martes, 8 de septiembre de 2009

París... ¿Texas?

Travellin' Kar vuelve de nuevo a hacer aparición, esta vez en París, aunque qué más dará, París que Milán que Madrid o que Bruselas. Cuando voy a Francia siempre intento hablar mi horroroso francés, que apenas sirve para darme cuenta de:

a) mis 2 años estudiándolo no sirvieron de gran cosa
b) estos hijosdeputa de los franceses no hacen el menor esfuerzo por comprender lo que dices

En cualquiera de los casos, me está bien empleado, porque sólo hablo francés para dármelas de hombre de mundo. En realidad, me entienden mejor cuando uso el inglés. En el avión me encuentro a Sergi López, y como si no lo tuviera ya aborrecido, de tal brutal promoción que se ha hecho de su película, me lo vuelvo a encontrar en la cafetería del aeropuerto, ya en París.

Por otra parte, todo el mundo sabe que los franceses son imbéciles. Los ingleses también, pero por lo menos ellos tenían música interesante y algunos actores míticos. Hay que decirlo más. Jamás entendí este afrancesamiento de la que quiere ser llamada algo así como la élite cultural o social de Catalunya.

Ceno en un restaurantillo y me pongo como un gorrino de cous-cous, que muertico de hambre estaba, mientras leo un libro de Roberto Bolaño porque todo el mundo anda que no caga con Roberto Bolaño, seguramente porque es un escritor muerto, y los escritores muertos molan, como el sueco ese que está tan de moda. Y aunque de momento me está gustando, lo cierto es que tuve en las manos la celeberrima "2666" y me eché atrás porque sus casi mil páginas me pareció algo excesivo, y elegí este otro, más corto. ¿Os he contado alguna vez que no soporto dejar un libro a medias? Aunque sea un coñazo.

No hago gran cosa más, y es que el madrugón está haciendo mella y encima, el mando de la tele no funciona, y amigos, no hay nada más triste que ver la tele en un hotel y no poder hacer zapping. Pónganle a esto un fondo con el característico bending del tema de Paris, Texas. De modo que apagada queda. Cambio y corto.

Canciones:

The Scorpions: "Rock You Like a Hurricane"
Gabin: "Doo uap, doo uap, doo uap"
Stevie Ray Vaughan: "Theme from Paris, Texas"

sábado, 5 de septiembre de 2009

Tokio Ya No Nos Quiere

Tokio ya no nos quiere es, cuanto menos, un título interesante para una novela, aunque hoy en día nos pueda resultar más cercano de lo que quisiéramos a Isabel Coixet. Nada más lejano a ella, o quizás no, resulta ser el título de la cuarta novela de Ray Loriga, conocido otrora como algo así como el “enfant terrible de las letras españolas”. Ok, reconozco que tales credenciales no son muy halagüeñas. Si a todo ello le sumamos los años siendo pareja de Christina Rosenvinge, contra la que no tengo nada en especial, pero junto a Loriga formaban una pareja de listillos repelentes, y lo aderezamos con cacareadas amistades con algunos miembros de Sonic Youth en su versión más arty, la cosa se pone complicada. De esta manera, uno se podría preguntar por qué me pongo a leer libros de individuos que son de esta guisa. En fin, supongo que el problema es mío: siempre me han llamado la atención los escritores que van de estrellas del rock. Por otra parte, en esta cultura española de charanga y pandereta, un escritor que pudiera citar discos de Lou Reed o de Iggy Pop, ya es un punto diferencial. Pudiera ser también porque un buen día saqué de una biblioteca “Héroes”, del mismo Loriga, siguiendo la recomendación de un amigo. Qué sé yo.

Si hablamos de Héroes, lo cierto es que me decepcionó, porque pese a la recomendación de mi amigo, y sí, pese a citar cada tres páginas a Bowie, a Iggy, a Lou Reed (la santísima trinidad del rockero rebelde yonki con ínfulas intelectualoides), se me hizo algo coñazo. Pero mira por dónde, un tiempo más tarde leí “El Hombre Que Inventó Manhattan”, a la postre, su penúltima novela, y eso fue otra cosa. Una sorpresa agradable. Y sí, debajo de la pose, había un escritor interesante.

En cuanto a “Tokio Ya No Nos Quiere”, debo reconocer que lo primero que me llamó la atención fue el título. Diablos, un gran título. Y luego, que cuando quise buscarlo, no estaba por ninguna parte. De acuerdo que no hice lo que se dice una búsqueda exhaustiva, pero parecía que a ese libro se lo había tragado el mundo, estaba descatalogado o lo que fuere. Eso lo hizo más atractivo. Y al final, como suelen ocurrir estas cosas, sin estar buscándolo, lo encontré en una librería. Ni que decir tiene que no tardé nada en hacerme con él.

