domingo, 22 de febrero de 2009

Lo mejor de la semana. Semana 2.

Fiel a esta segunda cita, volvemos a la carga tras una semana fugaz y un fin de semana más fugaz todavía. Esta semana, no obstante, no ha habido gran cosa a comentar. Ayer carnaval, las mismas chorradas de siempre, y sólo me hizo gracia ver a bastantes niñas, pues eran muy jóvenes, disfrazadas de Amy Winehouse. No sé si en plan homenaje o no, pero ahí estaban ellas, con su moño desafiando la ley de la gravedad, su raya de los ojos exagerada y luciendo pose. En cualquiera de los casos, bien por Amy. Ya es toda una celebrity. Ahora que grabe una continuación de "Back To Black" ni que sea la mitad de buena que éste. Y sin más dilación, pasamos al top 3 de la semana:

3.- Mark Lanegan: "I'll Take Care Of You". Recuperé ese disco el otro día, que me pilló tarareando, inconsciente, la canción que lo titula. Menudo discazo! Hay quien lo considera una obra menor de Lanegan, por aquello de tratarse de un trabajo de transición, de un simple disco de versiones. Que nadie se equivoque: menudas versiones! Un trabajo vocal impecable, ya sea en blues, en soul o en el folk, que predomina en el disco. La homónima, "Together Again", "Badi Da", "Consider Me" o la extrañamente oscura "Boogie Boogie" valen su minutaje en oro.

2.- "Aquellos Maravillosos Años". He comenzado a bajarme esta serie. Y la verdad es que tengo muchas ganas de recuperarla. Lo cuál no deja de tener su riesgo, el caso es que en su momento me gustaba, y guardo un gran recuerdo de los pocos episodios que pude llegar a ver en su pase por televisión. Lo mismo ahora me decepciona, pero me apetece meterme en el mundo de Kevin Arnold, de Paul Pfeiffer y de Winnie Cooper. Ya os contaré.

1.- Mickey Rourke. No sé si de aquí a unas horas recogerá la estatuílla del oscar. Tal vez no. Tampoco he podido ver The Wrestler aún, por lo que no sé si el galardón será merecido. Pero me gusta que un tipo que hizo algunas interpretaciones míticas en los 80's y con ese carisma, ahora pueda tener un oscar. No tengo muy claro si mola que un tipo como Rourke sea reconocido por la industria. Por una parte, premian a un actor muy fuera de lo convencionalmente aceptado. Por otra parte, huele a una de esas historias de infierno de vicios y redención que tanto gustan a los americanos. ¿Redención? Bueno, está claro que habrá tenido que pasar por el aro en los últimos tiempos, ahí quedan momentos como el videoclip de Enrique Iglesias, pero me queda la duda de cómo de domesticado está Mickey Rourke. Que tenga suerte.

Canciones:

Placebo: "Pure Morning"
The Who: "Pinball Wizard"
Screaming Trees : "Sworn & Broken"

miércoles, 18 de febrero de 2009

Gomorra

Yo es que soy un tradicionalista. En el fondo eso es lo que soy. Y no quise ver la película antes de haber leído el libro. De modo que el viejo Papa Noel me trajo "Gomorra", de Roberto Saviano. ¿La película? ya veremos. Debo decir, para empezar, que el libro tiene algo de trampa. El hecho de que su autor esté amenazado de muerte por la camorra, como un Salman Rusdie cualquiera, viste de calidad una novela que probablemente no sea para tanto. Verosimilitud, es posible que tenga. Es muy probable. Pero lo diré claramente: "Gomorra" me aburrió cosa fina.

Comencemos diciendo que "Gomorra" no es una novela, sino que debería entrar en el capítulo de ensayos. Es un larguísimo ensayo sobre la camorra napolitana, y si bien al principio puede tener un pequeño disfraz novelesco, como el de un yo Saviano, tal vez ficiticio, que investiga la mafia y relata lo que ve, en seguida se mete en el más puro ejercicio de pseudo investigación periodística-histórica. Un ensayo de 300 páginas, por lo menos en versión de bolsillo. Y si bien comienza de un modo muy interesante, el autor nos apabulla a datos y situaciones, a menudo repetitivas, de tal modo que a la mitad del libro uno ya está pidiendo clemencia y cuando lleva tres cuartos no deja de mirar la última página para ver cuánto falta para que acabe.

