las cosas ya no las acabo de comprender. Tratándose de Bunbury, todo puede ser. Si es que el eclecticismo musical es algo a todas luces sobrevalorado.

Canciones:

Counting Crows: "Cowboys"
Beastie Boys: "Sabotage"
Europe: "Rock the night"

lunes, 10 de marzo de 2008

Festivales

Podemos decirlo claro: estoy hasta los huevos de festivales. Así, hablando mal y pronto. Hace unos años los festivales eran una buena excusa para poder disfrutar por estos lares de gente que difícilemente se pasaría para tocar en una sala o pavellón deportivo. Afortunadamente, esa situación está superada. Afortunadamente, en los últimos 10 años hemos podido comprobar como en la piel de toro recalaban artistas de todo tipo y condición. Hemos visto a unos Radiohead hacer primicia mundial de su "Ok Computer" en Barcelona, a unos The Stooges tocar tres o cuatro veces en menos de un lustro, a The Cure, a Guns n' Roses, a toda la pléyade de bandas escandinavas... en fin, parece que somos menos africanos que antes.


Más de una década esperando ver esto... o el 50%

Sin embargo, una moda asola nuestra geografía y amenaza nuestros bolsillos. Se trata de los festivales de música. Lo que al principio parecía una idea guapa, hoy en día, por multitud, se está convirtiendo en un coñazo. Un, dos, tres, responda otra vez: FIB, Bilbao Live, Summercase, Primavera Sound, Rock in Rio, Kobetasonik, Azkena, Doctor Loft, ... Total, que ahora la cuestión recae en traerse al grupete de turno para tu festival. Lo demás, nada, un descampado, un puesto de cerveza rancia y cuatro desarrapados que toquen antes y ale, ya tenemos festival. Eso sí, a 60 euracos mínimo. El caso del Kobetasonik es flagrante, festival creado por y para Kiss, para justificar una visita de los cuatro maquillados (bueno, que sean dos). Lo cual es ridículo cuando con una diferencia de menos de un mes se lleva a cabo en el mismo recindo (o debería decir "prado") el Bilbao Live. Y claro, a pagar el dineral como mínimo de la entrada de un día. Para ver a Kiss y a 10 teloneros. No se crean, lo mismo ocurre con R.E.M.: se lo llevan la promotora Doctor Music y se montan un festival ex-profeso. Afortunadamente me pilla más cerca de casa, Castelló d'Ampúries. Otras opciones? Bilbao, one more time. O Madrid en ese horror que es el Rock In Rio. Pues nada, a l'Empordà, que la tramontana va bien para el cutis.

Vacaciones en la Costa Brava... por cierto, poquito crédito les queda, esperemos que el nuevo disco sea más decente que el anterior.

Me retrato para Kiss y los de Athens. Y cuando tengo tomada la decisión, me entero de que en el Summercase tocan nada más y nada menos que los Sex Pistols. Por si alguien no lo sabe, el Summercase es un festival de una jornada donde se juntan un puñado de grupetes de esos que molan tanto en el Mondosonoro o el Rockdelux. Y tienen los huevos de acoger la que es única fecha de los Pistols. 60 euracos me separan de ellos. Filthy Lucre Tour. Me niego. Pero claro, los Sex Pistols vienen a mi ciudad y no voy a ir. Está claro que no son los Pistols del 77, ni siquiera los del 96. Pero quieras que no, me jode.


Más viejos y más gordos, y más de vuelta de todo... here comes the sex pistols


miércoles, 5 de marzo de 2008

Jitazos Fugaces. Hoy ... Chumbawamba

Pero cómo les iba a dejar sin esta, su subsección favorita de Notas De Kar??? Por supuesto, los Jitazos Fugaces han vuelto, esta vez con un tema un poquito más moderno. No dejan de ser Jitazos mayoritariamente de los 90's. Sí, paradojas de la vida, la década prodigiosa de la música de mi vida y me dedico a repescar pequeñas píldoras tóxicas. La razón es mucho más lógica de lo que pudiera parecer.... en esa época consumía más radio y más tele musical. Y lo hacía porque la oferta por aquél entonces era más interesante, recuerdo una época en la que en los 40 Principales los Guns n' Roses llegaron a acumular 5 o 6 números 1 de sus Use Your Illusion, y entre los programas de videoclips era frecuente ver vídeos de Soundgarden o de Counting Crows. Por otra parte, la revolución mp3 e intercambio de música por internet era pura ciencia ficción. Diablos, una grabación de CD era casi algo de brujería hasta casi el sXXI!! Claro, estaba mucho más atento a esos maravillosos temas que ilustran esta vuestra sección.