No solamente el título es llamativo, sino también el argumento. Un futuro cercano, pongamos 10-15-20 años adelante, se ha encontrado cura para el SIDA y los laboratorios sintetizan una serie de drogas (legales, si vienen de laboratorios legales) que permiten borrar partes de la memoria, esas partes que todo el mundo necesita eliminar alguna vez. Un extraño personaje que comercializa y a la vez consume esas drogas, una serie de viajes y hasta ahí puedo contar. No diré más, aunque tampoco se trate de una novela con un argumento a base de sobresaltos y giros argumentales inexplicables si se quiere respetar el espíritu de la novela.

Lo más interesante es esa conjunción de forma y fondo realmente equilibrada. Lo que no había logrado en “Héroes”, donde la forma se comía claramente al fondo. Aquí Loriga se despacha a gusto en imágenes, desarrollos filosóficos y oníricos y una verborrea muy particular, sin que esto no sea sino un apoyo para la historia que cuenta. Y sin aspavientos, uno no puede dejar de avanzar página a página, hasta llegar a un final que llega demasiado pronto. Recomendable, sin duda.

Canciones:

Wilco: "Impossible Germany"
Rocket From The Crypt: "Born In 69"
Chris Isaak: "Take My Heart"

martes, 1 de septiembre de 2009

The Answer

De las primeras veces que escuché discos de bandas como Led Zeppelin y Deep Purple, lo que me llamó la atención fue principalmente la voz y la manera de cantar de sus vocalistas. Recuerdo escuchar “Since I’ve been lovin’ you” y quedarme anonadado con Robert Plant. Y sobretodo cuando escuché a Deep Purple. De los Purple conocía hasta entonces, claro, el celebérrimo “Smoke on the water”. Entonces un amigo me dejó el “Made In Japan” y aquello fue el despiporre. Entonces había comenzado a escuchar grupos setenteros, pero escuchar semejante banda, en esa grabación, fue un despiporre. ¿Acaso alguna grabación puede representar con mejor maestría lo que significaba el hard rock setentero? Posiblemente sí, pero en este momento no se me ocurre. Pensad que yo venía de escuchar principalmente grunges y rocks alternativos. Y mis conocimientos de música pretérita se reducían a algo de Beatles y menos de Stones. Varias cosas me noquearon, como por ejemplo esos desarrollos de canciones, largas, larguísimas en algunos casos, sobrepasando de largo los cuatro minutos reglamentarios del la mayoría de los discos exitosos de los 90’s. También ese afán de lucimiento de toda la banda, sea cantante, guitarrista, batería o teclista. Y sobretodo, esa voz. Ian Gillan cantaba en esa época como los putos ángeles. Y no admito discusión al respecto.

Ha pasado tiempo y han pasado muchos discos desde aquellas primerizas escuchas de “Made in Japan”, en un período de descubrimiento del rock que siempre agradeceré a un amigo de la universidad. Y a pesar de ese tiempo, no dejo de esbozar una sonrisa tontita cuando encuentro a una banda nueva que se mueve en El Sonido. Ya sabéis de lo que hablo. Ese sonido de los Purple y de los Zeppelin. Y de los Whitesnake clásicos, y de Bad Company, e incluso de los Queen primerizos o de Meat Loaf. Todos diferentes, claro, pero todos con un nexo común. Llamémosle feeling? Mejor que no, mejor no ser tan horteras. Todos entendéis a qué me refiero.

Pues bien, The Answer lo tiene. Y lo mejor es que se trata de una banda que debutó en 2006. En ese año publicaron un disco del que se habló bastante y bastante bien, sobretodo para tratarse de un grupo novel. Y vuestro amigo Kar, en un ejemplo de la clarividencia que le caracteriza, les dejó pasar de largo. Pero lo que son las cosas, The Answer han seguido adelante y han publicado un segundo disco, “Everyday Demons”, y en esta ocasión sí que me fijé en ellos. Afortunadamente, porque se trata sin dudarlo en absoluto de un discazo como la copa de un pino, y candidato seguro a la lista de los mejores del año que en un alarde de originalidad, seguramente publicaré la última semana de este 2009.

Aquí The Answer, cantando unas coplillas

Supongo que muchos me dirán que es mejor el debut. No para mi gusto. Así soy yo, llevando la contraria, que es lo que me va. Por supuesto, tras escuchar “Everyday Demons”, compré “Rise”, el primero. Y aún siendo un muy buen disco, en “Everyday Demons” se superan. Todas las bandas mencionadas anteriormente tienen su representación en el sonido de este disco (ok, quizás quitando a Queen)… que me aspen si “Pride” no es una canción por la que Meat Loaf hubiera matado!!