Seguramente veré la película. Más que nada porque me gustará ver qué clase de filme se rueda basado en ese material. Y me juego lo que queráis a que será más entretenido que el libro. Aunque una cosa quede clara, no es un libro fácil. Deja al lector con un mal cuerpo de toparse de bruces con una realidad durísima y ante la cual, poca solución parece haber. No deja títere con cabeza, habla claro, no es una película de Scorsese, ni siquiera es la mafia medio realística de Los Soprano. Es la bajeza moral, la crudeza y el mal rollo personificada en muchas, demasiadas personas.

Y no seré yo quien lo le reconozca valentía a Roberto Saviano. El tío se ha desgraciado la vida con sólo 30 años, y se ha jugado el tipo de una manera casi inconsciente. Pero eso no basta. A mí, "Gomorra" se me hizo algo pesada. Avisados están.

Canciones:

Beck: "Everybody's gotta learn something"
Mark Lanegan: "I'll take care of you"
Joe Cocker: "I put a spell on you"

domingo, 15 de febrero de 2009

Lo mejor de la semana. Semana 1.

La idea no es mía, sino que la saqué de un tal Albert Espinosa, que no sé quien es, y ni siquiera me acuerdo del todo si se llama así, pero el caso es que publica una columna parecida los domingos en El Periódico de Catalunya. Y no, tampoco creo que la idea sea suya. El caso es que se trata de comentar algunas cosas que me hayan pasado o que me hayan obsesionado durante esta semana. Las buenas, de las malas casi nos olvidamos. Tres, en concreto, conformando mi particular ranking semanal. Por otra parte, tampoco creo necesaria más explicación, el título de la entrada es ya de por sí explícito. Y como el sector de lectores avispados de NDK ya habrá reparado en ello, la cuestión sería hacer este repaso cada semana. De ahí la numeración, claro. Pero no puedo prometer nada.

Mi intención, cuando pensé en ello durante estos días, era comentar que en este ranking debía reinar la cercanía al final del invierno y a este jodido frío que me tiene hasta los huevos. Así, hablando mal. Creo que este lenguaje define mejor mis sentimientos hacia el binomio invierno/frío. Y es que a principios de semana parecía que la tregua había llegado y, tal vez, sólo tal vez, la situación ya se haría cuesta abajo hasta lo que faltase para el 23 de marzo. Y al final, nada, un espejismo. Mira que odio las previsiones meteorológicas (un odio irracional como otro cualquiera, ya os contaré), pero llevo unos días mirándolas, a ver cuándo indican que se adelanta la dichosa primavera.

Así que he tenido que rectificar. Y ahí va, lo mejor de la semana:

3.- Moleskine. Ayer me compré un fantástico cuadernito Moleskine, lo más bohemio, lo más clásico, lo más cool para tipejos juntaletras con pretensiones. Resulta que ahora paso demasiado de viaje, y lo que pasaré, y se me antoja divertido poder tener siempre la libretita a mano. Por si las musas. En el interior, hay un folletito donde explica la historia de Moleskine, dice que gente como Picasso, Van Gogh, Hemingway y Bruce Chatwin (que no sé quién es, pero seguro que un fulano interesante) usaban cuadernos Moleskine. No voy yo a ser menos.

2.- Popular 1 de Febrero. El popu es lo que tiene, a veces publican cosas más interesantes, otras veces lo compro por inercia. Pero el de este mes tiene unos dossieres dedicados al grunge y Seattle (amén de una larga entrevista con D-Generation) que me han gustado mucho. Por inesperados, y porque hacía tiempo que tenía aparcadas en la memoria a bandas como Screaming Trees. Y me ha tocado la fibra, los recuerdos, supongo. Y que por mucho que me encante el rock clásico, el hard rock, la laca y otras cosas, en el fondo, sigo siendo un (aprendiz de) grunge!