En fin, para no variar nos situaremos en el año del Señor de 1998. Si os menciono el título de la canción, Tubthumping, probablemente os quedéis igual. Si os menciono el nombre de la banda, Chumbawamba, puede ser que os suene. Pero si pinchais en el triangulito del play, definitivamente sabréis de qué canción hablamos. Y es que ese año, el que más, el que menos, todos berreamos alguna vez ese estribillo que rezaba

"I get knocked down
but i get up again
you're never going to keep me down"

En fin, el resto de la letra es pura poesía etílico-fiestera. Y es que es sensibilidad de hooligan lo que destila esta canción. Y es que he de reconocerlo, yo no conocía (ni conozco mucho más) la carrera de Chumbawamba, combo británico que había comenzado su carrera nada menos que en 1982. Se decían influenciados por el punk y la ideología anarquista. Y mira por dónde, fue el completo y absoluto mainstream quien les elevó a el Olimpo de las estrellas fugaces.

Poco pareció importar, pues, toda su carrera de anarcopunkos cuando este Tubthumping sonó, sonó y sonó durante mucho tiempo, siendo además impunemente utilizada como cabecera para TV, ya sabéis, de programas, de anuncios de programación, de cortinillas, y todo eso. Habitualmente, relacionado con deportes, supongo que por el tono hooliganero del estribillo. Cabe decir que esta es la típica canción que sólo tiene estribillo, que el resto del tema es totalmente prescindible. Pero, ay amigos, a quien no le apetecería ahora mismo estar en una barra de un bar cerduno con una jarra de cerveza en la mano (y otras tantas vacías ya en la barra) cantando con unos amigos eso de "I get knocked down..."


viernes, 21 de diciembre de 2007

Resurrección v. 2.0

Bueno, hoy hace un año de aquella estúpida tragedia, del día en que en un alarde de tontería propia de un ciberpatán como soy, me cargué de un plumazo casi dos años de NDK. No obstante, aquí estoy. Esta es, pues, una historia de superación de esas que tanto gustan al cine americano. Desde aquel 20 de diciembre de 2006, este, vuestro blog, ha resurgido de sus cenizas cual ave fénix de la red. Y lo cierto es que el número de visitantes que asoman sus narices por aquí se ha incrementado hasta límites que hace un año no hubiera imaginado. Porque sí, amiguitos y amiguitas, una herramienta básica para toda persona o ave de corral con un blog es el contador de visitas. En fin, no puedo más que agradecer a todos esos lectores que alimentan mi maltrecho ego de enfant terrible de las letras frustrado. Aunque si algo echo en falta son los comentarios. Amigos, sus comentarios son el sustento del artista!! Está bien saber que hay alguien ahí fuera y que no sólo ha entrado en esta página en busca de fotos de Harvey Keitel desnudo (un clásico de la gente que llega por casualidad a NDK).

La opción "palabras buscadas" de la página del contador es adictiva. Te indica qué habían tecleado en Google u otro buscador personas que han acabado en NDK. Hoy hay una que me ha emocionado especialmente, y cito, "ber fotos de belen esteban desnuda". He estado tentado de buscar las dichosas fotos de la choni favorita de España, sólo para satisfacer a tan ilustre visitante. Pero no. Lo lamento. Por cierto, lector que has llegado hasta este punto, no tienes la impresión de que la ortografía castellana es una especie en un grave peligro de extinción?

El portal de Belén

Y barruntando qué extraño motor de la red lleva a relacionar desnudos de Harvey Keitel, Belén Esteban o Steve-O (????!!!), quien fuera primer batería de mis adorados Fun Lovin' Criminals, con NDK, me he dado cuenta de que Internet es como el mar del pirata de Espronceda, "a quien nadie impuso leyes", ya veis que las personas memorizamos a menudo estupideces, en mi caso, las primeras estrofas de la "Canción del Pirata" del poeta romántico Espronceda. Volviendo a Internet, está bien así, y el espíritu tan puramente punk del "do it yourself" que suponen los weblogs me encanta.

En definitiva, que gracias a los que os pasáis por aquí, a los lectores que están desde los inicios, a los que llegaron un buen día en esta nueva etapa, y se quedaron, a los que pasáis sólo con la esperanza de ver las tetas siliconadas de Belén Esteban, y gracias especialmente a los que dejan comentarios y tienen una implicación activa. Y decir que hay NDK para rato. Besitos, abrazos y arrumacos varios. Amor. Kar.

