jueves, 14 de junio de 2007

La moneda de dos pesetas

A menudo he colgado algunas entradas antiguas de mi difunto blog. Todas ellas sin retocar, por más que me cueste, ni una coma. Pero hoy no puedo. O el original era muy cutre (aunque el fondo, y está feo que me lo diga, me gusta), o tal vez hoy estoy más inseguro. Así que vamos allá. Porque hoy quiero hablar de la peseta. La peseta desapareció en 2002. Durante los dos primeros meses de ese año circularon los euros y las ya moribundas, vetustas y destinadas al desahucio pesetas. La peseta llevaba desde 1868 en funcionamiento como vil metal de los españolitos. Como soy un tipo joven e inexperto, no conocí los céntimos de peseta más que rebuscado el fondo del viejo bolso de mi más vieja abuela, donde a veces aparecía alguna moneda de 50 céntimos ya inservible en la época en que Naranjito gobernaba el mundo mediático/deportivo. Así que mis recuerdos se reducen a la peseta rubia, sustituida por la plateada que casi se la llevaba el viento, el duro, la mítica de cinco duros, que antaño valía para algunas máquinas recreativas (videojuegos, vamos) y futbolines, la enorme de 50 y la gloriosa de 100, que sustituyó rápidamente a la 25, para desgracia de mi infantil bolsillo, como pasaporte para máquinas recreativas, futbolines y billares, pasando por la de 200, extrañamente más pequeña que la de 100, pero con más clase, con esa corona de laureles grabada, y finalmente la de 500, esta sí, coherentemente más grande.

¿Las he nombrado todas? ¿Todas?

No! Mi memoria retiene el recuerdo de una, un recuerdo que todo el mundo parece haber perdido, o que un oscuro complot quiere borrar de las memorias colectivas, o tal vez un recuerdo que en realidad nunca existió: La moneda de 2 pesetas.

Correría el año 1984 o tal vez el 1986. Por alguna extraña razón, los niños alucinábamos cada vez que aparecía una moneda nueva. Y aquellos años 80 eran propicios para ver acuñadas nuevos modelos de peseta, aprovechando la eliminación de aquellas series acuñadas con la efigie de Franco. Un buen día apareció la moneda de dos pesetas. Plateada, como la de una. Más grande que esta, casi diría que más grande que la de cien, pero mucho más ligera. Estupenda. Pero... para qué servía una moneda de dos pesetas? En 1986 nada valía menos de 5 pesetas... o casi nada. Y los comerciantes solían redondear, avispados ellos, todos los precios a múltiplos de cinco. Total, que la insigne fábrica de moneda y timbre había acuñado una moneda que apenas valía para nada. Y en muy poco tiempo desapareció de los bolsillos, de la faz de la tierra, y por lo que parece, de los recuerdos. He estado buscando una imagen por Internet de la dichosa moneda, y juro que no la he encontrado. En la página web de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre no se hace mención de ella, ni mucho menos aparece una triste imagen. Aparece una moneda de 2 pesetas de plata (que no plateada) que al parecer acuñó el rey Alfonso XIII. Pero de ese artefacto pecuniario de los ochenta, nada. Pero existió, lo juro. De hecho, en los portales de subastas, ventas y cambios de tonterías varias, he visto gente ofreciendo sus colecciones de monedas españolas previas a la última (y a la sazón, la única con algo de sentido a nivel de valores/tamaños/materiales) tirada de pesetas.

¿A quién se le ocurriría semejante tontería en forma de moneda? ¿Por qué desapareció tan fugazmente, cuando otras cagadas de similar calado permanecieron años y años? ¿era tal vez un elemento subversivo, cancerígeno, separatista, rojo y masón?

En fin, expuesto el misterio, me siento como un Iker Jiménez, o como un lunático que de repente se pone a recordar estupideces. En fin, necesito irme a dormir.

