domingo, 2 de enero de 2011

Avenue B

Hoy me gustaría reivindicar un disco de Iggy Pop que ha quedado olvidado casi por completo, “Avenue B”, que publicó en 1999. Venía predecido por una serie de trabajos que le habían reportado un cierto reconocimiento y un cierto estatus, ya que en los 90’s era reverenciado por una nueva generación de músicos que iban desde el hard rock de LA hasta los popes de la “era alternativa”. Y de repente se le ocurre publicar un disco con muy poquito hard rock, nada de punk, bastante de jazz, influencias de bandas sonoras, y todo aderezado con una aureola depresiva e intimista.

Basta con echar una ojeada a la portada: la cara de un Iggy Pop, en primerísimo plano, envejecido (mostrando sus 52 años que tenía entonces) y, por lo menos, así me lo parece a mí, entristecido. Nada de poses, nada de su clásica mirada socarrona. Y en cuanto suena el primer corte, oh, sorpresa, un fondo de sintetizador de esos que Angelo Badalamenti se hartó de usar en Twin Peaks y un Iggy que con su voz engolada y profunda recita un discurso frío, oscuro y con un poso de depresión en la que habla de su camino a la vejez, de soledad, de muerte, del tiempo que le queda… y cuando aún nos estamos recuperando del shock, el siguiente corte, “Nazi Girlfriend”, una suerte de balada acústica de tono bastante sombrío. Para rematar la tríada inicial con el que me parece la mejor canción del disco, “Avenue B”, un tema pseudo jazzístico, más cercano a los discos de madurez de Lou Reed que al pasado Stooge, y en donde Iggy Pop demuestra que tiene una manera de cantar estupenda. A esas alturas, quienes se hicieron con el disco influenciados por la reedición de “Lust For Life” que se volvió a popularizar con la banda sonora de “Trainspotting” lo debían haber tirado a la basura.

Da cosica...

¿No hay rock n’ roll acaso en el disco? Sí, claro que sí, supongo que Iggy Pop no se atrevió a sacar un disco sin rastro de rock, aunque la verdad, parecen cortes añadidos, algo un poco impostado, tal vez incluso presionado por una compañía discográfica asustada de publicar un disco de Iggy sin que atronara una guitarra. Así, incluye una versión del clásico “Shakin’ All Over” y un divertimento medio rockero, medio latino que canta en castellano (¿?!!) y que titula, en un alarde de originalidad, “Español”. El resto de cortes electrificados se mueven en una onda más experimental, como la interesante “Corruption”.

Con el tiempo se ha ido convirtiendo en un disco que voy apreciando más y más, aunque reconozco que al principio, a mí, como a mucha gente, supongo, causó gran sorpresa, y decepción en algunos casos. Los cortes de monólogo me parecen lo más flojito del disco, pero en general, me provocan una extraña sensación, y es la de tener a un Iggy Pop íntimo, sincerándose de una manera tan directa. Y a nivel musical, lo curioso es que ha tardado 10 años en publicar un disco completamente alejado del rock (“Préliminaires”, 2009). Y aunque me encanta la carrera de Iggy en solitario, sus discos de rock visceral, pero también de rock más experimental, me parece una faceta muy interesante para un músico que corría riesgo de caer en la autocomplacencia.

PD: en Spotify podéis escuchar todo el Avenue B

Canciones:

Iggy Pop: “AvenueB”
Iggy Pop: “Corruption”
Iggy Pop: “Nazi Girlfriend”

