miércoles, 12 de marzo de 2008

Perdóneme, padre, porque he pecado...

Leo con estupor hoy que la iglesia católica se moderniza: ahora hay pecados que se corresponden con los tiempos modernos... claro, estamos en pleno siglo XXI y ya no se lleva eso de casarse con la hermana de mi mujer si esta muere. ¿O era al revés? En fin, y para que a todo católico de bien le quede claro que el camino al cielo es largo y tortuoso mientras que hacia el infierno es una autopista sin límite de velocidad, el regente del Tribunal de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano (tóma título), el obispo Gianfranco Girotti, presentó algunos de los que podrían ser los nuevos tipos de pecado, los llamados pecados sociales.

Ahora es pecado experimentar con manipulaciones genéticas. A tomar por culo la investigación. Y las drogas. Cosa mala. No me queda claro si es consumirlas o traficar con ellas. En cualquiera de los casos, nada, caca. Que digo yo, qué mal le habrán hecho las drogas a estos señores? También la contaminación ambiental, lo cual no está nada mal, por una vez, parece que los pecados los dicte Joan Herrera y no los hombres de Ratzinger. Pero vamos, para que quede claro que de repente nuestro alemán favorito (por detrás de Klaus Meine... con perdón) no se ha hecho votante de IU, también condenan a los fuegos eternos a todo aquel que use cualquier forma de contracepción.

Hay uno que me parece especialmente cojonudo, el colmo de la hipocresía más brutal, y es aquel que dice que los enriquecimientos desmesurados son pecado porque alimentan "desigualdades sociales y económicas, según las cuales los pobres son cada vez más pobres y los ricos, cada vez más ricos". Bueno, gran ejemplo el que proporciona esa curia. No por tópico se debe dejar de comentar.

Qué tiempos aquellos en los que los pecados capitales eran un bonito número de gran significado cabalístico, 7, y que esa gran película de David Fincher nos enseñó.

* Lujuria
* Gula
* Avaricia
* Pereza
* Ira
* Envidia
* Soberbia

En fin, como quiera que los presento todos sin saltarme ni uno, queda claro que no me sentaré a la diestra del señor. Claro, estos últimos no serán tan modernos ni tan cool como los "Pecados Sociales" de monseñor Girotti, pero son los que más molan. Aunque ojito, yo aviso, a este paso entrar en el cielo será más chungo que a la mansión Playboy, que, en el fondo, seguro, vienen a ser lo mismo.

Canciones:

The Black Crowes: "God got it"
QOTSA: "Little Sister"
Neil Young: "Fuckin' Up"

lunes, 10 de marzo de 2008

Festivales

Podemos decirlo claro: estoy hasta los huevos de festivales. Así, hablando mal y pronto. Hace unos años los festivales eran una buena excusa para poder disfrutar por estos lares de gente que difícilemente se pasaría para tocar en una sala o pavellón deportivo. Afortunadamente, esa situación está superada. Afortunadamente, en los últimos 10 años hemos podido comprobar como en la piel de toro recalaban artistas de todo tipo y condición. Hemos visto a unos Radiohead hacer primicia mundial de su "Ok Computer" en Barcelona, a unos The Stooges tocar tres o cuatro veces en menos de un lustro, a The Cure, a Guns n' Roses, a toda la pléyade de bandas escandinavas... en fin, parece que somos menos africanos que antes.


Más de una década esperando ver esto... o el 50%

Sin embargo, una moda asola nuestra geografía y amenaza nuestros bolsillos. Se trata de los festivales de música. Lo que al principio parecía una idea guapa, hoy en día, por multitud, se está convirtiendo en un coñazo. Un, dos, tres, responda otra vez: FIB, Bilbao Live, Summercase, Primavera Sound, Rock in Rio, Kobetasonik, Azkena, Doctor Loft, ... Total, que ahora la cuestión recae en traerse al grupete de turno para tu festival. Lo demás, nada, un descampado, un puesto de cerveza rancia y cuatro desarrapados que toquen antes y ale, ya tenemos festival. Eso sí, a 60 euracos mínimo. El caso del Kobetasonik es flagrante, festival creado por y para Kiss, para justificar una visita de los cuatro maquillados (bueno, que sean dos). Lo cual es ridículo cuando con una diferencia de menos de un mes se lleva a cabo en el mismo recindo (o debería decir "prado") el Bilbao Live. Y claro, a pagar el dineral como mínimo de la entrada de un día. Para ver a Kiss y a 10 teloneros. No se crean, lo mismo ocurre con R.E.M.: se lo llevan la promotora Doctor Music y se montan un festival ex-profeso. Afortunadamente me pilla más cerca de casa, Castelló d'Ampúries. Otras opciones? Bilbao, one more time. O Madrid en ese horror que es el Rock In Rio. Pues nada, a l'Empordà, que la tramontana va bien para el cutis.