1.- Faemino y Cansado. El domingo pasado les vi en el teatro. Era mi primera vez, y no decepcionaron. Debo decir que yo recordaba de ellos sus sketches clásicos para la tele, a saber, el de "arzobispo de españa", el de "pepe navarro", y demás. Y me gustó su espectáculo. Grandes risas, y además, la sorpresa de que el peso del espectáculo lo llevaba Javier Cansado, mientras que Carlos Faemino (AKA el alto) estaba en un claro segundo plano. Pues eso, para ellos la corona de la semana 1. Que no es poco.

Canciones:

Smashing Pumpkins: "Today"
The Zombies: "Summertime"
Counting Crowes: "A lon december"

domingo, 8 de febrero de 2009

Uuuuh-huuuuuh

La pareja protagonista mira por la ventana, con estupor, cómo el gran rascacielos de oficinas cae por obra y gracia, entre otros, del explosivo plástico. Y comienzan a sonar. La guitarra tranquila y melódica, pero también esos coros entre suaves y psicóticos de Kim Deal. Uuuuh-huuuuuh. Cadenciosamente. Como un mantra. La batería entra contundente y la segunda guitarra deja claro que las cosas no van a ser fáciles. Black Francis se desgañitará muy pronto. The Pixies desgranan Where Is My Mind? mientras el caos se adueña de la metrópolis. Menuda bajista, Kim Deal. Y menuda voz, y menudos coros. Gorda, fea y con mala leche, una bajista excepcional. A la par de sus compañeros. Black Francis, cantante gordaco con tendencia al histerismo repentino. Joey Santiago, guitarrista genial de origen filipino y una pinta que no sabría si describirla como de tripulante en un carguero o proxeneta de ladyboys en Bankok. Y Dave Lovering, batería en especial simbiosis con Kim Deal. Los cuatro más feos que la madre que los parió. Más feos que Picio (quien quiera que sea). Y horteras como el que más. Diablos, qué buen grupo! Hoy en día, cuando las bandas parecen demasiado preocupadas por aparecer en la sección de moda de Rolling Stone, o qué coño, seamos ambiciosos, en su portada, sorprende ver a los Pixies. Pues que no sorprenda tanto, ahora reverenciados, en su época no se comieron un rosco. O no apenas. Entre 1985 y 1993 permanecieron vivos. Aunque casi se puede decir que su canto del cisne fue en 1991. Para colmo de males, se llevaban a matar, y Black Francis dio por disuelto el grupo en 1993 con la delicadeza que se esperaba: mandó un fax a los restantes componentes de la banda. Volvieron, claro. Será el dinero. Tal vez la necesidad de un público que reverencia a Black Francis pero no a Frank Black. Volvieron también los malos rollos. Joey Santiago ya no parecía un extra de “Kickboxer”. Kim Deal y Black Francis (o tal vez seguía siendo Frank Black? Qué lío!) seguían siendo unos gordos malcarados que intentaban no dirigirse la palabra. Y David Lovering, batería genial, pero … acaso alguien recordaría la cara de David Lovering?
Uuuuh-huuuuuh… Con los pies en el aire y tu cabeza en el suelo. Uuuuh-huuuuuh… Eso es, todo del revés. Que mola más. Uuuuh-huuuuuh… Intenta este truco… Gordos o grandes?? Olvidados? Uuuuh-huuuuuh… Se cae el edificio. Échenle la culpa a Tyler Durden. Échenle la culpa al boogie. Yo no he sido. Uuuuh-huuuuuh…

Canciones:

Toots & The Maytals: "Pressure Drop"
Screamig Trees: "Where The Train Shall Meet"
Oasis: "Don't Look Back In Anger"