martes, 23 de noviembre de 2010

Bailando salsa

Los amigos pueden llegar a ser, verdaderamente, más peligrosos que muchos enemigos, especialmente aquellos que dan consejos. Consejos, dardos envenenados que se lanzan a discreción sin reparar en las consecuencias. Los peores son aquellos referidos a las relaciones para con el sexo opuesto... pavor! Yo una vez, no hace mucho, recibí un consejo envenenado de estos... me dijeron "apúntate a bailar salsa: está lleno de tías". Por suerte, todavía me queda dignidad, y rehusé la oferta sin cortesía alguna, que para algo era amigo y a los amigos, ya se sabe, hay confianza como para enviarlos a tomar pol culo. Creo que en alguna ocasión ya lo he comentado, odio la salsa, ese baile y esa música. La música "latina", así, en general. Salsa, bachata, merengue, vallenato, y permítanme incluir en el listado la rumba y el flamenquito. Salvaría la lambada, porque amigos, uno tiene esa edad en la que siendo un infante impresionable, la lambada llegó a las teles y radios de este país nuestro tan estupendo, y claro, cosas así, no se olvidan fácilmente. Pero en general, esas músicas importadas de América Latina, con esas secciones de viento y esos "mami afloja la cadera", me ponen violento como un Patrick Bateman cualquiera.Prejuicios, lo sé, los tengo todos.

Pero volviendo a mi amigo y a sus consejos, la realidad es que la curiosidad me picaba, y le preguntaba a mi amigo por las clases. "Hay un montón de tías buenas", me decía, y acto seguido abría su Facebook para mostrarme la cantidad de mujeres de buen ver que acudían a ese curso. Y pardiez, era cierto. Muchas mozas de buen ver (y mejor palpar). Sin embargo, la realidad es cruda, de una crudeza que pocos, para su suerte, pueden realmente notar. Las chicas que van a clases de salsa suelen ir a bailar, que es lo que buscan. Los tíos no,. Los hombres que van a clases de salsa, van a intentar follar. Ese es un axioma cierto y fácilmente demostrable. Mi amigo, por supuesto, no era una excepción. En general, un tipo se apunta a salsa porque lo ve como un filón de contactos con el sexo contrario, o bien porque su mujer le obliga. Pero queridos, hay otra verdad irrefutable, y es que una mujer no se dejará impresionar por un patán por más compañero de salsa que sea. Eso, claro, se podía aplicar a mi amigo, a sus clases de salsa, y a sus docenas de contactos de Facebook.


Salsa!!

En su "clase" incluso se organizaban salidas nocturnas a locales salseros para practicar todo lo aprendido, a las que mi amigo acudía, ufano, con devoción. ¿Resultado? Mucho baile y nada más. O como dirían en mi barrio, mucho lirili y poco lerele. Y alguna vez, cuando salimos a alguna discoteca, el chaval intenta marcarse algún paso de esos rídículos, y sí, alguna chavalita le hace gracia y le sigue. Luego, como viene, se va... con otro más guapo, más interesante, más molón, más rico... qué se yo. Se va y punto.

Moraleja... nada de salsa. Por su bien. Por su dignidad. Para ligar, mejor vayan a la puerta de un cole y hagan ver que esperan a su hijo pequeño... eso enternece mucho a las madres. Hablen de lo difícil que es cuidar solos del pequeño, pero, aisss, qué gratificante resulta. El problema es cuando esperan, esperan y el niño no sale nunca (básicamente porque no tienen ningún hijo) pero esa es una circunstancia que ya afrontarán a su debido tiempo. Y dejense de bailecitos ridículos, por dios.

Canciones:

Curtis Mayfield: "(Don't worry) If there's a hell below. We're all going to go"
Plastic Bertrand: "Ça plane pour moi"
Cinderella: "Shake me"

martes, 9 de noviembre de 2010

Fuckin' cold Utrecht

Caminando por Utrecht
No pasaré a comentar las lamentables circunstancias que me han llevado a Breda, ciudad famosa por su rendición pintada por Velázquez, y hoy a Utrecht.


La noche estaba fría


Esta tarde he salido a dar un paseo por la ciudad. Hace bastante frío, unos 3 o 4 grados, lo que para mí es un frío del carajo.
San Nicolás, por lo visto, tenía a un negro. El toque de exotismo necesario en cada leyenda navideña, supongo.

Ya es navidad en Utrecht
Cuando paseo por una ciudad, por alguna estúpida razón, me gusta escuchar “Everybody’s talkin’” de Harry Nilsson. Llamadme clásico.