Vacaciones en la Costa Brava... por cierto, poquito crédito les queda, esperemos que el nuevo disco sea más decente que el anterior.

Me retrato para Kiss y los de Athens. Y cuando tengo tomada la decisión, me entero de que en el Summercase tocan nada más y nada menos que los Sex Pistols. Por si alguien no lo sabe, el Summercase es un festival de una jornada donde se juntan un puñado de grupetes de esos que molan tanto en el Mondosonoro o el Rockdelux. Y tienen los huevos de acoger la que es única fecha de los Pistols. 60 euracos me separan de ellos. Filthy Lucre Tour. Me niego. Pero claro, los Sex Pistols vienen a mi ciudad y no voy a ir. Está claro que no son los Pistols del 77, ni siquiera los del 96. Pero quieras que no, me jode.


Más viejos y más gordos, y más de vuelta de todo... here comes the sex pistols


domingo, 9 de marzo de 2008

El loro

De un tiempo a esta parte vengo encontrándome con una situación que no deja sino de producirme una desagradable sensación de déjà vu. Supongo que muchos os habréis encontrado también con la misma experiencia, la de andar caminando por la calle, o sentado en un transporte público, y de repente, escuchar una cancioncita (habitualmente reggaetonera, dance, dance latino o similar). Al principio parece ser un tono hortera para movil. Pero resulta persistir. Cógelo ya, piensa uno para sus adentros. Pero no para de sonar. En ese momento es cuando te das la vuelta para darte cuenta de que no, no era una llamada telefónica, es alguien que está escuchando música con el móvil desde el propio altavoz del teléfono. Así, impunemente. Es de agradecer que en un mundo en el que los sentimientos y la solidaridad parecen ser vestigios del pasado, alguien quiera compartir su música con los demás. Gracias pero no.

En fin, un par de décadas de evolución (o casi debería decir Revolución) tecnológica para acabar recayendo en un viejo conocido: el loro. Sí, amiguitos y amiguitas, el viejo loro, ese radiocassette que hace años veíamos por las esquinas de los barrios. La cinta de cassette hizo que la música se pudiera llevar con una cierta comodidad fuera del vetusto mueble que alojaba el tocadiscos. Y el radiocassette era el laboratorio mágico donde la música hacía de catalizador a la rebeldía juvenil asociada a la música. Ya sea rap en las esquinas, jevi en los bancos o rumbitas en la playa. La magia del lenguaje moldeable y veloz hizo que rápidamente se asociara la imagen del fulano con un radiocassette al hombro con el de un pirata con un loro en el mismo lugar. Al final, el caso era dar por culo con la música a todo trapo.

Cambio un teléfono por esto...

Y cuando parecía que el walkman, luego el discman y finalmente el mp3 había devuelto la cordura a las personas y la tranquilidad a las calles, de repente esa estúpida moda de hacer sonar la música en alto desde el móvil invade nuestras calles, plazas y transporte público. No, gracias, no quiero escuchar La 5º Estación, Melendi o el Reggaeton de turno. Tanta generación iPod y tanta hostia para acabar usando móviles de última generación como un vulgar loro. Auriculares para todos ya!

Canciones:

The Beach Boys: "You still believe in me"
Monster Magnet: "2,000.000 light years from home"
The Clash: "Rock the Cashba"

miércoles, 5 de marzo de 2008

Jitazos Fugaces. Hoy ... Chumbawamba

Pero cómo les iba a dejar sin esta, su subsección favorita de Notas De Kar??? Por supuesto, los Jitazos Fugaces han vuelto, esta vez con un tema un poquito más moderno. No dejan de ser Jitazos mayoritariamente de los 90's. Sí, paradojas de la vida, la década prodigiosa de la música de mi vida y me dedico a repescar pequeñas píldoras tóxicas. La razón es mucho más lógica de lo que pudiera parecer.... en esa época consumía más radio y más tele musical. Y lo hacía porque la oferta por aquél entonces era más interesante, recuerdo una época en la que en los 40 Principales los Guns n' Roses llegaron a acumular 5 o 6 números 1 de sus Use Your Illusion, y entre los programas de videoclips era frecuente ver vídeos de Soundgarden o de Counting Crows. Por otra parte, la revolución mp3 e intercambio de música por internet era pura ciencia ficción. Diablos, una grabación de CD era casi algo de brujería hasta casi el sXXI!! Claro, estaba mucho más atento a esos maravillosos temas que ilustran esta vuestra sección.