El disco comienza directo, de esa clase de canciones que uno se pone cuando se está preparando para salir de fiesta, escogiendo una buena camisa, afeitándose y canturreando mientras se pringa de aftershave, pensando que esta noche sí. Pero la cosa no se queda ahí, que tampoco estaría mal, pero que sin duda pecaría de excesiva linealidad. En seguida entra “Cry Out” y es cuando al oírla se te escapa la cuchilla y te haces un cortecito. ¿Es un blues zeppeliniano interpretado por Deep Purple? Y por si fuera poco, para aquellos que argumenten la tópica excusa del “sonido anticuado”, ni que eso tuviera la menor importancia, pero para esos hijos de puta, la siguiente canción les deja rotos: ¿Ese bajo no suena a… a… Jane’s Addiction? Ok, desde luego los de Perry Farell están muy lejos de la música de The Answer, y sin embargo, éstos se mueven igualmente bien también fuera de los corsés del clasicismo.

De hecho, para mi gusto el disco entra bien con esos tres primeros cortes más rockeros, más directos, pero lo mejor, los temazos, vienen después. Si hubiera justicia en las radios, se me ocurren cuatro o cinco singles potenciales de esos que deberían convencer a toda la chavalería (“Too Far Gone”, “Tonight”, “Pride”, “Cry Out”, “Comfort Zone”). Pero como quiera que la justicia es un término relativo y la radio está más muerta que cuando los Buggles lo cantaban, habrá que olvidarse del tema. Putos freaks, los Buggles, eran unos visionarios.

The Answer tuvieron el privilegio de telonear a los AC/DC, y si alguien puede comentar algo al respecto, que lo haga. Yo por mi parte, me muero de ganas por verlos en un escenario pequeño.

lunes, 31 de agosto de 2009

Se avecina una tormenta

31 de agosto puede ser una fecha como otra cualquiera. ¿No? Tal vez sí. Pero a nadie se le escapa que aunque meteorológicamente quedan una veintena de días de verano, y puede que si el otoño se hace el remolón, algunos más, es un hecho: el verano se acaba. Y por si fuera poco, mañana comienzo a trabajar de nuevo. Ok, seguramente muchos de los que ahora estáis leyendo estas líneas ya habéis comenzado a trabajar hace días. Tal vez ni siquiera hayáis tenido vacaciones. Incluso puede que tal vez ni siquiera tengáis trabajo. Pero el blog es mío y por eso me permito estas licencias, que el derecho a la pataleta debería ser algo inalienable y recogido en la primera enmienda. O tal vez eres de los que disfrutan con su trabajo. Enhorabuena. En serio, enhorabuena. Yo no. Hace ya tiempo que me di cuenta de que mi trabajo es sólo un método para conseguir dinero. Si no fuera por eso, me quedaría en casa tocándome la huevada.

Así que como estoy algo depre, me gustaría recordar algo que he disfrutado estas semanas, y es la serie “La que se avecina”, de Telecinco. Ya hice un pequeño comentario al respecto hace unas cuantas semanas, sorprendido agradablemente por esta serie, y sorprendido por estar disfrutando tanto una serie española, de telecinco, y con producción de JL Moreno, vamos, con todos los números para resultar siendo un desastre. Pero no lo es. Quizás el problema es que resulta ser demasiado larga, y si contamos los interminables bloques publicitarios, pues más todavía. Y sin embargo, los guiones y los personajes están salidos de madre, sin moralinas y humor más casposo de lo necesario, y con la acidez que se echa en falta en la mayoría de telecomedias.

La comunidad llama a tu puerta pidiendo una oportunidad.

La serie comenzó algo blandita y como una continuación con pocas ideas de aquella “Aquí no hay quien viva”, que por cierto, nunca me interesó. Y su comienzo fue flojito, las audiencias no acompañaron mucho y en su segunda temporada sufrió una retirada de la parrilla. Quizás fuera eso lo que provocó lo que creo que fue un replanteamiento de los personajes y las tramas, tirando más hacia la comedia gamberra que hacia la comedia familiar. Y allí estuvo el acierto. En esta tercera temporada, que es la que he comenzado a seguir, los guiones están desbocados y algunas situaciones son hilarantes. El presidente Recio tiene una amoralidad propia de cualquier episodio de “Padre de Familia” (la mejor serie de la TV??). Sí, podríamos decir que en algunas situaciones, “Padre de Familia” parece ser un referente de los guionistas. En otras, Muchachada Nui.

Sé que esta recomendación probablemente caiga en saco roto a causa de los prejuicios, y lo puedo comprender. Estáis leyendo un blog del rey de los prejuicios, y el sumatorio teleserie nacional + telecinco + comedia ha creado tantos desmanes que cualquiera se cree que esto es diferente. Pero que no se diga que lo advertí. Disfrutémosla hasta que la retiren de la parrilla o hasta que la fórmula se agote.

