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miércoles, 26 de octubre de 2011

Mike Mills

Ya he hablado varias veces de R.E.M. en este blog, una de mis bandas favoritas desde hace ya los 20 añazos que se cumplen de la publicación de “Out Of Time”. Sí, no me las daré de entendido, yo conocí y comencé a admirar a R.E.M. con el disco que les llevó a la popularidad. Yo, como millones de personas. Lo que ocurre es que millones de personas se quedaron en el “Out Of Time” y el “Automatic For The People”. Pero ésa, es otra historia.

Hoy quisiera hablar de mi miembro favorito de R.E.M., Mike Mills. Está claro que Michael Stipe era la cara visible y foco de atención de los de Athens. Es así, no hay que darle más vueltas. Sin embargo, se trata de un grupo en el que los cuatro, tres en su etapa final, miembros tenían mucho peso individual. Mike Mills era oficialmente el bajista de la banda. Digo “oficialmente” porque es bajista, y muy bueno, pero también tocaba el piano en muchas canciones, y sobretodo, hacía unos coros fantásticos que se complementaban con la voz principal de Stipe. Amén de ser compositor de varios de los temas más famosos del grupo, si bien R.E.M. siempre han firmado sus composiciones como conjunto. Hablo de gemas de pop como “Nightswimming”, “At My Most Beautiful” (puro sonido Brian Wilson), “(Don’t Go Back To) Rockville”, “Let Me In” o la rockera “What’s The Frequency, Kenneth?”. Por poner unos ejemplos que, a la postre, son algunas de mis R.E.M.-Canciones favoritas.

No volvamos a Rockville...
Desde muy al inicio he sentido simpatía y admiración por Mike Mills. Y os voy a confesar por qué. Una de las razones, la primera. Luego, vino la admiración en una base más musical, tirando del hilo, buscando los temas que él había escrito. Pero al principio, en ese 1991 y en adelante, me llamó la atención por su aspecto. Tenía el aspecto de un empollón lúser, de un pringadillo… como yo! Hagamos memoria y recordemos el tremendo look que lucía el amigo Mike Mills en esa época. Ese pelo… esas camisas… esas gafas… no me digáis que no parecía el hermano pequeño de Bill Gates, más que el bajista de una banda que lo significó todo para el pop y el rock underground americano. Yo era como él. Quiero decir, tenía el mismo aspecto de panoli al que le roban el bocata en el patio. Y claro, eso me gustó. Hermanamiento entre pringadillos. La conjura de los empollones.

Al fondo, a la derecha
Sí, así de simple, así de básico, así de tonto y de frívolo era yo… y lo sigo siendo. Entonces el razonamiento era sencillo, si Mike Mills, con esa pinta, podía ser una estrella del rock, entonces yo también podría. Santa inocencia.

Hay que decir que con el tiempo, el aspecto de Mike Mills mejoró bastante, básicamente a partir del lanzamiento de “Monster” (1994), con el pelo más largo, la perilla noventera y sobretodo esos trajes fantásticos que llevaba a escena, llamados nudie suits, trajes coloridos típicos de la cultura cowboy más hortera y los rodeos, la clase de trajes que también lucía, en su momento, Gram Parsons. Minipunto para Mike Mills!!! Aunque vestido de esa guisa ya perdió su aspecto de empollón de película de los 80’s, para aquél entonces yo ya le respetaba y le admiraba por mucho más que por eso. Ya no ha vuelto a lucir esos trajes en escena, pero os aseguro que si un día monto una banda, tengo que hacerme con uno de esos nudie suits.
Mike Mills + Nudie Suit = elegancia en el rock n' roll
Acabaré diciendo que la última vez que vi a R.E.M. en directo, hará unos tres años, Mike Mills demostró ser una fiera en el escenario, tanto instrumentalmente (y con sus coros) como a nivel de carisma. Y cerraré diciendo que el amigo tiene ya la friolera de 52 añazos… Poca broma. Se les echará de menos.