En fin, para no variar nos situaremos en el año del Señor de 1998. Si os menciono el título de la canción, Tubthumping, probablemente os quedéis igual. Si os menciono el nombre de la banda, Chumbawamba, puede ser que os suene. Pero si pinchais en el triangulito del play, definitivamente sabréis de qué canción hablamos. Y es que ese año, el que más, el que menos, todos berreamos alguna vez ese estribillo que rezaba

"I get knocked down
but i get up again
you're never going to keep me down"

En fin, el resto de la letra es pura poesía etílico-fiestera. Y es que es sensibilidad de hooligan lo que destila esta canción. Y es que he de reconocerlo, yo no conocía (ni conozco mucho más) la carrera de Chumbawamba, combo británico que había comenzado su carrera nada menos que en 1982. Se decían influenciados por el punk y la ideología anarquista. Y mira por dónde, fue el completo y absoluto mainstream quien les elevó a el Olimpo de las estrellas fugaces.

Poco pareció importar, pues, toda su carrera de anarcopunkos cuando este Tubthumping sonó, sonó y sonó durante mucho tiempo, siendo además impunemente utilizada como cabecera para TV, ya sabéis, de programas, de anuncios de programación, de cortinillas, y todo eso. Habitualmente, relacionado con deportes, supongo que por el tono hooliganero del estribillo. Cabe decir que esta es la típica canción que sólo tiene estribillo, que el resto del tema es totalmente prescindible. Pero, ay amigos, a quien no le apetecería ahora mismo estar en una barra de un bar cerduno con una jarra de cerveza en la mano (y otras tantas vacías ya en la barra) cantando con unos amigos eso de "I get knocked down..."


domingo, 2 de marzo de 2008

Indiana Jones (y 3)

(viene de la entrada anterior) En esa época no podía faltar la versión en videojuego del héroe. Yo, que entonces tenía que conformarme con la Master System II de SEGA, probé la versión de La Última Cruzada en videojuego, para esa consola. Y lo cierto fue que era una basura de juego, para nada a la altura de lo que se podía esperar de tamaño personaje. Ahora, si un videojuego de Indy causó furor fue "Indiana Jones and the Fates of Atlantis". Se trataba de una aventura gráfica para PC que se basaba no en una de las tres películas, sino en un supuesto guión diferente. El videojuego se publicó en 1992 y resultó ser un éxito del género, que se había puesto muy de moda entre los jugadores de PC. Yo, que no tenía PC, no podía sino esperar que efectivamente se convirtiera en la cuarta entrega de la saga. De hecho, ni recuerdo cómo, cayó en mis manos un fascículo del cómic correspondiente a esa historia... y pintaba muy bien. Indy, en una trama con nazis buscando un tesoro que oculta el mito platónico de la Atlántida. No iba desencaminado, mucha gente pensó que se materializaría, efectivamente, en la cuarta película del Dr. Jones. De hecho, el videojuego venía de la división de software de la compañía Lucas Arts, con lo cual, todo encajaba. Pero al final, el tiempo fue pasando, ninguno de los implicados (Spielberg, Lucas, Ford) tenían gran interés en resucitar al ídolo, y todo acabó cayendo en el olvido. Por lo menos para la pantalla grande.