Canciones:

Los Planetas: “El Artista Madridista”
Robbie Williams: “Tripping”
Carl Perkins: “Blue Suede Shoes” go cat go!!!

miércoles, 13 de junio de 2007

El beso de Peter Pan

Lo reconozco, el hecho de leer una autobiografía satisface en gran medida el cotilla que llevo dentro. Aunque no deja de resultar curioso que haya acabado ya el segundo tomo de la autobiografía de Terenci Moix, cuando nunca he leído una novela de Moix. En fin, "El Beso de Peter Pan" es la segunda parte de esas memorias, que cayeron en mis manos de pura casualidad, cuando mi madre se encontró la primera parte en un autobús, o algo así, y lo trajo a casa. Ahora se le llamaría "bookcrossing", pero entonces supongo que fue un despiste de un viajero. Y me gustó, ya veis.

En este segundo volumen, se retrata la adolescencia del escritor, hasta los 21 años, haciendo especial hincapie en los múltiples traumas de esa edad acrecentados en un personaje como el de Ramon/Terenci Moix, fanático del cine y las artes, fetichista, niño en perpetua búsqueda del protagonismo, y homosexual en épocas oscuras. Es curioso, también, que el escritor se haya tornado, por lo menos para mí, un personaje. No he podido evitar sentir simpatía por algunas actitudes del niño Moix, niño sabiondo, apasionado de los libros y un poco repelente, algo parecido a lo que fui en alguna ocasión.

El libro no deja de ser excesivo, más de quinientas páginas perdiéndose en algunos desvaríos, incidiendo en su traumático descubrimiento de la homosexualidad, en su búsqueda de amigos y de modelos, pero también como novela costumbrista. Y es cierto que a veces se hace algo pesado. Pero qué puedo decir, soy un cotilla y quiero saber cómo acaba la historia del joven Moix y de cómo pasa de Ramon a Terenci.

Conocía a un compañero de trabajo que era amigo personal del escritor, un homosexual mayorcete (de su quinta), interesadísimo en cine, teatro y ópera, como mandaban los cánones. Y me gustaría preguntarle si realmente era como se describe en el libro, ya se sabe que en las autobiografías, uno tiende a la autoindulgencia, o bien a la excesiva crueldad hacia una época de la que tal vez, uno no se sienta muy orgulloso, pero que pese a todo, forma parte de nuestra propia historia.

Canciones:

Screaming Trees: "Alice said"
Marvin Gaye: "Got to give it up"
Jaime Urruti: "Dónde estás?"

Qué bonita es Palma de Mallorca... cuando no llueve

6'15: Suena el despertador. Me levando odiando al mundo y odiando al maldito azar que no me dio a nacer en la familia Thyssen.

6'20: Decido que no me voy a afeitar. Sé que conforme transcuya el día y me despierte, me arrepentiré de no haberlo hecho. Me gusta estar afeitado pero me da pereza hacerlo cuando madrugo.

6'45: Cuando bajo al coche me encuentro con la desagradable sorpresa de ver la luna frontal llena de mierda de vete a saber qué alimaña voladora. A juzgar por el tamaño, podría ser un tigre. Pongo al máximo los limpiaparabrisas. Craso error. La mierda sale del medio, y me permite ver, pero no desaparece, sino que se esparce por todos los lados... un poco es una metáfora de la política actual.

6'50: Parece que hay poco tráfico. Parece que, por una vez, voy con tiempo al aeropuerto. Me pongo a escuchar "The Bends", que hace años que no escucho entero, y que sin saber por qué extraño mecanismo del pensamiento, vino a mi memoria antes de ayer.

7'12: Llego al parking del aeropuerto. Mi vuelo sale a las 8'15... llego a tiempo.

7'25: Acabo de aparcar... tal vez voy algo justo.

7'28: Cola brutal en facturación... no me pongo nervioso, pero igual sí que voy justo.

7'50: El tipo de Iberia me comunica my amablemente que se acaba de cerrar el vuelo. No estoy dentro.

8'05: Estoy en el mostrador de Air Europa. Pido un vuelo a Ibiza. Cuando levanto la cabeza me doy cuenta que la chica es una antigua compañera del instituto. Parece que realmente le ha hecho ilusión verme. Me indica que está embarazada de 6 meses. Me siento viejo. No sé si es que ha tenido enchufe o no, pero me saca un nuevo vuelo a un precio tirado, con lo cual me ahorra explicaciones a la empresa.