Canciones:

Mink Neville: “Slow Drain”
R.E.M. : “(Don’t Go Back To) Rockville”
Pearl Jam: “Go”



domingo, 8 de junio de 2008

Viaje a NYC. Día 3: Greenwich Village, East Village y Lower East Side

Hoy es sábado y definitivamente el ambiente de la ciudad ha cambiado por completo. Nada de agobios, nada de cláxons, nada de gentíos por las aceras. Algunos establecimientos de la zona, de esos que venden café y bollos, incluso se permiten el lujo de cerrar esta mañana. Vuelvo a desayunar en el Starbucks de la esquina, en un proceso de creación de rutinas adaptadas al espacio, y salimos a la ciudad. Lo bueno del Hotel Deauville es que está en una zona muy céntrica de todo. Hoy tengo previsto visitar el Village (Greenwich y East) y echando un paseíto puedo llegar a Union Square, donde comienzan esos distritos.

Llegados a Union Square, vemos que hay instalado una suerte de mercadillo de productos "naturales", los grangeros de las zonas montan unos puestecillos donde venden lana, carne de ovino, quesos artesanos, pan, hortalizas, y donde no faltan, claro, puestecillos de alaborios hippiosos. La gente pasea encantada y consume lechugas que extrañanamente para ellos no están cortadas y envasadas en bolsas de plástico, sino que están tal cual. Bajando de Union Square el aspecto de la ciudad ya cambia. En la zona más al norte, hay más oficinas. En esta zona hay gente viviendo, todo son bloques de apartamentos con la clásica entrada con unas escaleritas y las inevitables escaleras de emergencia en las fachadas. Las calles se estrechan y hay árboles, lo que le da un aire más amable.

Terracita al sol

El distrito del East Village es la zona más bohemia: el punk, los filósofos, la clase obrera y los "posers" circulan por esta zona, que tiene su epicentro en la calle St. Mark's Place. Supongo que por ser sábado, en la 3ª Avenida hay montado otro mercadillo, éste más "al uso", con sus puestecillos inevitables de comida (libanesa, colombiana, china/oriental,...), de ropa, de imitaciones de gafas y cinturones, y muchos puestos de camisetas, algunas de ellas muy molonas, porque será un mercadillo, sí, pero estamos en la "zona alternativa". Un chico tiene un puestecillo donde vende camisetas que diseña él mismo, con motivos rockeros, y lo cierto es que tiene algunos modelos muy guapos.

Fachada de la portada del Physical Graffiti... el viejo de atrás no estaba allí!! y se parece sospechosamente a Aleister Crowley!!

Como decía, St. Mark's Place es La Calle. Es una calle agrable con ese diseño de edificios tan típicamente neoyorkino, y donde se apiñan tiendas y locales entre lo alternativo y lo "trendy", algunos de ellos con terraza al exterior, por lo que veo, algo poco común por esta ciudad. Al principio de la calle se encuentra la tienda de ropa Trash & Vaudeville, el mejor sitio para poder comprarse unos pantalones de vinilo, pero extrañamente está cerrada. No sé si por ser sábado (??) o para siempre. Hay unos bares y unas tiendas de discos, y muchas tiendas de camisetas, muñequeras, gorras, colgantes y demás memorabilias. Lo de las camisetas comienza a ser preocupante, hay modelos muy interesantes!! Son las doce y el cuerpo nos pide descanso, de modo que aprovechamos para un alto en el camino en la terraza de un bar de comida marroquí, de lo más moderniqui y "cool". Pero un refresco fresquito y unos aperitivos morancos en esa terraza bajo un sol espectacular, y uno piensa que la felicidad, si existe, está en esos pequeños momentos. Cuando giro la cabeza veo en la acera de enfrente una fachada que me resulta familiar... se trata, ni más, ni menos, que la fachada que ilustra la portada del Physical Graffiti de Led Zeppelin!! Por supuesto, me emociono y no puedo evitar tomarme una foto en ese lugar, con la sensación de que a la que me descuido, me pierdo un detalle de ese lugar en el que se respira un ambiente muy rockero.