Esto es gótico y no lo de Robert Smith

Utrecht es una ciudad bastante bonita, con ese rollo holandés tan bucólico de canales y aires decimonónicos. Las bicicletas, la caída de hojas otoñal y las luces de navidad ya instaladas hacen el resto.

Canales y bicicletas

No me quería perder

Las holandesas son bastante guapas, tan rubias ellas.
Acabo engullendo la cena en un McDonald’s, tenía antojo. Cenar a las seis y media se puede considerar cenar?
Hoy me apeteció tomar unas cuantas fotos.


Canciones:
Loquillo y Trogloditas: "En las calles de Madrid"
The Replacements: "Nightclub Jitters"
Kings Of Leon: "Use somebody"

viernes, 5 de noviembre de 2010

Jitazos Fugaces. Hoy ... The Wannadies

Me llena de orgullo y satisfacción el retomar ésta, una de las secciones más entrañables que se han perpetrado jamás en NDK. Me refiero, claro, a los Jitazos Fugaces. Por si alguien aterriza por vez primera en estas líneas y no sabe de qué se trata esto de los Jitazos Fugaces, puede hacer clic aquí. Si a alguien le suena pero no lo acaba de recordar, puede hacer clic aquí. Si a alguien... bueno, paro ya...

Y sin más dilación, vayamos a aquello que centra nuestra atención hoy. Veamos, por este mundo de los Jitazos Fugaces a menudo hay mucha cutrez. Mucha caspa. Mucha gracieta. Lo que los modernos llamarían kistch (siempre he deseado usar esta palabra). En realidad, hay mucha cancioncilla de esas que cuando esa chica tan guapa te coge el iPod, de repente, en plan “a ver qué escuchas” y ves en la pantallita el fatídico título, te da por enrojecer y desear tener un agujero en el que meterte. Sin embargo, los Jitazos Fugaces no son necesariamente malas canciones. Y este “You and Me Song” puede ser una muestra.

Ok, reconozco que yo mismo escucho este corte y luego necesito unos días de desintoxicación: demasiado azúcar en una pieza de dos minutos y medio. Ya el propio título da que pensar que no se trataría de un single de Slayer. Y sin embargo, la realidad es que, si uno no es diabético, puede disfrutar fácilmente de esta píldora pop. Pop en una estructura sencillísima, con un estribillo que es casi lo único de la canción, pero damas y caballeros, qué estribillo. De acuerdo que la letra es de lo más estúpido y baboso. Esa es también una ventaja de no ser angloparlante nativo: no resulta difícil desentenderse de letras bobaliconas y centrarse en la música, como si lo que recita el cantante no fuera sino parte de la instrumentación.

Se trata de una canción de una banda sueca llamada The Wannadies, quienes, y como suele ocurrir en estos casos, efectivamente, tienen una carrera anterior (iniciada en 1988!!) y posterior a su Jitazo Fugaz, y según Wikipedia, han grabado la friolera de 7 álbumes. Sin embargo, poca relevancia más tuvieron, aunque no deja de ser gracioso cómo en una época de chovinismo musical tan extremo como fue el pop inglés en los 90’s, una banda sueca se colara con cierta fuerza entre sus charts. Al final, la cosa se quedó en una moderada relevancia en el Reino Unido y también en la Suecia natal de los dichosos Wannadies.

Para el resto del mundo, la fama de este “You and Me Song” llegó por estar incluida en la banda sonora de la película “Romeo + Juliet”, de un Baz Luhrmann antes de hacerse famoso con “Moulin Rouge”. La película era bastante más interesante de lo que pudiera parecer a priori, con un tratamiento gráfico curioso, dando una vuelta de tuerca a la sobadísima historia de los amantes de Verona, y una banda sonora maja que contaba también con temas de Radiohead, Butthole Surfers o Cardigans.