Pintaba muy bien, aunque al final jamás se hizo película

No fue así en la pantalla pequeña. Por esa época sería, más o menos, cuando Antena 3 emitió la serie "Las Aventuras del Joven Indiana Jones", que bajo el auspicio del propio George Lucas, mostraba a un Indiana Jones de 93 años que explicaba historias de su infancia y juventud. En ellas mostraba a un crío o adolescente (dependía del episodio) Henry Jones metido en mil y un fregados históricos que se supone curtieron al personaje final de Indiana. La versión del Indy con 17 años la encarnaba un tal Sean Patrick Flannery, siguiendo un poco la estela marcada por la intro de la tercera parte. Obviamente ese papel no pudo recaer en el malogrado River Phoenix. Así, mostraba a un Indy que de joven se escapa a México y se une a los revolucionarios de Pancho Villa, para luego alistarse en el frente europeo de la 1ª Guerra Mundial, en el ejército belga (??), y en la serie se mostraban una serie de coincidencias con personajes y hechos históricos, como Pancho Villa, Ernest Hemingway, Charles deGaulle o John Ford. Acabó siendo, no obstante, algo fiasco, no tuvo la aceptación que se pretendía y se acabaron montando de nuevo varios episodios para pasarlos como TV Movie. La serie, no obstante, tenía muy buena pinta, lo que ocurre que en aquel entonces, una serie infantil/juvenil por la noche era casi imposible de ver para mí, ya que era mi padre quien tenía el monopolio del mando a distancia. De modo que muy poquito pude ver. Estoy ahora buscándola por la red, quizás ahora me parezca una basura de serie, pero en aquella época me pillaba en mi etapa más fan.

El Indy viejuno y abuelo cebolleta de la serie

Así transcurrieron los 90's, con rumores y pre-guiones sobre las mesas para la supuesta cuarta entrega de la saga, que nunca llegaba. Recuerdo uno en el que Sean Cornery repetía como padre y aparecía un personaje nuevo, el hermano tarambana de Indiana Jones, que lo encarnaría un Kevin Costner que todavía era considerado una gran estrella. Ese rumor cogió mucha fuerza, aunque al final se quedó en nada. Incluso en 2000, M. Night Shyamalan fue llamado a escribir el guión de marras, una vez más, la maquinaria de Hollywood desbarató el proyecto.



Espectación...
Y llegó el 2007... Lucas había vuelto a dirigir tras muchos años, pariendo la primera trilogía de Star Wars, y el revival 80's estaba en claro apogeo... si volvía Rocky, Rambo, los Transformers, El Coche Fantástico y probablemente El Equipo A, por qué no lo iba a hacer Indiana Jones? En ese 2007 supimos todos que se rodaría la cuarta entrega, a estrenarse el 22 de mayo de este 2008 (se presentará antes en Cannes), bajo el título de Indiana Jones y el Reino de la calavera de cristal (Indiana Jones and the kingdom of the cristal skull). Por supuesto repite un viejuno Harrison Ford encarnando al protagonista, aunque no Sean Cornery, que aunque en principio parecía dispuesto a renunciar a su retiro para dar vida a Henry Jones Sr., parece que al final divergencias con la organización le llevaron a declinar la oferta. Sin embargo, rostros familiares volvían a aparecer, esta vez en forma de Marion Renwood (novieta de Indy en la inicial de la saga) como madre del hijo de Indy, que aparecería en la cinta encarnado por Shira LaBeouf. Kate Blanchett será la mala, al frente de los soviéticos, que al parecer sustituyen a unos nazis que por cuestiones de tiempo ya no tendrían sentido como némesis del héroe (la acción se sitúa en 1957). Y por supuesto, John Williams se haría cargo, una vez más, de la banda sonora. Se habla de extraterrestres, pirámides y templos precolombinos. Y la cosa pinta bien, aunque no sin un cierto temor. Y es que hay mitos que son demasiado importantes como para jugar con ellos.

Canciones:

The Flamingos: "I only have eyes for you"
Diamond Dogs: "Charity Song"
Black Sabbath: "Paranoid"

miércoles, 27 de febrero de 2008

Indiana Jones (2)