La foto no es mía, es de un tal threepunchstuff

Siguiendo la calle, acabas llegando al Tompkins Sq. Park, y a la esquina, un graffitti muy bonito de homenaje a Joe Strummer (suma y sigue) y bajando hacia Lowe East Side vemos como el ambiente comienza a degradarse un poquito, si bien, por lo visto, durante la noche los bares de la zona son más que recomendables. Seguimos de camino a Bleecker st. donde por lo que me han dicho, hay una tienda de discos interesante. Muy cerquita me encuentro con una suerte de tienda/galería fotográfica llamada Morrison Hotel, con un toldo con la misma tipografía de letra del disco original, que exhibe para su venta bonitas fotos enmarcadas de Sid Vicious o de Led Zeppelin. Y a su lado, una curiosa tienda, lo siento, no recuerdo el nombre. Las paredes llenas de iconografía rockera (fotos, carteles de conciertos), y unas cubetas con vinilos de segunda mano a precios realmente indecentes, aunque el material es potente. Pero lo curioso es la sección de ropa y complementos. Venden ropa vintage, tejanos, botas, cinturones, chaquetas de cuero, camisetas. Y si los vinilos estaban a precios indecentes, lo de la ropa es algo insultante. Eso sí, está puesto todo con muy buen gusto, como si más que vender quisieran exponer el género en una suerte de exposición rockera. Tengo la osadía de pararme en la parte de las camisetas, y veo una muy sencillita, blanca, con una estampación de la portada del "Talk Is Cheap" de Keith Richards... a unos 150$!!! Es decir, cien euracos por una camiseta mierdosa que tiene 20 años y que cualquiera se puede hacer escaneando la portadita de marras e imprimiéndola en cualquier copistería sobre una camiseta guarruna... me doy cuenta de que he entrado en la tienda de los niños bien de la ciudad, donde los pijitos que ahora siguen la moda rockera compran sus trapitos. Ok, muy bonito, pero no es para mí. Un paseíto por la tienda Other Music, que en efecto tiene muy buen material, me muestra la cara más dura del rock en la ciudad: como ahora está de moda, se paga.

De vuelta a St. Mark's Place, me compro dos camisetas muy molonas en el puestecillo del mercadillo que os comentaba antes, y me doy cuenta de que el dinero comienza a escasear y me quedan tres días en la ciudad. Hay que comenzar a prescindir de lo prescindible. ¿Y qué es lo prescindible? Pues está claro... comer!! A partir de hoy, mi dieta será de McDonald's, donde por 15$ comemos dos. No es lo más sano del mundo, pero me permite pasearme por una tienda con un montón de CD's de segunda mano a precios ridículos, regentada por un chaval con un aspecto de punk clásico, y claro, unos cuantos CD's sí que caen.

Tengo una conocida que tiene una peluquería, y siempre le interesan el tema de las tendencias, y todas esas cosas. Pues bien, a su pregunta de qué tendencias se ven como "de moda" en NY, la respuesta es muy clara: que se alquile el vídeo de "Buscando a Susan desesperadamente". La moda de primeros/mediados 80's es la que más se ve en la ciudad, esa y el after-punk, todo muy ochentero en general.

El mítico Fillmore East

Por la noche había un plan de ver a Detroit Cobras y a X en el Fillmore, local que, por cierto, y como suele pasarme con estos sitios míticos, me pareció pequeño, y casi diría que cutre. Pero claro, mi reajuste económico me lleva a plantearme que tal vez pagar esos tickets para ver un show de teloneros de los Cobras y un concierto de X que no me interesa demasiado, no resulta buena idea. De modo que prefiero reinvertirlos en los bares del Lower East Side. Se trata de la una de las zonas más genuínamente punk de la ciudad actual, y los bares se amontonan. No todo es punk, en alguno tocan un rollo folkie, y en otros, simplemente rock. Acabo en el bar Pianos. Se trata de una antigua tienda de pianos a la que consideraron no era necesario cambiar el cartel. Está muy bien, tienes opción de tomar unas copas y disfrutar del DJ que pincha rock, desde Pixies hasta Rolling Stones, o pasar a un reservado donde toca una banda local. El ambiente por la zona es muy majo, y también de subida, por St. Mark's Place, donde las tiendas siguen abiertas. Definitivamente, un gran día!!!