Al final, ocurrió lo de siempre... seguro que muchos escucharéis esta canción y os sonará, pero seréis incapaces de citar la banda en cuestión. Pues para eso está vuestro amigo Kar. Pero lo siento, debo daros una mala noticia, se separaron en 2009. Ahhh, todos los buenos se acaban yendo. Ubi sunt?

domingo, 31 de octubre de 2010

Kar y el Twitter

Era una situación que tarde o temprano sabía que me iba a pasar. Y es que soy un tipo impresionable y mitómano, qué le voy a hacer. Y si David Bowie dice que el Twitter es lo más, quién soy yo para no rendirme al Duque Blanco? Al final, estaba claro, he acabado por abrime una cuenta de Twitter, o como quiera que se llame el proceso de tener un Twitter de esos. @carloskarmolina , por si alguien quiere ser mi amiguito virtual. Seré como un Tamagotchi, y mientras no me des de comer más tarde de las doce, todo irá bien. Eso de "seguidor" me parece demasiado. Qué daño hacen algunas traducciones, con las palabras tan bonitas que nos enseña Internet, que ya lo decía Enjuto Mojamuto: twitter-follower-twitter-follower-twitter-follower

De momento llevo unos días, y la decepción número uno es que no me siento más "cool". Así que no sé cuánto me durará el asunto. Por ahora, todavía me hace gracia la combinación smartphone+red social. De repente, me aburro, cojo el móvil y escribo "me aburro". Para que todo el ciberespacio sepa que me aburro. He llegado a estar mirando internet con el teléfono desde el wáter, supongo que en una evolución (tecno)lógica de la clásica revista dominical del periódico, cuyo final más habitual es un revistero de un labavo. El día que escriba un tweet que diga "Estoy cagando. Qué a gusto me estoy quedando" os doy todo mi permiso para borrarme de vuestro Twitter, de vuestro Internet y de vuestra vida.

Canciones:

Curtis Mayfield: "Move on up"
The Dirtbombs: "Livin' in the city"
Diego Vasallo y El Cabaret Pop: "Polaroids"

sábado, 30 de octubre de 2010

Guns n' Roses y los conciertos

Aunque hayan pasado unos días, no me olvido del concierto de Guns n’ Roses de la semana pasada. Pero sí quisiera matizar una serie de cuestiones que expuse en la entrada anterior. Y es que reconozco que quizás daba la impresión de tener una posición algo beligerante. Será esa fase zen por la que estoy pasando, que me lleva a querer matizar. Por lo que a mí respecta, un concierto es como una fiesta. Para un fan, me refiero. De modo que se trata de pasarlo bien, ya sea cantando, bailando, saltando o bebiendo. Con ello quiero decir que tengamos claro que no me importa si los tipos de enfrente saltan enloquecidos por el furor de un tema y en esas, recibo algún que otro empujón. Igual soy yo el que otro día saltaré. Y lo entiendo como parte de la, digamos, liturgia.

Lo de la gente que se da paseos por la pista en busca de bebida, tratando de colarse por el mínimo espacio entre mi persona y quien tengo delante, eso ya me cabrea más, la verdad. Como también me cabrea la gente que en una discoteca pretende pasar y para ello te pone el brazo encima, como para apartarte... ¿de verdad es necesario que me toquen o me froten su lomo sudoroso? Lo mismo va por aquellos que van a un concierto y pasan absolutamente de la banda para dedicarse a estar de charleta. Eso es más irritante en una sala pequeña. Y uno se pregunta si de verdad han pagado una entrada para hacer lo que podrían hacer en un bar, más cómodamente y a un precio más barato. Pueden ser invitados, claro, esa clase de subraza humana que, no se sabe cómo, reciben un pase gratuíto. Son situaciones extrañas. El sábado, en Badalona, delante mío pasaron por taquilla dos chavalitas que recogían invitaciones. Eran dos niñas de ventitantos, supermonísimas de la muerte, arregladitas como para darlo todo en el Luz de Gas, pero, y permitidme le más ruín de los prejuicios, no parecían tener "Rocket Queen" como canción favorita de la historia. Quién o qué les hizo llegar esos pases gratis, es algo que desconozco. Claro que también me hubiera encantado ver el público que se reunió en el Club Soma de Barcelona, donde, por lo que parece ser, los Guns n' Roses hicieron un show privado después del concierto abierto para los mortales. Curiosidad, ya sabéis.