(viene de la entrada anterior) Estaba claro que un personaje como Indiana Jones podía dar mucho de sí, de modo que en 1984 se lanzó la segunda película de la saga, Indiana Jones Y El Templo Maldito. Debo decir que esta fue la primera película que ví de Indy, en una cinta de Betamaxx, y bueno, aquello me impresionó. GRAN acojone con esa escena mitiquísima en la que el gurú Molarram le arranca el corazón a un pobre desdichado, y este sigue latiendo mientras el hombrecillo es devorado por las llamas. Eso, y una animadversión hacia los puentes colgantes (como el de Rupit) es lo que más recuerdo de mi primera visualización de la película. Con el tiempo, una vez más, la volví a ver decenas de veces, en vídeo, grabada de la tele. Y aunque en su momento me causara impresión, hoy en día me parece la más flojita de las tres. Veamos, el inicio es fantástico, puro Bond, pero luego se pierde entre demasiado chiste, demasiado humor escatológico (véase la escena de la cena con la serpiente preñada o el sorbete de sesos de mono), demasiado bicho, y la presencia de ese crío chino, Tapón (Short Round en la versión original, que también participó en la genial Los Goonies), supongo, un guiño a su audiencia infantil. La historia es por todos conocida, en este caso el Dr. Jones no busca ninguna reliquia, sino que recibe una suerte de "encargo", no hay nazis ni iconografía religiosa. El caso es que se podría haber sustituido el personaje de Indiana Jones por otro y la película hubiera funcionado igual. Ahora, para el recuerdo queda ese corazón recién arrancado del pecho.


Acojoning! Molarram en su performance más famosa.

No sería hasta 1989 cuando Spielberg y Lucas se decidirían a recuperar el personaje, su vuelta al cine palomitero tras El Color Púrpura y El Imperio del Sol, ambas dos demasiado pretenciosas. Ya en aquél entonces se hablaba de que tal vez Harrison Ford, que contaba con 46 añazos, estaba algo viejo para encarnar al héroe. Me pregunto qué pensarán de que lo vuelva a encarnar 20 años más viejo. En cualquiera de los casos, parece claro que El Templo no satisfizo del todo a casi nadie, de modo que se trataba de recuperar la esencia de Indiana Jones. Con los ingredientes básicos que hicieron famosa a la saga, Indiana Jones Y La Última Cruzada es tal vez la mejor de la trilogía (dudo entre esta y la primera). Esta vez sí fuí a verla al cine, y más tarde recuerdo darle el coñazo al tipo del videoclub preguntando cada semana si por fin, habían recibido copias de la cinta. Y es que el tercer Indy recuperaba la temática histórico religiosa, nada menos que la mítica búsqueda del Santo Grial de la leyenda artúrica. Ok, en 2008, después del Código Da Vinci y todo eso, no resulta muy original, pero desde luego, en 1989 era recuperar la leyenda. No sólo recuperaba la temática clásica, también sus enemigos de siempre, los nazis. Recuperaba la profesión, Indy vuelve a ser un profesor de universidad y un arqueólogo, recuperaba personajes como Marcus Brody o Sallah y en definitiva, retoma el pulso donde lo dejó la inicial.

Como punto y aparte queda la aparición del gran Sean Cornery como padre del héroe, lo que le da una vuelta de tuerca buena y un divertido contrapunto al personaje. La película cuenta con buenas localizaciones y un pulso trepidante, sin perder el sentido del humor pero sin que los gags resulten cargantes. Y la retrospectiva inicial, con el malogrado River Phoenix de Indiana Jones adolescente, refuerza el hecho de que en esta tercera parte el personaje de Indiana adopta el máximo protagonismo, se dibuja su personalidad y su historia. Ni que decir tiene, es un peliculón.


La de veces que busqué este cartel entre las cintas del videoclub...

Eran casi los 90's y el marketing ya manejaba los estudios de Hollywood, con lo que el merchandising no dejó de aparecer de las formas más insospechadas. Recuerdo con especial cariño los libros tipo "Elige tu propia aventura" en los que el lector se metía en la piel de una suerte de ayudante infantil de Indiana Jones, y era el que elegía los pasos a dar (??!!), enlazando diferentes versiones de la historia según lo que se decidiera. Claro que también podías acabar con tus huesos y los de Indy en una prisión o despeñados por un barranco, elegir mal es lo que tenía. Algo bizarro y que hoy en día no se podría realizar: en 2008 un señor con sombrero no puede vivir aventuras con un niño. De hecho, si hoy en día se hiciera El Templo Maldito, rápidamente se tacharía a Indiana Jones de pederasta y explotador infantil. (continuará)

Canciones:

Black Sabbath: "Paranoid"
Raging Slab: "Don't Dog Me"
Kaiser Chiefs: "Ruby"

lunes, 25 de febrero de 2008

Indiana Jones

Como quiera que una cosa lleva a la otra, resultó que gente muy, muy cercana a mí y cuyas edades rondan entre los 27 y los 31 no habían visto ninguna de las películas de Indiana Jones!! El dato me dejó, lo admito, algo descolocado. Evidentemente había que dar solución a tal despropósito, y este fin de semana vimos la trilogía entera. Yo, claro, disfruté como un enano viendo de nuevo esas películas, y ya de paso, preparando el terreno para disfrutar (espero... aunque no sin temor) de la inminente cuarta entrega .