10'25: Subo al avión. Volar a Ibiza es toparte con un pasaje de individuos de lo más cool que van a la isla de los DJ's. Qué buenas están algunas pijas.

10'40: Entro en un profundo y placentero sueño del que no despierto hasta que aterrizamos.

12'00: Mi contacto en la isla es un delegado comercial mallorquín que habla un catalán cerradísimo y muy rápido, cosa que hace que me pierda un tercio de su conversación. Me da apuro hacerle repetir las frases, así que espero que aquello que no entiendo no sea crítico. Un tipo majo, no obstante.

16'15: Con algo de retraso, comenzamos la formación. Unas 12 personas, entre ellas un tipo que es el doble de Paul Sorvino, que necesita una ducha y un afeitado con carácter de urgencia.

18'50: Estamos recogiendo... hemos de ir al puerto, cogemos un barco a las 20h. Paul Sorvino nos dice que se va a un bar del puerto y que nos reunamos con él allí (???)

19'35: Nos vemos obligados a tomar una cerveza rápida con Paul Sorvino, mientras me planteo qué hacemos allí, con un tipo que no conocemos de nada y que ha decidido unilateralmente que nos tomaremos algo juntos.

20'00: Sale el barco destino a Palma de Mallorca. Aunque la duración oficial del trayecto es de 2 horas, me comentan que hay un motor estropeado y no llegará hasta las 23h. Me entra una profunda sensación de tercermundismo.

23'50: Me dejan en el hotel. La verdad, no está nada mal, aunque ignoro por qué me han cogido un hotel tan bonito, con ese aire de casa señorial balear, cuando no puedo aprovecharlo.

23'55: Irritación. No hay nada para comer salvo unas patatas fritas rancias y un bote de olivas del mueble-bar. Me resigno a una cena frugal (y sana...).

23'58: Parafraseando a Josema y Millán en 1992, qué bonita es Palma de Mallorca... cuando no llueve.

Canciones:
Radiohead: "Planet Telex"
Creedence Clearwater Revival: "Have you ever seen the rain"
Keith Richards: "Make no mistake"

lunes, 11 de junio de 2007

Radiohead (y 2)

A ver, mujeres y hombres de poca fe, descreídos, agnósticos, escépticos y aves de corral, que habéis perdido la confianza en el viejo Kar. Entiendo que la mayoría de las opiniones son causadas por los prejuicios... y lo entiendo!!! Todo deben ser prejuicios hacia esos cinco mongoloides británicos que titularon su disco "Kid A". Pero desengañáos, esa banda no tiene nada que ver con los tipos que grabaron "Pablo Honey" en el 94 y "The Bends" en el 95.

Como curiosidades, decir que desde que publicaron "Kid A" casi nunca tocan temas de estos dos discos en directo. Por otra parte, los añorados The Darkness solían hacer en directo una versión bastante curiosa (y que no estaba nada mal) de la canción "Streetspirit (fade out)".

Ale, a disfrutarlo con salud.

domingo, 10 de junio de 2007

Radiohead

Es evidente que desde hace ya 10 años largos, en que Radiohead publicaron "OK Computer", los de Oxford se han convertido en popes de una generación, en intocables, en banda fetiche, y yo qué sé cuántas mil chorradas más. Y no estoy por la labor de criticar "OK Computer", un disco que me encanta, que me parece que merece los elegios y las atenciones que se le dieron. Sin embargo no puedo evitar una cierta sensación agridulce, ya que la publicación de ese disco fue el pistoletazo de salida para una carrera en la que Radiohead pasaron de ser una grandísima banda de pop-rock, de lo mejor que había surgido de las islas británicas en años, a convertirse en un grupo aburrido, borracho de autocomplacencia y en definitiva, carente de interés. Efectivamente, "Kid A" es un coñazo de dimensiones bíblicas, ya ni siquiera menciono ese pastiche de "Amnesiac". "Hail to the thief" no resulta mucho más interesante. Además, Radiohead se perdieron en una actitud de divismo, de poses vanguardistas y de una estúpida obsesión por la modernidad olvidándose de lo más importante, crear buenas canciones. Y lo que más me molesta, hundieron una trayectoria que llevaban con discos fantásticos.