Chis Cornell antes de cantar para James Bond

Volviendo al tema de los conciertos, he ido a muchos en mi vida. Algunos por pura devoción de fan, otros, simplemente, a probar a ver qué tal. Pero por lo general me los suelo tomar como una experiencia especial, no siempre se puede disfrutar de tener a Keith Richards a unos metros de tus ojos. Por eso, aunque tomarse un par de copichuelas para caldear el ambiente está bien, especialmente en según qué conciertos, nunca me emborracho en ellos. Será que todavía me queda esa actitud de ocasión excepcional la de tener a ciertos músicos sobre las tablas (aunque hoy en día la cosa ha mejorado mucho, hace unos años jamás hubiera apostado que vería a Kiss por 2 ocasiones), será ese precio bordeando el ridículo que tienen las entradas (hoy estaba buscando entradas para Jamie Cullum en Barcelona y la más barata costaba 75€... me gusta Cullum pero no tanto) pero intento estar, si he bebido, con un grado de alcohol que me permita enterarme y disfrutar del concierto. Ojo, no digo que ciertos conciertos, con una tasa alcohólica considerable, no puedan ser muy disfrutables. Pero yo lo prefiero así. Recuerdo a un conocido que fue al único concierto que Soundgarden han hecho en Barcelona, gira de "Down On The Upside", sería 1996 o algo así. El grupo de amigos quedaron antes y se pusieron tibios, el tipo aquél, particularmente, le dió al alpiste cosa fina. Y tanto es así que cuando Cornell, Cameron, Thayil y Sheperd salieron a escena, apenas se tenía en pie, y se pasó medio concierto dormido, y puso la guinda al pastel meándose en los pantalones. Y yo, que no fuí (por alguna estúpida razón) a ese concierto, no dejo de pensar en el desperdicio de tener a una banda histórica en un momento cúspide y no enterarse de nada. Aunque qué sé yo, también puede ser que la combinación de música más ambiente más efectos de las sustancias le hubieran hecho pasar una gran noche. A pesar de que no tenga recuerdos de casi nada.

Canciones:

Jeff Buckley: "Lilac Wine"
Oasis: "Whatever"
Guns n' Roses: "Rocket Queen"

lunes, 25 de octubre de 2010

Guns n' Roses en Badalona 2010

Un hombre y un bigote: Axl Rose

Esto de Internet y su inmediatez me crea una cierta sensación de ansiedad. A día de hoy, cuando todavía no hace ni 24 horas que terminó el concierto de Guns n’ Roses en el Palau de Badalona, seguro que ya rondan por la red varias decenas de reseñas, artículos y crónicas, todas ellas adornadas con fotografías tomadas a metro y medio de la banda, y con datos concretísimos y veraces... no es esa, sin embargo, la intención de estas líneas. No, aquí no descubriréis cuántas rayas esnifó DJ Ashba esa noche ni el número de botellas de Cristal de las que dio cuenta Axl antes de sentirse preparado para salir al escenario. Hablaré del concierto, claro... de mi concierto, y de lo que de ello aconteció.

Y es que aunque ya tuve ocasión de ver a los “nuevos” Guns n’ Roses en 2007 en aquél festival en Bilbao, la emoción por verles en casa era grande. Que son muchos años siguiendo a los Gunners, desde que yo tenía unos 12 años y el grupo reinaba por todo lo alto, y me refiero también en las radios y los programas de televisión musical más generalistas. Que lo más parecido que había podido disfrutar de un concierto con la formación más o menos clásica de los Guns n’ Roses había sido aquel concierto de París que se emitió en su día en Antena 3.