Canciones:

The Thrills: “Santa Cruz (you’re not that far)”
Rory Gallagher: “Tatto’d lady”
Rocket From The Crypt: “On A Rope”

lunes, 17 de agosto de 2009

Vacaciones

Pues sí, amigos y amigas, lectores habituales y ocasionales y demás personillas que llegan aquí en busca de fotos de Harvey Keitel en pelotas o del cadáver de Jim Morrison: NDK cierra por vacaciones. Sólo serán dos semanas, que nadie se preocupe. Haced bondad, que os estaré vigilando. Vuestro,

Kar

miércoles, 12 de agosto de 2009

Qué fué de... Street Fighter

Hace ya algún tiempo que dediqué una entrada a este mitiquísimo videojuego. En fin, como quiera que el agosto no es un mes muy dado a reflexiones sesudas y yo estoy medio de vacaciones, os ofrezco una cosa que me hizo bastante gracia, y que supongo que a todo aquél que se pasara varias horas de la infancia y/o adolescencia jugando al dichoso Street Fighter II le gustará. Se trata de una serie de vídeos en formato sketch en los que dan una revisión a un supuesto presente de aquellas viejas glorias que participaron y gozaron de la fama en Street Fighter. Os los cuelgo todos y subtitulados al castellano, para que no os quejéis. Por cierto, en cierto sentido me recuerda a Muchachada Nui... será porque el actor que encarna a Ken es el doble americano de Julián López!



















En el Youtube está en enlace de un blog, supongo que el fulano que lo subtituló... que, por otra parte, se quedó descansado, pero bueno, es lo mejor que he podido encontrar. Pues eso, que no se diga que no cito a las fuentes, que eso está muy feo.

Canciones:

You Am I: "Good Mornin'"
The Strokes: "Last Night"
Queen: "Jealousy"

domingo, 9 de agosto de 2009

Ha muerto Willy DeVille

El jueves pasado murió Willy DeVille, y menuda racha llevamos. En la sección obituarios de NDK no puedo sino dedicar unas líneas al pirata Willy, merecidísimas, por supuesto. No me voy a declarar fan absoluto del artista, mentiría. Pero precísamente andaba en pleno proceso de conocer su música, y lo cierto es que me estaba llevando agradables sorpresas. Con 55 años, un cáncer de páncreas se lo ha llevado. Lo que se dice, una putada.

Willy DeVille se convirtió en un personaje popular durante los 90's, probablemente por circunstancias algo extrañas, lo cuál demuestra la paradoja del mundo de la música. Tras estarse desde mediados de los 70's labrándose una carrera que nació en el punk neoyorkino, lo suyo era una mezcolanza de rock, de blues, de soul, de la música francesa de principios de siglo XX, de sonoridades latinas, del embrujo de Nueva Orleans... un tipo peculiar, sin duda. Y como decía, se hizo popular por unas canciones que grabó acompañados por unos mariachis, especialmente su revisión del clásico "Hey Joe", así como de esa especie de "salsa-rock" que era su hit "Demasiado Corazón", por el que se hizo bastante popular en estos lares. Un single tan incontestable como "Demasiado Corazón", cantado por un tipo que en aquellos momentos lucía un aspecto de capitán Garfio, delgado como la muerte, bigote fino, casaca decimonónica y rosas rojas decorando el pie de micro, convertían a Willy DeVille en una figura irremediablemente popular.

Adios amigo

Aunque siempre tuvo una cierta influencia hispana (desde sus primeros éxitos, como aquél "Spanish Stroll"), aquello no era más que una anécdota en la carrera de un músico bastante underground que adoraba el R&B, y que era reverenciado por gente tan dispar como Mark Knopfler (quien le produjo un disco y colocó una de sus canciones en la banda sonora de "La Princesa Prometida", de la que era autor) o Johnny Thunders (buen amigo de DeVille). Willy DeVille siempre fue carne de calles, de pueblos, de tugurios. Era capaz de soltar máximas como estas: "Soy Willy DeVille, vengo de las calles, conozco cosas de las que nunca habeis oido hablar, ¡iros a tomar por culo!" Y claro, también amigo de ciertos vicios por todos conocidos y que se llevaron a más de un amigo. En ese sentido, él se podía considerar un superviviente.

A mí siempre me pareció un tipo entrañable y ya os digo, estaba en plena exploración en su carrera (sobretodo la inical, con su banda, Mink DeVille). Y realmente me ha sabido mal su muerte. Otro que se ha ido demasiado pronto. Así que anoche, tomarme una copa a su salud mientras el DJ del Màgic pinchaba "Spanish Stroll" me pareció un bonito homenaje. Y para todos, una recomendación, escuchad "Just To Walk That Little Girl Home", una de las canciones más bonitas que jamás he escuchado. Que descanse en paz.