sábado, 31 de enero de 2009

Alta Fidelidad

Ayer volví a ver “Alta Fidelidad”, la película de Stephen Frears con John Cusack. Desde que la vi en su estreno, y hablamos de 2000, siempre me ha gustado. No he leído jamás el libro original de Nick Hornby en el que se basa la cinta. Tal vez lo haga algún día. Pero la peli la he visto varias veces. Y aunque las referencias musicales no sean todas ellas fantásticas, y uno siempre estaría en plan quítame aquí ese Bruce Springsteen y pon por allá a Pearl Jam, tiene guiños interesantes. Por no hablar de el elenco, donde evidentemente brilla John Cusack, pero que también es destacable por Jack Black, un tipo que a menudo malgasta su talento en gilipoyeces, pero que en “Alta Fidelidad” borda su papel de talibán musical, muy divertido. Y ojo a ese “Let’s Get It On”, de Marvin Gaye, que se marca, realmente lo hace muy bien. El cameo de Tim Robbins está bien y el de Catherine Zeta-Jones es bastante ridículo. Ahora, la que brilla con luz propia es la guapísima Lisa Bonet, que si bien muestra un aspecto extremadamente delgado, no deja de desprender morbo.

Lo peor de esa película es que hay aspectos de ella que me recuerdan a mí. A veces demasiado. Un poco es como si te estuvieras viendo, como si te estuvieran diciendo una serie de verdades en forma de representación. Y la verdad, a veces, no es agradable. Las verdades a veces duelen. “Quiero la verdad!!!” gritaba ese Tom Cruise de marinerito punta en blanco, con su voz de nenaza histérica que le ponen en el doblaje al castellano, en el juicio de “Algunos Hombres Buenos”. Y un hierático Jack Nicholson sentado en el banquillo de los testigos le replica algo así como “Chico, tú no puedes admitir la verdad”. La verdad, amiguitos, es un concepto sobrevalorado.

Y es que “Alta Fidelidad” no va de música y friquismo hacia ella. “Alta Fidelidad” habla de madurez y de sueños por cumplir. De esperanzas inútiles que nos traban la vida, de querer ser, de llegar a ser. Y de obsesiones, claro. Que no tienen por qué estar tan mal. A veces.

Canciones:

Marvin Gaye: “Let’s Get It On”
Blind Melon: “Galaxie”
Love: “Always See Your Face”

jueves, 22 de enero de 2009

La calle Tallers (y sus personajes)

No hace mucho hablaba de la tienda “Discos 7 Pulgadas”, una de las pocas tiendas de discos interesantes que quedaban fuera de la Calle Tallers. Y es que esa calle daba mucho de sí. La de horas que pasé pululando por esa zona, a menudo más mirando que comprando, cosas de ser un adolescente, y por extensión, no tener ni un duro en el bolsillo. A lo más que podía aspirar es a una bebida en el mítiquísimo Burguer King de Canaletes, bebida que nos podía durar toda una tarde, mientras dábamos rienda suelta a esa necesidad inherente del adolescente a hablar con su manada, en busca seguramente de comprensión ante sensaciones que entonces eran nuevas y había que compartirlas con el grupo. Por eso, por la de ratos que pasé por allí, me llegué a familiarizar con una serie de personajes que rondaban.

Uno de ellos, un clásico, era el responsable de la tienda de discos World Music (creo recordar que así se llamaba, pero no estoy muy seguro). Un tipo muy enjuto, con el pelo negro muy rizado, media melena por detrás, tipo mullet,barba y gafas, así lucía el hombre. Y se dedicaba a entregarte unos panfletillos con una lista bastante completa de los conciertos en la ciudad, conciertos de los que vendían entradas en su tienda. Siempre te endosaba el papelito mientras te glosaba la cantidad y calidad de los discos que tenía en su tienda. Siempre con una frase como “amigo, la mayor variedad en CD”. Si te veía con una camiseta de, pongamos por caso, Pearl Jam, te decía “amigo, todos los discos de Pearl Jam, rarezas y grabaciones de conciertos”. Ojito a la estrategia de marketing. Si la camiseta hubiera sido de El Fary, lo mismo hubiera dicho, “amigo, la discografía de El Fary, remixes de El Torito Bravo y el pirata Live At Fantasy Island”. Pero siempre, siempre te soltaba el papelito. Todos los que pasábamos por ahí éramos sus “amigos”. La crisis discográfica acabo con la tienda y tamaño personaje desapareció.