Canciones:

Placebo: "This Picture"
Tom Petty & The Heartbreakers: "The Waiting"
Rumble Strips: "Girls and boys in love"

lunes, 17 de diciembre de 2007

Johnny Depp

A estas alturas me resulta extraño que no haya hablado todavía de él... en fin, ahí va. Y es que no me avergüenza reconocer que uno de mis ídolos de adolescencia fue el gran Johnny Depp. A partir de los 14 años, más o menos, descubrí a ese actor, y aunque con el tiempo mi admiración ha ido decreciendo, diablos, no se puede decir que hoy en día no le tenga un respeto especial. La principal diferencia es que antes se trataba de admiración a una figura. Al personaje. O como suele ocurrir, a la imagen que me formé del personaje. Esto es a menudo injusto con la persona, un actor, un músico, un escritor, en general las personas somos más poliédricas de lo que pueda parecer, pero la admiración en demasiadas ocasiones provoca que nos formemos una imagen de aquellos a quienes admiramos, y al final, se admira tal imagen. En mi caso, mi objeto de admiración era ese Johnny Depp a quien siempre me quise parecer: un actor que participaba en los proyectos más laureados de su época, con una aureola de rebeldía, con ese look tan fantástico, un tío guapo (ya lo dije, que siempre me quise parecer... no me culpen por reconocer mis recuerdos) pero a su vez no era un guapito prefabricado. Además, y por si esto fuera poco, se permitía el lujo de enrollarse con Wynona Ryder (otra que pasó por ser el mito erótico del grunge) y la preciosa Kate Moss, por no hablar de su actual mujer, Vanessa Paradis, el tipo tiene, sin duda, buen gusto.. No sólo eso, sino que además era un tío aparentemente inteligente, aparentemente sensible, un rockero y proyectaba una imagen con un cierto halo de romanticismo. Por supuesto que todas estas etiquetas son más que discutibles, especialmente con la perspectiva que da el tiempo. Qué importa. Yo quería ser como él.

El de la derecha creo que es Shawn Ryder, extrañamente, con agua (??)... pero que me aspen si Depp no iba de grunge...

Johnny Depp nació en 1963 (siempre me ha hecho gracia esa gente que utiliza el diminutivo en su nombre toda la vida). Participó en la primera película de Pesadilla en Elm Street, pero a decir verdad, esa cinta nunca significó mucho en mi vida. Sí lo hizo, y seguramente si leyera estas líneas, se horrorizaría (Johnny, no me lo tengas en cuenta), la serie que protagonizó entre 1987 y 1990, 21st Jump Street, o como se conoció por estos lares, Jóvenes Policías. Wow, pedazo de serie. Me encantaba, la cosa, ya lo recordaréis, iba de una especie de comando policial cuya característica principal era la rabiosa juventud de los detectives, y cuya especialidad era infiltrarse y resolver casos en los que estuviera implicado algún sector juvenil: un instituto, una banda, un grupete que hacía carreras ilegales, un club nocturno. Bajo esta gilipoyez paseaban estos individuos, luciendo una estética que se acabaría adoptando en la década de los 90's, y en la que en cada episodio sonaban temas de algún disco de la época. Recuerdo con especial cariño el episodio en el que daban un repaso al magistral Green, de R.E.M.

Musa noventera

Repasando la filmografía, me doy cuenta que entre 1990 y 1996 se forjó un nombre más basado en la fama, el papel couché y esa aureola de enfant terrible y de actor de culto que no en títulos. Lo más interesante en esa época fueron Eduardo Manostijeras, ¿A quien ama Gilbert Grape? y Ed Wood. Lo dicho, por aquella época recuerdo perfectamente verle aparecer en el Lecturas que mi abuela devoraba con pasión, con una pinta totalmente grunge, destrozando hoteles y disfrutando de los placeres del alcohol y la química. Todavía recuerdo en mi memoria uno en cuestión al respecto, y de entre un monton de fotos, podría aún reconocer las que ilustraban esas páginas. Por supuesto, subió de golpe a mi pedestal personal. En esa época adquirió el club The Viper Room, en pleno Sunset Strip de L.A., donde se codeaba con rockeros de lo más interesantes (Flea, Iggy Pop, ...) y que será siempre conocido, por más que hayan pasado 14 años de ello, como el lugar a las puertas del cual River Phoenix murió de una sobredosis de speedball. Si no tengo mal entendido, vendió su participación hace algún tiempo.