En esta ocasión, ya, por fin, teníamos el dichoso “Chinese Democracy” en nuestras manos y parecía que tras un arranque de su etapa post-publicación del “Chinese...” con demasiados claroscuros, Guns n’ Roses volvía a ser una banda, haciendo lo que se supone que debe hacer una banda: girar. Hagamos, pues, un pequeño resumen de lo que fue su concierto en Badalona.

De entrada, el tema de los horarios daba muestras de que el término “normalidad” no encaja en el planeta Axl. Si en sus anteriores conciertos en el estado, retrasos de dos horas como ocurrió en Madrid, hicieron que se liara, la solución muestra de la picaresca hispánica no fue otra sino publicar oficialmente únicamente la hora de apertura de puertas. A partir de ahí, uno sabía que tocaría Sebastian Bach (presumiblemente una hora) y luego Guns n’ Roses. ¿Cuándo, exactamente? Bueno, como quiera que Sebastian Bach no me interesa especialmente, y haciendo cálculos rápidos, pude presuponer que Axl & co. saldrían a escena sobre las 22’30, de modo que por si acaso, me aseguré de estar en la pista a las 21’30. Y no me equivoqué de mucho, al final las luces se apagaban cuando pasaban 10 minutos de las diez. Axl estaba magnánimo. A pesar de los problemas de aparcamiento, cosas de vivir fuera de la urbe, llegué con puntualidad y con tiempo de dar buena cuenta de una cerveza y un frankfurt en el bar de la esquina, como mandan los cánones.

La primera decepción fue ver a gente comprando entradas en ese momento, señal inequívoca que el Palau no presentaba lleno. Pensemos que yo descubrí y me enganché a Guns n’ Roses cuando llenaban estadios de fútbol de toda Europa y América Latina (ya no digamos USA), en plena gira Illusions. Y claro, darme cuenta de que en 2010 ya no pueden llenar las 13000 personas que puede acoger el Palau Olímpic de Badalona, me dio de bruces con una realidad... esto hace mucho tiempo que no es lo que era. Kiss presentan una gran entrada en el Sant Jordi, Aerosmith menos, pero también un buen número, y Guns n’ Roses, a pesar del morbo, a pesar de los 17 años transcurridos desde su última (y única) cita catalana, a pesar de esa moda que parece haber de acudir a los conciertos de ciertas bandas clásicas de rock (AC/DC o los mismos Kiss), no son capaces de llenar. Cierto es que los 55€ podían tirar atrás a cualquiera, que este no era un concierto de revival ni mucho menos, que “Chinese Democracy” es un disco que ha creado mucha división de opiniones y que la absurda falta de promoción de los Guns n’ Roses desde su vuelta a escena (por desidia de Axl, por supuesto) jugaban en su contra.

Y el público, pues un poco de todo, pero poca gente por debajo de los 25 años, y mucha entre los 25 y los 40, lo cuál da que pensar que el tema renovación de público no lo llevan muy bien. Y nostalgia, mucha nostalgia. Diablos, que dicho así, ahora, en 2010, cuesta de creer, pero que Guns n’ Roses fueron MUY populares por estos lares a principios de los 90’s.

En cuanto al concierto, ejecución, repertorio y demás aspectos visuales, hay que reconocerle un mérito a Axl Rose, y es el tener los cojones más grandes que el caballo de Espartero y colocar en el set list hasta 8 temas de “Chinese Democracy”. Cualquier hijo de vecino tocaría cuatro cancioncitas del disco nuevo y luego a tirar de repertorio clásico. Pero Axl, para bien o para mal, no es cualquier hijo de vecino. Y eso, claro, hizo ensombrecer algunos momentos del concierto, porque a mí que me perdonen, pero “Chinese Democracy” ( la canción) me suena tan mediocre como la primera vez que la escuché, y “Shackler's Revenge” es totalmente prescindible. Si a ello le sumamos que se dejó en el tintero dos de los mejores cortes del disco, “There Was A Time” y “Catcher In The Rye” (que junto a “Streets Of Dreams” conforman el triplete mágico de “Chinese Democracy”), la cosa no deja de resultar extraña. El resto del repertorio, como era de esperar, sencillamente sólo al alcance de los grandes, de esos grandes que todos tenemos en mente.