Por la calle, supongo que aprovechando la chavalería que allí se juntaba, solía rondar un yonqui muy alto, desastrado, como todos los yonquis, pidiendo dinero a pobres incautos que o les daba pena o les asustaba el individuo (y lo cierto es que su envergadura no era habitual). La particularidad del tipo era que siempre comenzaba su discurso pedigüeño diciendo “sabes lo que es un toxicómano?”. Luego te soltaba el rollo sobre los males de la necia droga, para acabar como todos, pidiendo algo de dinero. Paseó su triste figura durante más tiempo del que pudiera parecer, tratándose de un yonco, entre la calle Tallers y la Plaza Castilla. Luego desapareció, aunque su destino es seguramente más fácil de adivinar.

Otro “comerciante” peculiar de la zona era el dueño de una tienda de discos que había en Tallers, más o menos, frente a la calle Sitges. Se trataba de una tienda de vinilo llamada Rock n’ Blues, o algo así. Era un antro lleno de polvo con incunables de Bob Dylan o Muddy Waters. Lo recuerdo siempre con las puertas abiertas y cubetas de vinilos en la misma puerta, como si se tratara de las cajas de manzanas o naranjas de una frutería. Y su dueño, un tipo entre 40 y 50, con gafas, medio calvo, sin afeitar, que lucía un arrebatador look de pantalón de pana, camisa del carrefour y chaleco de lana raída. Se sentaba cerca de la puerta, no era un local con una incesante actividad comercial. Y pinchaba uno de sus discos con unos altavoces encarados hacia fuera, como una venganza sonora hacia un mundo que ya no respetaba un riff de Ellmore James. Incluso tenía en una pared pegados una serie de recortes de revistas eróticas, con desnudos de chicas luciendo mata de vello púbico y aspecto de belleza de los 80’s, lo cual proporcionaba a la tienda un aspecto de ser una extensión de la probable personalidad de su curioso dueño. Ahora hay una tienda de moda juvenil, síntoma de que los tiempos están cambiando.

Y aunque no era en la calle Tallers, no puedo olvidarme del más enigmático de todos. Se trataba de un tipo que se plantaba delante de un portal en la Rambla, muy cerca del teatro Condal, que cuando pasabas por delante te miraba, te señalaba la el portal y te decía “fábrica de piel”, con la parsimonia del que recita un mantra. Y uno se quedaba pensando:

a) Qué hace una fábrica de piel en un piso de la Rambla?
b) De verdad alguien paga a este tío para que se pase el día avisando al transeúnte de la dichosa fábrica de piel?
c) Y sobretodo… alguna vez alguien subió?

Si realmente existía una fábrica de piel en un lugar tan extraño como un piso en la Rambla, desde luego requería de herramientas de marketing tan peculiares como aquella. Siempre me pareció muy cómico, ese personaje. Y fue uno de los que aguantó más esta creciente reconversión que sufre esa parte de Barcelona.

Seguro que Paul Auster sería capaz de escribir una novela hilvanando las historias de esos personajes. Ríete de “Smoke”, vamos.


Canciones:
Alice In Chains: "Would?"
Guns n' Roses : "14 Years"
The Killers "Humans"

domingo, 18 de enero de 2009

He vuelto

Una larga travesía en el desierto desde que comenzó este dichoso 2009, hay que joderse con lo que llevamos de añito. Ya me disculparán mis cientos de miles de lectores, quienes día tras día se conectaban a estas líneas en busca de inspiración para iluminar su vida con las cosas de este, vuestro humilde juntaletras. El camino es largo, y tortuoso, las aguas, turbulentas, los valles, angostos, los días largos y con un sol cruelmente abrasador, las noches son en vela, heladoras y tormentosas. Esto no es más que un patético blues. Probablemente Muddy Waters lo haría mucho mejor. Seguramente Muddy Waters es, ahora mismo, poco más que un puñado de huesos putrefactos pasto de la indiferencia. Muddy 0 - Kar 1. Y aquí estamos, una vez más, alzando la vista, todavía algo (más) atontado tras el tremendo derechazo de Apollo Creed. El público jalea al desconocido púgil spagetti, con la cara destrozada, mientras el negro campeón no entiende que su contrincante logre volver a levantar la barbilla y se levante de la banqueta en su rincón, una vez más. Y la toalla, aún colgando en la cuerda. Chúpate esa, Apollo Creed. He vuelto.