Ed Wood... grandes recuerdos

Las conexiones de Depp con el rock van mucho más allá del grunge, siempre estuvo interesado en el hard rock y por todos es conocida su breve etapa como guitarrista de los Rock City Angels, banda que probablemente mereció más suerte. Se codeó, sin embargo, con los popes de la generación alternativa (el mencionado Flea, John Frusciante, Gibby Haynes, ...), y su look era definitivamente 90's. Cuando yo me empecé a interesar en él, pasaba, al parecer, una época chunga, debido a su ruptura con Wynona Ryder y su tortuosa relación con Kate Moss, que además de guapísima, debe ser una juerguista de cuidado, amén de su interés por la química.

Lo reconozco: Kate Moss me pone... y cuanto más golfa y juerguista es, más me pone

Poco después, Johnny Depp se, digamos, calmó un poco. Adoptó una pose más intelectualoide, más arty. Sin embargo, los títulos posteriores que grabó son también muy interesantes, a saber, Donnie Brasco, La novena puerta, La Leyenda del Jinete sin Cabeza (Sleepy Hollow), Blow, Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra, Charlie y la fábrica de chocolate... ok, la trayectoria es irregular, pero ha participado en muchos proyectos interesantes, y en otros que, si bien no lo son tanto, su presencia los arregla. Su incursión tras las cámaras, The Brave, es, sin embargo, un coñazo absoluto que sólo tiene interés porque pudo convencer a su amiguete Marlon Brando (minipunto para Depp) para que paseara su oronda figura por la pantalla unos 10 minutos.

Está claro que hoy en día ya no se trata de un actor de culto. Probablemente haya tantas razones para la admiración como para su deploración. Pero si a los 15 años me hubieran preguntado qué quería ser, hubiera dicho Johnny Depp.

Canciones:

Prince: "Sexy MF"
Los Módulos: "Todo tiene su fin"
Nirvana: "Pennyroyal tea"

jueves, 26 de abril de 2007

Rock n' Roll

Esto de los looks al final acaba siendo algo ridículo. Lo que hoy es lo más, mañana es completamente absurdo. Y que tire la primera piedra aquel que nunca se dejó influenciar, en mayor o menor medida por las modas (de la tendencia que sea). Ok, como de mentirosos y pudorosos está el mundo lleno, hoy me apetece recordar una estética que si bien hace tiempo que ya nunca veo, siempre me encantó. Me refiero a la estética rocker, rockabilly o rock n’ roll 50’s.

Quede claro que si no te interesa la el rock n’ roll de los 50’s nada de esto tiene mucho sentido, pero dudo que nadie que vista como un rocker no disfrute con un disco de Buddy Holly. Me encanta esa estética tan peculiar, tan glamourosa. Un buen rocker debe llevar tupé y gomina (o brillantina, como lo traducían en algunas películas cutres). Con el tupé hay que tener cuidado, porque si no, la cosa puede parecer algo ridícula. No es tan difícil, sólo hay que fijarse en el Elvis de esa época, en Eddie Cochran, o incluso al rocker más genuíno, James Dean en Rebelde Sin Causa. Con las patillas ocurre lo mismo, necesarias, pero nunca excesivas. Pero lo mejor viene en la ropa: Las camisas, brillantes, con bordados, o bien camisas lisas de tonos verdes o rojos… imprescindible camiseta blanca debajo, en el caso de estas últimas. Depende de si se va al Drive-in con los colegas o a bailar con Jenny. Camisetas lisas blancas o negras, ajustadas, pero sin llegar al afeminamiento. Los pantalones, generalmente tejanos oscuros, opción dobladillo hacia fuera. Si se va a bailar con Jenny, pantalón de pinzas negro o incluso blanco. El calzado puede ser unas botas de motorista, unas bambas converse (negras o azules, nada de tonterías) o mi favorito, para ocasiones especiales, unos fantásticos zapatos de gamuza, negros o blancos. La chaqueta, cazadora de cuero negro o se admite la variante cazadora tipo James Dean (Rebelde Sin Causa otra vez!!). Ojo con las americanas con bordados en las solapas, que no todo el mundo es Jerry Lee Lewis. Lo de los sombreros de vaquero no me convence, las gorras de motorista sólo pueden no parecer ridículas en la cabeza de Marlon Brando, así que como mucho, gorras de béisbol o gorritos de lana de estibador, en el caso de que uno no esté convencido de su tupé.