Canciones:

Monster Magnet: "Cyclone"
Mark Lanegan: "Pill Hill Serenade"
Bob Marley: "Redemption Song"

jueves, 27 de septiembre de 2007

Dossier: Retornos en el Rock (y 5)

Banda: Pixies
Final de carrera: 1993
Retorno: 2004-2006
Bajas: ninguna
Disco tras retorno: ninguno
Lo Mejor: Dedicarse a hacer shows más o menos puntuales, dando al público lo que desea, el repertorio clásico Pixies, y no dedicarse a grabar discos nuevos.
Lo Peor: ¿Que Black Francis y Kim Deal están muy gordos?... Nada más!

Que en 1993 el cantante Black Francis comunicara mediante un triste fax a sus compañeros la disolución de Pixies es un hecho bastante sintomático del mal rollo que había por aquél entonces en la banda. Por otra parte, debe tocar los huevos que un disco que bebía tantísimo de la música de los Pixies, como Nevermind, se comiera el mundo, mientras que los resultados de los duendecillos eran cada vez más discretos. Los Pixies fueron unos adelantados a su tiempo, pertenecían a la era alternativa cuando esta ni existía. Yo siempre he visto puntos en común entre Pixies y Jane’s Addiction, no en su música, pero sí en acabar siendo pilares de referencia de lo que acabaría sonando poco después. En fin, finiquitados los Pixies, Kim Deal se involucraba del todo en The Breeders (logrando un éxito fugaz) y Black Francis mutaba a ser Frank Black y a preparar una carrera que se ha ido afianzando y que es muy prolífica. Por eso, sorprendió a propios y a extraños que precisamente cuando la carrera de Franck Black/Black Francis estaba en su punto álgido de popularidad (entendiéndose ésta en los límites de algo más o menos underground), resucitara a los Pixies, limando más o menos las antiguas asperezas. Probablemente fue la pasta lo que les llevara a ello, una nueva generación había crecido adorando a una banda pretérita, los Pixies, y su retorno para unas giras podía reportar bastantes beneficios, lo que permitía a Frank Black continuar con sus proyectos, y al resto, bueno, lo que fuese que hicieran. Así, en 2004 se embarcaron en una gira que recalaba en varios festivales, con bastante éxito. La banda seguía siendo joven y sonaba potente, basándose en un repertorio de "greatest hits”, que dejaba al público extasiado. Hicieron la gira, y luego todos a casa, a sus cositas. Repitieron otra vez en el 2006. Parece que han encontrado una fórmula de gira y vuelta a los proyectos propios, lo cual me parece de lo más honesto. De momento, no hay disco nuevo, ni pretensiones. Solamente se grabaron dos temas nuevos, uno que ronda por internet y otro para un disco homenaje a Warren Zevon. Y como volvieron, se fueron. Acabadas estas giras, y con los bolsillos llenos, se volvieron a disolver. Y está bien así.

No triunfaron por guapos

Banda: The Police
Final de carrera: 1984
Retorno: 2007
Bajas: ninguna
Disco tras retorno: ninguno
Lo Mejor: Haber sabido conseguir tanta expectación.
Lo Peor: Lo insultantemente caros que son sus shows.

El retorno de The Police no es sorprendente, estaba claro que cuando a Sting se le acabara la popularidad brutal que adquirió su carrera en solitario, querría volver con el trío. Lo sorprendente es que haya sido… 23 años más tarde! Un cuarto de siglo!! En cualquier caso, desde mediados de los 90’s que la carrera de Sting ya no interesaba lo de antes, y artísticamente, se había vuelto un coñazo, si bien sus primeros discos en solitario tenían su interés. La banda acabó odiándose entre ellos, pero ya se sabe, el tiempo y una cantidad ingente de dólares liman asperezas que da gusto. Por otra parte, la carrera de Copeland y Summers en solitario es casi nula, sólo el batería Copeland hizo alguna cosita de interés, con bandas sonoras, y casi se convierte en el batería de los Doors del siglo XXI. Y Sting, bueno, no es que precisamente le falte la pasta, pero supongo que unos cuantos millones más no hacen daño a nadie. De modo que aquí están, en plena gira mundial con unos precios realmente prohibitivos, lo cual no evita que acaben con el papel en cada plaza en la que anuncian concierto, llenando estadios de fútbol. Y es que el legado de Police es muy grande, y además emparenta a fans del rock con fans de música más comercial, supieron llegar a ambos públicos (no por ejemplo como The Doors, que sólo interesan a fans del rock pero no al oyente medio de KissFM). Mañana tocan en Barcelona. Ya os contaré.