Efectivamente, estas líneas van dedicadas a Radiohead, esa banda que grabó dos trabajos espectaculares como "Pablo Honey" y "The Bends", que son tan buenos o mejores que el laureado "OK Computer" que, a la postre, puso punto y final a la carrera de la banda. O por lo menos, tal y como la conocíamos.

Sí, por la foto parecen la misma banda... pero no lo son

Descubrí a Radiohead en el 94, como todo el mundo: a partir de la exposición masiva de "Creep", su himno estrella de la época, en radios y teles. ¿Cómo no me iba a encantar esa canción? Es, sin duda, un tema de los míticos. El problema que tengo desde hace varios años es que tal sobreexposición me impide poder disfrutar de la canción, por lo menos hasta de aquí a un tiempo. En aquél entonces, se les decía cosas como que eran "la respuesta británica a Nirvana", lo cuál es una tontería, aunque sí es cierto que la letra y la aureola de "Creep" encajó perfectamente en esa época convulsa del grunge. En ese año, me compré mi copia de "Pablo Honey", en una de esas "Fira del Disc" que organizaba Jordi Tardà. No hacía mucho que el programa del canal 33 Sputnik Concert lo dedicaban a dos nuevas bandas inglesas que estaban dando que hablar, y colaban medio concierto de Radiohead y medio de Terrorvision. Todavía debo tener una cinta de VHS por ahí con esa grabación. El caso es que temas como Creep, Anyone can play guitar, Pop is Dead o Stop Whispering me mostraron que ese grupo tenía que ser especial.

Si hablamos de "Pablo Honey", hay que decir que sigue manteniendo la frescura y la potencia de una banda de pop pero que colaban hasta 3 guitarras en el escenario. Siempre se mencionaron influencias de REM, de Pixies, de The Smiths o incluso hasta de U2. Sinceramente, la de los Pixies puede colar, pero el resto, está más con pinzas. Desde trallazos rockeros como You a la épica de Anyone can play guitar o Stop Whispering, la emotiva Thinking about you o el himno Creep, "Pablo Honey" es un debut de los que marcan época. Por otra parte, el grupo ya mostraba una personalidad muy especial, por encima de cualquier influencia.

El éxito de Creep tapó un poco el resto del disco e incluso por momentos pareció que Radiohead serían un hype. Lo cuál tampoco es muy claro si fue bueno o malo. El single en cuestión les abrió puertas en los medios y proporcionó ventas que permitieron a la banda afrontar el reto del segundo album con solvencia. Ese segundo disco llevaría el nombre de "The Bends", aunque antes de su publicación sacaron a la calle un EP de título "My Iron Lung" que contenía el que sería primer single de "The Bends", titulado homónimamente My Iron Lung, además de contener 6 o 7 temas y una versión acústica algo descafeinada de Creep. En fin, "The Bends" salió a la calle en 1995, y yo no tardé en hacer me con una copia, para las navidades de ese mismo año.

The Bends: una portada inquietante para un gran disco

Por supuesto, "The Bends" no tenía ningún single como Creep... ni falta que le hacía!! Alejándose un poco de sonoridades más cercanas al floreciente rock alternativo americano, eran capaces de moverse en tiempos más rockeros, como My Iron Lung, pero también moverse en marcianadas suaves como Bullet Proof o Nice dream, incluso en canciones más cerca de las estructuras pop más clásicas como High & Dry o Fake Plastic Trees. Lo más importante es que en ese momento, Radiohead habían adquirido el status de ser una banda que sólo se parecía realemente a Radiohead. Eran un grupo con personalidad, sumando la baza de las letras o la actitud extraña de Thom Yorke, quien, reconozcámolo, siempre ha tenido un punto freak. Es "The Bends" mejor que "Pablo Honey"?? Podría ser. O no. Qué sé yo, ambos discos me encantan. Y además recibieron el apoyo unánime de los medios, sobretodo en su país, pero también en toda Europa.