Rubio americano perenne y encendedor metálico imprescindibles. Lo del peine el en bolsillo de atrás siempre me pareció paródico. Coca-cola en botellín con pajita asomando. Ford Mustang. Guitarras Guibson Les Paul… hace falta que siga???

Stray Cats: reviviendo los 50's tres décadas más tarde

Ok, seguro que desde fuera puede parecer una estupidez. Pero siempre me ha gustado mucho esta estética. De hecho, cuando tenía doce o trece años soñaba con ser un rocker y tener una pandilla de amigos como en la película “Rebeldes” de Francis Ford Coppola. O como en “Grease”, que aunque ahora me parezca ridícula, fue la primera película con la que me fascinó el rollo 50’s. Luego vino el grunge y la era alternativa, y lo cambió todo.

Y es que el rock n’ roll de los 50’s nunca ha dejado de estar considerado como el verdadero rock. Y aunque no cambiaría mis discos de los 60’s/70’s/80’s/90’s por nada, parte de razón no les falta. Los punkies fueron los primeros en reivindicar a los 50’s, prueba fehaciente está en los Ramones. Pero el movimiento Rockabilly de finales de los 70’s y los 80’s hizo que en ciudades como Barcelona no fuera raro ver tupés. Hablo, por supuesto, de los grandísimos Stray Cats. Y por qué no reivindicar a las dos grandes bandas rockers de Barcelona, me refiero a Loquillo y Trogloditas y a Los Rebeldes. A mi hermana mayor le encantaban Los Rebeldes, y a decir verdad, sus discos, escuchados hoy en día, no están nada mal. A mediados de los 80’s, películas como La Bamba, Gran Bola de Fuego, Regreso al Futuro o Rebeldes volvieron a poner de moda el look 50’s. Claro que también era la época en que George Michael se disfrazaba de rockabilly homo con gafas de espejo, lo cual tampoco es que aporte mucho al estilo.

La música de los 50’s era grande. Cualquier recopilatorio (no olvidemos que en esa época se llevaba el single, no el LP) puede hacerme feliz unas horas, aunque es una pena la ínfima calidad de alguno de ellos (en lo que a sonido, presentación y datos se refiere, la música es impresionante). Y su estética asociada me parece más reivindicable que muchas otras. Aunque lamentablemente, a menudo se mezcla entre el garrulismo motero y la cutrez, por no hablar de las conexiones neonazis, un día os he de hablar de un local al que fui en Copenhagen. La última vez que ví una reunión de rockers de la vieja escuela en Barcelona fue en el último concierto de Brian Setzer en Razzmatazz. El concierto fue insultantemente corto, y si no fuera por la profesionalidad de Setzer, que lo maquillaba, casi diría que desganado. Pero esa reunión de rockeros me recordó cuando en mi barrio todavía podías ver a grupos de orgullosos rockers urbanos.


Canciones:

Los Rebeldes: "Mía"
Stray Cats: "Rumble in Brighton"
Eddie Cochran: "Summertime Blues"

viernes, 9 de febrero de 2007

Cero en Conducta

Dos temas han traído a mi mente el rock n' roll, hoy, sin esperármelo, en dos situaciones cotidianas. La primera, esta tarde, yendo de compras, me he topado con estas dos pedazo de camisetas en un Zara:

No se aprecia, pero encima de la Union Jack hay lentejuelas!!!

From Hollywood!! Guns! n'! Roses! (léase como speaker de estadio)

Ok, que en ciertas tiendas de la cadena Inditex rondaban camisetas con iconografía rockera, de bandas como The Who, Sex Pistols, Iron Maiden o The Clash, no es algo nuevo. Pero hacía tiempo que no las veía, y no me esperaba encontrarme con estas dos camisetas, que supongo estarían rebajadas, porque marcaban el ridículo precio de 3'95 jiurous. Evidentemente, no he podido aguantar el impulso irrefenable de hacerme con ellas. Por cierto, está claro que Guns N' Roses son ya un clásico, a la altura de los Pistols, Motorhead o Ledd Zepp. Por lo menos para Amancio Ortega.