En cualquiera de los casos, si alguien reinó, ese fue Axl Rose. Puedo comparar fácilmente con el Axl que había visto en Bilbao en 2007 y decir que el Axl Rose de 2010 es un mucho mejor cantante que el de 2007. y sigue siendo una estrella. Mucho más delgado y con un look que rockea mucho más que esas lamentables trenzas y esa camisa abierta a lo Bisbal que solía lucir hacia 2007. Pero lo más importante, pletórico de voz, y eso sí que no me lo esperaba, no olvidemos que tiene ya 48 años. Por si fuera poco, bailó, hacia el final del concierto incluso bromeó e hizo uno de sus extraños speeches que solía hacer antaño, y, oh, sorpresa, por momentos parecía que disfrutaba de estar allí arriba. Es evidente que los Guns n’ Roses de 2010 son una banda subyugada a ese reyezuelo inconstante e impredecible que es el amigo WAR, que tan pronto desaparecía y tenía a los músicos improvisando hasta que volvía a salir, como de repente engrasaba la máquina y la ponía a muchas revoluciones.

Y el resto de músicos, pasado el trauma de no ver allí a Izzy o a Duff, pasadas las idas y venidas de tipos como Paul Tobias Huge o Robin Fink, y tras varios meses en la carretera, parece ser más un grupo que un conjunto de mercenarios, e incluso su majestad Axl interactúa con casi todos ellos. Sigue siendo a todas luces ridículo el tener a 2 teclistas (Dizzy “Fuckin’” Reed y Chris Pittman), así como contar con 3 guitarristas, que se reparten los solos en las canciones como necesitados de robarse, los unos a los otros, los momentos de lucimiento. El circo, claro, vuelve a estar ahí. Para mi gusto, sobra uno de ellos, probablemente Richard Fortus o Ron “Bumblefoot” Thal, por tener menos carisma que el “nuevo” DJ Ashba, una agradable sorpresa. Aunque a decir verdad, Ron Thal se descubrió como un tipo muy talentoso. En cualquiera de los casos, una banda necesita un guitarra rítmico y uno solista. Richards y Wood. Perry y Whitford. Stanley y Frehley. Lo demás, son tonterías.

El concierto duró dos horas y media, larga duración que se agradece, aunque tanto solo o “instrumental jam”, como lo disfrazan ahora, aburre a cualquiera y rompe el ritmo de un modo espectacular. Si bien es cierto que en la gira de los Illusions siempre hubo solos, de guitarra y también un coñazo de solo de batería que se marcaba el pesado de Matt Sorum. Por lo menos anoche no hubo solo de batería.

Podría decir muchas cosas más acerca de la banda, del repertorio, de lo que anoche sentí. Y sin embargo, no quisiera acabar estas líneas sin hacer una reflexión acerca del público. Igual es que yo soy rarito, pero cuando voy a un concierto, bueno, me pillo una bebida justo antes de que empiece el show, y luego aguanto hasta el final, igual hasta los bises. Jamás entenderé esa gente que se pasea por toda la pista una y otra vez, en busca de bebida, como tampoco entiendo a esos que van a un concierto y se pasan toda la noche de charleta. Pero ayer tuve que sufrir a lo que me pareció mucha gente yendo y viniendo, con lo que eso conlleva, que un fulano sudoroso se te arrime y frote su pringoso torso buscando pasar entre el mínimo hueco que hay entre tú y el tío de delante. Puto ascazo. Está Axl Rose en pleno éxtasis de “This I Love” y un ser peludo y sudado de repente se pega a ti, para pasar por delante. Eso, claro, rompe cualquier tipo de magia. Pero insisto, igual soy yo, que soy rarito.

Canciones:

Guns n’ Roses: “This I Love”
Guns n’ Roses: “Rocket Queen”
Guns n’ Roses: “You Could Be Mine”