En esa época grababan verdaderas maravillas... y Sting salía en Quadrophenia!!

Me dejo muchos más en el tintero. En estos momentos Van Halen se reúnen. Led Zeppelin hace un concierto y revientan la web de venta de entradas. Huele a gira. Incluso los Pistols tocan otra vez celebrando el aniversario de su debut. No he hablado tampoco de ese esperpento, aunque entrañable, retorno de MC5. Ni de aquella gira de Black Sabbath de unos años atrás. En fin, muchos… tal vez en otra ocasión. Pero esta vez, se acabó.

martes, 18 de septiembre de 2007

Rancid

Tras unos días sin escribir, y otros perdiéndome en la física, la metafísica, lo divino y lo humano, creo que ya es el momento de hablar un poco de rock n' roll, ¿no?. Y esta vez de la mano de Rancid, y concretamente de su disco "...And Out Come The Wolves", que recuperé este fin de semana, tras años sin escucharlo. De hecho, creo que nunca le presté mucha atención. Ya sabéis, cuando ese disco salió (en 1995) yo me movía con un grupito de gente que de repente descubrió ese pseudo punk melódico de la escudería Epitaph y similares. Como quiera que nunca me gustaron bandas como Bad Religion, NOFX o Pennywise, más allá de los cuatro temitas que ponían en las discotecas, rápidamente relacioné a Rancid como un exponente más de ese "sonido". Por aquél entonces, ya digo, estaba metido a tope en el grunge (sí, yo acepto las etiquetas!!). Y sí, me gustaban las canciones "Ruby Soho" y "Time Bomb" que insisto, sonaban en las discotecas del Poblenou barcelonés. Y poquita cosa más. Eso sí, me llamó la atención el hecho de que los componentes del grupo no tenían ese look de skater tan propio de sus compañeros de escudería. Con sus crestas, sus tejanos y sus botas Doc Martin's parecían salidos de un suburbio londinense de finales de los 70's.

Pasados un par de años, tuve un amigo en la universidad que era fanático de Rancid. Y tanto insistió que me acabé grabándome los tres discos que Rancid tenían hasta entonces (Let's Go, ...And Out Come The Wolves, Life Won't Wait), e incluso me hice una fotocopia a color de las portadas, bendita aquella época en la que una grabadora era un bien preciado y el poder tener casi réplicas de los CD's por poco dinero casi obra de encantamiento. Pese a ello, una vez más, tampoco les presté demasiada atención. Sólo lo suficiente como para ver que Let's Go y Life Won't Wait no valían nada, aunque "...And Out Come The Wolves" no estaba mal.


Los rancios, unos punkies de la vieja escuela

Y bien, este fin de semana he escuchado ese disco a conciencia... y me he dado cuenta de lo equivocado que estaba, y de que todos los elogios que escuché en su momento eran justificados. Es un discazo. Nada que ver con todas las bandas mencionadas. La música de Rancid tiene un referente claro, The Clash, aunque es evidente su querencia a las melodías pop (esas armonías vocales entre Tim Armstrong y Lars Federiksen son estupendas). Incluso mencionaría una gran influencia de los Who más enérgicos, con solos de bajo a lo John Entwhistle incluídos. De hecho, el trabajo en las cuatro cuerdas es realmente bueno. Por supuesto, también una vertiente más jamaicana/ska en algunos temas, lo cual tampoco está mal, para romper un poco la tónica de un disco directo y contundente. Yo conocía los dos singles mencionados ("Time Bomb" y "Ruby Soho"), y sin embargo muchas de las 19 canciones que componen el disco superan con creces a la mencionada, me refiero a temas como "The 11th Hour", "Olympia, WA." , "Journey to the End of the East Bay" o "Listed M.I.A.". Punk rock de sonoridad inglesa para unos californianos que se curraron un disco que jamás han logrado superar. No hace mucho lo intenté también con un disco algo más posterior al referido, el homónimo "Rancid", y me pareció un aburrimiento considerable. Poco importa, cuántas bandas punk fueron capaces únicamente de grabar un trallazo para luego desvanecerse. Podemos pensar que con Rancid ocurrió lo mismo.

Canciones:

Me'Shell Ndgeocello & John Mellecamp: "Wild Nights"
Rancid: "Olympia, WA."
Little Steven & The Disciples Of Soul: "Bitter Fruit"