Y es que Indiana Jones siempre fue para mí el héroe cinematográfico definitivo. Por encima de James Bond, a años luz de John Rambo, dejando en el subsuelo a Rocky o a cualquier superhéroe (léase Batman, Superman, ...), por encima de Willie Fogg, D'Artacan o Alfred J. Quack. Indy era mucho Indy. Mezcla de aventurero y erudito, mordaz pero con mala leche, capaz de hablar varias lenguas y de hostiarse con el primero de turno, y con pocos escrúpulos para conseguir una pieza que "debería estar en un museo" (Henry Jones Jr. dixit).

Mitiquísimo cartel de la cinta, una declaración de intenciones en un póster.

Asocio rápidamente esas películas a la aparición de un invento que revolucionó la vida de críos como yo, me refiero, claro está, al reproductor de vídeo. Ya sea Betamaxx o VHS, yo recuerdo a Indiana Jones en la pequeña pantalla un sábado por la noche, con mis tíos, con mis primos y hermanas, con ese "Aviso Legal" que prohibía la reproducción de esas cintas en ese extraño ente para mí que eran los vídeos comunitarios. Y claro, cuando en 1989 se estrenó la tercera, y a la sazón, última de la saga, reclamé emocionado que me llevaran al cine a verla. Y no me defraudó, aquello fue grande. Más tarde, diversas copias grabadas en VHS de los diferentes pases televisivos de las películas me permitieron disfrutarlas una y otra vez hasta tener fragmentos de diálogos grabados a fuego en la mente. ¿Que había una programación aburrida? Ningún problema. Ahí estaba Indiana para resolverlo.

Yo, que siempre fuí un crío obsesionado por leer, y por la historia, está bastante claro qué personaje de ficción me caló más hondo. Obviamente, de pequeño quería ser arqueólogo. O historiador, en su defecto. En realidad, claro, quería ser Indiana Jones.

Las correrías (con perdón) del arqueólogo más famoso del mundo comenzaron en 1981, con el estreno de "En Busca del Arca Perdida", un proyecto producido por George Lucas, que acababa de estrenar su "El Imperio Contraataca" y Steven Spielberg, que daba inicio así a su década más popular, los 80's. Yo no la ví hasta varios años después, no olvidemos que por aquél entonces, entre su pase en sala grande y su estreno comercial en videoclub, tranquilamente podían pasar 2 años, amen de que la popularidad del vídeo en la familia media hispánica no llegó hasta mediados de los 80's. En cualquiera de los casos, para muchos, la mejor de la trilogía. Y no me extraña, yo dudo entre esta y la tercera. Aquí se nos presenta a un Indiana Jones como un personaje con mucha vida más allá de lo que se cuenta en la pantalla. La acción es trepidante desde el mismo instante en que comienza, sin tregua alguna, en esa selva latinoamericana, para pasar por las montañas asiáticas y Egipto. En esta entrega ya se dibujan varios esquemas que se harán clásicos, como esa escena inicial impactante (deudora de James Bond), la universidad, los enemigos nazis, la búsqueda de un secreto de marcado caracter histórico-religioso judeocristiano, la chica Jones (otra influencia de la serie Bond) y un ritmo muy alto de acontecimientos, sin dar respiro a público. Por cierto, que me aspen si la imagen de Indiana Jones no se sacó de la que lucía el gran Charlton Heston en "El Secreto de los Incas", película de los 50's en la que encarnaba a un aventurero pajarreando por Perú con Yma Sumac apareciendo también por ahí.

Es Indiana antes de Indiana...

En definitiva, un clásico del género que elevó al estrellato a Harrison Ford. Yo, insisto, no la ví hasta mediados de los 80's. Fue la constatación de la nueva manera de hacer cine para todos los públicos que promulgaban Spielberg y Lucas en contra de sus colegas de generación, como Scorssese o Coppola. Y no cabe duda de que dieron en el clavo. (continuará)

Canciones:

Guns n' Roses: "Twat"
The Rolling Stones: "Mixed Emotions"
Neil Young: "I'm the ocean"