Habrá quien se rasgue las vestiduras entre el sector rockero más integrista. Qué queréis que os diga... desde que el rock n' roll es un negocio, y de eso hace 50 años, los que querían ganar dinero a base de ello siempre existieron a su alrededor. Y me importa bien poco su procedencia, las camisetas molan. Hace mucho tiempo, cuando los Guns reinaban, yo tuve una camiseta parecida. La vi en una tienda de discos, pero valía lo que para mí era una fortuna. Acabó mi madre comprándome una baratija serigrafiada, en el mercadillo, que apenas sobrevivió unos lavados. Y al recordar esa camiseta, me acordé también de un clásico de todo rockero de barrio, la camiseta negra con la imitación de etiqueta de Jack Daniel's. La solía lucir Slash a menudo, aunque no creo que la hubiese comprado en el mercadillo de la Zona Franca.

La segunda invasión inesperada de rock en mi cabeza ha venido esta noche, iba a ponerme un episodio grabado de Los Soprano, serie que me tiene enganchadísimo, cuando al encender la tele me topo con "Cero en Conducta". Para quien no lo sepa, se trata de una película entrañablemente estúpida que Kiss produjo, en la época de su retorno al maquillaje y la grabación de Psycho Circus. La castellanización del título es lisérgica, sobretodo tratándose de una cinta titulada originalmente "Detroit Rock City". La he pillado casi al final, y me he quedado viéndola acabar, y disfrutando con esas tonterías con música de Kiss de fondo, así como también de Nazareth (tremenda versión del "Love Hurts"), Van Halen o Bowie.

La vi en el cine en su época, qué le voy a hacer si soy fan. Y todavía me pregunto qué hacía Edward Furlong haciendo de quinceañero en la peli. Lo cierto es que "Cero en Conducta" encaja a la perfección con la filosofía Kiss. Alguien dijo que si no te han gustado Kiss con menos de 20 años, mejor no te acerques a ellos. Y no le falta parte de razón. Por lo menos, aunque justito, yo llegué a tiempo.

No olviden vitaminarse y mineralizarse!!

Canciones:

Kid Rock: "Feel Like Makin' Love"
Frank Sinatra: "It was a very good year"
Nazareth: "Love Hurts"

jueves, 28 de diciembre de 2006

Una imagen vale más que mil palabras


Ahh, la moda del rock n' roll ha llegado a H&M... muñequeras, cinturones con tachuelas, cadenas, cazadoras de (imitación) cuero negro e incluso camisetas de Ramones, AC/DC y Led Zeppelin. Muchos se rasgan las vestiduras, a mí realmente no me importa. Entiendo que es una moda más, y la niña que se compre una camisetita de Led Zepp no acabará escuchando Houses Of The Holy, pero como mínimo yo puedo encontrar ropa y complementos facilmente y a un precio decente... aunque sea en H&M o Pull & Bear.


Conducir y hacer una fotografía tiene más complicación de la que puede parecer en un principio. Niños, no hagáis esto en casa.


Dificilmente se me ocurre una mejor manera de pasar un domingo por la mañana/mediodía, aquí que el tiempo suele ser benevolente excepto en esta mierda de meses de diciembre, enero y febrero: un aperitivo en una terraza y leer la prensa dominical (previa separación de toda la basura que se incluye en el diario los domingos.


El café era una mierda, pero la presentación tenía su gracia, no lo negaré. Restaurante Onofre de Barcelona, la foto la hizo mi hermana.


Cuando uno está solo en un hotel lejos de casa, es siempre un buen momento para ponerse melancólico, reflexivo, o simplemente bucólico. Playa de Riazor, en La Coruña.


Este soy yo... bueno, el de debajo.


Este también... no sé qué estaba haciendo con el móvil.

Entre otras muchas cosas, un perro sirve para poder hacerle fotos cuando uno está aburrido, o tiene una cámara de las de antes y te faltan un par de fotos para acabar el carrete.

Mejor así, Laia?

Canciones:

Beck: "Lord Only Knows"
Grand Funk Raildoad: " Heartbreaker"
The Rolling Stones: "Shattered"