Recuerdo que aquella gira recalaba en la sala Zeleste, y que me quedé con las ganas de ir, cosas de tener 16 años, que por no ir solo, no vas a los sitios. Iba a ir con un compañero, pero el muy gilipoyas se gastó el dinero de la entrada en una camiseta de la selección española de fútbol...

No tardé mucho en verles sobre un escenario. De hecho, fue el segundo concierto al que acudí en mi vida, la presentación mundial de "OK Computer". En la sala Zeleste, una noche de junio de 1997. Pero todo aquello, como dije, acabó con los Radiohead que yo admiraba. En fin, una pena. Para el recuerdo quedan dos discos muy buenos, que os dejaré en descarga, para que podáis disfrutarlos, mañana.

Canciones:

Radiohead: "Prove Yourself"
Radiohead: "Bulletproof...I wish I was"
Radiohead: "Black star"

miércoles, 6 de junio de 2007

Madriz me mata (REPRISE)

Vuelvo a Madrid y al escribir me doy cuenta de que muchas de las cosas que quería plasmar en esta entrada ya las dejé anotadas hace algún tiempo. El caso es que vuelvo a Madriz, a ese hotel con un restaurante-cafetería donde se empeñan en no arrancar las páginas del calendario durante los 20 años que nos separan de 1987. He de reconocerlo, aunque podría cenar en cualquier otro sitio, me gusta hacerlo allí. Un libro me acompaña, y no sabéis lo difícil que es mantenerlo abierto mientras como. En ese sentido, cualquier libro que pase de las 200 páginas supone un problema. De vez en cuando no puedo evitar distraerme de la lectura y de la cena y alzar la vista para ver quién pasa por la cafetería. Y es que la ristra de personajes es un espectáculo en sí misma. El campeón de esta noche es un viejo MUY amanerado mudo, que entra como una exhalación y comienza a pasearse por la barra, mirando las tapas que hay bajo esos expositores tan clásicos de bar. De alguna manera, la sudamericana que está al otro lado, entiende que busca algo dulce y le ofrece el pudding, el flan, arroz con leche, y estas cosas. Cuanto menos, un tipo curioso.

Y es que para mí, Madrid siempre ha supuesto dos conceptos. El primero, casticismo. Digámoslo así. Un retorno a cosas que recuerdo de 15 y 20 años atrás, a maneras y formas que en esta Barcelona post-moderna hace tiempo que se dejaron en el pasado (sin ser, ello, necesariamente bueno). Ya sé que no es siempre así. En fin, no digo que Madrid sea así, sino que se me anotoja así. Por otra parte, para mí, Madrid siempre ha tenido ese punto de golferío y diversión, de un cierto libertinaje. Puede que sea porque fue el primer sitio al que viajé sólo. Puede que sea porque alguna que otra juerga me he corrido en la ciudad. Puede que sea por ver esa Gran Vía con tráfico, un jueves a las 2 de la madrugada. Por esa vida artística, cultural y festiva que tiene. Aunque haga demasiado tiempo que no la disfruto.

"Y como no estaba cansado, decidí correr hasta el final del condado (...)"

La novedad de hoy: he salido a correr. Yo creo que nunca había salido a correr, a hacer footing, como se decía antes. Hace tiempo que voy a un gimnasio dos o tres veces por semana, más por narcisismo que por salud, competitividad, y todas esas chorradas. Porque noté que una triste barriga era la señal que mi cuerpo me proporcionaba para darme cuenta de que ya no soy un crío. En tanto que esta semana no podía ir, decídí salir a correr. Cerca del hotel hay un parque, así que me enfundo bambas, pantalones cortos y iPod, y salgo con toda la intención. Para darme cuenta, a los 5 minutos de lo duro que es, y de lo diferente a una sesión de gimnasio, por más cardiobascular que haga. A los 10 minutos estoy que echo los higadillos, pero me comporto y al final aguanto hasta los 35/40 minutos. Y me siento entre heróico y ridículo. Así que creo que mañana paso. Por lo menos, mañana.

Canciones:

Billy Idol: "Rebel Yell"
Wham: "Last Christmas"
Blue Cheer: "Out of focus"

lunes, 4 de junio de 2007

Lunes

Si ahora me pongo a hablar de lo jodidos que son los lunes, probablemente no haré sino agarrarme a un tópico, y de los más cutres. Tal vez debería replantearme mi entrada y hablar de contracultura rebeldia entretenida, crear relatos de travestismo, o crear mi propio fotoblog colgando fotos del funeral de jim morrison o incluso fotos de la moda psycho, sea lo que sea lo que signifique. Seguro que de ese modo, como mínimo cuatro tipos estarían felices. Lo sé, me repito a menudo, esto de chequear las estadísticas de las palabras buscadas para acabar llegando a NDK es un pequeño vicio, y sin embargo os sorprendería saber que constantemente (si no cada día) alguien llega a NDK en busca de fotos del cadaver de jim morrison (o sucedáneos) y relatos de sexo más o menos extremo.

Pero no, hoy es lunes y la cosa va de hablar de este lunes, en el que, como me suele ocurrir, me ha costado horrores levantarme de la cama. Y no es que me tenga que pegar el gran madrugón. Pero suena el despertador, y lo paro, sencillamente, con la total conciencia de que, probablemente llegaré tarde. 20 minutos más tarde me incorporo de una mala leche tal que me alegro que nadie tenga que compartir mis despertares. La cosa es así, hay personas que están más despiertas por la mañana, otras lo están por la noche. Yo soy de esos últimos. Y no se trata de una sentencia para simular un crapulismo que no me pega. Pero es así, las mañanas se me hacen cuesta arriba. No me gusta hablar con nadie, tan sólo espabilarme, afeitarme y darme una ducha y tener cansinamente las noticias de la radio de fondo. En el coche igual, rara vez pongo música a esas horas, simplemente me dejo llevar por el soniquete monótono de las declaraciones incendiarias y las subidas de los tipos de interés en un marco preocupante para los parquets europeos.

- A ver, chico del futuro, quién es el presidente de los Estados Unidos en 1985?
- Eh, Ronald Reagan
- Ronald Reagan??!! El actor??!! Ja!! (...)
(Regreso al Futuro, de Robert Zemeckis, 1985)

Cuando me pongo música a primera hora de la mañana, eso es que, por alguna razón, estoy especialmente de buen humor. No por nada en especial. Simplemente surge. Aunque suele pasarme los viernes, claro. Entonces, sea viernes o no, me paso toda la mañana tarareando lo que me haya puesto, preferentemente algo hard-rockero, o simplemente cañero. Vamos, que no se me ocurre ponerme a Anthony and the Johnsons a las 8 de la mañana.

Hoy escucho que Vladimir Putin amenaza con situar de nuevo misiles apuntando a Europa, y de nuevo oigo hablar de guerra fría, y de "los americanos y los rusos", y de repente me traslada a cuando yo hacía segundo o tercero de EGB, y se hablaba del concepto de la guerra de las galaxias, y a mí me parecía que Reagan tenía que ser una especie de Darth Vader. Del ruso de entonces no recuerdo nada, y no sé si ya era Gorvachov o no. Pero sí me acuerdo de Gadaffi, uno que era el malo de turno, pero que para mi mente infantil no era más que un personaje de la tele, de esa película que se montaban los mayores, pero que en mi vida, en el cole, en la placeta donde jugaba, era tan cercano y tan real como los personajes de John Wayne en la peli de los sábados. Y las declaraciones de Putin me han recordado que en el fondo, no estoy tan lejos de esa época que ahora se me antoja lejanísima.

Canciones:

The Beatles: "Baby, it's you"
Smashing Pumpkins: "Muzzle"
Billy Idol: "White Wedding"